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miércoles, 13 de junio de 2012

13 de junio: San Antonio de Padua, Presbítero y Doctor e la Iglesia

San Francisco de Asís, que encontró al joven fraile Antonio con ocasión del Capitulo general inaugurado en Pentecostés de 1221, lo llamaba confidencialmente “mi obispo”. Antonio, cuyo nombre anagráfico es Fernando de Bulloes y Taveira de Azevedo, nació en Lisboa hacia el 1195. A Los quince años entró al colegio de Los canónigos regulares de San Agustín, y en sólo nueve meses profundizó tanto el estudio de la Sagrada Escritura que más tarde fue llamado por el Papa Gregorio IX “arca del Testamento”. A la cultura teológica añadió la filosófica y la científica, muy viva por la influencia de la filosofía árabe.

De esta vasta formación cultural dio muestras en los últimos años de vida predicando en la Italia septentrional y en Francia. Aquí recibió el titulo de “guardián del Limosino” por la abundante doctrina en la lucha contra la herejía. En 1946 Pio XII lo declaró doctor de la Iglesia con el apelativo de “Doctor evangelicus”. Cinco franciscanos habían sido martirizados en Marruecos, a donde habían ido a evangelizar a los infieles. Fernando vio los cuerpos, que habían sido llevados a Portugal en 1220, y resolvió seguir sus huellas: entró al convento de los frailes mendicantes de Coimbra, con el nombre de Antonio Olivares.

Durante el viaje de regreso de Marruecos, en donde no pudo estar sino pocos días a causa de su hidropesía, una tempestad empujó la embarcación hacia Las costas sicilianas. Estuvo algunos meses en Mesina, en el convento franciscano, y el superior de este convento lo llevó a Asís para el Capitulo general. Aquí Antonio conoció a San Francisco de Asís.

Lo mandaron a la provincia franciscana de Romaña en donde llevó vida de ermitaño en un convento cerca de Forli. Lo nombraron para el humilde oficio de cocinero y así vivió en la sombra hasta cuando sus superiores, dándose cuenta de sus extraordinarias cualidades de predicador, lo sacaron del yermo y lo enviaron al norte de Italia y a Francia a predicar en donde más se había difundido la herejía de Los albigenses.

Finalmente, Antonio fijó su residencia en el convento de la Arcella, a un kilómetro de Padua. De aquí iba a donde lo llamaban a predicar. En 1231, cuando su predicación tocó la cima de intensidad y se caracterizó por los contenidos sociales, Antonio se agravó y del convento de Camposampiero lo llevaron a Padua sobre un furgón lleno de heno. Murió en Arcella el 13 de junio de 1231. “El Santo” por antonomasia, como lo llaman en Padua, fue canonizado en Pentecostés de 1232, es decir, al año siguiente de su muerte, por la gran popularidad que se había ampliado con el correr de los tiempos.

(fuente: es.catholic.net)

martes, 12 de junio de 2012

Masonería y sus objetivos

Fin indicado por ella.

Pondré aquí algunas de las diversas declaraciones oficiales de la Masonería acerca de su objeto: “La Orden Masónica tiene por objeto la beneficencia, el estudio de la moral; universal y la práctica de todas las virtudes”. Así lo dice la Constitución de la Orden en Chile, del año 1862. La de 1912 cambió un poco la declaración: “La Francmasonería es una institución esencialmente filosófica y progresista, tiene por objeto la investigación de la verdad, el estudio de la moral y la práctica de las virtudes”. La Constitución del Gran Oriente Belga le asigna por fin “la investigación de la verdad y el perfeccionamiento de la humanidad” (F. B, 11.)

Mac-key, gran doctor masón de Estados Unidos, dice que la Masonería “es una ciencia moral”. La Asociación Masónica Internacional de Ginebra dice que “La F. M. tiene por objeto la investigación de la verdad, el estudio y la práctica de la moral” Doc. Cathol. 1923. Los Alemanes, dice Espasa (Masonería), concretan más y la definen: “La actividad de los hombres unidos íntimamente, sirviéndose de símbolos tomados principalmente del oficio de albañil y de la arquitectura, trabajando por el bienestar de la humanidad, procurando en lo moral ennoblecerse a sí y a los demás y, mediante esto, llegar a una liga y paz universal de que aspira a dar desde luego muestra en sus reuniones”.


Construcción del templo de la Naturaleza.

Como la palabra masones quiere decir albañiles y todo en la Masonería se enseña por medio de símbolos o alegorías, el fin de una sociedad de albañiles ha de relacionarse con el oficio que ellos representan. Es corriente en el lenguaje masónico decir que la Masonería se propone construir o restaurar un templo. ¿Cuál es ese templo? el, templo de la Naturaleza, en que debe reinar la libertad, la igualdad y la fraternidad, entendidas en sentido masónico; templo en que se enseñe la verdad, la virtud y la moral propias de la Masonería.

La Masonería usa mucho también en sus símbolos y ritos, arreos y expresiones militares; habla mucho de guerra a la intolerancia, al fanatismo, a la ignorancia, etc. Es, pues, una milicia, un ejército que se disciplina y arma contra un enemigo.

Ángel Jorge Cravero, Gran Maestre de la Gran Logia Argentina
 de Libres y Aceptados Masones
La Masonería, finalmente, dice que se propone establecer en el mundo una religión nueva, universal y tiene todo lo que puede desearse en materia de ritos y ceremonias relativas a un culto religioso. Es, pues, también, una religión.

Según la Masonería, el estado de naturaleza es el estado ideal del hombre: es él estado en que él encuentra y conserva su perfección y su felicidad. Ese estado ha sido destruido por la religión y por la sociedad, por los reyes y por los sacerdotes. Estos son los que han quitado a los hombres su libertad primitiva, su igualdad y destruido su fraternidad. La Masonería se propone, entonces, devolver al hombre su perfección y felicidad original, su libertad, su igualdad y su fraternidad natural10. He dicho que esas palabras hay que entenderlas en el sentido masónico. ¿Cuál es el sentido masónico?

Libertad, para los masones perfectamente iniciados, es la independencia absoluta e ilimitada del hombre; es el desconocimiento de toda ley y de toda autoridad; es la rebelión absoluta. En este sentido, el subdito, sujeto a un gobernante, no es libre; el hijo, sujeto a su padre no es libre; la esposa, sujeta a su marido, no es libre: el hombre que vive en sociedad, tampoco es libre. ―El hombre no es libre si no es dueño soberano de sus pensamientos y de sus actos‖.

La libertad es idéntica a la soberanía, dice “L'Ere Nouvelle”.

―No seamos más súbditos, sino soberanos, entonces seremos libres‖, dice el H.·. Fleury.

―Cada hombre es su sacerdote y su rey, su papa y su emperador‖, dice el H.·. Potvin.

―No respondemos de nuestros actos sino a nosotros mismos‖, dice el H.·. Lacroix (Benoit, F. M. I, 11- 13).

La Igualdad, entendida también en el sentido masónico, no comprende sólo la igualdad de naturaleza y de derechos, que son innatos en ella, como lo enseña la filosofía racional, sino que comprende también la igualdad absoluta en toda clase de derechos, sean innatos, sean adquiridos.

―Los hombres son iguales en derecho: todos y desde todo -punto de vista son de igual condición‖, es la síntesis de la doctrina masónica acerca de la igualdad, expresada por León XIII en su Encíclica Humanum Genus.

―Entre los masones (y un día, gracias a ello, será entre todos los hombres) no hay primero ni último; no hay fuertes ni débiles, ni grandes ni pequeños, no hay sino hermanos, todos iguales y todos queriendo serlo‖. (Précis Hist. de l‟Ondre de la Franc. Mas., Benoit, F. M. I, 12).

La Fraternidad en el sentido masónico, no envuelve solamente nuestra comunidad de origen, que nos hace clamar “Padre Nuestro que estás en los cielos‖, sino la supresión de toda desigualdad, de toda distinción de derechos, de modo que no ha de haber sino una sola familia universal no familias particulares, como ahora; no ha de haber sino una sola nación, no naciones particulares; una sola Iglesia; y esa sola familia, y esa sola nación, y esa sola iglesia, es la humanidad.

Fuera de ese sentido, en la Masonería se da también a la fraternidad el sentido restringido al socorro mutuo entre los hermanos masones, como en toda otra sociedad de socorros mutuos, eso sí que llevada a extremos inaceptables, como veremos después, con el favor de Dios.

Además, para ciertos iniciados esa palabra fraternidad tiene otro sentido más secreto y abominable, como lo tenía la ―caridad‖ para los antiguos gnósticos, las costumbres licenciosas, la asociación para los placeres sensuales, etc. Eso hizo decir al Papa Gregorio XVI en la Encíclica en que condenaba la Masonería, que ―todo lo que ha habido de más sacrílego, blasfemo y vergonzoso en las herejías y en las sectas más criminales, se ha juntado en las sociedades secretas como en una sentina universal de todas las infamias‖ (Ene. Mirari vos).

Para edificar ese templo es menester destruir toda autoridad, toda jerarquía, toda familia, toda religión.


¿Cuáles son los obstáculos que tiene que destruir o los enemigos que tiene que combatir?

Se comprende desde luego contra qué se disciplina y se arma el ejército de la Masonería: tiene por delante la sociedad civil, con la autoridad que la sostiene y gobierna; tiene la sociedad religiosa, especialmente la Iglesia Católica, que es el baluarte más firme opuesto a la destrucción de las creencias cristianas; tiene la familia, sobre todo la familia cristiana, centro de virtud opuesto a la licencia de costumbres; tiene la propiedad, opuesta también a la igualdad y fraternidad masónicas.

―De la explicación del ritual, dice Eckert, como de la historia y de las confesiones de la Orden, uno tiene derecho para concluir que la Francmasonería es una conjuración contra el altar, el trono y la propiedad, con el fin de establecer sobre toda la faz de la tierra un reino social y teocrático, cuyo gobierno religioso y político tendría su sede en Jerusalén... La condición indispensable de su realización es la destrucción de los tres obstáculos que se oponen a ella: la Iglesia, el trono y la propiedad‖ (Eckert, I, 208).


¿Cuál es el Dios de la Masonería?

¿Cuál es el objeto del culto masónico? ¿Cuál es el Dios que adora la religión nueva y universal de la Masonería? ¿Es Dios, el Supremo Arquitecto del Universo, como lo han llamado? ¿Es la Naturaleza, con la cual muchos identifican a ese Dios? ¿Es el hombre, en el cual se realiza con mayor perfección esa identidad? ¿Es el sol, como símbolo más perfecto del poder de la naturaleza? ¿Es Satanás, tenido por los masones como el Dios bueno? Sí, todo eso es; pero eso no lo saben todos ni lo practican todos conscientemente. Por ahora me contentaré sólo con presentar este resumen; después dedicaré un artículo especial para tratar de la Masonería como religión. El que quiera más amplios detalles, puede consultar las obras que he indicado al principio, sobre todo la de Benoit y la de Serra y Caussa.


El fin supremo de la Masonería.

Suele señalarse también como fin de la Masonería el predominio político de la secta, y a juzgar por las actividades que se despliegan en el campo político, como luego se verá, podría creerse que ése es su anhelo predominante; pero en realidad, y bien mirados sus aspectos, eso no es ni puede ser otra cosa que el medio más poderoso y seguro de realizar el plan de la Masonería.

Hay quien cree que el fin de la Masonería es establecer el predominio judío en el mundo, y no faltan buenas razones que pueden persuadirlo y llegan a hacer dudar si la acción judía, por medio de la Masonería, es lo predominante en esta institución, y, por consiguiente, todo lo demás no es sino medio para llegar a establecer el universal dominio de la raza judía, con más rapidez y seguridad, o bien al revés, si la acción judía no es más que un auxiliar de la. Masonería para conseguir realizar sus designios de anarquía y destrucción universal y tras de ésta, la adoración de Satanás, inspirador de esa obra de rebelión y de anarquía.

Por ahora baste este esbozo acerca del fin; el estudio que sigue irá haciendo ver la verdad de lo que en este artículo se ha expresado. Eso sí, quiero una vez más prevenir a los lectores, que la generalidad de los masones ignora en absoluto cuanto se ha dicho acerca de los fines manifiestamente perversos que persigue la institución a que pertenecen. La probidad, la seriedad y honorabilidad de muchos es manifiesta prueba de que lo ignoran. Si lo supieran estarían muy lejos de ser lo que son, y habría que admitir en ellos una hipocresía incompatible con todo su modo de obrar.


extraído del Libro "El Misterio de la Masonería" 
escrito por José María Cardenal Caro Rodríguez 
(fuente: www.staveritas.com.ar)

lunes, 11 de junio de 2012

Naturaleza y Organización de la Masonería

Gobierno y Administración.

No cabe dentro de mi propósito dar una descripción detallada de la organización de la Masonería; pero considero necesario dar de ella alguna idea, aunque sea superficial. Los que deseen más detalles, pueden consultar las obras citadas, Espasa, Dom Benoit, etc.

La Masonería está constituida por Grandes Logias o Grandes Orientes, que también se llaman Federaciones; Soberanos Consejos, Potencias Masónicas, y son las grandes divisiones de la Masonería, gobernadas por un Consejo o Comité Ejecutivo con un Gran Maestre a la cabeza., cada una de ellas. Este Consejo es elegido en la Asamblea Masónica, compuesta de representantes nombrados anualmente por las logias de la Federación, uno por cada logia. La Asamblea es el cuerpo legislativo de la Gran Logia o Federación. También suele llamarse Convento. Las Grandes Logias o Grandes Orientes son formados por Talleres o Logias, de las cuales tienen bajo su dependencia mayor o menor número, según sea la prosperidad de la Orden o la extensión territorial de su jurisdicción. Cuando la logia no está regularmente constituida se llama Triángulo o logia en formación. En Bélgica se llaman Círculos Fraternales, cuya existencia se procura disimular cuidadosamente. Su reglamento fué adoptado por el Gran Oriente el 20 de junio de 1880. Sus tenidas son al menos mensuales y secretas. F. B. 23. Cada logia tiene su Mesa Directiva o Consejo de Administración, que también suele llamarse Oriente(1), y se compone del Venerable (o Presidente), Primero y Segundo Vigilantes (Vice-Presidentes), Orador, Secretario, Tesorero, Hospitalario, Experto, Diputado a la Gran Logia, Guarda del Templo, maestros de ceremonias, id de banquetes, porta estandartes, archiveros, etc., etc., y H. H. Sirvientes.

Consejo Directivo.

Sólo los siete primeros forman el Consejo Directivo. Los cinco primeros son llamados ―las cinco luces o lumbreras‖. del taller. Son elegidos por mayoría de votos, entiendo que en el mes de Diciembre de cada año. "Un Venerable no es, pues, dice un ex francmasón, una personalidad tan alta como el vulgo ordinariamente lo cree. No lo es sino en su taller, donde es la primera de las luces y eso sólo por un año, a no ser que se le reelija" (Copin P. O. 157).

Los ritos masónicos.

No todas las logias pertenecen al mismo rito. Estos son las constituciones, reglas, símbolos y observancias de los institutos masónicos. Siendo, al menos aparentemente, independientes entre sí las agrupaciones que siguen los diversos ritos, puede suceder que un mismo jefe o un mismo consejo gobierne muchos ritos. Así, bajo el imperio de Napoleón, Cambaceres reunía en su cabeza las dignidades supremas de un gran número de ritos: ―Era, dice Ragón, Gran Maestre Adjunto del Gran Oriente de Francia, Gran Maestre y Protector del Rito Francés Antiguo Aceptado; Gran Maestre de Honor del Rito de Herodom; Gran Maestre de la Logia Gran Maestra del Rito Escocés Filosófico; Gran Maestre del Rito Primitivo‖, etc. (Benoit, I, 199).

Como se ve, hay gran número de ritos. Actualmente, sólo una docena están en vigor, a saber: el Rito de York o Masonería del Real Arco, practicado en Inglaterra en sus antiguas y actuales colonias y en países donde hay numerosos miembros de esa nacionalidad, como China, Puerto Rico y Chile.

El Rito Escocés Antiguo Aceptado, practicado por masones de diversas naciones, es el más popular y el más difuso, según la Encyclopedia of Freemasonry, y en muchos países, especialmente latinos, sus Supremos Consejos son la única obediencia masónica. Es el que está más en boga en Chile(2).

- El Rito de Herodom, practicado por masones de Escocia, Alemania y Hungría. - El Rito Francés, practicado por masones sometidos al Gran Oriente de Francia. - El Rito Escocés Antiguo Reformado, practicado en Bélgica y Holanda. - El Rito Escocés Filosófico, practicado en la Gran Logia Alpina, de Suiza. - El Rito Joanita, o de Zinmendorf, practicado por algunos masones de Alemania. - El Rito Eléctrico, practicado por la Gran Logia de Francfort del Meno. - El Rito Sueco de Swedenborg, practicado en Suecia y Noruega. - El Rito de Mizraim, practicado por algunos mason.:s sujetos al Consejo General de París, etc., etc.

Los grados.

Todos los ritos tienen los tres primeros grados de aprendiz, compañero y maestro, grados simbólicos, como los llaman; pero no todos tienen el mismo número de grados filosóficos, varando el número total de grados desde cinco o siete hasta noventa y dos que tiene el rito de Menfis. Los masones de los primeros grados se reúnen en logias; los grados superiores se reúnen en capítulos, consejos, corles, tribunales, consorcios, etc.

Los tres primeros grados se confieren siempre con el ceremonial de estilo; no siempre se hace lo mismo con los grados superiores, sino que se suelen conferir por simple nombramiento, menos el 4°, 9°, 14°, y 16° del Escocismo. F. B. 46.

Como se comprende fácilmente, los grados filosóficos corresponden a los grados de conocimientos de las doctrinas y penetración de los símbolos y alegorías que se proponen en la Masonería desde los primeros grados. Sólo en los últimos grados de cada rito se revelan todos los secretos y se adquiere en toda su desnudez libre de ambigüedades y disimulos, la verdad masónica, que no se enseña en los grados inferiores, por. no estar aún preparados los espíritus para recibirla.

Los americanos de Estados Unidos, suelen por sarcasmo o quizás en serio también, dar a algunos masones el título de Brillantes, a otros el de masones del grado de cuchillo y tenedor y a otros el de masones mohosos. Los masones brillantes son los que se saben las ceremonias y las practican al pie de la letra. Parece que hay muchos sencillos que creen que en eso consiste da perfección masónica y quedan muy pagados del título; los de cuchillo y tenedor son los que piensan que todo el fin de la Masonería es el tener buenas comilonas; y los mohosos, son los que vegetan en la Masonería, sin preocuparse mucho de adelantar en el conocimiento de sus doctrinas y propósitos. Creo que entre nosotros hay muchos masones mohosos, es decir, caballeros serios y honorables, que están en la Masonería sin saber por qué ni para qué, como no sea para contribuir con su dinero y con su nombre a que otros realicen lo que a ellos les causaría horror, si lo supieran (3).

Pero no vayamos a creer que los masones se contentan con títulos tan modestos como los de aprendiz, compañero y maestro, para designar los miembros de los altos grados, por más que la igualdad sea uno de sus lemas. No sé que exista otra institución que haya inventado títulos tan retumbantes para distinguir su jerarquía, como la Masonería.

Ahí van unas muestras, tomadas del rito escocés antiguo aceptado: el masón del cuarto grado se llama Maestro Perfecto; el del 11°, Sublime Caballero Electo; el del 16°, Príncipe de Jerusalén, Gran Consejo Jefe de las Logias; el del 19°, Gran Pontífice o Sublime Escocés de la Jerusalén Celeste; el del 28°, Caballero del Sol o Príncipe Adepto; el del 30°, Caballero Kadosch o Gran Inquisidor, Gran Electo, Caballero del Águila Blanca y Negra; el del 32°, Soberano Príncipe del Real Secreto, etc.

Influjo de los grados y logias superiores.

La elección de los dignatarios de las logias se hace por los miembros de ellas; pero la elevación a los grados superiores viene de arriba; a veces, como pasa en los altos grados, sin que los del grado del cual se asciende se den cuenta y aun crean que es por iniciativa de ellos. Eso proviene de que el mecanismo de las logias está admirablemente constituido para ocultar esa y otras muchas influencias que descienden de lo alto, de un poder que está a mucha distancia de aquellos a quienes dirige, sin que ellos lo sepan. Para tener una idea de esta organización, hay que pensar que en el grado ínfimo, que es el de aprendiz, nunca se trabaja en el taller estando solos los aprendices, sino que están siempre vigilados por masones de los grados superiores, por maestros, o por otros más altamente graduados, pero que llevan sólo las insignias de maestros. El aprendiz que da esperanzas de corresponder a los designios de la Masonería recibe ―aumento de salario‖, es decir, es ascendido al grado de compañero, y de la misma suerte ascenderá al grado de maestro. Confundidos con los maestros, suelen asistir a las logias los hermanos de grados superiores, que los vigilan a ellos y les procuran el ascenso o aumento de salario, si lo merecen. De modo que así como los aprendices tienen ya secretos para con el mundo profano, así los tienen los compañeros y los maestros respectivamente con sus inferiores, y así los tiene cada grado con el que le es inferior.

A veces son conocidos los hermanos de grados superiores, a veces son desconocidos; el qué asiste a la logia los ve sujetos al venerable, obedientes a él y se imagina que son de su mismo grado, o a lo sumo del grado de maestro, siendo así que está en presencia de miembros de una logia superior. Estos son los que traen de arriba las inspiraciones masónicas, así como ellos, a su vez, las reciben de otros superiores. Cada logia es, para la de grado superior, como el mundo profano es para la ínfima. Conocidos o desconocidos los hermanos de grado superior estudian el estado de ánimo, la preparación alcanzada por la logia inferior y en el momento oportuno sugieren la idea que quieren hacer prevalecer, la resolución que quieren hacer tomar. La propone uno de ellos y la apoya otro u otros que ya están convenidos en la logia superior; y los de la logia inferior, que ignoran tal vez que la resolución que se les propone es un acuerda tomado más arriba, la adoptan como de propia iniciativa. Hay, pues, una ingeniosísima pirámide masónica, como la llama Copin-Albancelli, que tuvo buena ocasión de conocerla.

Y sin embargo, ¡cuánto se habla de igualdad y libertad en las logias!

La Masonería, Asociación Universal. — Su unidad espiritual.

Se suele distinguir entre la masonería inglesa o anglosajona y la masonería latina, y no falta algún fundamento para esta distinción, dado el distinto modo de proceder que tienen las logias de una y otra raza; más aún, no ha mucho hubo una ruptura entre las logias inglesas y americanas anglosajonas y las latinas, a causa de la extrema irreligiosidad y materialismo de que éstas hicieron profesión.

Eso no quita, sin embargo, que haya entre ellas no sólo la comunidad de origen, sino también la unión en el espíritu general de los ritos simbólicos, y se puede asegurar sin peligro de equivocarse, que reina la unión en la ocultísima dirección suprema, de la cual la casi totalidad de los masones no se da cuenta, porque todo está muy bien arreglado para cazar incautos que no se den cuenta. Esta dirección suprema juega al tira y afloja, según las conveniencias de tiempos y lugares; sabe esperar, sabe retroceder cuando le conviene, para no comprometer el terreno ganado y las posiciones ventajosas para nuevas conquistas en el porvenir. Desde el fin del último siglo, una gran asamblea de los principales jefes decretó que un masón admitido a los tres primeros grados, sería reconocido por hermano legítimo en todas las logias de cualquier rito que fueren; lo cual no es arbitrario, puesto que toda la masonería está encerrada en los tres primeros grados, de los cuales los demás no son más que explicación o reproducción. Como se ha dicho, todo es cuestión de entender con mayor o menor perfección lo que se profesa en los tres primeros grados que son comunes a todas las logias. “Estos son el texto, dice Mackey, y los altos grados son el comentario” (Preuss, A. F. 381).

―La Francmasonería es una institución cosmopolita‖, dice el art. 1° de los estatutos del Gran Oriente (de Bélgica). Ese cosmopolitismo se afirma en la organización de las Logias de los diversos países por la constitución recíproca de los ―garantes de amistad‖. Las Potencias Masónicas nombran entre los H.·. de cada una de las demás Potencias un representante oficial que lleva ese título. F. B. 48.

Es evidente que no hay unidad de ritos; pero esta variedad ―no afecta la universalidad de la Masonería.

El ritual es sólo la forma externa y extrínseca. La doctrina de la Francmasonería es la misma en todas partes. Es el cuerpo inmutable quedando en todas partes el mismo”. Así lo afirma el Dr. Masón Mackey en la Encyclopedia (Preuss, A. F. 385).

Después de expresar el deseo de que aun el ritual sea más perfecto y en todas partes semejante, continúa el mismo Dr.: ―Pero si esto es imposible, como lo es, al menos nos ha de consolar el que mientras las ceremonias o el ritual hayan variado en diferentes períodos y aun varíen en diferentes países, la ciencia y la filosofía, el simbolismo, y la religión de la Francmasonería continúa y continuará siendo la misma dondequiera que la verdadera Masonería sea practicada‖ (Preuss, A. F. 386). Esa consecuencia la prueba en seguida el doctor Masón examinando los símbolos que se usan en las logias, el derecho de visitar las logias concedido a todo masón de cualquiera logia o país que sea, sin que las pocas excepciones establecidas por algunas logias de los Estados Unidos alcancen a destruir la ley general; de modo que de esa unión resulta el vínculo sagrado que, como él dice: ―reúne a los hombres de las más discordantes opiniones en una banda de hermanos, que no da sino un mismo lenguaje a hombres de todas las naciones y un altar, a hombres de todas las religiones”, y con razón, por tanto, ese vínculo se llama ―el Místico Lazo”, y los masones, por estar unidos bajo su influencia o gozar de sus beneficios, son llamados ―Hermanos del Místico Lazo‖ (Preuss, A. F. 391-392)(4).

De ahí es que ―las autoridades masónicas unánimemente afirman que la Franc-Masonería por todo el mundo es una y que toda la Franc-Masonería no forma realmente sino una Logia‖ (Cathol. Ecycl.).

¿Cómo se explica, entonces, la ruptura de relaciones con el Gran Oriente de Francia, a causa del ateísmo de que éste hizo profesión, cambiando el artículo 1° de la Constitución de 1812, párrafo II, donde se profesaba la existencia de Dios y la inmortalidad del alma? La distinción entre Masonería esotérica, u oculta, y exotérica, o externa, lo explica fácilmente. Es cuestión de táctica: En Francia se creyó el mundo masónico suficientemente preparado para recibir la profesión del ateísmo y ésta se estableció; en Inglaterra y Estados Unidos no estaba preparado para tanto y vino esa ruptura puramente exterior, que afecta solamente a los mal instruidos en los principios de la Masonería, no a los de grados superiores que están penetrados de esos principios. Ya veremos que en Estados Unidos se prepara rápidamente el terreno para llegar a la misma declaración de ateísmo.

Para apreciar mejor en lo que vale la diferencia entre la Masonería inglesa y la latino-americana, en lo que concierne a la Religión, conviene tener a la vista el 1° de los seis artículos de los ―Old Charges‖ (antiguas obligaciones) de la Constitución de la Gran Logia Inglesa, redactada por Anderson en 1723, restaurado en el ―Libro de las Constituciones‖ de 1756 y 1813. Dice así: ―Un masón está obligado por su profesión a obedecer la ley moral y si entiende rectamente el Arte, jamás será un Ateo estúpido ni un Libertino irreligioso‖.

―Pero aunque en tiempos antiguos los masones estaban obligados en cada país o nación, a tener la religión nacional, sin embargo se tiene ahora por más conveniente obligarlos solamente a aquella, región en la cual todos los hombres convienen dejándoles para sí mismos sus opiniones particulares: esto es, ser hombres buenos y veraces, u hombres de Honor y Honradez, cualesquiera que puedan ser las Denominaciones o Persuasiones que los distingan. Por donde la Masonería llega a ser el Centro de Unión y el Medio de ajustar verdadera Amistad entre Personas, que deberían haber quedado a perpetua distancia‖.

La Constitución Gothica (Cristiana) de las antiguas Logias de operarios masones antes y después de 1747, decía: ―La primera obligación es que Ud. sea fiel a Dios y a la Santa Iglesia y no profese error o herejía‖.

La diferencia salta a la vista.

La nueva redacción está calculada para admitir en la Masonería a todos, aun a los Ateos, con tal que no sean estúpidos, y si bien se examinan las cosas, aun éstos tienen cabida, como de hecho hay muchos en las logias de todas las naciones. Cualquiera puede ver también a lo que se reduce la religiosidad que se exige a los masones, a saber: ―Ser hombres buenos y veraces, u hombres de honor y honradez, cualesquiera que sean sus convicciones‖.

De ese verdadero alcance de la Constitución Masónica inglesa, provino que el cambio hecho por el Gran Oriente de Francia, encontró aceptación en muchos masones de Estados Unidos. Tanto es así que, a pesar de que la Gran Logia de Inglaterra exige, por resoluciones tomadas en 1878, la fe en el Gran Arquitecto del Universo, son reconocidos como masones, aquellos que como Spencer y otros filósofos naturalistas de ahora llaman Dios al principio oculto todopoderoso que obra en la naturaleza, o como los que siguen el ―Handbuch‖ (3° Ed. II, 231) y sostienen como dos columnas de la Religión ―el sentimiento de la pequenez del hombre y de la inmensidad del tiempo y del espacio‖ y ―la seguridad de que todo lo que es real tiene su origen en el bien y que todo lo que sucede ha de ser para mayor bien‖.

Todo en la Masonería está lleno de ambigüedades. Los textos, de 1723 y 1738, de la ley fundamental concernientes al Ateísmo, son ambiguos de propósitos. El Ateísmo no es condenado positivamente, sino desaprobado apenas lo suficiente para encarar las exigencias del tiempo, cuando su franca admisión habría sido fatal a la Masonería. Cath. Encycl. Masonry.

La Federación Masónica Internacional.

Desde 1902, gracias a los subsidios regulares de 25 Potencias Masónicas y a los donativos de generosos hermanos, había funcionado en Neufchatel la Oficina Masónica Internacional, bajo los auspicios de la Gran Logia Suiza Alpina y debido a los esfuerzos del H.·. Quartier la Tente.

Últimamente, en 1921, ha quedado establecida en Ginebra la Asociación Masónica Internacional con el nombre de ―Federación. Masónica‖, cuyos estatutos pueden verse en ―Documentation Catholique‖, 1923.

En ese Congreso estuvieron representadas 27 Potencias Masónicas, entre ellas la de Chile, con un total de 360.151 adherentes. El Gr.·. Or.·. de Santiago tenía 3.800. La Rivista Massonica, de donde se toman esos datos, da la noticia que el ilustre H.·. Alfred Robbins, G.·. Vig.·. Hon.·. y Jefe Administrador de la Serenísima Gran Logia de Inglaterra, había ido a Estados Unidos para intervenir oficialmente en las reuniones anuales de las Grandes Logias de Massachussets, Jersey, Missouri, Jowa, Illinois y Ohio, para declarar oficialmente, en nombre de S. A. R. el Duque de Connaught, que la Gran Logia de Inglaterra, participa con plena simpatía en el movimiento del Congreso Masónico de Ginebra, secundado por la Gran Logia de Nueva York, para realizar la unión legítima y desautorizar las Grandes Logias irregulares esparcidas por el mundo. Si las Grandes Logias inglesas y norteamericanas entran en la Federación Masónica Internacional, la preponderancia anglo-sajona será enorme, ya que entre las ya federadas, la Gran Logia de Nueva York, supera a todas las demás federadas juntas, pues ella sola tiene 286.954 adherentes.


(1) Los talleres, o templos, llamados también logias, donde trabajan los masones, suelen estar construidos de modo que la Presidencia, a la cual se da también el nombre de Oriente, esté bacía ese punto cardinal. Ya se verá el por qué de esa disposición. En la Constitución de la Gran logia se llama indiferentemente taller o logia, la corporación misma de masones que tienen su Oficialidad propia.


(2) El Rito Escocés Antiguo Aceptado fué organizado en 1801 sobre la base del Rito de Perfección Francés Escocés, establecido en París, en 1758, por el Consejo de los Emperadores del Oriente y del Occidente. En 1908 había 26 Supremos Consejos universalmente reconocidos, entre los cuales figura el de Santiago de Chile, establecido en 1870. Para la historia del Gran Oriente de Francia y de la Gran Logia. Escocesa se puede consultar a Eckert, I, 304-5; II, 56 sigs. F. B. 44, etc.


(3) También llaman Masones Papagayos a los que saben de memoria ritual y catecismo sin preocuparse de su historia ni de su sentido (Preuss, A. F. 11).


(4) El objeto de los trabajos mas.·. es siempre el mismo y de ninguna manera 16 alteran las diferencias que puedan existir en los diversos ritos seguidos en el Tall.·. (Const. de la Ord.·. Mas.·. en Chile; Tít. II, Art. 17. 1862).

extraído del Libro "El Misterio de la Masonería" 
escrito por José María Cardenal Caro Rodríguez 
(fuente: www.staveritas.com.ar)

domingo, 10 de junio de 2012

"Yo soy el Pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este Pan vivirá para siempre"


Lectura del Santo Evangelio según San Marcos
(Mc 14, 12-16.22-26)
Gloria a ti, Señor.

El primer día de la fiesta de los panes Azimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron a Jesús sus discípulos: "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?" El les dijo a dos de ellos: "Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño de la casa en donde entre: 'El Maestro manda preguntar: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?' El les enseñará una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Prepárennos allí la cena". Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen: esto es mi cuerpo". Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo: "Esta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios". Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos.

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor Jesús.


“Danos hoy nuestro pan de cada día” (Mt. 6, 11), pedimos en el Padre Nuestro. Sin embargo, ese alimento diario, que pedimos y que Dios nos proporciona a través de su Divina Providencia, no es sólo el pan material, sino también -muy especialmente- el Pan Espiritual, el Pan de Vida.

No podemos estar pendientes solamente del alimento material. El pan material es necesario para la vida del cuerpo, pero el Pan Espiritual es indispensable para la vida del alma. Dios nos provee ambos.

Jesucristo está vivo en la hostia consagrada, en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad; es decir: con todo su ser de Hombre y todo su Ser de Dios, para ser alimento de nuestra vida espiritual. Es este gran misterio lo que conmemoramos en la Fiesta de Corpus Christi.

Efectos del Sacramento de la Eucaristía

- nutre al alma,
- aumenta la Gracia (vida de Dios en el alma)

Adicionalmente:

- borra los pecados veniales,
- nos da gracias para cumplir la Voluntad Divina,
- nos fortalece en las tentaciones,
-  efectúa “comunión” del comulgante con Cristo y con el prójimo,

Ahora bien ¿siempre se realiza la Comunión? La unión con Cristo o Comunión es posible sólo si al recibirlo lo hacemos con las debidas disposiciones. Si no tenemos las actitudes correctas de fe y de deseo de imitar a Cristo en todo, no se realiza la “Comunión”.

Recibimos a Cristo con nuestra boca. Pero eso no basta, pues tenemos que unirnos a El en el pensamiento, en el sentir, en la voluntad; con nuestro cuerpo, con nuestra alma (entendimiento y voluntad) y con nuestro corazón.

Siendo así, nuestra vida humana podrá entonces participar de su Vida Divina, de manera que sea El y no nuestro “yo” el principio que guíe nuestra existencia y nos conduzca por la travesía que nos lleva a la Vida Eterna.

Hay condiciones preparatorias a la recepción de la Eucaristía que conocemos por exigencia de la Iglesia: no estar en pecado mortal, guardar el ayuno requerido, estar debidamente vestido, etc.

Pero hay otras condiciones interiores, profundas, que están sobreentendidas y que a veces pasamos por alto:

- FE en la presencia real de Cristo en la Eucaristía
- CONFIANZA plena en Dios: La consecuencia de la Fe es la confianza. Fe y confianza en Dios son como dos caras de una misma moneda: no hay fe sin confianza y viceversa.
- ABANDONO Y ENTREGA TOTAL A DIOS: Al tener plena confianza en Cristo, podemos entregarnos a El sin reservas, totalmente, a todo lo que El tenga dispuesto.

Estas disposiciones fundamentales de parte nuestra permiten que haya “común-unión” o Comunión: unión de Cristo con nosotros, de nosotros con Cristo y unión entre nosotros en Cristo.

(fuente: www.homilia.org)

Secuencia Corpus Christi

Al Salvador alabemos, que es nuestro Pastor y guía.

Alabémoslo con himnos y canciones de alegría.

Alabémoslo sin límites y con nuestras fuerzas todas; pues tan grande es el Señor, que nuestra alabanza es poca. Gustosos hoy aclamemos a Cristo, que El es nuestro pan, pues El es el Pan de Vida, que nos da Vida inmortal.

Doce eran los que cenaban y les dio pan a los doce.

Doce entonces lo comieron, después, todos los hombres.

Sea plena la alabanza y llena de alegres cantos; que nuestra alma se desborde en todo un concierto santo.

Hoy celebramos con gozo la gloriosa institución de este banquete divino, el banquete del Señor. Esta es la nueva Pascua, Pascua del Unico Rey, que termina con la alianza tan pesada de la ley.

Esto nuevo, siempre nuevo, es la luz de la verdad, que sustituye a lo viejo con reciente claridad. En aquella última cena Cristo hizo la maravilla de dejar a sus amigos el memorial de su vida.

Enseñados por la Iglesia, consagramos pan y vino, que a los hombres nos redimen, y dan fuerza en el camino.

Es un dogma del cristiano que el pan se convierte en carne, y lo que antes era vino queda convertido en sangre. Hay cosas que no entendemos, pues no alcanza la razón; mas si las vemos con fe, entrarán al corazón. Bajo símbolos diversos y en diferentes figuras, se esconden ciertas verdades maravillosas, profundas.

Su sangre es nuestra bebida; su carne, nuestro alimento; pero en el pan o en el vino Cristo está todo completo. Quien lo come, no lo rompe, no lo parte ni divide; El es el todo y la parte; vivo está en quien lo recibe. Puede ser tan sólo uno el que se acerca al altar, o pueden ser multitudes: Cristo no se acabará.

Lo comen buenos y malos, con provecho diferente; no es lo mismo tener vida que ser condenado a muerte. A los malos les da muerte y a los buenos les de vida.

¡Qué efecto tan diferente tiene la misma comida! Si lo parten, no te apures; sólo parten lo exterior; en el mínimo fragmento entero late el Señor. Cuando parten lo exterior, sólo parten lo que has visto; no es una disminución de la persona de Cristo.

El pan que del cielo baja es comida de viajeros, es un pan para los hijos. ¡No hay que tirarlo a los perros! Isaac, el inocente, es figura de este pan, con el cordero de Pascua y el misterioso maná.

Ten compasión de nosotros, buen pastor, pan verdadero. Apaciéntanos y cuídanos y condúcenos al cielo. Todo lo puedes y sabes, pastor de ovejas, divino. Concédenos en el cielo gozar la herencia contigo.

Amén.

sábado, 9 de junio de 2012

¿Está Cristo presente en la Eucaristía?

Son varios los caminos por los que podemos acercarnos al Señor Jesús y así vivir una existencia realmente cristiana, es decir, según la medida de Cristo mismo, de tal manera que sea Él mismo quien viva en nosotros (ver Gál 2,20). Una vez ascendido a los cielos el Señor nos dejó su Espíritu. Por su promesa es segura su presencia hasta el fin del mundo (ver Mt 28, 20). Jesucristo se hace realmente presente en su Iglesia no sólo a través de la Sagrada Escritura, sino también, y de manera más excelsa, en la Eucaristía.

¿Qué quiere decir Jesús con "venid a mí"? Él mismo nos revela el misterio más adelante: "Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, el que crea en mí no tendrá nunca sed." (Jn 6, 35). Jesús nos invita a alimentarnos de Él. Es en la Eucaristía donde nos alimentamos del Pan de Vida que es el Señor Jesús mismo.

¿No está Cristo hablando de forma simbólica?

Cristo, se arguye, podría estar hablando simbólicamente. Él dijo: "Yo soy la vid" y Él no es una vid; "Yo soy la puerta" y Cristo no es una puerta.

Pero el contexto en el que el Señor Jesús afirma que Él es el pan de vida no es simbólico o alegórico, sino doctrinal. Es un diálogo con preguntas y respuestas como Jesús suele hacer al exponer una doctrina.

A las preguntas y objeciones que le hacen los judíos en el Capítulo 6 de San Juan, Jesucristo responde reafirmando el sentido inmediato de sus palabras. Entre más rechazo y oposición encuentra, más insiste Cristo en el sentido único de sus palabras: "Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida" (v.55).

Esto hace que los discípulos le abandonen (v. 66). Y Jesucristo no intenta retenerlos tratando de explicarles que lo que acaba de decirles es tan solo una parábola. Por el contrario, interroga a sus mismos apóstoles: "¿También vosotros queréis iros?". Y Pedro responde: "Pero Señor... ¿con quién nos vamos si sólo tú tienes palabras de vida eterna?" (v. 67-68).

Los Apóstoles entendieron en sentido inmediato las palabras de Jesús en la última cena. "Tomó pan... y dijo: "Tomad y comed, esto es mi cuerpo." (Lc 22,19). Y ellos en vez de decirle: "explícanos esta parábola," tomaron y comieron, es decir, aceptaron el sentido inmediato de las palabras. Jesús no dijo "Tomad y comed, esto es como si fuera mi cuerpo.es un símbolo de mi sangre".

Alguno podría objetar que las palabras de Jesús "haced esto en memoria mía" no indican sino que ese gesto debía ser hecho en el futuro como un simple recordatorio, un hacer memoria como cualquiera de nosotros puede recordar algún hecho de su pasado y, de este modo, "traerlo al presente" . Sin embargo esto no es así, porque memoria, anamnesis o memorial, en el sentido empleado en la Sagrada Escritura, no es solamente el recuerdo de los acontecimientos del pasado, sino la proclamación de las maravillas que Dios ha realizado en favor de los hombres. En la celebración litúrgica, estos acontecimientos se hacen, en cierta forma, presentes y actuales. Así, pues, cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, hace memoria de la Pascua de Cristo y ésta se hace presente: el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre en la cruz permanece siempre actual (ver Hb 7, 25-27). Por ello la Eucaristía es un sacrificio (ver Catecismo de la Iglesia Católica nn. 1363-1365).

San Pablo expone la fe de la Iglesia en el mismo sentido: "La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?". (1Cor 10,16). La comunidad cristiana primitiva, los mismos testigos de la última cena, es decir, los Apóstoles, no habrían permitido que Pablo transmitiera una interpretación falsa de este acontecimiento.

Los primeros cristianos acusan a los docetas (aquellos que afirmaban que el cuerpo de Cristo no era sino una mera apariencia) de no creer en la presencia de Cristo en la Eucaristía: "Se abstienen de la Eucaristía, porque no confiesan que es la carne de nuestro Salvador." San Ignacio de Antioquía (Esmir. VII).

Finalmente, si fuera simbólico cuando Jesús afirma: "El que come mi carne y bebe mi sangre...", entonces también sería simbólico cuando añade: "...tiene vida eterna y yo le resucitaré en el último día" (Jn 6,54). ¿Acaso la resurrección es simbólica? ¿Acaso la vida eterna es simbólica?

Todo, por lo tanto, favorece la interpretación literal o inmediata y no simbólica del discurso. No es correcto, pues, afirmar que la Escritura se debe interpretar literalmente y, a la vez, hacer una arbitraria y brusca excepción en este pasaje.

Si la misa rememora el sacrificio de Jesús, ¿Cristo vuelve a padecer el Calvario en cada Misa?

La carta a los Hebreos dice: "Pero Él posee un sacerdocio perpetuo, porque permanece para siempre... Así es el sacerdote que nos convenía: santo inocente...que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día... Nosotros somos santificados, mediante una sola oblación ... y con la remisión de los pecados ya no hay más oblación por los pecados." (Hb 7, 26-28 y 10, 14-18).

La Iglesia enseña que la Misa es un sacrificio, pero no como acontecimiento histórico y visible, sino como sacramento y, por lo tanto, es incruento, es decir, sin dolor ni derramamiento de sangre (ver Catecismo de la Iglesia Católica n. 1367).

Por lo tanto, en la Misa Jesucristo no sufre una "nueva agonía", sino que es la oblación amorosa del Hijo al Padre, "por la cual Dios es perfectamente glorificado y los hombres son santificados" (Concilio Vaticano II. Sacrosanctum Concilium n. 7).

El sacrificio de la Misa no añade nada al Sacrificio de la Cruz ni lo repite, sino que "representa," en el sentido de que "hace presente" sacramentalmente en nuestros altares, el mismo y único sacrificio del Calvario (ver Catecismo de la Iglesia Católica n. 1366; Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios n. 24).

El texto de Hebreos 7, 27 no dice que el sacrificio de Cristo lo realizó "de una vez y ya se acabó", sino "de una vez para siempre". Esto quiere decir que el único sacrificio de Cristo permanece para siempre (ver Catecismo de la Iglesia Católica n. 1364). Por eso dice el Concilio: "Nuestro Salvador, en la última cena, ... instituyó el sacrificio eucarístico de su cuerpo y sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz." (ver Concilio Vaticano II, Sacrosanctum Concilium n. 47). Por lo tanto, el sacrificio de la Misa no es una repetición sino representación y renovación del único y perfecto sacrificio de la cruz por el que hemos sido reconciliados.

(fuente: www.aciprensa.com)

La solemnidad de Corpus Christi

«Mi carne es verdadera comida, y mi Sangre verdadera bebida; el que come mi Carne, y bebe mi Sangre, en Mí mora, y Yo en él.» (Jn 6, 56-57)

Esta fiesta se comenzó a celebrar en Lieja en 1246, siendo extendida a toda la Iglesia occidental por el Papa Urbano IV en 1264, teniendo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Presencia permanente y substancial más allá de la celebración de la Misa y que es digna de ser adorada en la exposición solemne y en las procesiones con el Santísimo Sacramento que entonces comenzaron a celebrarse y que han llegado a ser verdaderos monumentos de la piedad católica. Ocurre, como en la solemnidad de la Trinidad, que lo que se celebra todos los días tiene una ocasión exclusiva para profundizar en lo que se hace con otros motivos. Este es el día de la eucaristía en sí misma, ocasión para creer y adorar, pero también para conocer mejor la riqueza de este misterio a partir de las oraciones y de los textos bíblicos asignados en los tres ciclos de las lecturas.

El Espíritu Santo después del dogma de la Trinidad nos recuerda el de la Encarnación, haciéndonos festejar con la Iglesia al Sacramento por excelencia, que, sintetizando la vida toda del Salvador, tributa a Dios gloria infinita, y aplica a las almas, en todos los tiempos, los frutos extraordinarios de la Redención. Si Jesucristo en la cruz nos salvó, al instituir la Eucaristía la víspera de su muerte, quiso en ella dejarnos un vivo recuerdo de la Pasión. El altar viene siendo como la prolongación del Calvario, y la misa anuncia la muerte del Señor. Porque en efecto, allí está Jesús como una víctima, pues las palabras de la doble consagración nos dicen que primero se convierte el pan en Cuerpo de Cristo, y luego el vino en Su Sangre, de manera que, ofrece a su Padre, en unión con sus sacerdotes, la sangre vertida y el cuerpo clavado en la Cruz.

La Hostia santa se convierte en «trigo que nutre nuestras almas». Como Cristo al ser hecho Hijo de recibió la vida eterna del Padre, los cristianos participan de Su eterna vida uniéndose a Jesús en el Sacramento, que es el símbolo más sublime, real y concreto de la unidad con la Víctima del Calvario.

Esta posesión anticipada de la vida divina acá en la tierra por medio de la Eucaristía, es prenda y comienzo de aquella otra de que plenamente disfrutaremos en el Cielo, porque «el Pan mismo de los ángeles, que ahora comemos bajo los sagrados velos, lo conmemoraremos después en el Cielo ya sin velos» (Concilio de Trento).

Veamos en la Santa Misa el centro de todo culto de la Iglesia a la Eucaristía, y en la Comunión el medio establecido por Jesús mismo, para que con mayor plenitud participemos de ese divino Sacrificio; y así, nuestra devoción al Cuerpo y Sangre del Salvador nos alcanzará los frutos perennes de su Redención.

Procesión del Corpus Christi

Las procesiones son a modo de públicas manifestaciones de fe; y por eso la Iglesia las fomenta y favorece hasta con indulgencias. Pero la más solemne de todas las procesiones es la de Corpus Christi. En ella se cantan himnos sagrados y eucarísticos de Santo Tomás de Aquino, el Doctor Angélico y de la Eucaristía. Algunos de los himnos utilizados tradicionalmente son: Pange lengua; Sacris solemniis; Verbum supérnum; Te Deum, al terminar la procesión; y, Tantum ergo, al volver de la procesión, en torno del altar para finalizar.

(fuente: www.ewtn.com)
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