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jueves, 10 de julio de 2008

Reformular el Mallín Estilo

El Mallín Estilo es la vivencia central del Movimiento Mallinista, es una vivencia de comunidad de cuatro días intensos en donde todo está centrado en Cristo y en la relación personalísima que cada joven puede tener con Él. Es una experiencia fuerte de conversión de la que, desde 1967 hasta la fecha, miles de argentinos pueden dar testimonio.

Después del fallecimiento del Padre Aldo Pérez, fundador de nuestro querido Movimiento, hemos tenido que replantearnos seriamente acerca de la continuidad de Mallín. La vivencia fue reformulada para adaptarla a los nuevos tiempos. Por iniciativa del Padre Raúl Rodríguez, la nueva vivencia mallinista tomaron varios elementos del Tali Takum para "aggionarla". Así fue que el Mallín pasó de ser una experiencia en donde un sacerdote daba charlas y los adolescentes tomaban notas para después reflexionar: ahora todo se basa en una pequeña iluminación y muchos trabajos grupales con signos y técnicas.

Lo cierto es que quienes tienen la delicada misión de predicar corren el riesgo de darle más importancias a las no pocas técnicas que ahora tiene el Mallín Estilo más que al contenido del Mallín. Suele suceder que las técnicas insumen un tiempo que por ahí se requiere para profundizar cuestiones fundamentales como la vida misma, el Amor en los cuatros grados como se enseñaba en el Mallín, el ver al Cristo Vivo en cada ser humano, la relación con los padres, la vocación, la pertenencia a la Iglesia Católica, María Madre de la Sonrisa, la meditación sobre la Canción Mallinista, entre otros temas. Es por eso que urge revisar la vivencia nuevamente para que no perdamos la profundidad del encuentro personal y que no caigamos en la banalización de una experiencia de Dios, dejándonos llevar por sentimentalismos y mensajes vacíos.

No se trata de fundamentalismos ni de ortodoxias, simplemente en mostrarles Cristo a nuestros jóvenes para que se animen a seguirlo y dar testimonio de Él en todos los ambientes en donde viven. Mallín tiene una espiritualidad propia, rica en signos y lenguajes, la cual ha sido de gran eficacia para que adolescentes y jóvenes de distintas épocas y lugares se hayan podido encontrar con Cristo y reformular sus propias vidas. Hay que confiar en los jóvenes y no temer en invitarlos a navegar sobre aguas profundas.


El Encuentro en Mendoza

Anteayer y ayer, coordinada por el Padre Daniel Pinoti sdb, Asesor de la Zona Cuyo, se llevó a cabo la Primera Reunión Zonal de Predicadores de Mallines Estilo en el Oratorio Ceferino de la Localidad de Las Heras (Mendoza).

El encuentro tuvo como principal fin la conformación de un equipo de predicadores para la vivencia del Mallín Estilo, los cuales estarán conformados por salesianos y laicos.

Se estuvo compartiendo las diversas experiencias que se están teniendo en cada Centro, como así también la necesaria reformulación de la vivencia para volver a tener la profundidad que tenía en otros tiempos para el bien de nuestros jóvenes, para que puedan encontrarse con el Cristo Vivo. Se coincidió en la necesidad del armado de una comunidad entre los predicadores, para que entre todos se apoyen en Dios, quien es nuestro fin último.

Quedó pendiente un nuevo encuentro para el día 09 de agosto en donde se elaborará una nueva propuesta para replantear el Mallín y aunar criterios para la predicación del mismo.

martes, 8 de julio de 2008

Encuentro de Formación para Predicadores y Delegados de Mallín

En la última reunión del Equipo Coordinador de la Zona Cuyo definimos y encomendamos a Eugenia y al P. Daniel el discernimiento y el inicio del camino zonal hacia la conformación de los equipos de predicadores para la vivencia de Estilo.
Luego de un tiempo de discernimiento hemos organizado el primer encuentro que tendrá por destinatarios tanto a los predicadores como a los delegados que participan de la vivencia.

Requisitos para participar: Una edad mínima de 21 años.

Consideramos que quien ha ingresado a la facultad o ha iniciado una experiencia laboral, han hecho un camino de afianzar su mirada a la realidad del mundo y de la propia. Además, ya no experimenta el fervor de estar finalizando la secundaria, ni la ansiedad y el acelera del ingreso a la facultad. En general, ha esta edad, se experimenta un tiempo de replanteo del sentido de las cosas, lo que llamamos madurez.
Es por eso que, como requisito mínimo, pretendemos que a la hora de elegir quienes participen en el encuentro, tengan un mínimo de madurez afectiva, intelectual, moral y religiosa.

¿Qué es madurez afectiva, intelectual, moral y religiosa?

Es tener la capacidad de trascenderse. Es decir, no sólo saber qué siente; sino también conocerse porqué siento lo que siento y asumirlo. Es hacerse cargo de las consecuencias que desata una relación centrada en el otro. Así por ejemplo, no basta estar temeroso ante una realidad, la persona que se trasciende; se sabe temeroso y descubre las raíces de ese temor, aprender a vivir y decidir con temor. Es quebrar el aislamiento y no actuar sólo para sí mismo sino también para los otros. A esto le llamamos trascenderse.

Del mismo modo pasa en los demás niveles. Intelectualmente, ser maduro es saber y conocer qué pienso y a la vez saber el porqué pienso así. Es darnos cuenta de que el mundo está mediado por los significado y que el mundo no es conocido individualmente por los sentidos, sino por la experiencia de una comunidad que ha elaborado los significados y que continuamente está constituyendo socialmente la realidad por los juicios que hace de ella.

Moralmente, ser maduro es saber qué hago y porqué lo hago. Es el cambio de criterio que la persona utiliza para sus decisiones.

Finalmente, religiosamente, ser maduro es saber qué creo y porqué lo creo. Y es, en este nivel, donde la gracia de Dios tiene un puesto privilegiado, ya que es fruto de su acción donde el acto de fe transforma la vida, nos entregamos a Dios sin reparo y de modo pleno. Es don del Espíritu.

Esta madurez, que también llamamos conversión (nuevo modo de sentir, pensar, hacer y creer), es un proceso que solemos realizarlo durante la dirección espiritual y la vida sacramental. Es fruto del trabajo de la autoconfrontación y de la confrontación comunitaria. Es por eso que el proceso es doble, uno lo realiza a nivel personal, y a la vez en comunidad.

En vista a la conformación de los equipos de predicadora, vemos que es el requisito previo sin el cual crear comunidad será un imposible, o una dificultad.

ENCUENTRO:
LUGAR: Ceferino Las Heras.
FECHA: 8 de julio (21 hs.) y 9 de julio (19 hs.)
COSTOS: $ 15 (traer cena a la canasta)

lunes, 7 de julio de 2008

Ahora somos www.mallinista.com !

Para simplificar nuestra dirección y su localización , nuestro blog se llama http://www.mallinista.com/
Esperamos seguir mejorando día esta propuesta evangelizadora en la Web. Gracias a todos los que visitan nuestro sitio.

domingo, 6 de julio de 2008

"Vengan a Mí"

Lectura del santo Evangelio según San Mateo (Mt 11, 25-30)


En aquel tiempo, Jesús exclamó: "¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien. El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y Yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes, y aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera".

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor Jesús


Uno de los pasajes más preciosos del Evangelio... y tal vez uno de los menos aprovechados, es aquella oración con que Jesús clamaba así al Padre Celestial: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.” (Mt. 11, 25)

Sí, al Padre le ha parecido bien esconder las cosas de su Reino -esconder su Sabiduría- a los sabios, a los cultos, a los racionalistas, a los que no creen en nada que no sea comprobable, a los que necesitan “ver para creer”. Y sí se las ha revelado a la gente sencilla, a los que creen no saber mucho o tal vez no saber nada, a los que están prestos a ser enseñados por el Espíritu Santo, a los que saben que nada saben que no les venga de Dios, a los que saben que nada son ante Dios. A ésos sí les revela el Padre sus secretos.

Conocida esta oración del Señor, no sorprende, entonces, que San Pablo, dirigiéndose a los griegos, quienes se dedicaban con mucho ahínco a la búsqueda del saber humano, les dijera esto: “Si entre ustedes alguno se considera sabio, según los criterios de este mundo, considérese que no sabe, y llegará a ser verdadero sabio. Pues la sabiduría de ese mundo es necedad a los ojos de Dios”. Y luego pasa a citar frases del Antiguo Testamento: “Dios atrapa a los sabios en su propia sabiduría ... El Señor conoce las razones de los sabios, y sabe que no valen nada”. (1 Cor. 3,18-20).

¡Qué distinto ve Dios las cosas a como las vemos nosotros los humanos! ... Si alguno quiere ser sabio, que se reconozca incapaz de saber y de conocer por sí solo, que se reconozca insuficiente, que sepa que nada puede por su cuenta, porque ... querámoslo reconocer o no ... nada puede el hombre por sí solo. En esto consiste la “pobreza de espíritu”. Sólo los sencillos, los “pobres de espíritu” podrán conocer la verdadera “Sabiduría” -aquélla que viene de Dios. Esa “Sabiduría” (con “S” mayúscula) es la que hace ver las cosas a los ojos de Dios, la que hace ver las cosas como Dios las ve.

La Santísima Virgen María, a quien invocamos como “Trono de la Sabiduría”, modelo de humildad y de esa Sabiduría que viene de Dios, sabía que nada podía por sí sola. Por ello reconoce que, no ella, sino Dios, el Poderoso, “ha hecho grandes cosas” en ella (Lc.1,49).

Pequeñez, sencillez, humildad. Son virtudes evangélicas necesarísimas, que nos llevan a ser pobres en el espíritu. Pero ¡qué lejanas están estas virtudes de lo que nuestro mundo actual -tan distinto de Dios- nos propone!

Ante la pequeñez espiritual del Evangelio, se nos propone el engrandecimiento del propio yo. Ante la sencillez del Evangelio, se nos proponen los racionalismos estériles. Ante la humildad del Evangelio, se nos propone la soberbia de creer que se puede lograr cualquier cosa con tan sólo proponérsela. Ante la pobreza en el espíritu del Evangelio se nos propone el engreimiento del ser humano.

Pero las proposiciones contenidas en la Palabra de Dios son para todos los tiempos. Y la Palabra nos aconseja reconocernos incapaces ante el Todopoderoso ... para poder llegar a ser sabios. Hacernos pequeños... necesitados como los niños... para que Dios pueda crecer en nosotros. Hacernos humildes... reconocernos que no somos nada ante Dios ... para poder ser engrandecidos por El. Sólo así, podremos salirnos del grupo de los “sabios y entendidos”, a quienes le quedan escondidos los secretos de Dios y podremos, entonces, ser contados entre la “gente sencilla” a quienes el Padre revela sus secretos, los secretos de su Sabiduría.

(fuente: http://www.homilia.org/)

jueves, 3 de julio de 2008

La conversión: clave del proceso de planificación pastoral

Convencido de que no hay planificación pastoral sin conversión personal y comunitaria, el autor de esta nota ofrece otro punto de vista para cuestionar nuestro modo de proyectar la acción evangelizadora.


Toda práctica tiene una clave para descifrarla

La práctica más habitual de los agentes de pastoral, vinculada a lo que se nombra como planificación, suele reducirse al armado de una planilla en la que se señalan actividades, sus responsables, el tiempo y los recursos.

Solemos suponer que el objetivo fundamental de nuestras reuniones de planificación debe ser la explicitación escrita de una secuencia lógica. Es más, hablamos de planificar con otros agentes vecinos al territorio de nuestra pastoral y lo que hacemos es acordar un calendario de fechas con actividades puntuales.

Nos parece que la clave del armado de este tipo de propuestas pastorales es la performance del equipo que las lleva adelante.
En estas líneas nos proponemos mostrar que existe otro modo de planificar. Un modo en donde la conversión (personal y comunitaria) pasa a ser la clave organizadora de nuestras planificaciones pedagógico-pastorales.

Una clave para que nada cambie

Si bien nadie discute que todos nuestros esfuerzos pastorales deben estar ordenados hacia la transformación evangélica de la realidad, entendemos que, muchas veces, las prácticas pastorales no condicen con esta afirmación.
Un indicador de que la clave se ha desplazado hacia la performance del equipo son las evaluaciones que quedan entrampadas en la acción de sus integrantes sin trascender hacia las deseadas transformaciones sobre la realidad. Tales evaluaciones sólo nos permiten saber si hicimos lo que dijimos que íbamos a hacer, si lo hicimos los que nos comprometimos a hacerlo y en el tiempo en que nos lo propusimos... ¿cuántas horas hemos gastado en llenar las dos columnas: una para lo bueno y otra para lo malo...? Repasemos porqué hemos calificado algo como positivo, bueno o todo lo contrario. Si podemos aceptar que tal calificación ha sido hecha sobre la base del sentimiento subjetivo de cada uno de los que participamos, entonces, no tendremos problema en aceptar que, más que evaluar, nos reunimos para lamentarnos por el poco tiempo que tenemos para hacer lo que queremos, y para autojustificarnos desde la muy buena voluntad que ponemos para hacer las cosas que hacemos. Son reuniones que se parecen más a terapia grupal que a evaluación pastoral. Así, producimos evaluaciones que no tienen ninguna vinculación explícita con problemas objetivados por el equipo (Ver A. Di Gregorio, "Objetividad y objetivación en la planificación pastoral" en Vida Pastoral 240). Por ende, son evaluaciones estériles.

Una clave para que algo pueda empezar a cambiar

En nuestra concepción de la planificación la clave se sitúa en la conversión del equipo y no en su performance. Intentaremos dar cuenta de esto, proponiendo al lector un camino de cuatro pasos.

En primer lugar, distinguiremos los momentos de una planificación pastoral. Luego explicaremos cuál es el lugar que tienen las necesarias previsiones mencionadas en los primeros renglones (qué, quién, cómo, dónde, con qué, etc.). Valoraremos, en un tercer momento, en qué consiste la conversión y, finalmente, ofreceremos una serie de propuestas concretas que pueden servirnos como orientación para la planificación en equipo.


Los momentos de la planificación pastoral

La planificación es un proceso que tiene tres etapas: perceptiva, analítica y de planeación.
La etapa perceptiva es el momento en que el equipo pastoral construye los problemas de su acción. Esta construcción se realiza a través de herramientas que le permiten abordar su acción pastoral desde múltiples lugares epistémicos (desde el texto, el pretexto y el contexto). El producto de esta etapa es un diagnóstico perceptivo que objetiva una serie de situaciones problemáticas acordadas, a las que el plan del equipo deberá responder.

En la etapa analítica se buscan los aportes de distintas disciplinas (teología, sociología, psicología, economía, etc.) que puedan ayudar al equipo a precisar, interpretar y valorar las situaciones problemáticas construidas durante la etapa perceptiva. Es un tiempo de investigación de largo aliento que permite construir un horizonte de intereses desde el que puedan plantearse respuestas a los problemas percibidos.

La etapa de planeación es el momento en que el equipo arma su plan de acción tejiendo propuestas con los hilos fabricados en las dos etapas anteriores.


La planeación pastoral

Después de lo dicho en el punto anterior comprenderemos que no podemos planear sin antes haber construido los dos productos que le darán el sentido al plan: las situaciones problemáticas y el horizonte dentro del cual se buscará resolver esos problemas.
El mito de la preeminencia de la acción sobre la reflexión somete de tal forma a algunas de nuestras propuestas pastorales que impide caer en la cuenta de que, bajo un ropaje alternativista, se repiten recetas obsoletas.

Cuando un equipo dice que planifica y sólo acuerda actividades puntuales contestando en columnas preguntas sobre el qué, el quién, dónde, cómo, cuándo, cuánto y con qué, ha mutilado de la planeación sus dos preguntas fundamentales: por qué y para qué. Más aún: Cuando un equipo quiere contestarse estas dos últimas preguntas en el mismo tiempo que ocupa en responder a las siete anteriores, no puede garantizar la suficiente objetivación de sus intencionalidades. No podrá, pues, dejar de manipular los intereses de sus destinatarios a favor de la satisfacción de necesidades propias.


La cuádruple conversión según Bernard Lonergan

La conversión es un acto deliberativo. No acontece como determinación del destino. El equipo debe querer convertirse; es una opción. Bernard Lonergan otorga a la conversión un lugar central en el proceso de constitución del sujeto como autotrascendencia; el itinerario que se realiza tiene un profundo carácter autocorrectivo que encuentra en la conversión su clave.
Distingue cuatro dimensiones de la conversión: la afectiva, la intelectual, la moral y la religiosa. Detengámonos brevemente en cada una de ellas.

La conversión afectiva es quebrar el aislamiento y no actuar sólo para sí mismo sino también para los otros. Es entrar en el dinamismo del estar enamorado. Es comprometerse no con este o aquel acto de amor, sino hacerse cargo de las consecuencias que desata una relación centrada en el otro. La conversión afectiva nos saca de nuestro yo, transforma nuestras orientaciones y nos ayuda a salir de nuestros intereses para mirar hacia el bien de los otros.
La conversión intelectual es una clarificación radical del conocimiento y la eliminación del mito conceptualista de que conocer es ver lo evidente. Conocer no es simplemente ver; también es experimentar, comprender, juzgar y creer. La realidad nos es dada a través de la experiencia, organizada y construida por la comprensión inteligente, afirmada por el juicio y creída por la libertad. La conversión intelectual es darnos cuenta de que el mundo está mediado por los significados y que el mundo no es conocido individualmente por los sentidos, sino por la experiencia de una comunidad que ha elaborado los significados y que continuamente está constituyendo socialmente la realidad por los juicios que hace de ella.
La conversión moral es el cambio del criterio que la persona utiliza para sus decisiones. Consiste en comenzar a obrar por el bien mismo, por los valores situados en el seno de los conflictos y no meramente por la satisfacción inmediata de los intereses propios.
La conversión religiosa es el don del Espíritu que inunda el corazón del creyente como gracia. Es un continuo entregarse a Dios sin condiciones.

En cierto modo, las cuatro dimensiones de la conversión pueden ser realizadas independientemente en el tiempo. Pero están interrelacionadas de modo que unas a otras se condicionan en sus posibilidades.

La constitución de equipos de pastoral que disciernen su misión

Sabemos que la mayoría de nuestros equipos pastorales no suelen ser equipos pastorales propiamente dichos. Nuestra experiencia comprueba que, lo que se llama comúnmente "equipo", es una instancia en la que cada uno disputa el poder en un espacio al que los otros no tienen por qué entrar.

Constituirnos en equipo, en cambio, significa dotarnos de las condiciones de posibilidad que nos permitan ser una comunidad que discierna la misión que la Iglesia le ha encomendado.

Nuestra experiencia de planificar y de acompañar a otros equipos en su planificación, nos dice que esto no es posible...
...sin aceptar que nuestra práctica no es todo lo eficaz que nos parece. Hay que poder sospechar que tiene algo de alienada.
...sólo con la fuerza de voluntad de quienes caen en la cuenta de que se puede mejorar. Hay que buscar apoyo institucional.
...solamente con las ganas. Hay que buscar una metodología y seguirla.
...sin destinarle el tiempo que realmente necesita la planificación. Habrá que aprender a dejar algunas actividades para poder dedicar, por lo menos, dos horas semanales durante todo un año trabajando en equipo.
...si creemos que algún "iluminado" sepa, y nos diga, qué hay que hacer. Hay que poner a trabajar a los que están y en equipos.
...sin aceptar que la transformación de las personas e instituciones necesita de tiempos largos. Hay que apostar a equipos que duren, como mínimo, tres años. De acuerdo con un plan que los trascienda, estos equipos tendrán también entre sus responsabilidades, la de formar a su recambio.

A modo de cierre

Seguramente existen otros modos de decir lo que dijimos en esta nota. Pero también estamos seguros de no estar diciendo algo que ya esté instalado en nuestras prácticas eclesiales.

Ojalá encontremos el modo de que nuestras planificaciones dejen de ser un extenso conjunto de actividades disgregadas al servicio de la satisfacción de conciencias voluntaristas y culposas, para comenzar a ser textos desde los que nos señalemos caminos de esperanza que sean una oportunidad para todos. Particularmente para los que están permanentemente privados de ella.
Artículo escrito por Adrián Di Gregorio (enviado por el Padre Daniel Pinoti sdb)

miércoles, 2 de julio de 2008

Año Paulino: de junio de 2008 - 28 de junio de 2009

Roma (Asia News) – El año paulino que Benedicto XVI ha lanzado hoy tendrá una particular dimensión ecuménica y que, siguiendo el ejemplo del apóstol de las gentes, querrá indicar en modo singular que la: “La acción de la Iglesia sólo es creíble y eficaz en la medida en que quienes forman parte de ella están dispuestos a pagar personalmente su fidelidad a Cristo, en cualquier circunstancia.”. Es el testimonio que unió a Pablo y a Pedro hasta el martirio y que el Papa ha recordado esta tarde, en la basílica romana dedicada al apóstol de las gentes, en el curso de la celebración de las primeras vísperas de la solemnidad de los Santos Pedro y Pablo.

El año paulino fue pensado para celebrar el bimilenario del nacimiento de San Pablo, que los historiadores sitúan entre el 7 y el 10 después de Cristo, y prevé, según las palabras del Papa, entre el 28 de junio de 2008 y el 29 de junio de 2009, “una serie de celebraciones litúrgicas, eventos culturales y ecuménicos, así como varias iniciativas pastorales y sociales, todas inspiradas en la espiritualidad paulina”. “Asimismo, se promoverán congresos de estudio y publicaciones especiales sobre textos paulinos, para dar a conocer cada vez mejor la inmensa riqueza de la enseñanza contenida en ellos, verdadero patrimonio de la humanidad redimida por Cristo. Además, en todas las partes del mundo se podrán realizar iniciativas análogas en las diócesis, en los santuarios y en los lugares de culto, por obra de instituciones religiosas, de estudio o de ayuda que llevan el nombre de san Pablo o que se inspiran en su figura y en su enseñanza.”. “Por último, durante la celebración de los diversos momentos del bimilenario paulino, se deberá cuidar con singular atención otro aspecto particular: me refiero a la dimensión ecuménica. El Apóstol de los gentiles, que se dedicó particularmente a llevar la buena nueva a todos los pueblos, se comprometió con todas sus fuerzas por la unidad y la concordia de todos los cristianos. Que él nos guíe y nos proteja en esta celebración bimilenaria, ayudándonos a progresar en la búsqueda humilde y sincera de la plena unidad de todos los miembros del Cuerpo místico de Cristo”.

Como si se realizara concretamente tal deseo, entre los presentes que escuchaban a Benedicto XVI, estaba también una delegación del Patriarcado ecuménico de Constantinopla, que envió Bartolomeo para recambiar la presencia de la delegación que la Santa Sede había enviado a Estambul, en ocasión de la fiesta de San Andrés, considerado el fundador de la Iglesia ortodoxa. “Estos encuentros e iniciativas no constituyen sólo un intercambio de cortesía entre Iglesias, sino que quieren expresar el compromiso común de hacer todo lo posible para apresurar el tiempo de la plena comunión entre el Oriente y el Occidente cristianos”. “Esta basílica, donde han tenido lugar acontecimientos de profundo significado ecuménico, nos recuerda cuán importante es orar juntos para implorar el don de la unidad, la unidad por la que san Pedro y san Pablo entregaron su vida hasta el supremo sacrificio de su sangre”.

(fuente: http://www.annopaolino.org/index.asp?lang=spa)

martes, 1 de julio de 2008

Música y voces solidarias en el Cierre del Mes de la Colecta Anual de Cáritas

En el marco de la finalización del mes de Colecta Anual, del pasado 8 de Junio, Cáritas San Juan organiza el “III Festival Musical Solidario”, que se realizará el próximo sábado 5 de Julio en el Auditorio Juan Victoria a las 21 hs.

Tal espectáculo contará con la actuación del Dúo Díaz Heredia, el Coro Canto a la Vida, el Coro de Niños y Jóvenes de la UNSJ, Los Gajos de Pinono, Alquimia y Javier Acuña, quienes en una gran actitud solidaria y convencidos de querer transformar la realidad de quienes más lo necesitan, colaborarán gratuitamente.

La entrada consiste en un bono solidario de $10.-, que puede ser adquirido en la sede de Cáritas San Juan (Mitre 240 -O-) en Cáritas de todas las Parroquias; y en boletería del Auditorio la misma noche del festival.

Agradeciendo la gran difusión de las actividades de la Colecta Anual, los invitamos y a través de ustedes a la comunidad sanjuanina a continuar sumando su presencia en busca de una sociedad que desea recuperar la capacidad de compartir.

Gracias por difundir esta buena noticia!

Organiza: Cáritas San Juan – Mitre 240 (o) 4229009 caritassanjuan@infovía.com.ar
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