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lunes, 8 de diciembre de 2008
Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María
La Concepción Inmaculada de María, Nuestra Iglesia está de fiesta
La Concepción: Es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana.
Cuando hablamos del dogma de la Inmaculada Concepción no nos referimos a la concepción de Jesús quién, claro está, también fue concebido sin pecado. El dogma declara que María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es decir María es la "llena de gracia" desde su concepción.
La Encíclica "Fulgens corona", publicada por el Papa Pío XII en 1953 para conmemorar el centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, argumenta así: «Si en un momento determinado la Santísima Virgen María hubiera quedado privada de la gracia divina, por haber sido contaminada en su concepción por la mancha hereditaria del pecado, entre ella y la serpiente no habría ya -al menos durante ese periodo de tiempo, por más breve que fuera- la enemistad eterna de la que se habla desde la tradición primitiva hasta la solemne definición de la Inmaculada Concepción, sino más bien cierta servidumbre»
Fundamento Bíblico
La Biblia no menciona explícitamente el dogma de la Inmaculada Concepción, como tampoco menciona explícitamente muchas otras doctrinas que la Iglesia recibió de los Apóstoles. La palabra "Trinidad", por ejemplo, no aparece en la Biblia. Pero la Inmaculada Concepción se deduce de la Biblia cuando ésta se interpreta correctamente a la luz de la Tradición Apostólica.
El primer pasaje que contiene la promesa de la redención (Genesis 3:15) menciona a la Madre del Redentor. Es el llamado Proto-evangelium, donde Dios declara la enemistad entre la serpiente y la Mujer. Cristo, la semilla de la mujer (María) aplastará la cabeza de la serpiente. Ella será exaltada a la gracia santificante que el hombre había perdido por el pecado. Solo el hecho de que María se mantuvo en estado de gracia puede explicar que continúe la enemistad entre ella y la serpiente. El Proto-evangelium, por lo tanto, contiene una promesa directa de que vendrá un redentor. Junto a El se manifestará su obra maestra: La preservación perfecta de todo pecado de su Madre Virginal.
En Lucas 1:28 el ángel Gabriel enviado por Dios le dice a la Santísima Virgen María «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.». Las palabras en español "Llena de gracia" no hace justicia al texto griego original que es "kecharitomene" y significa una singular abundancia de gracia, un estado sobrenatural del alma en unión con Dios. Aunque este pasaje no "prueba" la Inmaculada Concepción de María ciertamente lo sugiere.
El Apocalipsis narra sobre la «mujer vestida de sol» (Ap 12,1). Ella representa la santidad de la Iglesia, que se realiza plenamente en la Santísima Virgen, en virtud de una gracia singular. Ella es toda esplendor porque no hay en ella mancha alguna de pecado. Lleva el reflejo del esplendor divino, y aparece como signo grandioso de la relación esponsal de Dios con su pueblo.
En el siglo IX se introdujo en Occidente la fiesta de la Concepción de María, primero en Nápoles y luego en Inglaterra. Hacia el año 1128, un monje de Canterbury llamado Eadmero escribe el primer tratado sobre la Inmaculada Concepción donde rechaza la objeción de San Agustín contra el privilegio de la Inmaculada Concepción, fundada en la doctrina de la transmisión del pecado original en la generación humana. La castaña, escribe Eadmero, «es concebida, alimentada y formada bajo las espinas, pero que a pesar de eso queda al resguardo de sus pinchazos». Incluso bajo las espinas de una generación que de por sí debería transmitir el pecado original, María permaneció libre de toda mancha, por voluntad explícita de Dios que «lo pudo, evidentemente, y lo quiso. Así pues, si lo quiso, lo hizo».
Los grandes teólogos del siglo XIII presentaban las mismas dificultades de San Agustín: la redención obrada por Cristo no sería universal si la condición de pecado no fuese común a todos los seres humanos. Si María no hubiera contraído la culpa original, no hubiera podido ser rescatada. En efecto, la redención consiste en librar a quien se encuentra en estado de pecado.
El franciscano Juan Duns Escoto, al principio del siglo XIV, inspirado en algunos teólogos del siglo XII y por el mismo San Francisco (siglo XIII, devoto de la Inmaculada), brindó la clave para superar las objeciones contra la doctrina de la Inmaculada Concepción de María. El sostuvo que Cristo, el mediador perfecto, realizó precisamente en María el acto de mediación más excelso: Cristo la redimió preservándola del pecado original. Se trata una redención aún más admirable: No por liberación del pecado, sino por preservación del pecado. Escoto preparó el camino para la definición dogmática. Dicen que su inspiración le vino al pasar por frente de una estatua de la Virgen y decirle: "Dignare me laudare te: Virgo Sacrata" (Oh Virgen sacrosanta dadme las palabras propias para hablar bien de Ti).
1. ¿A Dios le convenía que su Madre naciera sin mancha del pecado original? - Sí, a Dios le convenía que su Madre naciera sin ninguna mancha. Esto es lo más honroso, para Él.
2. ¿Dios podía hacer que su Madre naciera sin mancha de pecado original? - Sí, Dios lo puede todo, y por tanto podía hacer que su Madre naciera sin mancha: Inmaculada.
3. ¿Lo que a Dios le conviene hacer lo hace? ¿O no lo hace? Todos respondieron: Lo que a Dios le conviene hacer, lo que Dios ve que es mejor hacerlo, lo hace.
Entonces Scotto exclamó: Luego
1. Para Dios era mejor que su Madre fuera Inmaculada: o sea sin mancha del pecado original.
2. Dios podía hacer que su Madre naciera Inmaculada: sin mancha
3. Por lo tanto: Dios hizo que María naciera sin mancha del pecado original. Porque Dios cuando sabe que algo es mejor hacerlo, lo hace.
Méritos: María es libre de pecado por los méritos de Cristo Salvador. Es por El que ella es preservada del pecado. Ella, por ser una de nuestra raza humana, aunque no tenía pecado, necesitaba salvación, que solo viene de Cristo. Pero Ella singularmente recibe por adelantado los méritos salvíficos de Cristo. La causa de este don: El poder y omnipotencia de Dios.
Razón: La maternidad divina. Dios quiso prepararse un lugar puro donde su hijo se encarnara.
Frutos:
1- María fue inmune de los movimientos de la concupiscencia. Concupiscencia: los deseos irregulares del apetito sensitivo que se dirigen al mal.
2- María estuvo inmune de todo pecado personal durante el tiempo de su vida. Esta es la grandeza de María, que siendo libre, nunca ofendió a Dios, nunca optó por nada que la manchara o que le hiciera perder la gracia que había recibido.
El dogma de la Inmaculada Concepción de María no ofusca, sino que más bien pone mejor de relieve los efectos de la gracia redentora de Cristo en la naturaleza humana. Todas las virtudes y las gracias de María Santísima las recibe de Su Hijo. La Madre de Cristo debía ser perfectamente santa desde su concepción. Ella desde el principio recibió la gracia y la fuerza para evitar el influjo del pecado y responder con todo su ser a la voluntad de Dios. A María, primera redimida por Cristo, que tuvo el privilegio de no quedar sometida ni siquiera por un instante al poder del mal y del pecado, miran los cristianos como al modelo perfecto y a la imagen de la santidad que están llamados a alcanzar, con la ayuda de la gracia del Señor, en su vida.
En torno a las ideas de Escoto se suscitó una gran controversia. Después de que el Papa Sixto IV aprobara, en 1477, la misa de la Concepción, esa doctrina fue cada vez más aceptada en las escuelas teológicas. El Papa Sixto IV, en 1483, casi 4 siglos antes del dogma, había extendido la fiesta de la Concepción Inmaculada de María a toda la Iglesia de Occidente.
¿Inmaculada Concepción de María?
Respuesta a los argumentos contra la Inmaculada Concepción de María.1- Argumento: La Inmaculada Concepción contradice la enseñanza de San Pablo: "todos han pecado y están lejos de la presencia salvadora de Dios" (Romanos 3:23).
Respuesta católica: Si fuéramos a tomar las palabras de San Pablo "todos han pecado" en un sentido literal absoluto, Jesús también quedaría incluido entre los pecadores. Sabemos que esta no es la intención de S. Pablo ya que después menciona que Jesús "no conoció pecado" (2Cor 5,21; Cf. Hebreos 4:15; 1 Pedro 2:22).
El dogma de la Inmaculada Concepción de María no contradice la enseñanza Paulina en Rm 3:23 sobre la realidad pecadora de la humanidad en general, la cual estaba encerrada en el pecado y lejos de Dios hasta la venida del Salvador. San Pablo enseña que Cristo nos libera del pecado y nos une a Dios (Cf. Efesios 2:5). Esta es la enseñanza del Catecismo de la Iglesia católica, el pecado original «afecta a la naturaleza humana», que se encuentra así «en un estado caído». Por eso, el pecado se transmite «por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales». Pero Jesús tiene la potestad para preservar a su Madre del pecado aplicando a ella los méritos de su redención.
San Pablo declara que, como consecuencia de la culpa de Adán, «todos pecaron» y que «el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación» (Rom 5,12.18). El paralelismo entre Adán y Cristo se completa con el de Eva y María: La mujer tuvo un papel importante en la caída y lo tiene también en la redención.
San Ireneo, Padre de la Iglesia del siglo II, presenta a María como la nueva Eva que, con su fe y su obediencia, contrapesa la incredulidad y la desobediencia de Eva. Ese papel en la economía de la salvación exige la ausencia de pecado. Era conveniente que, al igual que Cristo, nuevo Adán, también María, nueva Eva, no conociera el pecado y fuera así más apta para cooperar en la redención.
El pecado que mancha a toda la humanidad no puede entrar en el Redentor y su colaboradora. Con una diferencia sustancial: Cristo es totalmente santo en virtud de la gracia que en su humanidad brota de la persona divina; y María es totalmente santa en virtud de la gracia recibida por los méritos del Salvador. Entonces, lo que Pablo declara en forma general para toda la humanidad no incluye a Jesús y a María.
2- Argumento: Según algunos, María reconoce que ella era pecadora y que necesitó ser rescatada por la gracia de Dios (Lucas 1: 28, 47).
Respuesta católica: Que María se declarara pecadora es falso. Que ella se declarara salvada por Dios es cierto. En Lc 1:48 ella reconoce que fue salvada. ¿De qué? Del dominio del pecado, por gracia de Dios. Pero para eso no tuvo que llegar a pecar. Dios la salvó preservándola del pecado.
El dogma de la Inmaculada Concepción de María no niega que ella fue salvada por Jesús. En María las gracias de Cristo se aplicaron ya desde el momento de su concepción. El hecho de que Jesús no hubiese aún nacido no presenta obstáculo pues las gracias de Jesús no tienen barreras de tiempo y se aplicaron anticipadamente en su Madre. Para Dios nada es imposible.
¿Cómo sabemos que La Virgen María fue concebida sin pecado? La fe católica reconoce que la revelación Bíblica necesita ser interpretada a la luz de la Tradición recibida de los Apóstoles y según el desarrollo dogmático que, por el Espíritu Santo, ha ocurrido en la Iglesia. De esta manera lo que esta ya en la Biblia en forma de semilla se llega a entender cada vez mejor.
domingo, 7 de diciembre de 2008
Preparen los caminos...
Este es el principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. En el libro del profeta Isaías está escrito: He aquí que Yo envío a mi mensajero delante de ti, a preparar tu camino. Voz del que clama en el desierto: "Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos". En cumplimiento de esto, apareció en el desierto Juan el Bautista predicando un bautismo de arrepentimiento, para el perdón de los pecados. A él acudían de toda la comarca de Judea y muchos habitantes de Jerusalén reconocían sus pecados y é1 los bautizaba en el Jordán. Juan usaba un vestido de pelo de camello, ceñido con un cinturón de cuero y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Proclamaba: "Ya viene detrás de mi uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero E1 los bautizara con el Espíritu Santo".
Gloria a ti Señor Jesús.
Hoy es el segundo domingo de este tiempo de Adviento y nos encontramos con Juan, quien fuera primo segundo de Jesús y que conocido entre su gente como El Bautista, anunciando la venida el Mesías prometido a lo largo de tantos siglos.
Juan El Bautista fue el último profeta que anunció la llegada del Cristo. Hizo constantes llamados a la conversión, es decir, a que cada uno de los israelitas se hiciera un profundo replanteo de su manera de vivir, más un sincero arrepentimiento de los pecados.
La Navidad se va aproximando y nosotros también necesitamos preparar el propio corazón, la propia alma, el propio espíritu. Es necesario renunciar a todo orgullo, todo egocentrismo, todo egoísmo para que Dios pueda llenarnos con su Amor, con su Paz.
viernes, 5 de diciembre de 2008
05 de diciembre: recordamos al Beato Felipe Rinaldi
Hoy hay en el mundo joven y adulto frecuentes rupturas afectivas, sacudidas que les dejan sorprendidos o bien con el ánimo destrozado. Es en estos momentos cuando deben descubrir los creyentes que Cristo Resucitado está ahí.Nació en 1856 y tuvo la suerte de conocer a san Juan Bosco cuando era niño. El santo le invitó a que se hiciera salesiano cuando contaba 21 años.
Apenas fue ordenado de sacerdote en 1882, se le confió la formación de los adultos que aspiraban al sacerdocio. A partir de 1889 trabajó en España y Portugal.
En 1901 el sucesor de D. Bosco lo nombró administrador general de la congregación, cargo que entonces abarcaba los actuales de vicario del Rector Mayor y la administración central.
El intenso trabajo que le acarreaba un puesto tan complejo no le impidió ejercer el ministerio sacerdotal y ser un guía espiritual de finísima condición.
Dio impulso a la Familia Salesiana en toda su amplitud, y la enriqueció con la genial institución, entonces completamente nueva, de lo que hoy se conoce con el nombre de “Voluntarias de D. Bosco”, chicas que viven su consagración a Dios en su trabajo respectivo y en casa. Monjas a lo moderno.
Elegido Rector Mayor en 1922, se dedicó en particular a la formación de los salesianos y, paralelamente, al desarrollo del culto al Fundador cuando éste fue declarado beato, insistiendo sobre todo en la imitación de su vida interior, en su unión con Dios, en su misión y en su ilimitada confianza en María Auxiliadora.
Interpretando genuinamente su espíritu, supo captar con intuición profética los signos de los tiempos y adecuarse a ellos con audacia. Murió en Turín tal día como hoy del año 1931.
(fuente: http://www.es.catholic.net/)
... Ámame como eres
Recuerda, Yo Soy tu Dios, Tu Señor, Tu Maestro, Tu Hermano, Tu AmigoSi crees en Mí, Vivo siempre contigo y te amo.
Ámame como eres
lo demás, déjamelo a Mí.
Ámame como eres
Conozco tu miseria, tu aflicción y la tribulación de tu alma
la debilidad y la enfermedad de tu cuerpo, lo mismo tu vileza y tus pecados,
a pesar de todo, yo te digo: dame tu corazón, ámame como eres.
Si esperas a ser como un ángel para abandonarte al amor, no amarás jamás.
Aunque sea débil en la práctica del deber y de la virtud
y caigas nuevamente en aquellos pecados que no quisieras volver a cometer,
no te permito que no me ames...
En todo instante, en cualquier situación en que te encuentres,
en el fervor o en la tibieza, en la fidelidad o en la infidelidad, ámame como eres
quiero el amor de tu pobre corazón
si esperas a ser perfecto, no me amarás jamás.
¿Qué? ¿no podría yo, acaso, hacer de cada grano de arena un serafín radiante de pureza, de nobleza y de amor?
¿No soy yo el Omnipotente y si me place dejar en posibles aquellos seres maravillosos y preferir el pobre amor de tu corazón, al de ellos?
¿No soy dueño de mi amor?
Hijo mío, deja que te ame. Quiero tu corazón.
Ciertamente quiero con el tiempo transformarte pero, por ahora, te amo como eres y deseo que tú hagas lo mismo. Amo en ti hasta tu debilidad. Quiero ver surgir, desde el fondo de tu ser, el amor.
Quiero únicamente el canto de amor de tu corazón, no necesito tu ciencia ni tu talento.
Una sola cosa importa: el verte vivir amando.
Solo te pido ámame como eres
Hoy estoy a la puerta de tu corazón, como un mendigo suplicante
Yo, Rey de Reyes, busco y espero, ábreme la puerta de tu corazón. No te excuses en tus problemas, en tus miserias; no dudes de Mí.
No te preocupes de no tener suficientes virtudes: te daré las Mías.
Cuando tengas que sufrir, si te aferras a Mí, te daré fortaleza.
Dame tu amor y enseñaré a amar más allá de lo que nunca has soñado...
Te he dado a mi Madre, deja todo en su Corazón Purísimo, pase lo que pase...
No esperes a ser ya un santo para sentirte amado por Dios
no esperes a ser un alma inmaculada para amar a Dios
¡Ámame como eres!
miércoles, 3 de diciembre de 2008
El Adviento es un tiempo de Esperanza en el Señor
Nuestra Fe está fundamentada sobre realidades que suelen exceder a la razón humana, que muchas veces está rodeada de misterios. Ante esos misterios que la mente no alcanza a explicar del todo, aparece la fe para iluminar al ser humano y está en él saberla cultivar y aumentarla; claro que que hay muchas personas que optan por el camino "fácil" que es creer solo en lo que se puede ver y tocar e intentan alejarse de todo lo sobrenatural (aunque, a la larga, crean en cábalas, horóscopos, zodíacos y otras yerbas).Leyendo los libros que componen el Antiguo Testamento, vemos como el Pueblo de Israel estuvo peregrinando a lo largo de varios siglos hasta llegar a la Tierra Prometida. Ese camino tuvo sus no pocos sinsabores, sus momentos de dudas, desilusiones y rebeldías. Nuestro peregrinar por esta vida también puede tener sus noches oscuras de la fe, sus momentos de flaquezas y de cansancios: no hay que temer a vivir esas circunstancias, no hay que perder la calma cuando todo parece temblar ya que basta aferrarse a Dios para poder atravesar esas tormentas.
La esperanza del cristiano es mucho más que un consuelo: es la certeza de que Dios es siempre Fiel y que cumplirá su Promesa de darnos una Vida Nueva. El Adviento, ese tiempo para predisponer el corazón para conmemorar el Nacimiento de Jesucristo, es un tiempo de esperanza de que Dios cumplirá con la Alianza que selló con su Pueblo. Es necesario vivir bien el Adviento para poder vivir la Navidad a pleno.
Todos los años celebramos la Navidad y su respectivo tiempo de Adviento. No es una cuestión rutinaria, sino que necesitamos siempre redescubrir una vez más el milagro del Nacimiento de Jesús: Dios toma la naturaleza humana para redimirnos del pecado y llevarnos de vuelta con Él.
En estos días previos a Navidad, más que preocuparnos qué comeremos, qué beberemos, con quién estaremos para Nochebuena, podemos reflexionar acerca de cuan fuerte es la confianza que tenemos en el Señor, ¿cómo anda nuestra fe en Dios?, ¿creemos en sus Promesas o nos dejamos llevar por todo lo tangible de este mundo?, ¿esperamos la venida de Cristo?.
La realidad de cada ser humano varía de unos a otros, no todos pasaremos la Navidad de la misma manera. El desafío de cada cristiano es mirar un poco más allá de las circunstancias de esta vida y poner el propio corazón en Dios que una vez más se hace uno de nosotros. Que esta Navidad sea muy fructífera para todos y cada uno de nosotros. ¡Ánimo!
