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sábado, 4 de junio de 2016

Acerca de LA FIESTA DEL SAGRADO CORAZÓN DE MARÍA

Ésta fiesta está íntimamente vinculada con la del Sagrado Corazón de Jesús, la cual se celebra el día anterior, viernes. Ambas fiestas se celebran, viernes y sábado respectivamente, en la semana siguiente al domingo de Corpus Christi. Los Corazones de Jesús y de María están maravillosamente unidos en el tiempo y la eternidad desde el momento de la Encarnación. La Iglesia nos enseña que el modo más seguro de llegar a Jesús es por medio de María. Por eso nos consagramos al Corazón de Jesús por medio del Corazón de María.

La fiesta del Corazón Inmaculado de María fue oficialmente establecida en toda la Iglesia por el papa Pío XII, el 4 de mayo de 1944, para obtener por medio de la intercesión de María "la paz entre las naciones, libertad para la Iglesia, la conversión de los pecadores, amor a la pureza y la práctica de las virtudes". Esta fiesta se celebra en la Iglesia todos los años el sábado siguiente al segundo domingo después Pentecostés.

Después de su entrada a los cielos, el Corazón de María sigue ejerciendo a favor nuestro su amorosa intercesión. El amor de su corazón se dirige primero a Dios y a su Hijo Jesús, pero se extiende también con solicitud maternal sobre todo el género humano que Jesús le confió al morir; y así la alabamos por la santidad de su Inmaculado Corazón y le solicitamos su ayuda maternal en nuestro camino a su Hijo.

Una práctica que hoy en día forma parte integral de la devoción al Corazón de María, es la Devoción a los Cinco Primeros Sábados. En diciembre de 1925, la Virgen se le apareció a Lucía Martos, vidente de Fátima y le dijo: "Yo prometo asistir a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en los primeros sábados de cinco meses consecutivos, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen la tercera parte del Rosario, con intención de darme reparación". Junto con la devoción a los nueve Primeros Viernes de Mes, ésta es una de las devociones más conocidas entre el pueblo creyente.

El Papa Juan Pablo II recientemente declaró que la conmemoración del Inmaculado Corazón de María, será de naturaleza "obligatoria" y no "opcional". Es decir, por primera vez en la Iglesia, la liturgia para esta celebración debe de realizarse en todo el mundo Católico.

Entreguémonos al Corazón de María diciéndole: "¡Llévanos a Jesús de tu mano! ¡Llévanos, Reina y Madre, hasta las profundidades de su Corazón adorable! ¡Corazón Inmaculado de María, ruega por nosotros!

(fuente: ewtn.com)

martes, 31 de mayo de 2016

Acerca de la FEDERACÓN DE MONJAS MÍNIMAS

La Federación de Monjas Mínimas que ha llegado a su 50 aniversario, fue fruto de una pronta respuesta a los deseos del Papa Pío XII expresados en la Exhortación Apostólica “Sponsa Christi”. A través de esta Exhortación el Papa invita a las comunidades de vida contemplativa a la abertura de ayuda recíproca y de intercomunión, impulsando a crear federaciones.

Las Monjas Mínimas, que ya en años precedentes tenían experiencia de ayuda entre los monasterios, acogieron con prontitud la llamada del Papa y enseguida se comenzaron los trámites para llevar a cabo la federación de todas las comunidades que en aquél momento constituían la Orden de las Mínimas en España.

El 1 de mayo 1956 se tuvo la primera reunión de todas las Correctoras con una delegada de cada Comunidad en el monasterio de las Mínimas de Barcelona y se procedió a la elaboración de los Estatutos.

Y el 6 de septiembre del mismo año 1956 concede la Congregación, a las hijas del San Francisco de Paula, la erección canónica de la FEDERACIÓN DE LAS MONJAS MÍNIMAS DE ESPAÑA, siendo la primera de las federaciones. Más tarde también se agregaron los monasterios de Italia.

Su fin es favorecer la colaboración fraterna entre los monasterio según el carisma y espiritualidad de la Orden. Se encarga de proteger y promover cuanto favorece la vida contemplativa propia de las Monjas Mínimas en fidelidad a su carisma, respetando las diversas costumbres y legítimas diferencias de cada monasterio. Entre las ayudas más comunes está la cesión temporal de monjas, la colaboración en cuanto a la formación inicial y permanente, el intercambio de medios formativos o económicos y el diálogo en el caminar en nuestro estilo de vida Mínimo.

Hoy la Federación continúa su cometido ofreciendo la ayuda posible. Y esta hoja quiere también ser una expresión de la colaboración entres los distintos monasterios.

El carisma propio de las monjas Mínimas se caracteriza:

*ascesis cuaresmal para una constante conversión con frutos dignos de penitencia en unión con Cristo crucificado, como servicio eclesial;
* humildad, por su identidad nominal, y silencio evangélico como medio «para que a todas se les dé mayor ocasión de la pura y asidua oración», como contemplativas dentro de la Iglesia;
* caridad a Dios y a todos los hombres expresada en la total consagración a Dios y vivida en la unión fraterna de la comunidad, como irradiación del lema Charitas;
* sencillez y alegría, como frutos del carisma.


Carisma de Familia: La «Vida Cuaresmal»

Como los hermanos de una misma familia, los miembros de un instituto religioso tienen en común un mismo “carisma”, o sea un don particular del Espíritu Santo, que ha recibido el primero el Fundador y que, a través de él, se transmite a los miembros de la familia religiosa, aun permaneciendo claro que cada uno lo recibe directamente del Espíritu. El carisma de la «vida cuaresmal», constituye el núcleo espiritual que nos da a todos nosotros, mínimos y mínimas, un “aire” común, identificándonos como tales en la Iglesia. En la experiencia personal cada uno lo experimenta no sólo como don gratuito, sino también como exigencia de vida, siempre en orden a un servicio carismático especializado que desempeñar para utilidad de la misma Iglesia y bien de toda la humanidad.

La «vida cuaresmal» es, ante todo, don gratuito del Espíritu que acompaña nuestra vocación Mínima. Todas nosotras somos plenamente conscientes de esta gratuidad, porque no se trata de algo que nosotras hemos elegido, o de un compromiso tomado en base a ciertas razones. Es un don maravilloso que nosotras mismas no sabemos cómo nos lo hemos encontrado entre las manos.

¿Cómo se manifiesta?

Inicialmente, en una penetrante intuición que nos hace intuir con seguridad la necesidad de la penitencia y las ventajas que trae, no solamente a nivel propiamente espiritual, sino también de madurez humana.

Después, en desearla. Y también aquí nos encontramos con la gratuidad propia de los carismas, porque, ciertamente, el deseo de la penitencia no puede proceder de la mentalidad común, y mucho menos se manifiesta como conclusión de un razonamiento lógico, aunque apoyado en motivos de fe. Surge como un impulso interior desconcertante, señalado por una dulzura indefinible, que al principio ni siquiera quien lo experimenta logra interpretar y que solamente el Espíritu puede sembrar en lo profundo del corazón del hombre.

Por último, la gratuidad del don conlleva el hecho de que al «comprender» y al «desear» se acompaña también el «poder», o sea la capacidad personal suficiente para realizarlo. De aquí proviene un auténtico goce de la misericordia y del amor de Dios, que se ha dignado descubrir a los pequeños los secretos escondidos a los sabios de este mundo, y que ha los ha impulsado al camino de la felicidad y de la vida.

Resulta obvio que el don de la «vida cuaresmal» se transforma en exigencia de vida, porque, indudablemente, recibido y aceptado el don, sigue en nosotros la responsabilidad de hacerlo fructificar. O sea, prácticamente, es necesario realizar esta posibilidad de «ver, desear, poder»; realización que a menudo significa esfuerzo, porque la gratuidad del don de Dios, lo sabemos, no nos evita ni el esfuerzo ni el cansancio, sino que nos da la posibilidad de realizarlo y nos da la fuerza y el valor necesarios para superar toda dificultad. La «vida cuaresmal» se convierte finalmente, en servicio, porque en el misterio de la comunión de la Iglesia nos permite poner a disposición de los hermanos una reserva fecunda de dinamismo pascual, con todo cuanto esto comporta de cambio de vida, de lucha contra el mal, de gestación del hombre nuevo, de tensión cristocéntrica, de energía espiritual.

Para nosotras, Mínimas, el desarrollarse y el fructificar de este don del Espíritu, se realiza, además, en un contexto bien determinado, como es la clausura papal, que presta al carisma sus propias características, y, si por una parte la clausura ofrece a la «vida cuaresmal» un suelo fértil donde ahondar sus raíces, por otra es la vida claustral misma la que se enriquece con los «frutos dignos de penitencia» que produce la vida cuaresmal.

Clausura y vida cuaresmal, se diferencian, pues, claramente como dos dones de gracia distintos, dos «carismas», cada uno de los cuales aporta a la consagración de la Mínima y a la vida de la Iglesia sus riquezas específicas. Pero se entrelazan armónicamente entre ellas hasta fundirse en la unidad de una única identidad vocacional, la de la contemplativa Mínima, y en la intimidad de la personal experiencia espiritual vivida por cada una de nosotras.

De hecho, en la perspectiva personal de la Mínima, o sea en la conciencia que cada una tiene de la amplitud y de la profundidad de la llamada recibida de Dios, la «vida cuaresmal» estaría incompleta sin la clausura; así como también la clausura resultaría empobrecida si debiera prescindir de la «vida cuaresmal». En otras palabras, podemos decir que en la experiencia subjetiva de la vocación, la llamada interior al amor de Dios es tan fuerte y tan apremiante como para hacernos comprender que la única respuesta adecuada es la oblación total. Oblación que la Mínima expresa y realiza viviendo cotidianamente el “doble” don recibido: el don de la vida cuaresmal en clausura, o de la vida claustral programada según la «forma» de la vida cuaresmal.

«Vida Cuaresmal» significa en concreto:

Ante todo, la llamada interior a dejar las vanidades del mundo para salir al encuentro del Reino de Dios “que está cerca” (cf. Mc. 1,15), mediante una actitud sinceramente penitencial, en profunda conversión a la verdad del Evangelio.

Pero el Evangelio de Jesús, es anuncio del Dios-Amor, y su mandamiento es el mandamiento del amor. De ahí se sigue, pues, que la conversión al Evangelio consiste, sustancialmente, en la conversión al amor que Cristo nos ha dado, y la «vida cuaresmal» se propone como fin el de hacer posible que el primer movimiento de caridad, que ha dado comienzo a la conversión, se intensifique, desarrolle y purifique, hasta transformarse en caridad perfecta.

Sobre estas coordenadas, el carisma de la vida cuaresmal comporta evidentemente una connotación de radicalidad: si el deseo de la caridad impulsa a transformar la vida en perpetua cuaresma, esto nos dice que en la escuela de Francisco de Paula, no nos contentamos con “convertirse al amor”, sino que se trata de darse al Amor por entero, para no vivir en adelante si no es del Amor y por el Amor, porque «Dios es Amor».

«Vida cuaresmal» comporta lógicamente una forma concreta de vida, bien determinada, que se define, como su nombre indica, por la asimilación del estilo “cuaresmal” de la Iglesia, con una referencia totalmente particular a los Padres del desierto, en cuya tradición espiritual se insertan tanto el Fundador como la Orden, mirando hacia ellos como a modelos de radicalidad en el seguimiento de Cristo y como a maestros experimentados de vida espiritual.

Característica de la vida cuaresmal es también la ascesis física, especialmente bajo las formas de la abstinencia y del ayuno: formas que contribuyen a subrayar el estilo cuaresmal del conjunto de la vida, y que juegan un papel fundamental para su eficacia liberadora en orden a la transformación del hombre, y para ser una expresión bien concreta de la caridad en la participación de la redención de Cristo.

Todo esto, sostenido, integrado y armonizado, por la oración “pura y asidua”, que para nosotras Mínimas constituye un elemento primario de nuestra “Cuaresma”, además que meta próxima hacia la que se orienta nuestro camino penitencial. La oración “pura y asidua” es, en efecto, el momento fuerte en el que confluyen las dos dimensiones esenciales de la caridad: el Amor a Dios, vivido mediante la donación personal en la contemplación, y el amor a los hermanos, manifestado en la intercesión orante acompañada por la oblación de la propia existencia.

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lunes, 7 de diciembre de 2015

Acerca de las HIJAS DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

María Josefa Amalia Sofía Iaconis nació el 18 de noviembre de 1867 en el sur de Italia: en Casino de Calabria –hoy Castelsilano–, provincia de Catanzaro y diócesis de Cariati. Era hija de María Antonia Spina y de Luis Antonio Iaconis.

 En 1849, había nacido una hermanastra de su madre, María Fabiano, que sería la futura fundadora, en el pueblo natal, de la congregación Hermanas de Caridad, Hijas de la Inmaculada, de la cual derivaría la fundación de la Madre Iaconis en la Argentina.

Desde pequeña, Sofía participaba en las iniciativas apostólicas infantiles organizadas por su tía. El tiempo fue afirmando en ella el amor y la admiración por las Hijas de la Inmaculada. A los 19 años, vistió como novicia el hábito y recibió el nombre de sor María Eufrasia. En 1887 se trasladó a Roma. No le resultó fácil ese comienzo, donde pronto le tocó asumir tareas de responsabilidad, entre ellas, la de Superiora local. Fue activa protagonista en los trabajos para lograr la aprobación de la Congregación, pero esta tramitación se complicó inesperadamente, desde 1892.

En 1893, coincidentemente con el difícil momento que estas Religiosas empezaban a atravesar en Roma, las Hijas de la Inmaculada recibieron un pedido desde la Argentina, avalado por el arzobispo Aneiros, para que se hicieran cargo del Hospital Italiano de Buenos Aires. La Madre Fabiano vio que era el momento de lanzar a algunas de sus hijas para que cultivaran el carisma en otras tierras. Con amplitud de miras, intuyó que su sobrina sostendría mejor al Instituto afianzándolo lejos, que defendiéndolo en Italia. La hermana Eufrasia Iaconis tenía 25 años y fue nombrada Superiora de un grupo que, con ella, sumaba ocho religiosas. El 2 de agosto de 1893 partieron de Roma para Génova y se embarcaron hacia Buenos Aires, adonde llegaron el 6 de setiembre. La Hna. Eufrasia Iaconis y sus religiosas pensaron que nada obstaculizaría de fondo la misión que habían venido a desempeñar en el Hospital Italiano. Sin embargo, pronto surgieron desentendimientos, provocados por la posición antieclesial de la Comisión directiva de esa casa de asistencia.

En Roma, los problemas del Instituto se agudizaban y este dolor era para sor Eufrasia, al mismo tiempo, un acicate para su acción en América. La imagen que se iban formando los que la conocían, era la de una mujer de gran equilibrio, bondadosa, paciente y fuerte, que marchaba a la cabeza de sus hijas, arrastrándolas con la vivacidad de su ejemplo.

Un tiempo después, la comisión del Hospital Italiano de Santa Fe y colonias llamó a las Hijas de la Inmaculada para que se encargaran de ese centro. En Roma, la Superiora General, Madre Fabiano, aceptó el pedido y, en setiembre de 1894, ya estaba en Buenos Aires un contingente de religiosas, algunas de las cuales viajaron a Santa Fe. Al año siguiente, se esperaba un tercer grupo de hermanas, para decidir sobre otro ofrecimiento de Santa Fe, relacionado con el Asilo del Patronato de la Infancia.

Rápidamente, la Madre Eufrasia pasó a una segunda etapa de su Instituto: el asentamiento. Entre 1896 y 1899 creó las primeras obras propias. En Buenos Aires, el Noviciado y el Colegio que, en poco tiempo, tuvieron su edificio propio en la calle Lavalle 3470.

En Rosario, en el barrio Eloy Palacios, aceptó la invitación del obispo de Santa Fe, Mons. Boneo, para instalar una comunidad con la perspectiva de un futuro colegio, como se hizo. En Concepción del Uruguay, Entre Ríos, con el estímulo permanente de Mons. de la Lastra, la Congregación se ocupó de un asilo infantil, que luego les fue donado y se amplió con un colegio. Mientras tanto, por ofrecimiento de la esposa del Presidente Sáenz Peña, la Madre Eufrasia aceptó hacerse cargo en Buenos Aires del nuevo Hospital de Belgrano, el Pirovano. También se iniciaron tratativas en Córdoba, con una comisión de señoras y con los representantes del Obispo, Mons. Toro, para dirigir la Casa de Expósitos en esa ciudad.

Todo marchaba bien en la Argentina. En Roma, en cambio, después de acusaciones anónimas e investigaciones dirigidas a la Madre Fabiano, en 1900 fue enviada una Visita canónica que informó en contra de dicha fundadora, de lo cual se siguió la disolución de la Congregación, por decreto del 30 de enero de 1901. Ante esta situación, la Superiora General –obligada a dejar el gobierno– llamó a Roma a su sobrina, Madre Eufrasia, para que tratara de salvar lo salvable. Esta, de acuerdo con el Internuncio y con el Arzobispo, viajó sin comunicar a sus religiosas la noticia de la disolución. María Fabiano, antes de retirarse en silencio de su obra, la constituyó en depositaria de lo único y más precioso que sobrevivía intacto en el Instituto: el carisma.

Desde mediados de 1901 hasta agosto de 1902, mientras probaba la soledad romana, la Madre Eufrasia golpeó todas las puertas, meditó cada sugerencia y practicó al máximo su capacidad de gobierno, con tal de encontrar un modo de hacer revivir al disuelto instituto, su Congregación. Se avino a recomenzar desde otra forma, con otro nombre, retocando el hábito y las Constituciones. Tenía grabado a fuego en el alma que lo que había dado forma a esa familia religiosa seguía intacto, y a ese carisma lo custodiaba en su corazón y en sus manos.

Corría 1902 cuando dio un primer paso pidiendo formar una congregación diocesana en la Urbe. Este grupo, que no prosperó aunque tuvo la incondicional ayuda del Delegado para Monasterios,Mons. Grazioli, afirmó en la Madre Eufrasia la seguridad de que en la Argentina había que lograr una solución “diocesana”. Con esa convicción volvió a Buenos Aires.

En este país, el interés del internuncio Sabatucci se complementó con el apoyo del arzobispo Espinosa, quien se dio cuenta de que la Madre Eufrasia estaba gestando algo valioso y profundo. El 31 de agosto de 1902, recién llegada de regreso, el Arzobispo la recibió con el P. Vicente Gambón, S.J.. Los tres coincidieron en la necesidad de dar estabilidad institucional al grupo de hermanas del disuelto Instituto, que estaban en cuatro diócesis argentinas.

El 24 de septiembre de 1904 fue aprobada la Congregación diocesana en Buenos Aires, inicialmente llamada como en Roma; pero muy pronto, la Madre Eufrasia logró que el Arzobispo gestionara ante el papa Pío X, la autorización para usar el título de la primitiva Congregación. Lo recuperaron como estaba escrito en la súplica: Hijas de la Inmaculada Concepción.

En 1902, había sido inaugurado el edificio de la Casa Madre y después la capilla anexa, que inmediatamente se convirtió en el centro espiritual de la zona. Durante la nueva etapa institucional, tuvo que considerar los pedidos de las otras diócesis. Hacia marzo de 1903, una comunidad de cuatro Hermanas asumió el Asilo Maternal Nuestra Señora de Guadalupe, de Santa Fe, fundado por Mons. Boneo. En el mismo año 1903, compró un terreno en Concepción del Uruguay, para el futuro colegio Sagrado Corazón de Jesús. También en ese año recibió una donación en Córdoba, donde surgiría el colegio Nuestra Señora de Nieva. En 1904, la Madre Eufrasia volvió nuevamente a Santa Fe y comenzó la construcción de la casa propia para el Asilo Maternal.

Cuando llegó el año 1911, la Madre vio con claridad que el incremento de las obras y de las propiedades, con todo el trabajo apostólico que implicaban, no estaba acompañado en la misma proporción por el crecimiento vocacional. En ese mismo año, confiando en la Providencia y después de haber rezado y consultado, partió para el norte de Italia acompañada por la Hna. Estanislada Tognoni, muy apta por sus condiciones y por su conocimiento de ese ambiente italiano, donde se había educado. Sólo leyendo detenidamente las cartas de la Madre, se puede reconstruir el sufrimiento, la soledad y la suma de incertidumbres de ese viaje. Finalmente, un párroco de Milán les pide que comiencen un Oratorio festivo.

Era la circunstancia esperada, porque de ahí se siguió el permiso del cardenal Andrés Ferrari, para la deseada fundación. La Madre Eufrasia, concreta como siempre, en un segundo viaje, inicia el Noviciado. Entre las aspirantes, vio llegar a Josefina De Micheli, que tomó el nombre de Hna. Pierina y de la cual, en Italia, está avanzando la causa de canonización. Fue la propagadora de la devoción al Divino Rostro de Jesús.

La cima del Calvario se avecina para la Madre Eufrasia. En Milán, en 1913, comienzan los síntomas de su enfermedad, que se sigue agravando cuando vuelve a la Argentina. Pero la Madre no se detiene ante los trabajos que requiere la Congregación. Sabe que tiene poco tiempo para traducir a sus hijas, toda la capacidad del carisma. Su entrega es total: a Dios y a sus hermanos, hasta en los mínimos detalles.

Actual Superiora General: Hna. Nora Antonelli
El 2 de agosto de 1916, en el Hospital Pirovano –donde había sido internada algunos días antes–, la Madre Eufrasia Iaconis murió rodeada de sus hijas y de varios sacerdotes. Su velatorio, el funeral solemne y el entierro pusieron de manifiesto el cariño y la admiración a esta religiosa excepcional, como escriben algunas hermanas: “Varias personas nos acompañaron hasta el Colegio quedando admiradas por haber presenciado una manifestación tan elocuente de sentimiento y de dolor… y no puede ser menos, pues gozaba de la simpatía general y todos miraban en ella virtudes no comunes […] Aunque algunas entre Uds. no hayan tenido la dicha de tratarla, sin embargo por la fama de sus virtudes habrán llegado a conocerla y a estimarla”.

El arzobispo Espinosa, que había escrito en 1911 al cardenal de Milán diciéndole que la Hna. Eufrasia era una santa religiosa, con motivo de la muerte lo testimonia otra vez a una hermana: “… [ella] que tanto me quería y a quien yo también estimaba mucho, como que era una santa religiosa y hacía tanto bien a su Congregación”.

La Madre Eufrasia es modelo de mujer fuerte, que siguió el ritmo del Espíritu. Con mirada que trascendía lo inmediato, avizoró que el lugar de las Hijas de la Inmaculada Concepción era la Argentina, donde el via crucis de las circunstancias las colocó, y en cuyo seno la Iglesia local las recibió definitivamente, a comienzos del siglo XX.


VIDA DE ORACIÓN

“Invitadas al diálogo con Dios, nuestra vida exige el silencio de todo nuestro ser, como necesidad esencial para la continua oración, que manifiesta nuestra intimidad con Dios y hace de nosotras, como María, presencia orante en la Iglesia, que alaba incesantemente al Señor e intercede por la salvación del mundo”. (Constituciones 38)

- Culto Eucarístico

“Participamos cotidianamente en la Eucaristía, “Sacramento de amor, signo de unidad, vínculo de caridad”, y la hacemos el centro de nuestra vida, ofreciéndonos a Dios junto con la víctima del altar.” Constituciones 41

“Continuamos este culto durante el día con adoraciones y visitas al Santísimo Sacramento, que nos ayudan a vivir en comunión familiar con el Padre, a través de su Hijo Jesús, en el Espíritu Santo.” Constituciones 42

- Liturgia de las Horas

“Recitamos comunitariamente Laudes y Vísperas de la Liturgia de las Horas, voz de la Iglesia que se dirige al Padre como Esposa de Cristo para adorarlo. Concluimos el día con el rezo de Completas.” Constituciones 43

- Meditación de la Palabra

“Cada día dedicamos una hora a la oración mental: con ella, el Espíritu Santo nos introduce en los tesoros de la Palabra de Dios y nos ayuda a injertarla en nuestra vida, convirtiéndonos así, para los hermanos, en testigos fieles de Cristo, nuestro Señor.” Constituciones 44

- Espiritualidad Mariana

La Virgen María, Patrona especial de la Congregación ocupa un puesto particular en nuestra devoción, que expresamos comunitariamente, cada día, con el rezo del Santo Rosario y del Ángelus. cf. Constituciones 46

Los sábados y en las festividades de la Santísima Virgen, renovamos comunitariamente nuestra consagración a Ella. cf. Constituciones 49

- Vía crucis

“Participamos en la Pasión de Cristo con el ejercicio del Vía crucis.” Constituciones 45

- Retiros Espirituales

“…cada mes hacemos un día de retiro y anualmente los Ejercicios Espirituales. Consideramos estos períodos como oasis de renovación en el flujo de la vida cotidiana.” Constituciones 54


VOTOS

Jesús, en su vida terrena, estableció una especial relación con algunos de sus discípulos invitándolos no sólo a acoger el Reino de Dios, sino a poner la propia existencia al servicio de esta causa, dejando todo e imitando de cerca su forma de vida.

Éste es el fundamento evangélico de los votos religiosos: Castidad, Pobreza y Obediencia.

En la Castidad un corazón indiviso: “La castidad consagrada, cuando se vive realmente por amor al Reino de los Cielos, libera el corazón del hombre y es signo y estímulo a la caridad y manantial especial de fecundidad espiritual en el mundo.” (Constituciones 21)

La riqueza de nuestra pobreza: “Inspirándonos en María, la primera entre los humildes y pobres del Señor, las Hijas de la Inmaculada Concepción viviremos con particular empeño el voto de pobreza, abrazada voluntariamente para ponernos al seguimiento de Cristo.” (Constituciones 23)

En la obediencia la libertad de los hijos de Dios: “Con la obediencia, las Hijas de la Inmaculada Concepción ofrecemos a Dios nuestra voluntad como sacrificio de nosotras mismas, uniéndonos así de manera más sólida y segura a la voluntad salvífica de Dios.” (Constituciones 31)

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sábado, 3 de octubre de 2015

Acerca de LA TAU

El pergamino de 14 por 10 centímetros que Francisco le regaló a fray León, está escrito por las dos caras. En el reverso de las Alabanzas de Dios se encuentra la siguiente bendición: «El Señor te bendiga y te guarde; te muestre su faz y tenga misericordia de ti. Vuelva su rostro a ti y te dé la paz. El Señor te bendiga, fray León».

Debajo de esta bendición de Francisco, fray León añadió en tinta roja las siguientes palabras: «El bienaventurado Francisco escribió de su propia mano esta bendición a mí, fray León». Y más abajo añade: «De manera semejante hizo de su propia mano este signo Tau, y la cabeza».

El texto de la Bendición a fray León (BenL) escrita por Francisco reproduce casi al pie de la letra la bendición de Aarón, del libro de los Números (Núm 6,24-26). Lo que Francisco añadió al texto bíblico-litúrgico fueron unas pocas palabras, pero muy importantes, por ser suyas propias: «¡El Señor te bendiga, fray León!» Francisco expresa con toda sencillez su deseo de bendición al atormentado compañero.


El signo «taw» - «tau» en la Biblia

En medio del nombre de fray León, entre la «e» y la «o» se encuentra el trazo vertical de la letra tau, cuyas líneas transversales son más cortas y finas.

El signo tau, poco conocido en la actualidad, es de origen bíblico. En Ezequiel 9,3-4 Yahvéh le dice «al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escriba en la cintura» que marque con una taw la frente de los hombres que gimen y lloran por todas las prácticas abominables que se cometen en Jerusalén. En hebreo antiguo la taw tenía forma de cruz, a la manera de nuestra «T» mayúscula. Era la última letra del alfabeto hebreo, y quienes no sabían escribir la usaban como firma (cf. Job 31,35). También era una señal protectora, como la «señal de Caín» (cf. Gén 4,15) y la sangre con que los israelitas untaron las jambas de sus puertas la noche de la liberación de Egipto (Ex 12,7).

El sentido vétero-testamentario de la letra hebrea taw pasó en el Nuevo Testamento a la letra griega tau. San Juan tiene una visión en la que escucha el mandato dado a los cuatro ángeles: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios». Los marcados con el sello fueron 144.000, de todas las tribus de Israel (Ap 7,2-8). Sólo podían dañar «a los hombres que no llevaran en la frente el sello de Dios» (Ap 9,4). Aquí no se cita expresamente la tau ni la cruz, pero se las da por supuestas. En todo caso, siempre se entendió este pasaje relacionado con el de Ez 9. Los Padres de la Iglesia vieron en el signo tau con que fueron marcados los salvados una imagen de la cruz, signo de salvación. En esta línea de la tradición, san Buenaventura interpreta a la luz de Ez 9,4 y de Ap 7,2 la predilección de Francisco por la tau. Echando una mirada retrospectiva a la vida de Francisco, considera que su misión fue la de «llamar a los hombres al llanto y luto, a raparse y ceñirse de saco y a grabar en la frente de los que gimen y se duelen el signo tau, como expresión de la cruz de la penitencia y del hábito conformado a la misma cruz» (LM Pról 2b; cf. LM 4,9; Milagros 10,6-7).


La tradición de la «tau» en tiempo de san Francisco

En esta devoción Francisco estuvo más influido por la tradición contemporánea que por la Sagrada Escritura. El simbolismo de la tau estaba de moda en su tiempo. Durante la inauguración del Concilio IV de Letrán (1215), el papa Inocencio III predicó sobre Ezequiel 9 y llamó a todos los cristianos a hacer penitencia bajo el signo de la tau, signo de conversión y señal de la cruz.

Los antonianos, que se dedicaban sobre todo a la atención de los contagiados por la peste, llevaban en el hábito la cruz antoniana, en forma de tau.

Como posibles fuentes pictóricas de la veneración de la tau hay que tener en cuenta sobre todo las ilustraciones de libros, especialmente las pinturas del canon. Se llama «pintura del canon» la página del misal en la que estaba pintado y adornado con una cruz el principio del canon latino: «Te igitur, clementissime Pater...» La «T» del «Te igitur» se convirtió con frecuencia en una cruz grande y polícroma, cuyo madero vertical se unía con el travesaño al igual que la «T» mayúscula, o subía hasta más arriba formando una cruz latina. Este segundo caso podemos verlo en el misal de San Nicolás, que Francisco, Bernardo y Pedro Cattani consultaron por tres veces, deseosos de conocer lo que Dios quería de ellos (cf. TC 28-29).


La «tau» trazada por Francisco

La taw hebrea, o la tau griega, estaban por tanto de moda. Para Francisco era, igual que la cruz, el signo de la salvación y de la redención. Y así como la salvación se llevó a cabo mediante la cruz, con sufrimientos y dolores, así también el discípulo de Jesús está llamado a seguir el camino de la cruz. De acuerdo con la llamada del Papa al inicio del Concilio, la tau fue para Francisco un signo especial de renovación y penitencia, que empleó en distintas circunstancias. «La señal de la tau le era preferida sobre toda otra señal; con ella sellaba las cartas y marcaba las paredes de las pequeñas celdas» (3 Cel 3).

Quien visite Fonte Colombo, el «Sinaí franciscano», podrá observar en la capilla de la Magdalena, a la izquierda del altar, una tau pintada en rojo en el intradós de la ventana. Con buenas razones, la tradición atribuye esta pintura a san Francisco. La terminación gruesa de los extremos del travesaño es una muestra de cómo se escribía a principios del siglo XIII. La tau tiene en ese lugar un significado muy apropiado, pues está indicando que Magdalena es la penitente.

Las taus iniciales de las «pinturas del canon» nos hablan claramente de la vinculación de la obra de la redención con la eucaristía. De esta vinculación, así como de la reforma eucarística deseada por Francisco, nos habla también la tau colocada por él como firma de la primera Carta a los Clérigos, que puede verse en el Misal de Subíaco. Por ello las ediciones de los escritos de Francisco deberían reproducir la tau al final de la 1CtaCle, como hacen al reproducir la BenL.

Esa manera de actuar de Francisco en las dos ocasiones citadas no es nada extraordinario; ya había actuado así antes. La tau es un signo preferido desde antes de dedicarle el pergamino a fray León. Precisamente por ello puede fray León entender la tau en el sentido en que la entiende Francisco y tener en gran estima, como un autógrafo, el pergamino que contiene la bendición. Lleva la letra manuscrita e inconfundible de Francisco.


La cabeza debajo de la «tau»

El dibujo que aparece en ese pergamino debajo de la tau no tiene un significado tan unívoco como ésta. El madero vertical de la tau parece salir de la boca abierta de una cabeza humana; es decir, la cruz brota como de la boca, lo cual podría ser una alusión a la proclamación de la conversión y de la cruz. Los contornos imprecisos del dibujo han dado pie a muchas interpretaciones, no siempre acertadas. Vale la pena tomar en serio dos de ellas, que son las que prevalecen hoy en día: una considera que el dibujo es la calavera de Adán; la otra afirma que es la cabeza de fray León.

La Legenda aurea, compilada por el dominico Jacobo de Vorágine († 1298), transmite, entre otras, la siguiente leyenda, conocida desde la alta Edad Media y llena de profundo significado: la cruz de Cristo fue hecha con madera del mismo árbol en el que pecó Adán, y fue levantada en el mismo lugar en que se hallaba el sepulcro de Adán. Mediante la sangre que brotó de la cruz fue redimido Adán y, con él, todo el género humano. Esta interpretación de la relación entre la redención y el pecado original, teológicamente irreprochable, podemos encontrarla también en el arte. Desde el siglo VI el arte representa el tema de «Adán bajo el Gólgota». En la catedral de Espoleto puede verse un crucifijo pintado en 1180 que reproduce la siguiente escena: en el lado derecho e izquierdo del Crucificado están de pie María y Juan; bajo los pies de Cristo está pintada la calavera de Adán; la sangre que brota de las llagas de los pies de Jesús se derrama sobre la cabeza de Adán.

Si Francisco no había oído hablar de esta leyenda de la cruz, es bien probable que la conociera -hombre de aguda vista como fue- gracias a las obras de arte. Por eso lo más probable es que lo que dibuje debajo de la tau sea la calavera de Adán. Quería así, con su dibujo más bien insinuado que claro, manifestar que toda la descendencia de Adán había sido redimida por Jesucristo, el segundo Adán. «También tú, hermano León -le dice-, eres uno de los redimidos».

El dibujo puede entenderse, así mismo, como una reproducción de la cabeza de fray León. Y esto sería exactamente igual de significativo, pues es a él personalmente a quien Francisco bendice. Refiriéndose a Ez 9 y Ap 7, Francisco entiende la tau como el sello de los elegidos. Quien vive en esta vida bajo el signo de la conversión (tau), está marcado, ya desde ahora, en calidad de siervo de Dios, con el sello de los salvados (tau). Francisco quería consolar al atribulado León, asegurándole: «El sello de la cruz está marcado sobre tu frente, pues formas parte de los auténticos convertidos y, por tanto, de los que serán salvados».

Estas dos interpretaciones pueden armonizarse entre ellas. No se excluyen, sino que se complementan. Puesto que la humanidad ha sido redimida por Cristo, también León ha sido redimido. Es un pecador, como Adán, pero lo limpia la sangre del Redentor. Es uno de los «varones penitentes de la ciudad de Asís» (TC 37c) y, como Francisco, vive bajo el signo de la tau, de la conversión y de la redención, de la solidaridad y la oración en común. Bendiciendo personalmente a fray León y trazando sobre él el signo de la cruz, le expresa y le entrega la fuerza salvadora que brota de ese signo de salvación.

Tal como fray León interpretó el dibujo de debajo de la bendición, las palabras y los hechos de Francisco fueron para él un signo de consuelo. Y lo son también para nosotros. Aunque no llevemos grabadas visiblemente las llagas del Crucificado, como Francisco, sí las llevamos internamente. A todo aquel que se deja herir en nombre de Cristo y carga con su cruz, Francisco le dice lo mismo que le dijo a fray León: «También tú estás marcado con la cruz de Cristo y, por tanto, bendecido. Eres propiedad de Dios y estás bajo su protección».

Así, todos los que procuran seguir a Cristo en las dificultades de la vida, pueden percibir cómo la bendición de san Francisco va también dirigida a ellos y cómo los marca con la tau. Y cada uno y cada una puede considerar: «Esta tau es la cruz, el signo de Jesucristo, el Cordero sacrificado. Mediante su cruz he sido salvado también yo. Puedo contarme entre los que han sido marcados con ella...» (H. Holtz).

[De L. Lehmann, O.F.M.Cap., Del tú de Dios al tú del hermano. 
La Bendición a fray León (BenL), en Selecciones de Franciscanismo, 
vol. XXIII, n.º 68 (1994) 191-200] 
(fuente: franciscanos.org)

lunes, 1 de junio de 2015

Acerca de EL ISLAM

Quién fue Mahoma.

El fundador del Islam nació en La Meca en 570 d.C. en el seno de la poderosa tribu árabe de los "quarish". Su padre Abdalá era un mercader de pocos recursos y murió poco antes del nacimiento de su hijo. Por su parte la madre Amina murió también antes de que el niño cumpliera los seis años.

Quedó al cargo de su abuelo, que murió dos años después ya partir de entonces su tío paterno Abu Talib cuidó de él. Se dedicó en su adolescencia al pastoreo y después fué conductor de las caravanas que partían de La Meca hacia Siria y tal vez a Egipto. Conoció a una viuda rica llamada Khadija, quince años mayor que él, lo cual no obstó para que se casaran y fueran muy felices. Engendraron dos hijos que murieron jóvenes, y cuatro hijas.

Se estableció en La Meca y se dedicó al comercio de productos agrícolas. Disgustado con la idolatría dominante entre los árabes, tomó gusto por la contemplación y se retiraba a los desiertos inmediatos a La Meca. Ahí, efecto de sueños en éxtasis, según él, tuvo entrevistas con el Arcángel Gabriel que lo persuadió de que era el elegido por Dios para reformar tanto la religión como la vida social.

En sus viajes había tenido contacto con el judaísmo y con los cristianos, ya que ambas religiones tenían adeptos en la península arábiga. Influenciado por ambas fué formulando su religión que debería combinar el monoteísmo judío con algunos aspectos de la ética cristiana, dejando sitio a ciertos elementos del paganismo local.

Mahoma refirió sus visiones a Khadija, quien como esposa fiel y sumisa, las aceptó literalmente, así como sus hijas, sus dos hijos adoptivos y su amigo fiel Abu Bekr.

No así sucedió con su tío Abu Talib, los miembros de su tribu y los habitantes de La Meca, que rechazaron su pretensión de ser el mensajero de Dios, persiguiendo ferozmente a los conversos. A pesar de ello, el número de sus seguidores fué creciendo al tiempo que crecía igualmente la hostilidad hacia ellos.

En el año 620, murieron tanto Khadija como Abu Talib, y Mahoma, tomó dos esposas, una de las cuales era Aisha, de tan solo nueve años y era hija de su amigo Abu Bekr.

Se dice que por esos años Mahoma tuvo el "miraj" o sea un viaje por los aires que lo llevó hasta Jerusalén y desde ahí ascendió a través de los cielos hasta la presencia misma de Alá.

Fué un momento decisivo en su carrera. Algunos de sus misioneros habían encontrado buena acogida en Yathrib (Medina) y como las persecuciones en La Meca iban de mal en peor, ciento cincuenta seguidores, partieron en pequeños grupos, hombres, mujeres y niños hacia allá y el profeta mismo escapó de La Meca. Esta huída fué el 16 de julio de 622 y es llamada la "Hégira", considerada como el principio de la Era Mahometana.

En Medina le fué muy bien a Mahoma: fué ala vez gobernante, juez y jefe religioso. Al cabo de siete meses había terminado la erección de una gran mezquita y las habitaciones adjuntas.

Dos años después de su llegada, inició las hostilidades contra sus antiguos enemigos, los quoraiquitas de La Meca, á los que derrotó en 624 en la batalla campal de Badr. Dos años después fue vencido y resultó herido, pactando una tregua de diez años que aprovechó para mandar misioneros a toda Arabia e incluso al emperador Bizantino Heraclio, a Cosroes II de Persia y los reyes de Abisinia y Egipto, pidiéndoles que abrazaran el Islam.

Sus últimos años los dedicó a las expediciones militares en contra de los judíos de la península arábiga y contra La Meca. Antes de morir, Arabia entera estaba ya en sus manos.

Su última peregrinación a La Meca fué en 631, donde negoció su unión con su undécima y última esposa. De regreso a Medina se sintió enfermó y murió en las habitaciones de Aisha el 6 de junio de 632. Dicha habitación (hujrah) fué añadida a la mezquita.

No cabe duda que Mahoma fue un hombre extraordinario: caudillo religioso, político y militar; ejerció y sigue ejerciendo una influencia enorme entre sus seguidores. Tuvo sus defectos, que él mismo reconoce en sus escritos. No se consideró nunca Dios, ni hijo de Dios, sino el profeta por antonomasia, enviado por Dios a su pueblo, al cual condujo firmemente al monoteísmo.

Para los musulmanes, Mahoma es el modelo de todo. La tradición (sunna) responde a la pregunta: ¿qué haría Mahoma en estas circunstancias no precisadas por el Corán? También es por supuesto el principal intercesor ante Alá. muy por encima de los "santones".


La Religión de Mahoma: El Islam.

La palabra "Islam" proviene del árabe y significa "resignación" o "sumisión" a la voluntad de Alá.

Los "muslimes" o creyentes, rechazan el calificativo de "mahometanos", considerándolo como un insulto.


El Corán, Libro Sagrado.

Así como los cristianos creemos en la Biblia como palabra inspirada por Dios, ellos creen firmemente que el Corán es un libro que Dios redactó en los cielos y por lo tanto es eterno e increado y que fué revelado por etapas a Mahoma por el Arcángel Gabriel. A medida que el Profeta transmitía las palabras, éstas eran memorizadas por los discípulos o anotadas en pergaminos, tablas de piedra, hojas de palma o lo que hubiera a mano como los omóplatos de los camellos. Buena parte del Corán se conservó oralmente hasta mucho después de la muerte del Profeta. Otmán Zaid Ibn Thabit, que había sido secretario de Mahoma, hizo una revisión crítica de todos los textos existentes y esa versión fué la definitiva del Corán para las futuras generaciones. Ha sido traducido a más de cuarenta lenguas y es considerado como el último libro, el más completo y autorizado.

Admiten también como libros sagrados, el Pentateuco de la Biblia, los salmos de David y el Evangelio de Jesús, de quien hablan con sumo respeto, rechazando sin embargo tajantemente su divinidad, su crucifixión y resurrección, aunque extrañamente, aceptan su nacimiento virginal y sus milagros.

Así como nuestra Biblia está dividida en capítulos, el Corán tiene 114 "azoras" de dimensión muy variable pues hay algunas de unas cuantas líneas y otras que llegan a 286 versículos o "aleyas" que suman en total 6686.

Es interesante la perspectiva musulmana acerca del Corán, ya que para ellos es la palabra eterna de Dios, tan solo transmitida por Mahoma y en cambio para los Cristianos, esa Palabra Eterna, "se hizo carne y habitó entre nosotros" (Jn.1, 14). Para nosotros la Buena Noticia, la maravillosa noticia, el Evangelio, no es un libro por sagrado que sea, sino que es una Persona: Jesucristo el Señor. No somos seguidores de "algo" sino de "Alguien". La revelación máxima de Dios no es un libro, sino su Hijo mismo.


Absoluto monoteísmo

La profesión de fe del Islam más importante es la "shahada" "No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su Profeta". Todo muslim debe pronunciarla, al menos una vez en la vida con profunda convicción.

El Islam es absolutamente monoteísta. En la "azora" CXII, que los musulmanes tienen en particular estima, afirman: "El es Alá, único. Alá, el eterno. No engendró ni fué engendrado. y no es a El igual, ninguno".

Podemos considerar que estas afirmaciones son la repercusión del monoteísmo judeo-cristiano. Todo el Antiguo Testamento nos habla de los esfuerzos de Dios por apartar a su Pueblo de la adoración de los dioses falsos. Una y otra vez los israelitas se prostituían con los ídolos de los pueblos paganos, provocando los celos y la ira de Dios y los castigos necesarios para que reconocieran su pecado y volvieran sus ojos al único Dios verdadero. Ya en tiempos de Cristo, el monoteísmo estaba perfectamente establecido y esa fué, paradójicamente una de las razones por las cuales Jesús fuera rechazado y"'crucificado al declararse "Hijo de Dios".

Al declarar que Alá "no fue engendrado ni engendró" están rechazando automáticamente a la Santísima Trinidad, misterio inefable del cristianismo, ya que sabemos que Dios es Padre I porque engendra de toda la eternidad al Hijo. Así lo declaramos en el Credo de la Misa al decir de Jesucristo que fué "engendrado, no creado".


Mahoma es el último Profeta

Afirman que en un pasaje del Evangelio, Jesús anunció la venida de Mahoma pero que los judíos alteraron el texto a fin de ocultar el hecho. Se refieren a Jesucristo como el "Espíritu de Dios". Pero el último Profeta es Mahoma, el "Apóstol de Dios".


Angelología musulmana

Cuatro arcángeles rodean el trono de Alá: Gabriel, Miguel, Azrael e Israfil. El resto de los ejércitos angelicales está empeñado en la lucha con los demonios y los enemigos de Alá y los creyentes. Sosteniendo el trono de Alá, cantan sus alabanzas e interceden por los débiles y pecadores.

El pueblo cree además en los "jinn" o genios que son espíritus buenos o malos. El jefe de los malos es Eblis, el Diablo, que va por el mundo como el Satanás de los cristianos, buscando la caída del hombre en el pecado.


La Vida Futura

Según el Corán, los muslimes sostienen que al morir un hombre, su alma permanece en el cuerpo durante la noche que sigue al entierro, para ser juzgada por dos ángeles. Si su fé en Alá y el Corán es juzgada satisfactoria, quedará en paz hasta la resurrección; en caso contrario será atormentado con hierros candentes.

Las almas permanecen en un lugar llamado AI-Berzahk (el intervalo) hasta el día del Juicio Final. Tan solo las almas de los mártires son admitidas inmediatamente al paraíso.

Conciben al paraíso como un lugar de delicias, con verdes prados (recordemos que generalmente los países arábigos son áridos), donde serpentean límpidos arroyos, bellos jardines, huertos repletos de frutas en sazón, lechos suaves en los que el fiel puede recostarse a libar buen vino, atendido por las huríes, bellas doncellas de negros ojos. El Corán menciona siete cielos o etapas de beatitud celestial.

Pero también hay siete infiernos a donde van respectivamente los pecadores mahometanos, los cristianos, los judíos, los sabeanos, los magos, los idólatras y los hipócritas. Son lugares de los más terribles tormentos: los malvados son arrojados al fuego, beben de una fuente hirviendo y su único {alimento son los cardos y espinas; su morada es azotada por vientos abrasadores, cae sobre ellos agua hirviendo y los envuelve un espeso humo.

La mayor parte de la humanidad no entrará ni al cielo ni al infierno hasta que el arcángel Israfil toque su trompeta el día del Juicio cuando se abrirán las tumbas y las almas se reunirán con sus cuerpos para comparecer ante Alá. El Libro será abierto y cada alma será juzgada según sus obras. Los infieles serán arrojados al infierno y los que temieron al Señor serán llevados al paraíso atravesando el puente "al-sirat", delgado como un cabello, cortante como el filo de una espada". Los verdaderos muslimes, guiados por el Profeta, lo pasarán sin ninguna dificultad, pero los infieles resbalarán y caerán al infierno.


Oraciones y prácticas musulmanas.

¿Quién no ha visto alguna fotografía o en algún noticiario televisivo a musulmanes orando al unísono, en filas interminables, con la frente en el suelo? El fiel tiene la obligación de orar cinco veces al día, esté donde esté, haga lo que haga, cuando desde la torre llamada alminar adosada a. la mezquita los convoca el almuecín con voz sonora, versión musulmana de nuestras campanas tradicionales.

Antes de la plegaria debe cumplirse el rito de la ablución lavado según indica la azora V: "lavad vuestras caras y vuestras manos hasta el codo y lavad vuestros pies hasta las rodillas". Esta es llamada la ablución menor, porque si ha tenido lugar una contaminación, deberá lavarse todo el cuerpo. Una dificultad se presenta sobre todo en aquellos países en donde escasea el agua y entonces la purificación deberá hacerse con simple arena.

La oración comprende siete movimientos a de las oraciones correspondientes:
1- Con las manos abiertas a cada lado del rostro se dice "Allahu akbar: Dios es el más grande";
2- puestos de pie recitan la "fatiha" que es la primera azora del Corán;
3- inclinación de la cintura;
4- posición erecta;
5- caer lentamente de rodillas y poner por primera vez la frente en el suelo;
6- se sienta en cuclillas;
7- se pone otra vez la frente en el suelo.

Por lo general se usa una esterilla o alfombra de oración. La frecuencia de las postraciones puede provocar en la frente del musulmán un callo tal como sucede al cristiano en las rodillas si ora mucho de hincado.

Usan los muslimes una sarta de 99 cuentas parecida a los rosarios católicos y recitan al pasarlas entre los dedos, los 99 nombres de Alá: "El Grande, Misericordioso, Eterno, Bondadoso, etc..." Costumbre ciertamente muy hermosa. Se pueden ver a los fieles por la calle, en los negocios, en los transportes, pasando sin cesar las cuentas de su "rosario", sin ninguna pena y de vez en cuando sin ninguna devoción.

Tienen tres clases de oraciones: las tomadas del Corán se llaman "farz"; las de la predicación de Mahoma, "sannat" y las improvisadas, "natal". Al orar deben volverse hacia la Meca, que es el punto de oración o "Kiblah". En todas las mezquitas la dirección de la Meca está señalada por un nicho en el muro.

El día de oración para el musulmán es el viernes, equivalente a nuestro domingo y todos los varones deben asistir y tomar parte en la oración dirigida por un "Imán" y escuchar el sermón del mediodía (khutbah). Las mujeres que asistan deberán ocupar un lugar reservado para ellas en la parte trasera del edificio.

Un segundo deber es el del ayuno que consiste en la absoluta abstención de alimento y bebida entre la aurora y el crepúsculo, así como de, tabaco y relaciones sexuales durante todo un mes llamado "Ramadán". Como el calendario muslim es lunar, esta festividad puede coincidir con la época más calurosa del año, lo que representa ciertamente un gran sacrificio. Termina el Ramadán con el "Pequeño Bairam", que es el rompimiento del ayuno con gran regocijo, visitas y limosnas.

Setenta días después se celebra el "Gran Baraim", señalando el final del año musulmán.

Una tercera práctica muy hermosa es la de la limosna 11amada "zapa" ya que todo musulmán debe consagrar una parte de sus ingresos al sostenimiento de los pobres. Actualmente algunos Estados se han hecho cargo de la asistencia social, pero la limosna no debe ser considerada como un impuesto estatal, sino como un préstamo voluntario a Dios, que recompensará a sus fieles cuando Ello juzgue necesario. El Santo Padre Juan Pablo II define nuestra obligación de ayudar a los pobres como "la hipoteca social" de nuestros bienes, concepto parecido al musulmán.

El "hadj" es otra de las prescripciones y es la peregrinación a La Meca, que todo muslim debe hacer por lo menos una vez en su vida. Esta es la única huella de la antigua religión árabe en el Islam, pues La Meca era ya lugar de peregrinación muchos siglos antes de la época de Mahoma.

Todos los muslimes son circuncidados entre los seis y los ocho años, costumbre que el Corán no impone, pero que Mahoma tomó de los antiguos ritos paganos de La Meca. Los israelitas, como sabemos, practican también la circuncisión pero a los ocho días de nacido el niño.

Tienen los musulmanes prohibido tomar bebidas alcohólicas, apostar y comer carne de cerdo, así como consumir carne de los animales muertos por causas naturales, pues toda carne comestible ha de ser sangrada a la manera judía (kosher). Los únicos sacrificios admitidos por el Islam son los que se ofrecen durante el hadj a La Meca y la carne debe ser distribuida entre los pobres.

Los pertenecientes a la secta musulmana llamada Chiítas, añaden entre las verdades básicas, la del "imanato" o sea la creencia en que la máxima autoridad del Islam, el "Iman" es elegido por Mahoma y se identifica con el alma cósmica universal, siendo líder absoluto en lo temporal y lo espiritual.

Creen los chiítas que los gobernantes que no imponen la "Sharia" que es la teocracia que regula toda la vida individual, socio-política, judicial, etc, regida por el Corán y la Tradición, están en la ignorancia, en la barbarle.


El Jihad o Guerra Santa

Mucho se habla de la "Guerra Santa" de los musulmanes, considerándola tan solo como hacer la guerra a los no musulmanes, pero debe ser entendida como la batalla en contra del mal que anida en el interior del hombre. San Pablo nos recuerda en la carta a los Romanos cómo cuesta trabajo vencer nuestras tendencias al mal cuando exclama acongojado: "No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero" (Rom.7,15).

Sin embargo, también sucede que cuando el musulmán considera que "el mar' reside en los no musulmanes, se produce una auténtica batalla a muerte. El Sultán de Turquía, por ejemplo, predicó esta clase de jihad o guerra santa en contra de los aliados en la guerra de 1914.

Francis X. Maier, periodista católico con amplia experiencia en países islámicos afirma que el Islam, aún el no extremista, dista mucho de la búsqueda de la paz. No es necesario referirnos a lo sucedido en siglos pasados, porque actualmente como antes, en los países islámicos pasan cosas terribles.

Relata Maier cómo cuando el Islam "llega a una villa, remueve todo lo demás: progreso, cambio, desarrollo social, justicia, libertad, etc. La moneda árabe compra a los mayores y todo se congela en su lugar. Para las mujeres, es fatal".

En Ghana, Sudán, Egipto, Indonesia y Filipinas, han sucedido auténticas mas acres de cristianos. Es muy distinta la posición de los musulmanes cuando son una minoría dentro de un país democrático como Estados Unidos o Alemania, a lo que sucede cuando ellos se apoderan del gobierno, como los talibanes en Afganistán. "La norma coránica de marginar a los cristianos siempre se reafirma a sí misma y la cosa no es nueva, se ha dado a lo largo de los siglos".

Actualmente, en Turquía, Egipto, Arabia Saudita, Paquistán y Sudán la persecución es feroz causando no menos de millones de muer1es. En Argelia los extremistas musulmanes degollaron recientemente a siete indefensos monjes católicos.

Conceptos coránicos como fraternidad, derechos humanos o respeto mutuo, no son extensivos a los no creyentes. Los que no se someten a Alá, no son dignos de nada y son sujetos de destrucción.

El teólogo francés Jacques Ellul afirma que la naturaleza del Islam es fundamentalmente bélica. Concluye Maier diciendo que "mientras el Evangelio nos obliga a los cristianos a amar y perdonar, no nos obliga a ser ingenuos".


Confusión de ideas

En muchas ocasiones se han mezclado los motivos religiosos con los políticos y económicos. En la guerra ocho veces secular de la reconquista de España, culminada por los Reyes Católicos Fernando e Isabel en 1492, la causa no era en realidad tan solo cuestión de fe: lo que llamamos "guerra de moros y cristianos" era más bien una guerra entre árabes y españoles que guerreaban antes que nada por el dominio territorial y la economía del reino.

Sucede actualmente lo mismo con la enemistad de católicos y protestantes en Irlanda del Nor1e: no están en guerra por cuestiones de fe, sino por el poder político- económico. Da la casualidad que los irlandeses son católicos y los ingleses protestantes. Y en Tierra Santa, los judíos y los palestinos tampoco discuten por cosas religiosas sino territoriales.

Tampoco es exacto aplicar a los extremistas el apelativo de "fundamentalistas" ya que el auténtico fundamentalismo sería en todo caso basarse literalmente en los fundamentos del Corán, lo cual más bien podría llamarse de tendencia "conservadora". En todas las religiones se puede dar el fanatismo, tanto en el Islam como en el Catolicismo o entre los Protestantes. Prueba de ello lo tenemos por ejemplo en las sectas suicidas protestantes.

Todo depende de la interpretación que cada quien quiera dar a sus Libros Sagrados: así como con la Santa Biblia en la mano algunas sectas protestantes han llegado al suicidio, también con el Corán como bandera miles de islámicos fanáticos están dispuestos a morir en actos suicidas como aquellos que se estrellaron contra las torres de Nueva York.


La mujer en el Islam

Uno de los puntos más controvertidos en el mundo es la posición de la mujer en los países islámicos. Partamos del hecho histórico de que la humanidad ha sido desde tiempos inmemoriales dominada por los varones. Las raíces del "machismo" habrá tal vez que buscarlas en factores como la fuerza física del macho o en el hecho de que es la mujer la que se embaraza con las limitaciones y dificultades que todo embarazo conlleva. El hecho es que en todas las culturas antiguas, la mujer apenas aparece como personaje histórico importante. Conquistas, descubrimientos, leyes, proezas, gobiernos, etc, han sido tradicionalmente cosa de hombres.

En el Antiguo Testamento aparecen algunas mujeres extraordinarias, pero por lo general, su presencia en la historia es tangencial. Jesucristo rompe con ese esquema y para empezar, nace virginalmente de la Mujer Inmaculada. En su vida pública, admite entre sus oyentes a las Santas Mujeres y no se detiene en llevar amistad hasta con ex-prostitutas. Intencionalmente sin duda, son las mujeres las que llevan a los Apóstoles la noticia de su resurrección.

El Cristianismo da entonces a la mujer un nuevo papel como cuando San Pablo declara que en Cristo ya no hay judío o gentil, esclavo o libre, hombre o mujer: en Cristo todos somos absolutamente iguales en dignidad.

El por qué Jesús no concedió el sacerdocio a las mujeres, ni a su propia Madre, es cosa que no nos toca juzgar a nosotros, pero sus razones habrá tenido y la Iglesia no tiene derecho, lo ha dicho el Santo Padre Juan Pablo II, a modificar las intenciones del Señor.

Pudiera esto ser interpretado como una concesión "machista" de Jesucristo dada la cultura de su tiempo, pero Cristo no se sometió en ningún momento a las presiones de los que detentaban el poder tanto religioso como político de su tiempo.

En otras culturas, como el Islam, la mujer no ha tenido ese respeto a su dignidad. Hemos visto en repetidas ocasiones el trato que dan los hombres musulmanes a sus mujeres, hasta llegar a los extremos indignantes de la secta Talibán. Desde el hecho de aceptar la poligamia -a ejemplo del mismo Mahoma, que tuvo una docena de mujeres- la mujer es cosificada, propiedad del hombre, objeto desechable.

La monogamia cristiana es un paso enorme hacia la dignidad de la mujer y su consecuente y auténtica liberación. No es el lugar en este folleto analizar la trascendencia de la aseveración de Jesucristo: "Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre" (Mt.19,6), pero este concepto, olvidado en las leyes civiles, ha provocado si no la poligamia simultánea, sí la poligamia sucesiva. Vemos cómo algunos cristianos, protestantes y hasta católicos, cambian de "pareja" como de camisa, dando al traste con el proyecto de Dios para la familia humana.

Los musulmanes podrán dar muchas explicaciones sofisticadas para dar visos de legalidad a la poligamia (como los Mormones seguidores de Joe Smith), pero lo cierto es que de cualquier modo la posición de la mujer en la poligamia, es de absoluta sumisión al hombre hasta llegar prácticamente a la esclavitud.

Hemos visto asombrados cómo las mujeres están obligadas al uso del "sahdor" que es un velo que cubre la cabeza, incluida la cara excepto los ojos y simboliza la sujeción de la mujer al hombre. El colmo llega en el gobierno Talibán en el que el shador se convierte en "burka" ocultando tras una rejilla hasta los ojos y la mujer que osa descubrir tan solo los tobillos es sometida en público a infames azotes.


Organización interna del Islam

La "Umma" o comunidad islámica es laica, es decir, no tiene sacerdocio alguno. Nadie está encargado de juzgar el foro interno de nadie ni de mediar entre el hombre y Dios. No obstante hay una especie de "clero" perfectamente estructurado: en la secta Chiíta, por ejemplo, los estudiantes del Corán asisten a un seminario y el primer grado son los "Mullahs" (unos 200,000 en Irán) encargados de predicar en las mezquitas y realizar ceremonias como los matrimonios.

Los que consiguen memorizar el Corán son llamados "Hafez" (memorizador) y también en Irán existen unos 100,000. Los que consiguen estudios superiores obtienen el título de "Hojjat" (vicario) Son los encargados de juzgar en cuestiones religiosas, de justicia, delitos, materias políticas. Notemos que en el Islam no hay la separación occidental entre las cuestiones del Estado y las religiosas.

Si el Hojjat obtiene un cer1ificado o título, es llamado "Mujtadeh" y de estos surgen los "Ayatollahs" que son la cúpula de la pirámide jerárquica. Existen actualmente unos 10 en el mundo. Y en la cúspide de la pirámide en cada país o región se encuentra el "Imán", como por ejemplo en Irán, el Ayatola Jomeini, ya fallecido.


Extensión del Islam

Aquella religión que fracasó en sus comienzos en La Meca y que empezó a florecer en Medina, ha tenido un éxito sorprendente. Los musulmanes se fueron apoderando políticamente de todo el nor1e de África y de Marruecos, brincaron a España conquistándola casi por completo e invadiendo Francia, Por el oriente progresaron hasta Turquía y siguieron su conquista hacia el nor1e por los Balcanes atenazando a los países Cristianos con la intención de acabar con ellos.

Al mismo tiempo se expandieron hacia el lejano oriente, llegando hasta la India, como siempre, a sangre y fuego.

La reacción de los cristianos fué tan heroica como lenta. En España la reconquista que duraría casi ocho siglos, empezó cuando Don Pelayo los detuvo derrotándolos en Covadonga en el año de 718 mientras que el Rey de Asturias hizo otro tanto en 737. Carlos Martell con un inmenso ejército reclutado desde las orillas del río EI hasta las costas del Atlántico, salvo a la cristiandad en Poitiers (Francia) en 732 al vencer a las legiones musulmanas de África y Asia que habían franqueado ya los Pirineos en su "guerra santa".

La reconquista duró 782 años con triunfos y derrotas, ganando y perdiendo ciudades, con periodos de paz precaria. Los reyes y príncipes cristianos guerreaban entre sí continuamente, haciendo la reconquista aún más lenta y difícil. En muchas partes se llegó a una convivencia aceptable de cristianos con musulmanes, que enriqueció a ambas partes.

Pero la invasión musulmana seguía adelante por el lado de los Balcanes y no fué sino hasta que San Pío Ven el siglo XVI logró unificar sus fuerzas con las de España y Venecia, formando la "Armada Invencible" al mando de Don Juan de Austria, cuando se dió la batalla decisiva de Lepanto. En 1571, el 7 de octubre, se enfrentaron por fin las naves del Sultán de Constantinopla (hoy Istambul, capital de Turquía), Sulaimán el Magnífico con la Armada Invencible, donde los turcos perdieron 130 naves y 20,000 hombres. El Papa no dudó en atribuir el triunfo cristiano a la oración que la Iglesia había hecho con el rezo del Rosario. Por eso el7 de octubre, a partir de entonces, tenemos los católicos la fiesta del Santo Rosario. En esa batalla participó el gran escritor Miguel de Cervantes Saavedra, perdiendo un brazo en la batalla; por eso lo llamarnos "El Manco de Lepanto".


Influencia del Islam en la cultura

La secular presencia del Islam en países como España, inevitablemente repercutió en la cultura, por ejemplo en nuestro lenguaje. Los poetas árabes fueron multitud y sus trabajos en extremo artificiosos y alambicados no eran entendidos fácilmente por los cristianos pero existía en España una gran población "mozárabe" o sea, cristianos en la España árabe y "mudéjar" que son los árabes en tierra cristiana y esta convivencia forzosa, dejó muchas palabras que usamos actualmente corno castellanas, casi el 7% del diccionario.

Fueron los árabes el vínculo de la transmisión de la ciencia de los griegos, y aunque ellos no la enriquecieron gran cosa, en las Matemáticas fueron los introductores del 0 ala numeración, la propagación del cálculo algebraico y su aplicación a la geometría.

En la astronomía aumentaron el catálogo de los astros, rectificaron latitudes y corrigieron el calendario juliano, pero en su afán de descubrir los destinos humanos en los movimientos de los astros, no pudieron arrancar ala ciencia astronómica de su envoltura astrológica. Notable es que en pleno siglo XXI todavía haya personas que consulten horóscopos, que son lo más anticientífico y falso del mundo.

En el campo de la física y la química, estaban empeñados en encontrar la "piedra filosofal" aquella receta para cambiar cualquier metal en oro. Igualmente buscaban con afán el elixir de la inmortalidad por medio de la alquimia. Pero a pesar de ello, fueron los descubridores o propagadores de la destilación, la sublimación, cristalización, amalgamación, así como la obtención del alcohol, de los ácidos nítrico, sulfúrico, nitricoclorhídrico a los que llamaron aguardiente, agua fuerte, vitriolo o agua regia. Aplicaron antes que nadie en occidente la pólvora.

En la historia natural fueron notables en la botánica, siendo San Alberto Magno un discípulo de ellos. Podemos decir, en suma que los árabes fueron médicos, cirujanos, geógrafos, notables constructores y maestros en Europa. Si no la descubrieron, al menos dieron a conocer a los europeos la brújula, destinada a revolucionar la navegación.

También los árabes fueron notables en la industria: son famosas las armas de Damasco o de Toledo, los tapices y alfombras de Persia y Smirna, las telas de Kadchmir, de Mosul (muselina), las pieles marroquíes y cordobesas, etc... Por ser los árabes los que introdujeron en Europa la palma, el algodón, " el naranjo, el café y por haber fabricado azúcar y de varias materias el papel indispensable para la futura imprenta, pueden ser considerados como los primeros industriales de occidente en la edad media.

Debido a los avatares de la historia y la posición privilegiada entre el lejano oriente y Europa, los árabes también se convinieron en grandes comerciantes al vaivén de conquistas o reconquistas. Incienso, especias como la canela y la pimienta, la nuez moscada, el azafrán, venían de la India, así como piedras preciosas y pasaban forzosamente por las manos de los árabes. Era tan intenso el comercio con el lejano oriente, que no olvidemos fué este el motivo principal del descubrimiento de América, ya que Cristóbal Colón buscaba una ruta marítima y directa con las Indias Orientales para importar sobre todo especias, muy cotizadas en Europa.


El Islam en el arte y la arquitectura

Posiblemente pensaríamos, al ver algunas escenas de los países islámicos, que son en general una etnia atrasada e inculta. Pero eso es falso. Si hay países islámicos sumidos en la pobreza e incultura como Afganistán, lo cierto es que la cultura árabe ha sido sorprendente. Poetas, matemáticos, filósofos, han dejado su huella en la humanidad entera. Avicena y Averroes, fueron maestros de filosofía en todo el Occidente.

Basta contemplar en Jerusalén la Mezquita de Omar en la explanada que fué del Templo de Salomón, para comprender la exquisitez de su arquitectura. La Mezquita de Sulaimán el Magnífico en Istambul es tan grandiosa como bella, sin duda una de las expresiones cumbres de la arquitectura mundial.

La Alhambra de Granada en España, muestra a qué grado pudo llegar el arte y la arquitectura árabes: jardines con fuentes bellísimas, alamedas, terrazas, estancias de una elegancia suprema, filigranas finísimas de piedra, que como cascadas y encajes adornan los techos, etc...

Debido a que el Islam prohíbe tanto la escultura como la pintura de seres humanos, adornan su paredes con textos del Corán estilizando su escritura dando como resultado algo mucho más hermoso que las grecas que vemos en occidente.

No cabe duda de que nuestra cultura Occidental debe mucho al Islam, a los árabes. Como en todo, sería tan error calificar a todos los musulmanes como salvajes terroristas, como pensar que los musulmanes gracias al Corán poseen la verdad total y son perfectos. Aunque traten de matizarlo teóricamente, su pensamiento acerca del hombre es fatalista: todo está determinado por Alá. Precisamente la palabra Islam quiere decir resignación. El Musulmán se somete fatalmente a su destino.

Juan Pablo II nos da un análisis magnífico acerca de las limitaciones del Islam: "Cualquiera que conociendo el Antiguo y el Nuevo Testamento, lee el Corán, ve con claridad el proceso de reducción de la Divina Revelación que en él se lleva a cabo. Es imposible no advertir el alejamiento de lo que Dios ha dicho de sí mismo, primero en el Antiguo Testamento por medio de los Profetas y luego en el Nuevo y definitivo Testamento por medio de su Hijo. Toda esa riqueza de la \autorrevelación de Dios, que constituye el patrimonio de los dos Testamentos, en el islamismo ha sido de hecho abandonada".

"Al Dios del Corán se le dan unos nombres que están entre los más bellos que conoce el lenguaje humano, pero en definitiva es un Dios que está fuera del mundo, un Dios que es solo Majestad, nunca Emmanuel, Dios con nosotros. El Islamismo no es una religión de Redención: no hay en él sitio para la Cruz y la Resurrección".

"Jesús es mencionado pero tan solo como profeta preparador del último profeta, Mahoma. También María es recordada, como su Madre Virginal, pero está completamente ausente del drama de la Redención. Por eso, no solamente la teología, sino la misma antropología del Islam está muy lejos de la Cristiana".


A manera de Conclusión

El mismo Santo Padre, en su visita a Kazajstán del 22 al 27 de septiembre de 2001, país mayoritariamente musulmán y recién independizado del régimen soviético-comunista, dijo lo siguiente:

"Precisamente aquí, en esta tierra abierta al encuentro y al diálogo, deseo reafirmar el respeto de la Iglesia Católica por el Islam, el auténtico Islam: el Islam que ora, que sabe ser solidario con los necesitados. Recordando los errores del pasado, incluso reciente, todos los creyentes deben aunar sus esfuerzos para que nunca más Dios sea rehén de las ambiciones de los hombres. El odio, el fanatismo y el terrorismo profanan el nombre de Dios y desfiguran la auténtica imagen del hombre".

A raíz de losterriblesacontecimientosdel11 de septiembre de 2001 cuando fueron destruidas las Torres Gemelas de Nueva York y la subsecuente guerra en Afganistán, el mundo Occidental tuvo un brutal contacto con el Islam en todas sus facetas y como cristianos no nos queda más, en primer lugar, que agradecer a Dios el haber conocido el amor que Dios nos tiene y manifiesta en Cristo Nuestro Señor y luego pedirle que un día los musulmanes también lleguen al conocimiento de Aquel que es "El Camino, la Verdad y la Vida".

escrito por R.P. Pedro Herrasti, S.M. 
(fuente: www.laverdadcatolica.org)

sábado, 25 de abril de 2015

Acerca de la CONGREGACIÓN DE HERMANAS HOSPITALARIAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

La Congregación de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, fue fundada en Ciempozuelos-Madrid (España) el 31 de mayo de 1881, por San Benito Menni, Sacerdote de la Orden de San Juan de Dios, junto con María Josefa Recio y María Angustias Giménez, elegidos por Dios para dar respuesta a la situación de abandono sanitario y exclusión social de las enfermas mentales de la época, aunando dos criterios fundamentales: caridad y ciencia.

En ese tiempo, el tradicional abandono de los enfermos y la carencia de una adecuada asistencia sani­taria pública, resultaba más llamativo en el caso de los en­fermos mentales, de los niños y niñas con malformaciones óseas, escrófulas, tuberculosis, y otros padecimientos, redu­cidos a la marginalidad y abandonados a su propia suerte.

Los comienzos son particularmente difíciles. La magnitud de la empresa, la falta de medios y de recursos económicos y asistenciales sólo puede ser compensada con la generosa en­trega de las hermanas y las prestaciones personales y materia­les de algunos colaboradores, bienhechores y voluntarios.

El notable crecimiento de la asistencia sanitaria pública, tanto en estructura y personal como en recursos materiales, especialmente en los países desarrollados, no oscurece la escena original del momento fundacional de la Congregación: el ser humano que sufre a causa de la en­fermedad y las limitaciones de la propia sociedad para pres­tarle la atención humana y asistencial que necesita.

Por eso la misión y el espíritu fundacional de la Congregación no sólo continúa vigente, sino que es necesario para colaborar en el grave problema asistencial de las personas más marginadas.


FUNDADOR: PADRE BENITO MENNI


Infancia y juventud

Nació en Milán, el 11 de marzo de 1841, con el nombre de Angelo Hercules Menni. Fue un joven diferente a los jóvenes de su época, era sobrio (no bebía ni fumaba), pero sociable en su juventud, estudió en la Universidad de Milán, y trabajó como funcionario de un banco de su ciudad.

Su amor a los enfermos

Ingresó a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en 1864 y fue ordenado sacerdote, tres años después, en 1867. Restauró la Orden Hospitalaria en España, y fundó en 1881, la Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, junto a sus primeras discípulas, María Josefa Recio y Angustias Giménez.

Sus últimos días

Los últimos años del Padre Menni fueron constrastados, llenos de ingratitudes y desprecios de parte de sus novicios, que criticaron su postura severa. Murió en Dinan, Francia, el 24 de abril de 1914, a la edad de 73 años.

Sus restos descansan en Ciempozuelos (Comunidad de Madrid, España), donde había instalado el Hospital Psiquiátrico de San Juan de Dios y donde fundó el primer centro de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús. Fue beatificado en 1984 y canonizado en 1999.

FUNDADORAS: MARÍA JOSEFA RECIO Y MARIA ANGUSTIAS GIMENEZ

María Josefa Recio y María Angustias Giménez, ambas jóvenes granadinas. Sintieron la llamada de Dios a entregar su vida a la causa de los pobres y enfermos.

Después de diversas peripecias lograron ponerse bajo la guía espiritual del P. Menni, quien en el verano de 1880, desde Ciempozuelos les hizo la siguiente invitación: “Podéis venir, si queréis…”

Y las dos fueron allá, tras una huida nocturna de Granada.

Se instalaron en Ciempozuelos y pronto tuvieron el lema que sintetizaba sus exigencias ascéticas: rogar, trabajar, padecer, sufrir, amar a Dios y callar.

El 31 de mayo de 1881 dieron comienzo a la Congregación y el 30 de octubre de 1883 moría María Josefa Recio, víctima de la caridad hospitalaria. Su compañera le sobrevivió 14 años muriendo en 1897.


Hospitalidad

La Misión Hospitalaria, cuyo centro es la persona que asistimos, está hoy enriquecida con la participación de hermanas, colaboradores, voluntarios, familias de los enfermos, bienhechores y personas en formación, que conformamos la Comunidad Hospitalaria.

El reto fundamental es lograr que cuantos trabajamos en la Misión acertemos a dar hoy una respuesta humana, actualizada y significativa desde la identidad que nos es propia, a las personas con sufrimiento, exclusión y necesidad en el mundo de la salud y la limitación, preferentemente psíquica.

Nuestras actuaciones se basan en la HOSPITALIDAD (síntesis de todos nuestros valores) entendida como acogida y servicio a los enfermos (centro de nuestra misión) especialmente a los más desfavorecidos.


Personas que asistimos

Son la razón de ser de nuestra Misión. Nuestro servicios, programas y actividades están pensados en función de ellos, desde su definición a su desarrollo.


La Familia

Como importante parte de la Comunidad Hospitalaria está llamada a participar también en el proceso terapéutico. Queremos ayudar sus necesidades, incertidumbres y anhelos. Acompañándoles en los momentos delicados, pero también implicándoles en la sanación del enfermo.


LOS COLABORADORES: CUIDAMOS PERSONAS, COMPARTIMOS VALORES

El modelo asistencial de Hermanas Hospitalarias dignifica al ser humano sufriente a través de los cuidados, por ello no se puede explicar este modelo sin los colaboradores, las personas que lo hacen posible. Los colaboradores forman parte indisoluble de la Comunidad Hospitalaria , y requieren de una gestión propia y específica en una institución como la nuestra. Siendo así hablamos de una gestión de personas basada en la gestión con valores, que supera la tradicional visión de la dirección por valores, ya que con ese término aludimos no solo a la labor de los directivos en gestión de personas si no a la del resto de colaboradores de la institución por cuanto las tareas asistenciales y económico financiera, las prácticas y decisiones, no solo de dirección si no del resto, deberán venir inspiradas por estos valores.

Más de 150 colaboradores trabajando cada día por y para las personas que asistimos.


Voluntariado

El Voluntariado Hospitalario tiene su referencia histórica en San Benito Menni y se hace presente en el centro a través de su acción solidaria.

El Servicio de Voluntariado de este Centro está formado por un número aproximado de 12 voluntarios que participan en diferentes actividades de acompañamiento y animación del ocio y tiempo libre.

Para contacatar con el Servicio de Voluntariado: voluntariado@menni.com


CIEN AÑOS DESPUES... SEGUIMOS ADELANTE

Comenzamos un nuevo año y celebramos el Primer Centenario del Fallecimiento de nuestro Padre Fundador, San Benito Menni.

Comenzamos un nuevo año e inauguramos un nuevo lema que nos acompañará en las diferentes actividades que con motivo de la Celebración del Primer Centenario del Fallecimiento de nuestro Padre Fundador, San Benito Menni, el Centro Hospitalario P. Benito Menni os irá adelantando.

Este año 2014, celebramos el centenario de la muerte de San Benito Menni, fundador de la Congregación de las Hermanas Hospitalarias y hermano de San Juan de Dios y por ello queremos aprovechar la oportunidad para dar a conocer y profundizar en este icono de la Hospitalidad para la Iglesia y para el mundo.

El lema que hemos escogido para este año es “100 Años después… seguimos Adelante”. Por una parte queremos incidir en la importancia de hacer las cosas y de vivir desde el corazón y no solo desde la razón y las ideas.

La Palabra de Dios nos narra que al morir el rey David, le sucedió en el trono de Israel su hijo Salomón. Una noche se le apareció Yahvé en sueños y le dijo: “Pídeme lo que quieras” El joven rey respondió: “Tú pusiste a mi padre David y luego a mí al frente de Israel, tu pueblo escogido, un pueblo tan grande que ya no puede contarse. Lo que quiero es un corazón prudente para poder juzgar sabiendo distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo”

En María de Nazaret también descubrimos un interesante icono de sabiduría del corazón, de apertura al plan de Dios ante todo lo que iba descubriendo a través de los pasos de la vida de Jesús. “María, conservaba todas estas cosas dentro de sí, meditándolas en su corazón”.

En la figura de San Benito Menni descubrimos un santo de la Hospitalidad que supo traspasar las fronteras físicas para recrear el carisma de la Hospitalidad y al mismo tiempo dar una respuesta desde el corazón a las necesidades de la época en España, restaurando la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y fundando la congregación de las Hermanas Hospitalarias.

Estamos llamados también a superar las fronteras externas e internas que en muchos momentos nos dividen y nos impiden el vivir en paz y armonía. La gran familia de los Hijos de Dios la formamos todos aquellos hombres y mujeres de buena voluntad que quieren vivir con autenticidad, sencillez y universalidad el evangelio de Jesús.

Como dice el Papa Francisco que Dios nos ayude a traducir nuestra fe en un anuncio del Evangelio alegre y con un corazón sin fronteras.

para más información, visitar www.benitomenni.org

jueves, 16 de abril de 2015

Acerca de AYUDA A LA IGLESIA NECESITADA (A.I.N.)

Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) es una Fundación claramente diferente por su carácter eminentemente pastoral, centrada en ayudar a aquellas comunidades de la Iglesia que están especialmente necesitadas o sufren por causa de su fe.

Dependiente de la Congregación del Clero en la Santa Sede, AIN tiene oficinas en 20 países del mundo.

En nuestro origen está nuestra identidad: en la Navidad de 1947, nuestro fundador, el P. Werenfried van Straaten, un monje premonstratense holandés, escribe el artículo "No hay lugar en la posada", en el que denuncia la miseria en la que viven millones de refugiados alemanes tras la II Guerra Mundial, y que concluye invitando a la reconciliación entre los pueblos enfrentados durante el conflicto bélico.

3.000 ejemplares de Biblias para niños de Livingstone, Zambia
Su lema fue "el hombre es mucho mejor de lo que pensamos". Con ese optimismo, se lanzó a pedir a los belgas una loncha de tocino para dársela a los refugiados alemanes, "sus enemigos de ayer". La respuesta no se hizo esperar y consiguió llenar de lonchas de tocino varios camiones. Esta acción le valió el cariñoso sobrenombre de "Padre Tocino", con el que se le conoció en todo el mundo hasta su fallecimiento. Había comenzado, sin saberlo, la obra ‘Ayuda a la Iglesia Necesitada’

La misión del P. Werenfried fue restaurar un amor que implicara el compromiso a favor de los hambrientos, los desheredados y los prisioneros, sin excluir a los enemigos. Hoy nuestro trabajo se ha extendido a más de 150 países del mundo, donde millones de personas carecen de lo necesario para su desarrollo humano y espiritual.

El siguiente paso fueron los famosos "coches-capilla", que eran auténticas parroquias con ruedas. En 1954 amplía sus campañas en favor de la Iglesia perseguida del Este de Europa.

Consiguió que miles de escolares flamencos apadrinaran a los llamados "sacerdotes de la mochila", que recorrían los pueblos atendiendo material y espiritualmente a miles de feligreses.

Estos sacerdotes pudieron disponer, primero de motocicletas y después de pequeños coches suministrados por los estudiantes.

En 1962, AIN extiende sus acciones a Iberoamérica por deseo de Juan XXIII. Entre 1965 y 1966 África se convierte en la meta de las inquietudes de P. Werenfried.

Con el apoyo de Juan Pablo II, comienza en 1994 una campaña de "ecumenismo práctico" con la Iglesia Ortodoxa rusa. El proyecto más espectacular ha sido la puesta en marcha de los "barcos capilla" que surcan hasta el día de hoy los ríos Volga y Don como iglesias flotantes.

Ayuda a la Iglesia Necesitada es una fundación pontificia internacional con oficinas en 20 países del mundo, dedicadas a la difusión, al fomento de la oración y a la recaudación de fondos para la cobertura de los más de 5.000 proyectos que la fundación recibe cada año.

coches capilla de la AIN
La sede central está en Königstein (Alemania). Allí se gestionan las aportaciones recaudadas y se reciben y evalúan las peticiones de ayuda procedentes de más de 140 países donde los católicos sufren necesidad. Desde Königstein se realiza también el seguimiento exhaustivo de los proyectos a los que se apoya.

En España, Ayuda a la Iglesia Necesitada cuenta con su sede principal en Madrid y con tres delegaciones en Barcelona, Valencia y Toledo, desde las que se da cobertura a todo el territorio nacional. Un equipo de profesionales y de voluntarios trabaja a diario en el desarrollo de los tres pilares fundamentales de esta organización: Oración, Difusión y Caridad.

La fundación está regida por un Consejo del que forman parte: Representantes de la organización internacional y miembros de la sección de Ayuda a la Iglesia Necesitada en España.

Ayuda a la Iglesia Necesitada, fundación de la Santa Sede y dependiente de la Congregación del Clero, está adscrita a la Dirección General de Asuntos Religiosos en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia con el nº 1713-SE/C, como entidad no lucrativa.


Nuestros objetivos

- Informar de forma fidedigna y veraz, y sensibilizar a la sociedad acerca de la situación de la Iglesia que sufre y es perseguida en diferentes partes del mundo. Queremos ser la voz de los que no tienen voz. Hoy en el mundo cerca del 75% de las personas perseguidas por su religión son cristianas.

- Fomentar la oración por todos aquellos que sufren por su fe, por los cristianos que están necesitados y por los misioneros.

- Ser puente de caridad para financiar proyectos pastorales en países donde la Iglesia más sufre.


Ayudamos a:

La ayuda se destina a los proyectos y necesidades presentados por los miles de misioneros y religiosos de la Iglesia católica que están presentes en los países más necesitados, cuya actividad caritativa y pastoral llega incluso donde los servicios estatales y las ONGs no alcanzan.


- Misioneros y religiosos: Ellos llevan la luz de la fe y el amor a aquellos que sufren o están amenazados por la violencia, la pobreza o la falta de libertad. Y lo hacen entregando su vida al servicio de los más necesitados. AIN apoya cada año más de 800 proyectos de ayuda a religiosas, tanto de vida activa como de vida contemplativa.

- Seminaristas y Novicias: Seminaristas y novicias son el futuro de la Iglesia y la esperanza de millones de personas que sufren. La Iglesia necesita sacerdotes y religiosas bien preparados. ¡Que no se pierda una vocación por falta de medios! Actualmente, 118.990 jóvenes se preparan para el sacerdocio (Agencia Fides). AIN sostiene al 8% de los seminaristas en el mundo.


- Cristianos perseguidos: Más de trescientos millones de cristianos en el mundo sufren persecución o discriminación a causa de su fe, en sus trabajos, estudios o derechos civiles, personas que viven cada día el riesgo de ser hostigadas y, en algunos casos, que pueden perder la vida.

- Víctimas de catástrofes: Excepcionalmente, Ayuda a la Iglesia Necesitada pone en marcha campañas de emergencia para socorrer a los damnificados por catástrofes naturales y humanitarias.


Construcción y rehabilitación

Aproximadamente el 28 % del esfuerzo económico total de Ayuda a la Iglesia Necesitada está dirigido a la construcción y rehabilitación de capillas e iglesias, conventos, seminarios y centros parroquiales para que las comunidades cristianas puedan desarrollar su vida de fe en un entorno digno y con los medios necesarios.

Con 4.000 € se ha ayudado a construir un convento para las
Hermanas del Sagrado Corazón en Lafia, Nigeria.
Las capillas, iglesias y centros parroquiales en los países más pobres y en las zonas donde los católicos sufren persecución, además de ser un entorno de referencia para su fe son el lugar en el que la población se agrupa en busca de consuelo espiritual, de esperanza e, incluso, de ayuda material.

La parroquia es el pilar de la comunidad, es un lugar de encuentro y convivencia para los niños, los jóvenes y las familias.


Formación teológica

Más del 10% de los recursos económicos de AIN se destinan a la formación de seminaristas, novicias, sacerdotes, religiosos, catequistas y laicos comprometidos; antes de emprender cualquier misión pastoral deben recibir una formación sólida y concreta.

Uno de los grandes retos de la Iglesia es la formación y capacitación de sus sacerdotes y agentes de pastoral. Las iglesias locales son conscientes de esta realidad, especialmente en países donde las sectas están proliferando cada vez más.

En la actualidad, Ayuda a la Iglesia Necesitada sostiene al 8% de los seminaristas del mundo.


3.500 Misas Ordinarias para 334 sacerdotes de los
Misioneros de San Francisco Javier en India.
Apostolado Bíblico

Ayuda a la Iglesia Necesitada dedica en torno a un 4 % de sus recursos a la publicación y distribución de material religioso: catecismos, libros de formación o literatura religiosa.

Millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a la Palabra de Dios. En muchos lugares donde las guerras han marcado de por vida a la población, el único camino para la paz interior es la reconciliación a través del perdón. La Iglesia es en muchos casos la que promueve esta reconciliación. Para ello, la lectura espiritual es un medio fundamental.

Ayuda a la Iglesia Necesitada apoya la impresión, el envío y la distribución de Biblias, literatura religiosa o revistas y publicaciones católicas en países necesitados.

El ejemplo más claro de ello es el libro “Dios habla a sus hijos”, conocido mundialmente como Biblia del Niño, de la que se han editado más de 50 millones de ejemplares, en 157 lenguas de 140 países. En muchas escuelas de países necesitados, como Eritrea, la Biblia del Niño es a veces el único libro de lectura para los más pequeños.


Sustento de los misioneros

Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) dedica aproximadamente un 18,9% de sus recursos al sustento de sacerdotes y de comunidades religiosas.

Sostener a un sacerdote es sostener a una comunidad: con ellos no sólo crece en el ámbito espiritual, sino en la promoción de su educación, sanidad, igualdad y defensa de sus derechos.

Con las aportaciones de AIN, permitimos que miles de sacerdotes en países necesitados puedan garantizar su sustento básico, su único medio de vida.

Asimismo, proporcionamos ayuda para el sustento de comunidades religiosas, especialmente contemplativas. Su oración es el motor y la luz de la Iglesia. Además de la oración dedican su tiempo al trabajo en la huerta, a las labores de confección de ornamentos litúrgicos, a la elaboración de formas, o a diversos trabajos artesanales. Pero no es suficiente. Necesitan nuestra ayuda, igual que nosotros precisamos sus oraciones.

para más información y para colaborar con esta admirable misión, hacer click aquí.
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