Buscar en mallinista.blogspot.com

viernes, 19 de octubre de 2007

Formación Animadores Salesianos 5

Animador de grupo: deseos, temores, riesgos y esperanzas
por Domingo Sigalini

Cuando pensamos en animadores, pensamos inmediatamente en quienes desempeñan roles de líderes de grupo, como organizadores de actividades, entrenadores deportivos, guías de tiempo libre, catequistas, etc.

Pareciera que para ser animador bastan dotes de comunicación y organización, espíritu joven, iniciativa, cordialidad, decisión y, sobre todo, una buena dosis de carisma.

Las expectativas que se tienen al empezar a animar pueden ser muchas. Podemos hablar de los deseos personales que motivan la opción animadora, las expectativas educativas que se concentran en este estilo y método educativo, como también los miedos subjetivos y los problemas personales que concretamente se encuentran en la animación.

Sin embargo, esta imagen no es correcta, ya que reduce una realidad más compleja.

Para ser animador no es suficiente con la buena predisposición, ya que la animación debe representar una vocación, actitud permanente y búsqueda de vida. Para ser animador hay que dar vida, hacer crecer humanamente, ayudar a ser también al joven más necesitado.

La animación radica en motivaciones de gran valor humano y social y, en los ambientes creyentes, en valores religioso. Ante todo, representa una promesa y esperanza para el porvenir de los jóvenes y de los grupos.

El problema de la edad de los animadores es antiguo: algunas asociaciones coinciden en que es necesario en establecer los 20 años de edad como el límite mínimo para ser animador. Ahora bien, las exigencias, la buena voluntad y la capacidad de liderazgo crean numerosas excepciones. Lo importante es que animar exige madurez y calidad personal y competencia en el ámbito educativo.

Dentro del asociacionismo, reviste una gran importancia el papel de los dirigentes. Se habla, entonces, de animadores para revitalizar la vida asociativa. Acercarse a la animación supone siempre un salto cualitativo, una voluntad de fidelidad a Dios y al hombre a partir de proyectos, referencias, ideales inspiradores que son necesarios para la educación.


Punto críticos en el crecimiento del animador como persona

Es muy importante la formación de los animadores. Un animador serio está respaldado por una buena formación que le permitirá, con la ayuda del Señor, a guiar un grupo.

Todo animador debe afrontarse la búsqueda de la propia identidad personal para que pueda desarrollarse humanamente. Debe enfrentar y solucionar propias sus crisis de fe, como así también sus propios problemas afectivos, para no descargar sus propias carencias en el grupo de jóvenes.

De no ser así, los problemas personales del animador pueden transferirse al grupo. Para poder proponer al grupo un camino de crecimiento personal a la luz de la fe, un animador debe estar elaborando adecuadamente su propio camino.

Ser animador no debe impedir a que uno responda a la pregunta “¿quién soy?”. El animador debe responderse a las preguntas “¿soy capaz de cambiar esta sociedad?” (la realidad vista como mundo, los jóvenes, barrios, problemas puntuales...), “¿podemos esperar algo distinto?”.

Quizás las preguntas tengan unas pretensiones que aparenten ingenuas, pero es una fuerza que mueve a la acción y al compromiso.

Cuando un joven se decide a ser animador, tiene ciertamente sus propias motivaciones. Todos los motivos que le surgen pueden ser nobles, pero también el animador cuestionarse previamente el porqué y el para qué de su labor en la animación. Solo en el encuentro del “porqué” de la animación y el “qué es” de la animación, nace el verdadero animador: persona de fe, realizada y educador liberador.

Las motivaciones deben ser profundizadas, orientadas, unificadas. Para esto es imprescindible caminar junto a otros animadores, en donde se forme una comunidad que le sirva de contención y de encuentro con el Señor, quien es la verdadera fuerza.

Formación Animadores Salesianos 4

El Sistema Preventivo de Don Bosco

San Juan Bosco fue un educador excepcional. Su inteligencia aguda, su sentido común y su profunda espiritualidad le llevaron a crear un sistema de educación capaz de desarrollar la persona en su totalidad cuerpo, corazón, mente y espíritu. Valora en su justo punto el crecimiento y en la libertad mientras coloca al niño en el centro mismo de toda la empresa educativa.

A fin de distinguir su método del sistema educativo de represión vigente en Italia en el siglo XIX, dio a su nuevo método el nombre de sistema “preventivo” – porque busca la manera de prevenir la necesidad del castigo poniendo al niño en un entorno en el cual él/ella se ve capaz de ser lo mejor que uno puede ser. Es una manera agradable, amable e integral de abordar la educación.

El sistema se basa también en la formación de "Buenos Cristianos" y de "Honestos Ciudadanos", todo ello conlleva a la mentalidad del formando plasmarse en valores como solidaridad, y colaboración con los demás.

El santo fundador de los Salesianos basa su sistema educativo en las siguientes premisas:

- cree en los jóvenes, los ama y se esfuerza para que ellos se sientan amados,
- los respeta como personas,
- redescubrir la necesidad encontrarse personalmente con Dios para reconocer su propia dignidad como hijo de Dios y encontrar el sentido de la vida,
- le proporciona un ambiente adecuado rico en valores humanos,
- se apoya en sus aptitudes interiores, en su capacidad de pensar, en el amor, en su raciocinio: estimula al joven a que exteriorice los dones que Dios depositó en ellos
- lo prepara para el trabajo y la sociedad.

La inestimable ayuda de la Madre María Dominica Mazzarello, culmina con el proyecto de educación del conocido Sistema Preventivo.

El origen de la "preventividad" de San Juan Bosco parece ser que se remonta a sus años de niño, en los que su madre le inculcó valores profundos de espiritualidad, trabajo y unidad. Cuando Don Bosco fue sacerdote se animó salir a la ciudad de Turín para acercarse a los jóvenes y conocer sus condiciones de vida , pero aquello era un reto muy grande ya que dicha ciudad estaba invadida de emigrantes del campo que por razones económicas llegaban a la ciudad en busca de mejores condiciones de vida, mas sin embargo eran golpeados fuertemente por la desocupación o por el abuso de su mano de obra, además de todo el entorno social que aquello atraía: delincuencia, abandono, hambre y pérdida de fe.

El concepto base del Sistema Educativo de Don Bosco radica en lo Preventivo, entendido como:

- el "arte de educar en positivo" proponiendo el bien en vivencias adecuadas y envolventes, capaces de atraer por su nobleza y hermosura el arte de "hacer que los jóvenes crezcan desde dentro", apoyándose en su libertad interior, venciendo condicionamientos y formalismos exteriores;

- el "arte de ganar el corazón de los jóvenes" de modo que caminen con alegría y satisfacción hacia el bien, corrigiendo desviaciones y preparando el mañana por medio de una sólida formación de su carácter.

Prevenir es sembrar gérmenes de vida, estar en la cotidianidad creciendo en la niñez y en la adolescencia por el camino correcto. Prevenir también es partir de la familia, volver al núcleo familiar es decir no son los sistemas educativos los primeros protagonistas de los educando sino la familia y su unidad como primer componente.

Un educador salesiano por tanto está convencido de que cualquier joven por marginado que sea, tiene “semillas de bondad”, que si se las cultiva lo ha de llevar a la fe y honradez.

Formación Animadores Salesianos 3

Don Bosco y su propuesta de santidad para los jóvenes

Don Bosco, ejemplo de Santidad

San Juan Bosco fue un hombre que:

- Vivió y enseñó a vivir una santidad basada en el amor.
- Asumió la vida como una vocación.
- Vivió en la presencia de Dios, mostrando un amor filial hacia Él manifestado en el amor y dedicación total hacia la juventud necesitada.
- Presentó su santidad personal como meta concreta de su pedagogía, convirtiendo su modo de educar en un verdadero camino de santidad.
- Tuvo una santidad con una base humana muy sólida e importante.
- Comprendió que la santidad y vida cristiana se manifiesta en la vida cotidiana, sin necesidad de buscar ocasiones extraordinarias.
- Cultivó una gran devoción a la Virgen María como auxilio de los cristianos, verdadera Madre en quien se puede confiar y primera interesada en salvar a la juventud.
- Siempre estuvo consciente de que la santidad no se alcanza en un día, sino que se requiere de un esfuerzo permanente y constante para poder obtenerla.
- Tuvo como ejemplos testimonios concretos de santidad, el más influyente fue San Francisco de Sales.

Don Bosco y su propuesta de santidad para los jóvenes

Don Bosco en su afán por convertir a los jóvenes en “buenos cristianos y honrados ciudadanos” los ayudaba a asumir un proyecto de vida encaminado a Cristo, mostrándoles siempre una visión positiva de la vida y de las metas que debían alcanzar. Con este fin les planteaba como pilares de santidad el esfuerzo personal, la profunda amistad con Jesús y una devoción especial a María, la apertura hacia los demás y el sentido del pecado.

Para cumplir con su tarea fundó la Familia Salesiana, que desde un inicio se enriqueció con la santidad, cuyo testimonio es el don más precioso que los Salesianos siempre han ofrecido a la juventud.

De ahí en adelante son cada vez más numerosas las personas que deciden llevar una vida de santidad, demostrando que ésta no es un privilegio de unos cuantos, sino que es más bien un estilo de vida. Esto lo demuestra la reciente beatificación que se realizó el 25 de abril del 2004, del padre Augusto Czartoryski, sor Eusebia Palomino y la cooperadora salesiana Alejandrina Da Costa.

Los Salesianos y los jóvenes

Fundados por San Juan Bosco, un santo-educador italiano del siglo XIX, los Salesianos están presentes en 128 naciones. La misión de la Congregación Salesiana es la educación y la evangelización. El servicio o proyecto educativo pastoral está orientado a la promoción integral de la persona.

Los primeros y principales destinatarios de esta misión son los jóvenes, especialmente los más pobres, los jóvenes trabajadores y aquellos que se encaminan al trabajo, y las vocaciones apostólicas; en vista a estos destinatarios privilegiados es que se trabaja también en los ambientes populares, atendiendo a los laicos evangelizadores, a la familia, a la comunicación social, y entre los pueblos aún no evangelizados.

Las actividades y obras a través de las que los salesianos desarrollan la misión dependen de las necesidades y de la situación de la gente a la que se sirve.

¿Cómo vivir la Santidad Salesiana?

La tarea de San Juan Bosco no fue nada sencilla, por el contrario tuvo que superar muchos inconvenientes y dificultades para poder realizar a plenitud el plan de vida que se había trazado. Pero a pesar de los problemas que se le presentaban jamás dejaba de vivir la espiritualidad cristiana con alegría, lo que a la vez servía de ejemplo a sus muchachos para poder alcanzar la santidad.

La santidad que propone San Juan Bosco es alcanzable en la vida diaria, obteniéndose mediante la alegría, responsabilidad, cumplimiento de los deberes, perseverancia y hasta en la misma diversión; es decir todo puede acercarnos a Dios, pero siempre y cuando se tenga como continuo soporte los sacramentos de la Eucaristía y Reconciliación.

Por ello se puede vivir la Santidad Salesiana:

- Teniendo a Cristo como modelo y Maestro en el camino de la santidad.
- Siendo fieles a nuestro proyecto, a nuestra identidad salesiana.
- Viviendo la fidelidad de lo cotidiano.
- Obediencia centrada en el deber.
- Asumiendo el camino de ascesis: el trabajo y la templanza.
- Alimentando nuestra fuerza interior con la oración y los sacramentos.
- Cuidando momentos que permitan controlar la dispersión y el activismo: retiro mensual, ejercicios espirituales anuales, momentos litúrgicos fuertes y vida comunitaria.

Santos Salesianos

Juan Bosco, María Dominga Mazzarello, Domingo Savio, Luigi Versiglia, Callisto Caravario

Beatos Salesianos

Miguel Rua, Felipe Rinaldi, Artémides Zatti, Luis Variara, Magdalena Morano, María Romero M., Laura Vicuña, José Kowalski, Eduardo Klinik, Kesy Franciszek, Jarogniew Wojciechowski, Czeslaw Jozwiak, Edward kazmierski, José Calasanz, Augusto Czartoryski, Eusebia Palomino, Alejandrina Da Costa, Ceferino Namuncurá.

Venerables Salesianos

Andrea Beltrami, Vincenzo Cimatti, Rodolfo Komorek, Simon Srugi, Teresa Pantellini, Dorotea De Chopitea. Siervos de Dios Salesianos Luigi Olivares, José Quadrio, Augusto Hlond, Ignacio Stuchly, Octavio Ortiz Arrieta, Antonio de Almeida, Augusto Arribat, Elías Comino, Francisco Convertini, María Troncatti, Laura Meozzi, Mamá Margarita, Matilde Salem, Attilio Giordani, Mártires de España

jueves, 18 de octubre de 2007

Formación Animadores Salesianos 2

San Juan Bosco: Padre y Maestro de la Juventud

San Juan Bosco nació el día 15 de agosto de 1815, en Castelnuovo, Italia, bastante al norte de Roma. Su padre Francisco, un sencillo campesino, murió cuando Juanito apenas tenía dos años y medio. La mamá, Margarita, analfabeta y muy pobre, tuvo que encargarse ella sola de levantar a sus dos pequeños hijos, Juan y José, y al hermanastro Antonio, hijo de un primer matrimonio de Francisco, y cuidar además de la anciana suegra, paralizada en una silla.

Mamá Margarita resultó ser una gran educadora. En casa tenían que aguantar hambre y faltaban muchas cosas materiales pero había mucho amor y una gran religiosidad. Cada madrugada se rezaba el rosario y Juanito Bosco ya a los seis años lo sabía entonar muy bien. Cada noche se leía la vida de un santo y una página de alguna publicación que hablara de misiones o de misioneros.

Los hermanos Bosco crecieron reconociendo y amando al buen Dios. Cuando los campos estaban florecidos o las noches eran muy estrelladas o llovía suavemente, mamá Margarita les decía: "Miren qué bueno y generoso es nuestro Padre Dios". Cuando hacía tormenta y estallaban truenos y deslumbraban los relámpagos, o caían fuertes granizadas o zumbaba el huracán, la mamá les recordaba: "Qué poderoso es nuestro Dios. No lo disgustemos nunca, porque puede estallar de pronto su ira contra nosotros".

Juanito Bosco deseaba mucho estudiar pero no existían escuelas cercanas a su casa y no había dinero para ir al pueblo a estudiar. Un tío campesino le enseñó a leer, y el niño Bosco empleaba todas las horas libres que le dejaban los trabajos del campo en leer y aprender el catecismo y la Historia Sagrada.

A los 9 años tiene Juanito Bosco el primero de sus 159 sueños proféticos. Se le aparece Nuestro Señor junto con la Virgen María y le presentan un montón de fieras que luego se convierten en corderos. Luego le muestra una multitud de jóvenes y le dicen: "Este será tu oficio: cambiar jóvenes tan difíciles como fieras, en buenos cristianos tan dóciles como corderitos".

A Juan Bosco sus estudios le cuestan verdaderos sacrificios. No porque no tuviera cualidades, pues poseía una memoria prodigiosa que le permitía recordar todo lo que leía y escuchaba, sino porque su pobreza era total. Tuvo que pedir limosnas entre los vecinos para poder asistir al colegio. Nunca supo lo que fue comprar libros nuevos o estrenar vestidos.

Esta pobreza no le generará rencores ni resentimientos contra la sociedad, sino que lo hará enormemente comprensivo más tarde con los jóvenes pobres carentes de medios económicos para poder estudiar, y lo llevará a dedicar toda su vida a procurar facilidades de estudio para los niños más necesitados.
Sus tres grandes amores serán siempre Jesús Sacramentado, María Auxiliadora y el Sumo Pontífice.

Su don de hacer milagros es un caso excepcional. Para su canonización se presentaron 650 milagros obrados por él, narrados con juramentos por testigos presenciales. Y después de muerto ha obtenido milagros portentos en favor de sus devotos. El decía y repetía: "Yo no hago milagros. Solamente rezo y hago que invoquen con fe a María Auxiliadora y Ella va donde su Hijo, y Cristo Jesús es el que obra maravillas".

Una cualidad admirable: su gran entusiasmo por la salvación de la juventud, y para lograr esto estaba resuelto a cualquier sacrificio por grande que fuera. Desde su infancia ejerce una influencia muy notoria entre sus compañeros: niño que se hacía amigo de Juanito Bosco se hacía mejor. Y después, durante los 47 años de su sacerdocio, vivió solo para la juventud. Se gana de tal manera el cariño de los jóvenes, que es difícil encontrar en toda la historia de la humanidad, después de Jesús, un educador que haya sido tan amado como Don Bosco.

Los jóvenes llegaban hasta pelear unos contra otros afirmando cada uno que a él lo amaba el santo más que a los demás. En su trato era puro como un ángel, extraordinariamente afectuoso.

Otra cualidad impresionante de Don Bosco fue su alegría. Los muchachos de la calle lo llamaban: "Ese es el Padre que siempre está alegre. El Padre de los cuentos bonitos". Su sonrisa era de siempre. Nadie lo encontraba jamás de mal humor y nunca se le escuchaba una palabra dura o humillante.

Hablar con él la primera vez era quedar ya de amigo suyo para toda la vida. Un don especial: el don del consejo. El Espíritu Santo le concedió a Don Bosco la gracia de que sus palabras hicieran enorme bien a los que lo escuchaban. Durante casi 50 años pidió cada día a Dios "La eficacia de la palabra", y obtuvo este favor de manera extraordinaria. Un consejo suyo cambiaba a las personas. Y lo que decía eran cosas ordinarias.

Con medios materiales insignificantes realizaba grandes obras. Con tres monedas empezó un templo, que costaba 300 millones y en cuatro años lo logró levantar. Le agradaba repetir: "Cada ladrillo de este templo es un milagro de María Auxiliadora".

Con algunos de los muchachos pobres que iba educando logró fundar una Comunidad para educar a la juventud pobre: Salesianos, cuyo nombre es en honor del santo más amable que ha existido después de Jesucristo: San Francisco de Sales. Es que necesitaba que sus educadores imitaran a este amable santo en tratar bien a los destinatarios. También fundó San Juan Bosco a las Hermanas Salesianas, Hijas de María Auxiliadora, las cuales son 16,000 en 75 países y se dedican a educar a la juventud pobre.

Muy famosos fueron los sueños de Don Bosco. En sus sueños veía con admirable precisión el futuro. Durante 40 años todas las muertes que sucedieron en su enorme Obra educativa de Turín (y que fueron más de 40) las anunció con exactitud impresionante. Veinte años antes de empezar a construir el majestuoso Templo a María Auxiliadora, lo vio en sueños con todos sus detalles y en el sitio exacto en el que después fue construido. Y en ese tiempo no había conseguido ni siquiera un metro de aquellos terrenos. Veía en sueños el estado exacto de la conciencia de sus discípulos y después los llamaba y les hacía una descripción tan completa de
los pecados que ellos habían cometido, que muchos aclamaban emocionados: "Si hubiera venido un ángel a contarle toda mi vida no me habría hablado con mayor precisión".

Una labor queridísima para Don Bosco fue siempre la difusión de las buenas lecturas. El mismo escribió más de 40 libros. El decía que Dios lo había enviado al mundo para educar a los jóvenes pobres y para propagar buenos libros. Los escritos de San Juan Bosco agradaban mucho a la gente porque eran sumamente sencillos y fáciles de entender. El santo repetía: "Propaguen buenos libros. Sólo en el Cielo sabrán el gran bien que produce una buena lectura".

Fue un perpetuo limosnero en favor de los pobres. Le costaba mucho sacrificio salir a pedir, pero los pobres aguantaban hambre y los niños desamparados necesitaban ayuda para sus estudios, y por eso salía continuamente a buscar personas acomodadas para pedirles sus ayudas económicas, y se las daban en grandes cantidades.

Otra gran obra de San Juan Bosco fue su colosal trabajo por las Vocaciones Sacerdotales. Al final de su vida hizo cuentas y llegó a constatar que seis mil de sus discípulos se hicieron sacerdotes. Es una cifra difícil de igualar en la vida de un apóstol.

Al final de su vida tenía más de 100,000 niños pobres educándolos en sus obras de beneficencia. La Virgen María le dijo en un sueño: "Por dos graves faltas se pierden muchos creyentes: por pecados de impureza y por no ayudar generosamente a los necesitados".

Sus últimas recomendaciones fueron: "Propaguen la devoción a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora y verán lo que son milagros. Ayuden mucho a los niños pobres, a los enfermos, a los ancianos y a la gente más necesitada, y conseguirán enormes bendiciones y ayudas de Dios. Los espero a todos en el Paraíso".

Sus últimas palabras, la noche anterior al día de su muerte fueron: “Jesús, María, mañana, mañana...”

Murió en la madrugada del 31 de enero de 1888. Ese mismo día junto a su cadáver se obraron prodigios y curaciones. Durante tres días la ciudad de Turín desfiló ante su cadáver. A su entierro asistieron muchos obispos, 300 sacerdotes y 300.000 fieles.

Fueron tantos los milagros conseguidos al encomendarse a Don Bosco que el Sumo Pontífice lo declaró santo cuando apenas habían pasado 46 años de su muerte (en 1934) y lo declaró Patrono de los que difunden buenas lecturas y "Padre y maestro de la juventud".

San Juan Bosco es patrono muy especial de los que necesitan conseguir empleo o de los que buscan facilidades de estudio para los jóvenes y al rezar su Novena o encomendarse a él con mucha fe se obtienen cada año miles de favores extraordinarios en muchos sitios del mundo. Recomendamos leer "La autobiografía de San Juan Bosco": Es impresionante.

Formación Animadores Salesianos 1

Los Animadores en la Historia de la Salvación

Para empezar con la formación, citaremos los casos de cuatro personajes fundamentales en la Historia de la Salvación: Abraham, Moisés, San Juan Bautista y María Santísima. BUscamos establecer entre ellos rasgos comunes como animadores.


Abraham: El Padre de la Fe

Abraham ocupa un lugar fundamental en la Historia de la Salvación: “es el padre de todos los que creen” (Rom 4,11; Gal 3,7), “fue llamado amigo de Dios” (Sant. 2,23). El libro Génesis habla de él entre los capítulos 12 al 25.

Abraham era un hombre que, a los ojos de todos sus semejantes, vivía muy bien: tenía una bella esposa, riquezas materiales, criados que trabajaban a su servicio, animales.

Un buen día, Dios le pide a Abraham que deje su país, le pide una ruptura con lo que más quiere: su patria y sus parientes. De repente, debe desprenderse de toda seguridad humana para aferrarse solamente a Dios.

De hombre tranquilo y seguro, pasa a ser un errante (Deut. 26,6). Es la condición para lograr una mayor libertad y disponibilidad en el servicio a Dios. Siglos después, Jesús pondrá la misma condición a quienes quieran seguirlo (Mt 10,37)

La respuesta de Abraham no consiste en palabras, sino que en hechos. No hace ni una sola pregunta, no busca pretextos: se lanza hacia lo desconocido sin más seguridad que la promesa del Señor.

El llamado de Dios no es solo un mandato, una ruptura. Es una promesa. Si Dios pide mucho, ¡es porque Él puede darte mucho más!.

Lo que Dios promete, fundamentalmente, es una bendición: una tierra y descendencia.

Abraham confió en la Palabra de Dios, a pesar de que Ella le hacía promesas humanamente imposibles de realizar: le prometió concebir un hijo con su esposa, cuando ya se le había pasado el tiempo de tener hijos (tenía 75 años al dejar su casa) y su esposa, Sara, era estéril desde siempre. La tierra prometida estaba ocupada por tribus bien armadas.

Entonces, Dios confirmó sus promesas con un pacto solemne, una alianza.

Pasaron 25 años hasta que, finalmente, nació el hijo que esperaba Abraham: Isaac. Pero cuando parecía que esa promesa estaba ya consumada, el Señor prueba la fe de Abraham pidiéndole que sacrifique a su hijo. Y Abraham se mostró dispuesto a hacerlo. Pero Dios le hizo ver que su disponibilidad para con Él era su mejor sacrificio. (Gen 22).

El único pedacito de tierra que Abraham logró conseguir fue el lugar de su sepultura (Gen 23). Pero murió lleno de días (Gen 25,8) y de esperanza (Jn 8,56).


Preguntas para reflexionar

- ¿Con qué te bendice el Señor?
- ¿Cuál es tu “tierra prometida”?
- La fe, ¿te exige también a vos una ruptura? ¿con qué o quién?- ¿podés ser buen cristiano quedándote en casa “no haciendo mal a nadie”?
- ¿Quiénes pertenecen a la descendencia de Abraham?
- ¿en qué confiás más: en tus buenas razones y tu propias capacidades o en la Palabra de Dios?


Moisés: Liberador del Pueblo de Dios

La historia de los patriarcas de Israel, Abraham, Isaac y Jacob termina en Egipto, adonde el hambre los había traído. A lo largo de muchas generaciones, tal como Dios le prometió a Abraham, los hebreos se hicieron muy numerosos (Ex 1,7).

Los egipcios empezaron a verlos como una amenaza y, por ende, decidieron someterlos a las esclavitud: los condenaron a trabajos forzados (Ex 1, 8-12; 2, 11-15), el Faraón decretó matar a los niños varones hebreos recién nacidos (Ex 1, 15-22).

Dios decidió intervenir en auxilio de su Pueblo, y lo hizo llamando a un hombre: Moisés.

Criado en la corte de los faraones, Moisés no se desentendió de la realidad de sus compatriotas, sufría al ver la situación inhumana que padecían los judíos y quiso liberarlos.

Pero no encontró apoyo en los que intentaba socorrer quienes lo trataron de intruso (Ex 2,14). Debido a que no tuvo buena recepción entre sus compatriotas, tuvo que huir al desierto: ahí lo esperaba Dios.

Como en relatos de otros personajes bíblicos, la vocación de Moisés contiene dos elementos:

1- Encuentro personal con Dios (Ex 3,1-6.13.14): a través de una zarza ardiente el Señor se manifestó a Moisés y le revela su nombre.
2- Una MISIÓN (Ex 3, 17-12.15): Dios quiere liberar a Israel, por eso le pide a Moisés que saque a su Pueblo de Egipto y lo conduzca hacia una nueva tierra, de la que serán los dueños.

Moisés fue a solicitarle al Faraón la inmediata libertad de los israelitas, de lo contrario Egipto recibiría un castigo divino. Dada la negativa de la máxima autoridad egipcia, una gran cantidad de plagas de excepcional gravedad cayeron sobre el pueblo egipcio.

El Pueblo de Dios pudo constatar la presencia de Dios y pudo abandonar el territorio egipcio para dirigirse, bajo la guía de Moisés, hacia la tierra prometida.


San Juan Bautista

La figura de San Juan Bautista ocupa un lugar importante en los Evangelios. Ha sido comentada en la tradición cristiana más antigua y ha calado hondamente en la piedad popular, que celebra la fiesta de su nacimiento con especial solemnidad desde muy antiguo.

Juan Bautista coincidió en el tiempo con Jesús, seguramente nació algún tiempo antes y comenzó su vida pública también antes. Era de origen sacerdotal (Lc 1), aunque nunca ejerció sus funciones y se supone que se mostró opuesto al comportamiento del sacerdocio oficial, por su conducta y su permanencia lejos del Templo.

Antes de manifestarse al pueblo judío, pasó tiempo en el desierto de Judea (Lc 1,80).

Los evangelistas mencionan el lugar donde desarrolló su vida pública, Judea y la orilla del Jordán, su conducta austera en el vestir y en el comer, su liderazgo ante sus discípulos y su función de precursor, al descubrir a Jesús de Nazareth como verdadero Mesías.

Juan Bautista exhortaba a la penitencia, a la conversión y enseñaba que el juicio de Dios es inminente: vendrá uno “más fuerte que yo” que bautizará en espíritu santo y fuego. Su bautismo era “un bautismo de conversión para el perdón de los pecados” (Mc 1,5).

Jesús, posteriormente, no rechaza el mensaje del Bautista, más bien parte de él (Mc 1,15) para anunciar el reino y la salvación universal, y se identifica con el Mesías que Juan anunciaba.

Herodes Antipas, al no tolerar que Juan Bautista condenara públicamente su unión con quien era la esposa de su hermano, decidió condenar a muerte al Profeta.


Preguntas para reflexionar

- En mi tarea apostólica, ¿el centro está en Jesús o en mi propia persona?
- ¿Cómo animo a mi prójimo para recibir a Jesús en sus vidas?
- ¿Soy un persona que anuncia valientemente a Jesús en todos los ambientes o suelo callar por temor a la desaprobación de los demás?


María: Madre de Dios y Madre Nuestra

María fue una persona fundamental en el Plan de Salvación que Dios hizo para toda Humanidad, por lo que fue, es y será la mujer más importante que ha existido.


Así como por medio de una mujer, Eva, el pecado entró en la condición humana, fue por otra mujer, María, que entró la Redención para la humanidad entera.

María es la hija dilecta del Padre, la madre amorosa del Hijo y la esposa sobrenatural del Espíritu Santo.

Si bien los católicos apostólicos romanos adoramos solo a Dios, a Nuestra Mamá del Cielo le reserva el culto de la hiperdulia, que significa “más allá de la veneración”, es decir, un veneración especialísima que la pone por arriba de todos los santos y ángeles y solo debajo del mismo Dios.

Contrariamente a lo que personas que integran otras religiones que critican nuestra fe, el amor que los católicos tenemos por María no entra nunca “en competencia” o “en colisión” con el amor que le tenemos a Jesús. Es un absurdo. María es quien es por Cristo. Amarla a Ella halaga a Jesús.

Dios le pidió a la Santísima Virgen María que tomara parte en la mediación de su divino Hijo de una manera única y privilegiada, como ninguna otra criatura.

La salvación de la humanidad fue lograda únicamente por el Hijo de Dios, Jesucristo. La Pasión y Muerte de Cristo, nuestro único Redentor, no sólo fue un pago suficiente sino "superabundante" para la culpa humana y su consecuente deuda de castigo. Pero Dios quiso que este trabajo de salvación fuese logrado a través de la colaboración de una mujer, si bien respetando siempre su libre voluntad.

Esta "colaboración" o "cooperación" o "participación" de la Madre de Jesús con su Hijo en el trabajo redentor de salvación, está mencionado en la Iglesia como "corredención Mariana"

Para citar la presencia importantísima de la Mamá del Cielo en la historia de la humanidad, citamos tres episodios:

- Refiriéndose al episodio de las Bodas de Canaá, Juan Pablo II afirma que María es la "vocera de la voluntad de su Hijo", y que "Ella sabe que puede decirle a su Hijo las necesidades de la humanidad, y de hecho, tiene el 'derecho' de hacerlo así" (cf. Redemptoris Mater, n. 2 1 ).

- En Pentecostés, María intercede "en oración" como nuestra Abogada para la venida del Espíritu Santo, nuestro Abogado divino. (cf. Hech 1:14).

- La historia de la primera aparición de María se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo; fue cuando los apóstoles, fortalecidos con el Espíritu Santo, predicaban el Evangelio. Se dice que, por entonces, el Apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan e hijo de Zebedeo, predicaba en España. Aquellas tierras no habían recibido el evangelio, por lo que se encontraban atadas al paganismo. Santiago obtuvo la bendición de la Santísima Virgen para su misión. En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio". Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, con el concurso de los conversos, la obra se puso en marcha con rapidez. Pero antes que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.


“La devoción y el amor a María Santísima son una gran protección y un arma poderosa contra las acechanzas del demonio” DON BOSCO

martes, 16 de octubre de 2007

Para Vivir Tu Vida (el "ayayay")

Para vivir tu vida, joven amigo, llena de luz
mira siempre hacia arriba mirando cumbres
buscando cumbres de eterno azul.

Los mallinistas, como todo cristiano, estamos llamados a vivir con altura, con ideales, alejándonos de la mediocridad


Ay, ay, ay, ay, ay
canta conmigo, conmigo
que es tan hermosa la vida
si Cristo vive y está contigo

Todo cobra un nuevo sentido cuando dejamos que Jesús entre en nuestras vidas. Queremos compartir la alegría de vivir en Cristo, con Cristo con todos nuestros semejantes.

Del encuentro, muchachos, llevo mi alma pleno de amor
amor a Dios y hermanos que nos prometen un mundo mejor.



Al culminar esos cuatro días del Mallín, el alma reboza de amor si logramos traducir a los hechos cotidianos los ideales Dios, Darse y Distinción.


No te deslumbre amigo del mundo fácil la seducción
sé de Cristo testigo con franco “Estilo y Distinción”

Los cristianos debemos rechazar lo superficial, todo materialismo, todo hedonismo; tenemos que jugarnos día a día por el Evangelio: obvio que no es nada sencillo, pero bien vale la pena.



De tu Mallín disfruta pleno el recuerdo de tu vivencia
con tu control de ruta y tu remonta toma conciencia.

Después de la vivencia, lo que queda es perseverar. La tarea no es nada sencilla, pero depende de ella la verdadera felicidad que solo está en Dios. El control de Ruta cobra vital importancia para ir clarificando el camino, mientras que las Remontas deben ser momentos para reaviviar el fuego del Mallín.

Soy miembro de la Iglesia y pertenezco al pueblo de Dios,
Cristo es la cabeza, y es nuestra vida el fraterno amor.


Hay que revalorizar siempre nuestra pertenencia a la Iglesia Católica Apostólica Romana, con todo lo que eso implica: saber amar y defender nuestra Madre Iglesia.



Mallín, Control de Ruta, Remonta, encuentro, comunidad

cuanto mi alma disfruta, pues vivencia de caridad.


Mallín es un lugar dentro de nuestra Iglesia, un movimiento de Iglesia que nos propone medios para vivir nuestra vida en Dios.

lunes, 15 de octubre de 2007

La Canción Mallinista

Llegamos y en nuestros pechos tembló un reclamo de ruta nueva
mi barca estaba amarrada o perdida andaba en un mar sin luz
me hablaron de un Padre Bueno que me esperaba desde los siglos
entonces abrí mi alma, tiré mi orgullo y entraste Tú...

Estas palabras sirven para graficar lo que a muchos nos pasó al llegar al Mallín Estilo. En esta estrofa se habla de las búsquedas, de las expectativas a veces insatisfechas, que cada uno tiene en la vida. Pero hay un Dios que nos pensó desde siempre, que nos llamó a la vida y que ahora llega para llamarnos por nuestro propio nombre, mirándonos a los ojos y pidiendo permiso para subir a la barca.



Muéstrales a los hombres al Cristo Vivo

al estilo distinto de tu Mallín

muéstrales a ese Cristo que andan buscando

otros que han de encontrarlo solo por ti.

El estribillo de la Canción Mallinista es la propuesta que nuestro querido movimiento nos hace desde hacen 40 años: ser presencia de Dios en todos los ambientes en que estemos. La propuesta de Mallín no es mejor ni peor que la de otros movimientos de nuestra Iglesia: es distinta. Los mallinistas tenemos que mostrar a Dios como mucho más que una mera idea, una mera abstracción: nuestra propia vida debe hablar de que Dios está Vivo y que nos ama infinitamente a todos y a cada uno... tal vez, no pocas personas sean las que puedan encontrar a Dios por medio de un mallinista.

Y ahora todo tenía un misterio nuevo y un rostro hermoso

y todo estaba habitado por la presencia eterna de Dios

y todos eran hermanos que me esperaban con su cariño

y todos eran hermanos que me esperaban con mi perdón...

Al volver de esos cuatros días que nos regala el Señor, si uno lo pudo vivir a pleno, todo cobra un nuevo sentido. Se renueva la relación con el Señor, ese Papá que nos ama infinitamente, el cual se deja ver en cada rostro, en cada situación. EL mundo nos espera y necesita del testimonio vivo de la presencia de Cristo entre nosotros...


El fuego que tú encendiste con tanto gozo en aquella noche
nació de una chispa ardiente que otro ofreciera por tu Mallín
no falte entonces tu chispa ni tu mensaje por tus hermanos
que esperan para su entrega el fraterno apoyo junto al Señor...


Acá se hace referencia a la importancia de la "chispa" para encender el "fuego de tu Mallín. Un hermano, una hermana que envía un mensaje de aliento y que compromete su oración y sus pequeños sacrificios que contribuyen a la acción de Dios en el corazón de cada joven. Es también una invitación a devolver ese gesto cuando, una vez que uno vive su Mallín, a hacer chispas por los futuros mallinistas, sean conocidos o no, para que también puedan experimentar la presencia viva de Jesús en sus vidas y en todo lo que les rodea...


Si llevas Control de Ruta tu compromiso no irá al olvido

y el guía que tú te elijas será una ayuda para marchar

y cuando llegue el momento de tu Remonta nunca lo dejes

porque ella será el aliento con tus hermanos en tu ideal.


Es muy importante llevar un Control de Ruta porque nos permite ir teniendo metas concretas que nos permitan ir revisando periódicamente, de tal manera que uno pueda ir revisando su propio camino en esta vida. Siempre es conveniente tener el acompañamiento espiritual de algún sacerdote o religioso (con el cual tenga afinidad) para que una visión distinta sea enriquecedora para ir creciendo como personas. Para un mallinista es necesario tener en las Remontas (jornadas de meditación y esparcimiento compartidos) una ocasión para alimentar el fuego que muchas veces todo lo mundano intenta sofocar; no es nada fácuil ser cristianos, necesitamos el apoyo de la comunidad que sostiene y fortalece.


Mis labios llevan temblando el grito de entrega de aquella noche

que junto al altar dejara como testigo de mi Verdad

y voy cantando mi entrega que junto a Cristo vivo y renuevo

yo quiero ser una roca, una vida heroica llena de luz´


La última estrofa habla de aquella misa de Clausura del Mallín en donde renovamos las promesas bautismales y el/la delegado/a pronuncia "SÍ y quiero que toda mi vida sea este SÍ", lo que implica un compromiso de por vida para trasladar esa frase a los hechos cotidianos del día a día: vivir la propia existencia a la luz del Evangelio. Ser cristiano ayer, hoy y siempre es solo para valientes: hay que saber enfrentar todas las tentaciones del mundo que nos quieren esclavizar a los superficial, a lo hedonista, al egoísmo. Ser cristiano es heroico.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...