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domingo, 12 de julio de 2009

Los llamó y los envió a anunciar la Buena Nueva

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos (Mc 6, 7-13)

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos.

Les mandó que
no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.

Y les dijo: "Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies como una advertencia para ellos".

Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor Jesús.

En las religiones antiguas de medio oriente, los dioses no solo adquierían rasgos humanos sino que se los ubicaba residiendo en lugares lejanos e inaccesibles para cualquier mortal. La propia creencia religiosa de un pueblo estaba siempre fuertemente relacionada con su nacionalismo. En el caso de los israelitas, la visión de Dios era radicalmente distinta: no solo que lo ven Único sino que es cercano y hasta sale en búsqueda de su Pueblo.

Dios tomó la naturaleza humana, se encarnó en una (santísima) mujer y se hizo uno de nostoros. Así, en la plenitud de los tiempos, Jesús vino al mundo para darnos la Buena Nueva: somos hijos de Dios. Al ser hijos, el mismo Jesús nos invita a decirle "Papá".

Y como hijos, somos herederos de su Reino. Esa estupenda noticia es la que tenemos que comunicar a todos los demás hermanos en este mundo.

Jesús toma la iniciativa y le pide ayuda a sus discípulos para que muestren a Dios a todas las gentes. Teniendo en cuenta que predicar el mensaje de Cristo en este mundo no es nada fácil, los manda de dos en dos, para que entre ellos se animen y se fortalezcan en la fe y en la acción apostólica.

Llevar el Evangelio a otras personas no se trata de propagar una mera doctrina o ideología política. Bien nos aclaró Jesús que su Reino no es de este mundo. Lo básico del misionero de es dejarse llevar por el Espíritu de Dios para anunciar a Jesucristo, respetando siempre la libertad de los demás.

Jesús nos ha llamado a cadauno de nosotros para que seamos portadores de su Palabra en este mundo. Ya sea enseñando, como así también llevando alegría, esperanza y consuelo. Es importante que nos hagamos humildes de corazón y dóciles al Espíritu Santo para que sea verdaderamente Dios el que habla por nuestra boca y no sean nuestros caprichos.

Si nos decimos creyentes en Dios, si nos decimos cristianos, no podemos callar a Jesús en nuestras vidas. La vida cotidiana de cada uno de nosotros debe hablar de Cristo. Hasta los más mínimos detalles deben dar cuenta de que Jesús transforma nuestras vidas, generando una alegría y paz interior que inevitablemente transmitimos a todas las personas con las que convivimos en el día a día, empezando por nuestro círculo familiar y nuestros amigos más cercanos.

Que la alegría de Dios sea nuestra fuerza en esta semana, y podamos vivir en Cristo transmitiéndolo a todas las personas con las que estemos en contacto.

Nuevos Padres Inspectores de Argentina

El día de hoy 11 julio del 2009 el Rector Mayor Don Pascual Chávez ha enviado una comunicación a los actuales inspectores de las cinco inspectoras de Argentina. Dando a conocer los nombres de los dos nuevos padres inspectores de Argentina para el 2010.

Transcribimos a continuación su carta.

Queridos Hermanos: Los saludo con el corazón de Don Bosco en esta fecha en que la Iglesia celebra la fiesta de San Benito de Norcia, uno de los grandes padres de la vida religiosa, que sintetizó en una frase la identidad de ésta: “Nada anteponer a Cristo”, y transformó Europa, al mismo tiempo, con su compromiso en el campo de la cultura, de la evangelización y de la atención a los pobres.

Mi Consejo y yo, os lo aseguro, hemos dedicado tiempo a leer con atención las respuestas a las consultas inspectoriales realizadas por el Regional de América Latina, Cono Sur, P. Natale Vitali. Nuestro discernimiento ha estado acompañado siempre por un profundo sentido de simpatía por la Argentina Salesiana y por nuestra constante oración.

Quisiera, en primer lugar, agradecerles a Uds., y en Uds. a todos los hermanos salesianos que han participado en la consulta, su implicación personal, la seriedad en sus respuestas y las indicaciones que nos han proporcionado para ayudarnos a llegar a una mejor comprensión de la situación.

Todo el proceso ha sido, es mi convicción, un camino que nos ha abierto a todos, a Uds. primero y a nosotros después, a la voz del Espíritu y al corazón de Don Bosco, que tanto amó la Argentina Salesiana.
Concluido el tiempo de discernimiento, quiero comunicarles a todos Uds. conjuntamente el nombre de los dos hermanos que he nombrado como inspectores con el consentimiento de mi Consejo. Como haría Don Bosco les ruego encarecidamente que los reciban como lo que son en realidad, enviados a Uds. como el rostro y el corazón de Don Bosco en la nueva Argentina Salesiana:

→ P. Manuel Cayo para la Inspectoría “Artémides Zatti” de Argentina Norte (ARN), actual Vicario Inspectorial de ABB.
Nació el 31 de Mayo de 1966 en General Roca, Argentina. Hizo su profesión perpetua el 16 de Noviembre de 1991 y fue ordenado sacerdote el 3 de Junio de 1995.

Para la Argentina Sur el discernimiento hecho y la posterior disponibilidad de los posibles candidatos, me han llevado a escoger como Inspector al

→ P. Ángel Fernández Artime para la Inspectoría “Ceferino Namuncurá” (ARS).
Nació el 21 de Agosto de 1960 en Gozón-Luanco (Oviedo), España. Hizo su profesión perpetua el 17 de junio de 1984 y fue ordenado sacerdote el 4 de Julio de 1987. Fue Inspector de León, España, del 2000 al 2006 y miembro de la comisión que preparó el CG 26. Durante este Capítulo fue considerado para ser Regional de Europa Occidental y también para Consejero de la Pastoral Juvenil.

El P. Cayo y el P. Fernández Artime tendrán que guiar el delicado itinerario, ya en acto, de la recolocación de la presencia salesiana en Argentina, que no puede identificarse con una simple unificación material de las Inspectorías. Para afrontar los problemas que nacen de una insuficiente fecundidad vocacional y de la necesaria revitalización del carisma salesiano, son necesarios otros procesos que han de ser elaboradas, programadas y realizadas con generosidad personal e imaginación apostólica, procesos que tengan como meta la santidad personal del salesiano, la renovación religiosa de las comunidades, la calidad de la propuesta educativo pastoral y la puesta en marcha de nuevos proyectos misioneros, salesianamente significativos.

Le he pedido al P. Natale Vitali que, junto a Uds., continúen el proceso de discernimiento para que los dos nuevos consejos inspectoriales puedan ser nombrados cuanto antes.
Os confieso que me ilusiona tanto esta nueva etapa, que la presencia salesiana en Argentina está por iniciar, que prometo estar entre Uds. el 31 de Enero del 2010, en San Nicolás de los Arroyos, cuando el P. Manuel Cayo y el P. Ángel Fernández Artime, a quienes agradezco de corazón su disponibilidad y su obediencia, inicien el servicio que Dios y la Congregación les ha confiado.

Siento como deber expresar a cada uno de Uds. y de sus más estrechos colaboradores, tanto a los actuales como a quienes en algún momento tuvieron responsabilidades inspectoriales, mi agradecimiento y el del Consejo General por el ministerio realizado con generosidad y dedicación en estos años.

Quedo, asimismo, profundamente agradecido a la Inspectoría de León, España, por poner a disposición de la Congregación uno de sus hermanos más válidos.
Sientan a María Auxiliadora, que guió y acompañó a los pioneros de la presencia salesiana en Argentina, presente y materna en este momento histórico que les toca vivir.

Cuentan con mi cariño y mi bendición.
Cordialmente en Don Bosco

P. Pascual Chávez Villanueva
Rector Mayor

viernes, 10 de julio de 2009

¿Por qué leemos el Antiguo Testamento?

Muchos suelen decir que debiéramos contentarnos con el Evangelio y los escritos de los Apóstoles, sin embargo estudiar el Antiguo Testamento es fundamental para nuestra vida.

¿Qué es el Antiguo Testamento?

Para comprenderlo mejor riemos que la Biblia como es sabido, se divide en dos grandes partes, que son: Antiguo Testamento (AT) y Nuevo Testamento (NT).


La palabra

"Testamento" significa "pacto", "contrato" o "alianza" solemne, y también "herencia" debido a los bienes prometidos por Dios a su fieles cumplidores.

El Antiguo Testamento es, pues, un pacto hecho por Dios con el pueblo de Israel, pacto celebrado previamente con Abraham, a quien prometió hacerlo padre de un pueblo numeroso del cual descendería el Redentor, y concluido por Mosiés representante de dicho pueblo, en el monte Sinaí.

Este pueblo de Israel quedaba a su vez comprometido a rendir culto a Dios único y verdader en medio de la idolatría en que vivían los otros pueblos.

Este pacto o alianza quedó sellada con la sangre del cordero pascual durante la Ley mosaica.

Los libros del AT que son 46 y que fueron escritos casi todos en lengua hebrea antes de Cristo, tratan de esta alianza entre Dios y la nación hebrea.


¿Por qué estudiar el Antiguo Testamento?

Muchos suelen decir que debiéramos contentarnos con el Evangelio y los escritos de los Apóstoles, por que el AT es algo ya atrasado y no pueden tener interés para un católico los Libros Sagrados de los judíos; mas esta afirmación, es menester confesarlo, es un verdadero error.


El estudio del AT se impone por muchas razones:

1. Por las enseñanzas sublimes que contiene.

Así nos lo dice el Vaticano II (Const. Dei Verbum, 15): "Los libros del Antiguo Testamento (...) muestra a todos el conocimiento de Dios y del hombre y el modo como Dios, justo y misericordioso, trta con los hombres. Estos libros (...) contienen enseñanzas sublimes sobre Dios y una sabiduría salvadora acerca del hombre, encierran tesoros de oración y esconden el misterio de nuestra Salvación."

2. Para poder entender el Nuevo Testamento

Pues es imposible comprender a Jesucristo y su obra si se ignora el AT, por cuanto el NT se halla contenido en el Antiguo. De hecho tenemos los testimonios de Jesucristo en los que nos dice que el AT habla de Él, y así lo dijo a los judíos poseedores de sus libros: Es necesario que se cumpla todo lo escrito de Mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos (Lc 24, 44-46).

"Investigad las Escrituras (...), pues ellas dan testimonio de Mí." (Jn 5, 39) Jesús, constantemente en el Evangelio nos habla de Moisés, de Abraham, de Elías, de los profetas, de la Ley, etc. El es la figura central de la Biblia. En Él convergen todas las profecías. De Él dan testimonio todos los profetas (Hech 10, 43), y así vemos que de Él hablaron varios siglos antes: Moisés (Dt 18, 15; Hech 3, 22), David (2 Sam 7, 12-16), Isaísas, quien dijo que nacería de una virgen y sufriría mucho por los pecados de los hombres (7, 14; 53), Miqueas, que dijo que nacería en Belén de Judá (5,2), etc.... y todas las profecías se han cumplido en Jesús de Nazaret, y que Él es el Mesías.

San Jerónimo dijo: "Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo". Si se nos pregutna: ¿de qué trata la Biblia?, tendríamos que responder: Trata de Jesucristo.

3. Para la inteligencia de la Liturgia

El ciclo litúrgico nos habla de las fiestas de la Pascua, Pentecostés..., y en la Misa nos menciona a Abel, a Abraham, a Melquisedec,...; emplea los términos de Cordero de Dios, Tabernáculo, etc...

También el ritual nos habla de exorcismos, bendiciones..., y en la Misa de los esposos nombra a Raquel, Rebeca, Sara... y en la liturgia de la vigilia pascual y del bautismo, sus lecturas, la creación del mundo (Gen 1) la primera pascua (Ex 14, 24-31)...; la exhortación al pueblo judió para que sea fiel a la Ley (Dt 31, 22-30) y a los bautizados, "nuevo Pueblo de Dios", a fin de que vivan fieles a los mandamientos de Cristo.

4. Para convencernos mejor de la Providencia divina.

La creación es el primer acto de un plan, de un designio amoroso de Dios que quiere el bien de sus criaturas y se desenvuelve a través de la historia humana.

El hombre, por cierto, es libre y responsable de sus actos. Mas Dios gobierna, sin embargo, todos los acontecimientos por su Providencia omnipotente: se ve en la historia de Abrahám (Gen 11, 13-31; 18) en la historia de José (Gen 37; 41, 38-42; 50, 20), en la de Moisés (Ex 2-3; 5,1; 6, 1, etc.)...

Dios en el AT aparece, a pesar de las faltas de su pueblo escogido, como un Padre que nos guía en nuestra marcha hacia la Tierra Prometida: la Jerusalén celeste, pues no tenemos aquí una ciudad fija, sino que vamos en busca de una que es eterna (Heb 13, 14).

5. Para nuestra educación espiritual

La Biblia es un libro educador. Durante dos milenios, Dios condujo pacientemente al pueblo de Israel del paganismo semítico hasta la luz del Evangelio...; la Biblia nos revela la pedagogía divina.

La conducta del pueblo judío es una gran lección para nosotros. Los héroes del AT con sus virtudes (fe, esperanza...), nos enseñan a realizar en nuestra vida personal éstas y otras muchas virtudes...; y su marcha por el desierto nos enseña a caminar rectamente por el de nuestra vida al seno de la nueva comunidad que es la Iglesia, verdadero pueblo de Dios, y por ella al llamamiento del Señor a fin de entrar un día en el lugar de su descanso (Heb 3, 7; 4, 3).

¡Cuántas cosas y ejemplos bellos se nos narran para que los imitemos, y cuántos crímenes y cosas detestables se nos refieren también para que nos apartemos de ellas! En al AT: La virgu engrandece a los pueblos mientras que el pecado los hace miserables (Prove 14, 34).


¿Cómo hemos de estudiar la Biblia?

El estudio de la Biblia no está precisamente en aprender unas cuantas nociones o en disputar sobre estas o aquellas teorías a veces poco fundamentadas, o bien sobre el autor humano de cada libro bíblico en casos bastane dudosos; si bien todo es necesario para podernos acerca a la verdad y ver lo que puede darnos mayor luz, hemos de reconocer qu elo más improtantes es saber que la Biblia es la Palabra de Dios escrita y, por tanto, que Dios es su autor principal y que se valió de los autores humanos, sena los que fueren, para comunicarnos su Palabra.

Lo esencial, pues, en este estudio de la Biblia está en leer y relacionar el contenido de los libros de la misma para profunidzar en el mensaje de Dios, y así saber lo que el mismo Dios ha querido que sepamos de el.


Por Benjamín Martín Sánchez, Manual de Sagrada Escritura
Tomo III, Ediciones Palabra, Madrid, 1979. Puede adquirirlo en www.edicionespalabra.es

martes, 7 de julio de 2009

... te basta mi Gracia

Luego de haber sido un empecinado perseguidor de cristianos, Pablo fue llamado por Nuestro Señor y dejó todo por Él, hasta su propio orgullo. Al poco tiempo, se convirtió en el Apóstol San Pablo, un fervoroso portador del mensaje de Cristo y lo fue transmitiendo inclusive arriesgando su propia vida.

Pablo dejó varias cartas que están compiladas en la Biblia, las cuales eran mensajes y exhortaciones varias a las primeras comunidades cristianas que se iban formando a medida que se iba esparciendo la Buena Nueva.

En un párrafo de su Segunda Carta a los Corintos, leemos:

"Hermanos: para que yo no me llene de soberbia por la sublimidad de las revelaciones que he tenido, llevo una espina clavada en mi carne, un enviado de Satanás, que me abofetea para humillarme. Tres veces le he pedido al Señor que me libre, de esto, pero El me ha respondido: "Te basta mi gracia, porque mi poder se manifiesta en la debilidad". Así pues, de buena gana prefiero gloriarme de mis debilidades, para que se manifieste en mí el poder de Cristo. Por eso me alegro de las debilidades, los insultos, las necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro por Cristo, porque cuando soy más débil, soy más fuerte."

En este extracto , vemos que Pablo hace una confesión descarnada de un padecimiento que lo aqueja. Sin dar demasiadas precisiones, el Apóstol cuenta que lleva "una espina clavada en su carne" que le tiene turbada el alma al punto en que, según sus propias palabras, siente humillación. Tal vez esa espina haya sido la descripción metafórica de una enfermedad del cuerpo o del alma, o quizás ambas cosas. Tal habrá sido la desesperación que sintió ese santo varón que le imploró tres veces al Señor que lo libre de "esa espina"... pero recibió de Dios la respuesta tan tajante como esperanzadora: "Te basta mi gracia, porque mi poder se manifiesta en la debilidad".

Cuántas veces nos puede pasar que nos sentimos aplastados por algún problema específico, o varias situaciones que nos quitan la paz interior. Lo más tentador es pretender que un sufrimiento desaparezca como por arte de magia para poder descansar del dolor.

La propuesta de Dios va mucho más allá de lo que podemos esperar: no es cuestión de librarnos de un sufrimiento, sino saber convivir con ese pesar hasta superarlo en la Cruz de Cristo.

Pasa que es tentador dejarse llevar por la desesperanza y no dejarnos ver más allá. Las situaciones de sufrimiento son ocasiones especiales para acercarse a Dios y sentirse amados por Él. Porque en esos momentos de pesar es cuando uno puede expermientar como nunca que somos limitados, pequeños y casi insignificantes en el Universo... ahí es cuando Dios nos tiende su mano y nos ofrece su Infinito Amor para poder redimirnos superando (y no esquivando) esa situación.

Independientemente de que seamos creyentes en Dios, o no, en más de una ocasión en esta vida todos los seres humanos experimentamos la desolación, el dolor, el desamor, la incomprensión, la traición. Son momentos en que uno puede ver que no se puede con todo. En la soledad es cuando somos más frágiles para todo tipo de tentaciones que, por más que se nos presenten como beneficiosas, no nos construyen como personas.

Desde la fe, podemos decir que Dios está dispuesto a otorgarnos su Gracia para poder sobrellevar cualquier situación: si nos decimos creyentes en Dios, debemos necesariamente confiar en su Poder Infinito. Nada ni nadie es superior al Señor.

Por más grande que pueda parecer una adversidad, tenemos la Gracia de Dios al alcance de nuestra mano. No importa cuántos pecados puedan haber en el alma de un ser humano. Solo una oración humilde y sincera basta para acortar cualquier distancia con Dios. Todos y cada uno de nosotros somos especialísimos para Dios: cada uno de nosotros somos un ser distinto a todos los demás que existen y existieron antes. En cada uno de nosotros, Él ha depositado dones y la capacidad de amar y ser amados.

Como sucede con el Hijo Pródigo, Dios es un Padre que está siempre esperando nuestro regreso para darnos su Amor... Como diría Santa Teresa de Ávila, "Nada te turbe, solo Dios basta".

Es cuestión de no dejarse atormentar por las espinas que tengamos en nuestra carne. A Dios le tenemos que entregar los sufrimientos y padeceres y todo cobrará un sentido nuevo en Él... y así, nos bastará su Gracia.

Creatividad Recreativa: un sitio web para animadores


Desde la Ciudad de Bahía Blanca nos llegó la invitación para visitar el sitio Creatividad Recreativa, el cual está administrado por jóvenes que participan en el Movimiento Juvenil Salesiano.

El objetivo de este blog es proporcionar material dinámico para la realización de reuniones, talleres y demás actividades a realizar con adolescentes y jóvenes. Asimismo, los responsables de dicho blog invitan a los animadores a que envíen sus materiales y recursos para ese sitio sea un lugar de un rico intercambio.

Desde este humilde sitio, saludamos a los chicos de Creatividad Recreativa, esperando que un apostolado provechoso para quienes lo llevan adelante como así también para todas aquellas personas que lo visiten.

¡Dios los bendiga!

Para visitar este sitio, ir a http://creatividad-recreativa.blogspot.com/

lunes, 6 de julio de 2009

El Secreto Admirable del Santísimo Rosario

escrito por San Luis María Grignon de Montfort

EL PADRENUESTRO

42-Cuando rezamos esta divina oración, realizamos tantos actos de las más sublimes virtudes cristianas como palabras pronunciamos. Al decir: Padre nuestro que estás en los cielos, hacemos actos de fe, adoración y humildad. Al desear que su nombre sea santificado y glorificado, manifestamos celo ardiente por su gloria.

Al pedir posesión de su Reino, hacemos un acto de esperanza. Al desear que se cumpla su voluntad en la tierra como en el cielo, mostramos espíritu de perfecta obediencia. Pidiéndole que nos dé el pan nuestro de cada día, practicamos la pobreza según el espíritu y el desapego de los bienes de la tierra. Al rogarle que perdone nuestros pecados, hacemos un acto de contrición. Al perdonar a quienes nos han ofendido, ejercitamos la misericordia en la más alta perfección. Al implorar ayuda en la tentación, hacemos actos de humildad, prudencia y fortaleza. Al esperar que nos libre del mal, practicamos la paciencia. Finalmente, al pedir todo esto no sólo para nosotros, sino también para el prójimo y para todos los miembros de la Iglesia, nos comprometemos como verdaderos hijos de Dios, lo imitamos en la caridad, que abraza a todos los hombres, y cumplimos el mandamiento de amar al prójimo.

44- Detestamos, además, todos los pecados y practicamos todos los mandamientos de Dios cuando –al rezar esta oración- nuestro corazón sintoniza con la lengua y no mantenemos intenciones contrarias a estas divinas palabras. Puesto que, cuando reflexionamos en que Dios está en los cielos –es decir, infinitamente por encima de nosotros por la grandeza de su majestad-, entramos en los sentimientos del más profundo respeto en su presencia y, sobrecogidos de temor, huimos del orgullo y nos abatimos hasta el anonadamiento. Al pronunciar el nombre de Padre, recordamos que de Dios hemos recibido la existencia por medio de nuestros padres y la instrucción por medio de nuestros maestros. Todos los cuales representan para nosotros a Dios, cuya viva imagen constituyen. Por ello, nos sentimos obligados a honrarlos, o mejor dicho, a honrar a Dios en sus personas, y nos guardamos mucho de despreciarlos y afligirlos.

Cuando deseamos que el santo nombre de Dios sea glorificado, estamos bien lejos de profanarlo. Cuando consideramos el Reino de Dios como nuestra herencia, renunciamos a todo apego desordenado a los bienes de este mundo. Cuando pedimos con sinceridad para nuestro prójimo los bienes que deseamos para nosotros, renunciamos al odio, la disensión y la envidia.

Al pedir a Dios el pan de cada día, detestamos la gula y la voluptuosidad, que se nutre en la abundancia. Al rogar a Dios con sinceridad que nos perdone como perdonamos a quienes nos han ofendido, reprimimos la cólera y la venganza, devolvemos bien por mal y amamos a nuestros enemigos. Al pedir a Dios que no nos deje caer en el pecado en el momento de la tentación, manifestamos huir de la pereza y buscar los medios para combatir los vicios y salvarnos. Al rogar a Dios que nos libre del mal, tememos su justicia y nos alegramos, porque el temor de Dios es el principio de la sabiduría: el temor de Dios hace que el hombre evite el pecado.

EL AVEMARÍA: SUS EXCELENCIAS

45- La Santísima Virgen recibió esta divina salutación en orden a llevar a feliz término el asunto más sublime e importante del mundo, a saber: la encarnación del Verbo eterno, la reconciliación entre Dios y los hombres y la redención del género humano. Embajador de esta buena noticia fue el arcángel Gabriel, uno de los primeros príncipes de la corte celestial.

La salutación angélica contiene la fe y esperanza de los patriarcas, de los profetas y de los apóstoles. Es la constancia y la fortaleza de los mártires, la ciencia de los doctores, la perseverancia de los confesores y la vida de los religiosos (beato Alano). Es el cántico nuevo de la ley de la gracia, la alegría de los ángeles y de los hombres y el terror y confusión de los demonios.

Por la salutación angélica, Dios se hizo hombre, una virgen se convirtió en Madre de Dios, las almas de los justos fueron liberadas del limbo, se repararon las ruinas del cielo y los tronos vacíos fueron de nuevo ocupados, el pecado fue perdonado, se nos devolvió la gracia, se curaron las enfermedades, los muertos resucitaron, se llamó a los desterrados, se aplacó la Santísima Trinidad y los hombres obtuvieron la vida eterna. Finalmente, la salutación angélica es el arco iris, la señal de la clemencia y de la gracia dadas al mundo por Dios (beato Alano).

EL AVEMARÍA: SU BELLEZA

46- ...La salutación angélica es uno de los cánticos más bellos que podemos entonar a la gloria del Altísimo: <> La salutación angélica es precisamente el cántico nuevo que David predijo se cantaría en la venida del Mesías.

Hay un cántico antiguo y un cántico nuevo. El antiguo es el que cantaron los israelitas en acción de gracias por ... todos los favores celestiales. El cántico nuevo es el que entonan los cristianos en acción de gracias por la encarnación y la redención. Dado que estos prodigios se realizaron por el saludo del ángel, repetimos esta salutación para agradecer a la Santísima Trinidad por tan inestimables beneficios.

Alabamos a Dios Padre por haber amado tanto al mundo que le dio su Unigénito para salvarlo. Bendecimos a Dios Hijo por haber descendido del cielo a la tierra, por haberse hecho hombre y habernos salvado. Glorificamos al Espíritu Santo por haber formado en el seno de la Virgen María su cuerpo purísimo, que fue víctima de nuestros pecados. Con estos sentimientos de gratitud debemos rezar la salutación angélica, acompañándola de actos de fe, esperanza, caridad y acción de gracias por el beneficio de nuestra salvación.

(47) Aunque este cántico nuevo se dirige directamente a la madre de Dios y contiene sus elogios, es –no obstante- muy glorioso para la Santísima Trinidad, porque todo el honor que tributamos a la Santísima Virgen vuelve a Dios, causa de todas sus perfecciones y virtudes. Con él glorificamos a Dios Padre, porque honramos a la más perfecta de sus criaturas. Glorificamos al Hijo, porque alabamos a su Purísima Madre. Glorificamos al Espíritu Santo, porque admiramos las gracias con que colmó a su Esposa.

Del mismo modo que la Santísima Virgen con su hermoso cántico, el Magnificat, dirige a Dios las alabanzas y bendiciones que le tributó santa Isabel por su eminente dignidad de Madre del Señor, dirige inmediatamente a Dios los elogios y bendiciones que le presentamos mediante la salutación angélica.

(48) Si la salutación angélica glorifica a la Santísima Trinidad, también constituye la más perfecta alabanza que podamos dirigir a María.

Deseaba santa Matilde saber cuál era el mejor medio para testimoniar su tierna devoción a la Madre de Dios. Un día, arrebatada en éxtasis, vio a la Santísima Virgen que llevaba sobre el pecho la salutación angélica en letras de oro, y le dijo: "Hija mía, nadie puede honrarme con saludo más agradable que el que me ofreció la adorabilísima Trinidad. Por él me elevó a la dignidad de Madre de Dios. La palabra Ave –que es el nombre de Eva- me hizo saber que Dios en su omnipotencia me había preservado de toda mancha de pecado y de las calamidades a que estuvo sometida la primera mujer.

El nombre de María –que significa Señora de la luz- indica que Dios me colmó de sabiduría y luz, como astro brillante, para iluminar los cielos y la tierra.

Las palabras llena de gracia me recuerdan que el Espíritu Santo me colmó de tantas gracias, que puedo comunicarlas con abundancia a quienes las piden por mediación mía.

Diciendo el Señor es contigo, siento renovarse la inefable alegría que experimenté cuando el Verbo eterno se encarnó en mi seno.

Cuando me dicen bendita tú eres entre todas las mujeres, tributo alabanzas a la misericordia divina, que se dignó elevarme a tan alto grado de felicidad.

Ante las palabras bendito es el fruto de tu vientre, Jesús, todo el cielo se alegra conmigo al ver a Jesús, mi Hijo, adorado y glorificado por haber salvado al hombre."

(fuente: www.corazones.org)

domingo, 5 de julio de 2009

"Nadie es profeta en su tierra"

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos (Marcos 6,1-6)

En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: "¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?" Y estaban desconcertados. Pero Jesús les dijo: "Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa". Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos.

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor Jesús.

Jesús seguía su con periplo evangélico visitando pueblos, hablando de la Buena Nueva, llevando el consuelo y la esperanza a los pecadores, invitando a todas las personas a rever su manera de vida y volver a Dios.

En este relato, Nuestro Señor se encuentra ante gente que lo conoce desde pequeño, que saben de su familia y quedan tan asombrados como desorientados por los prodigios que Él hacía.

Para pesar de Nuestro Señor, quienes lo estaban escuchando no le prestaban atención a su Palabra y se quedaron en lo superficial. Es decir, se quedaban en la historia humana de Jesús: procedía de una familia insignificante y pobre de Nazaret, había sido un humilde carpintero durante muchos años.

La célebre frase "Nadie es profeta en su tierra" hace referencia a los prejuicios tan frecuentes en todos los seres humanos. Muchas veces, entre nosotros mismos no sabemos escucharnos y nos juzgamos unos a otros con gran facilidad y hasta injustamente. ¡Cuántas veces se ha despreciado a alguien tan solo por su procedencia social o por su su aspecto físico!

Jesús como hombre también sufrió el prejuicio humano. Esos prejuicios que hicieron sufrir al Hijo de Dios hicieron que aquellas personas cerraran sus espíritus y no dejaron que Dios entre en sus vidas.

Este pasaje debería hacernos reflexionar acerca de cuan prejuiciosos podemos ser con nuestros hermanos y, sobre todo, con Dios. Cuántas veces podemos suponer lo que Dios quiere, lo que Dios siente, lo que Dios piensa... pero no dejamos que Dios sea Dios. Si queremos comunicarnos con Él, es importante primero vaciarse de prejuicios, sugestión e ideas para predisponer el propio espíritu a Dios.


...¿Jesús tuvo hermanos biológicos?

Nos detengamos para aclarar un punto importante. Leemos que la gente se preguntaba acerca de Jesucristo "¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón?", "¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?". Si uno lo lee literalmente, podría caer en la cuenta de que ese texto sagrado estaría en contradicción con lo que enseña Nuestra Madre Iglesia sobre la virginidad de María antes, durante y después de parir a Jesús, ya que nos da a pensar que Él habría tenido varios hermanos.

La Iglesia afirma la doctrina de la virginidad perpetua de María Santísima. Esto significa que ella fue siempre Virgen: antes, durante y después de dar a luz a Jesucristo.

La Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, se fundamenta en una correcta interpretación de la Revelación, tomando en cuenta la Biblia y la Tradición Apostólica. En la Anunciación, el ángel dice a María que concebirá un hijo. María respondió al ángel: "¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?" (Lucas 1,34). ¿Por qué María hace esta pregunta?. "Conocer" para los hebreos significa tener relaciones. Si ella tuviera planes de tener relaciones sexuales con José o con otro hombre, entonces la pregunta sería absurda. Por eso, desde el principio, los cristianos han entendido en este pasaje que María tenía un voto de virginidad que debía mantenerse aún en caso de matrimonio. Sabemos que algunos judíos hacían este voto (Ej.: los Esenios). Además habían mujeres consagradas vírgenes para el servicio del Templo.

Para entender los pasajes de arriba es esencial entender el uso de las palabras según la cultura hebrea de los autores del Nuevo Testamento. Tanto el hebreo como el arameo (lenguaje de Jesús y sus discípulos) utilizan la misma palabra para designar a hermanos, a primos y a miembros del mismo clan. El Nuevo Testamento fue escrito en griego pero sus autores eran de cultura hebrea. La palabra hebrea que significa "hermanos" o "primos" fue traducida al texto original griego de la Biblia como "adelphos". A diferencia del hebreo o el arameo, el griego tiene una palabra específica para primos: "anepsios", pero los traductores del Nuevo Testamento, siendo de cultura hebrea, prefirieron usar "adelphos" para traducir la palabra aramea "hermanos" que, como hemos dicho incluye primos y otras relaciones. Es decir, utilizaron la palabra griega pero en el sentido original del lenguaje de Jesús.

Otro punto contundente que sostiene el Magisterio de la Iglesia Católica fue el episodio cuando Jesús agoniza en la Cruz. Cuando Él va dándose cuenta que estaba a punto de morir, al ver a su Madre al pie de la Cruz junto a Juan, el discípulo que la acompañaba, se muestra proocupado por la suerte de su Mamá.

En la tradición judía, cuando una mujer quedaba viuda, dejaba de ser propiedad de su marido para pasar a ser propiedad de su hijo mayor. Si ese hijo fallecía y la madres seguía viva, pasaba inmediatamente a estar con el hermano que que le seguía al hermano que seguía.

En el caso de Jesús, al ser el único hijo y su Santa Madre ser viuda, Él no quiere que María quede a la deriva y por eso le pide a Juan que cuide de Ella. Si Jesús hubiera tenido hermanos bilógicos, no hubiera hecho falta ese pedido de Nuestro Señor.
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