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sábado, 31 de mayo de 2008

Ser misioneros de Cristo HOY

¿Qué significa la palabra "MISIONERO"?

Misionero viene de "missio", que quiere decir ENVIADO. En el sentido cristiano, misionero se traduce como "enviado por Cristo". El misionero es una persona que, a la vez de ser testigo de la vida de Jesús, es alguien que ha visto, oído y tocado a Jesús; y que luego de ese encuentro comienza a sentir un "SANTO DESESPERO DE HACER A JESÚS CONOCIDO Y AMADO".

Misionar no es otra cosa que EVANGELIZAR, es decir, hablar de Jesús, de su vida, de su obra y de su divinidad. Alguien que ha experimentado a Cristo en su vida, no puede hacer otra cosa que remar siempre mar adentro, hacia lo profundo. Ya no puede quedarse cosas superficiales.

El misionero debe tener siempre presente que todas sus acciones las hace en nombre de Cristo y de su Iglesia, la misma que fundó sobre San Pedro y los demás apóstoles. Un misionero, por ende, debe estar en plena sintonía con la Iglesia Católica Apostólica Romana... de no ser así, el misionero será un mercenario, actuará a título personal pero usando el Santo Nombre de Dios.


¿Cómo ser testigos de Jesús en el Siglo XXI?

Aquí se nos presenta un interrogante que es válido: ¿cómo ser enviados por Él, cómo evangelizar si no lo hemos visto, oído o tocado a Jesús? Uno puede haber escuchado su Evangelio, uno puede haber sido enviado por algún representante o movimiento de Nuestra Iglesia... pero nunca es Jesús en persona.

Esto es un misterio que está en las palabras del mismo Cristo cuando dice "Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia" (Mt. 28,20). Para que estas palabras cobren actualidad es fundamental la presencia del Espíritu Santo "Y cuando venga Él, el Espíritu de la Verdad, los guiará por todos los caminos de la Verdad" (Jn. 16,13). Es el mismo Espíritu Santo el que misiona desde la persona misma del misionero. De ahí surge una condición esencial para todo misionero: total apertura al Espíritu Santo y poner todo el propio ser a su disposición, olvidándonos de todo egoísmo.

Jesús no necesita de gente tibia: Él necesita de gente dispuesta a jugarse por entero por su Evangelio. Cristo necesita de corazones ardientes que se jueguen por Él en todos los ambientes.

El misionero no es solo misionero en el lugar de misión, lo hace en todos los ambientes en donde vive. Y el primer lugar en donde ser testigo del Cristo Vivo es en su propia familia, que es el lugar en donde Dios lo ha puesto para nacer, crecer y desarrollarse, y a quien le debe su amor.

Faremo Meta - Don Bosco Mira

viernes, 30 de mayo de 2008

Promesas del Corazón de Jesús a los que vivan la devoción a su Sagrado Corazón


1.- Les daré todas las gracias necesarias en su estado de vida.

2.- Estableceré la paz en sus hogares.

3.- Los consolaré en todas sus aflicciones.

4.- Seré su refugio en su vida y sobre todo en la muerte.

5.- Bendeciré grandemente todas sus empresas.

6.- Los pecadores encontrarán en Mi Corazón la fuente y el océano infinito de misericordia.

7.- Las almas tibias crecerán en fervor.

8.- Las almas fervorosas alcanzarán mayor perfección.

9.- Bendeciré el hogar o sitio donde esté expuesto Mi Corazón y sea honrado.

10.- Daré a los sacerdotes el don de tocar a los corazones más empedernidos.

11.- Los que propaguen esta devoción, tendrán sus nombres escritos en Mi Corazón, y de El, nunca serán borrados.

12.- Yo les prometo, en el exceso de la infinita misericordia de mi Corazón, que Mi amor todopoderoso le concederá a todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final; no morirán, en desgracia ni sin recibir los sacramentos; Mi divino Corazón será su refugio seguro en este último momento.

Jesús se le aparece a Santa Margarita María Alacoque

Primera revelación.

El 27 de diciembre de 1673, día de San Juan el Apóstol, Margarita María, que tenía solo 14 meses de profesa y 26 años de edad, estaba como de costumbre arrodillada ante el Señor en el Santísimo Sacramento expuesto en la capilla. Era el momento de la primera gran revelación del Señor. Ella lo cuenta así:

"Estando yo delante del Santísimo Sacramento me encontré toda llena de Su divina presencia. El Señor me hizo reposar por muy largo tiempo sobre su pecho divino, en el cual me descubrió todas las maravillas de su amor y los secretos inexplicables de su Corazón Sagrado".

El me dijo:

"Mi Divino Corazón, está tan apasionado de Amor a los hombres, en particular hacia ti, que, no pudiendo contener en él las llamas de su ardiente caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición. Te he elegido como un abismo de indignidad y de ignorancia, a fin de que sea todo obra mía."

Luego, continúa Margarita, me pidió el corazón, el cual yo le suplicaba tomara y lo cual hizo, poniéndome entonces en el suyo adorable, desde el cual me lo hizo ver como un pequeño átomo que se consumía en el horno encendido del suyo, de donde lo sacó como llama encendida en forma de corazón, poniéndolo a continuación en el lugar de donde lo había tomado, diciéndome al propio tiempo:

"He ahí, mi bien amada, una preciosa prenda de mi amor, que encierra en tu costado una chispa de sus mas vivas llamas, para que te sirva de corazón y te consumas hasta el último instante y cuyo ardor no se extinguirá ni enfriará. De tal forma te marcaré con la Sangre de mi Cruz, que te reportará más humillaciones que consuelos. Y como prueba de que la gracia que te acabo de conceder no es nada imaginario, aunque he cerrado la llaga de tu costado, te quedará para siempre su dolor y, si hasta el presente solo has tomado el nombre de esclava mía, ahora te doy el de discípula muy amada de mi Sagrado Corazón."

Después de este favor tan grande, Margarita quedó por muchos días como abrasada toda y embriagada y tan fuera de si que podía hablar y comer solamente haciéndose una gran violencia. Ni siquiera podía compartir lo sucedido con su superiora lo cual tenia gran deseo de hacer. Tampoco podía dormir, pues la llaga, cuyo dolor le era tan grato, engendraba en ella tan vivos ardores, que la consumía y la abrasaba toda.

A partir de la primera revelación, Margarita sufriría todos los primeros viernes de mes una reproducción de la misteriosa llaga del costado, cosa que le sucedería hasta su muerte. Estos eran los momentos particularmente elegidos por el Señor para manifestarle lo que quería de ella y para descubrirle los secretos de su amable Corazón.

Le decía el Señor:

"Busco una víctima para mi Corazón, que quiera sacrificarse como hostia de inmolación en el cumplimiento de mis designios."

En su gran humildad, Margarita le presentó varias almas que, según ella corresponderían más fielmente. Pero el Señor le respondió que era ella a quien había escogido. Esto no era sino ocasión de confusión para Margarita pues su temor era que llegasen a atribuir a ella las gracias que del Señor recibía.


Segunda revelación.

Unos dos o tres meses después de la primera aparición, se produjo la segunda gran revelación. Escribe Margarita:

"El divino Corazón se me presentó en un trono de llamas, mas brillante que el sol, y transparente como el cristal, con la llaga adorable, rodeado de una corona de espinas y significando las punzadas producidas por nuestros pecados, y una cruz en la parte superior...

...la cual significaba que, desde los primeros instantes de su Encarnación, es decir, desde que se formó el Sagrado Corazón, quedó plantado en él la cruz, quedando lleno, desde el primer momento, de todas las amarguras que debían producirle las humillaciones, la pobreza, el dolor, y el menosprecio que su Sagrada Humanidad iba a sufrir durante todo el curso de su vida y en Su Santa Pasión."

Me hizo ver, continúa Margarita, que el ardiente deseo que tenía de ser amado por los hombres y apartarlos del camino de la perdición, en el que los precipita Satanás en gran número, le había hecho formar el designio de manifestar su Corazón a los hombres, con todos los tesoros de amor, de misericordia, de gracias, de santificación, y de salvación que contiene, a fin de que cuantos quieran rendirle y procurarle todo el amor, el honor y la gloria que puedan, queden enriquecidos abundante y profusamente con los divinos tesoros del Corazón de Dios, cuya fuente es, al que se ha de honrar bajo la figura de su Corazón de carne, cuya imagen quería ver expuesta y llevada por mí sobre el corazón, para grabar en él, su amor y llenarlo de los dones de que está repleto, y para destruir en él todos los movimientos desordenados.

Que esparciría sus gracias y bendiciones por dondequiera que estuviere expuesta su santa imagen para tributarle honores, y que tal bendición sería como un último esfuerzo de su amor, deseoso de favorecer a los hombres en estos últimos siglos de la Redención amorosa, a fin de apartarlos del imperio de Satanás, al que pretende arruinar, para ponernos en la dulce libertad del imperio de su amor, que quiere restablecer en el corazón de todos los que se decidan a abrazar esta devoción."

En esta segunda gran revelación, Nuestro Señor empezó a descubrir sus intenciones y formular sus promesas. La imagen del Sagrado Corazón de Cristo es el símbolo de su ardiente amor hacia nosotros, el cual había entregado sin condiciones, y el Señor quería que esta imagen se expusiese en las casas o llevarse sobre el pecho en forma de Medalla, ofreciendo así promesas de gracias y bendiciones a quienes lo veneraban. Pero por el momento Margarita no podía decir nada de lo que había visto pues no había llegado la hora. Estas revelaciones tendrían que pasar primero por muchos exámenes y sufrir mucha oposición. Y aún había mucho más que Jesús quiera revelar.


Tercera revelación.

En junio de 1674, en la fiesta de Corpus Christi, tuvo Margarita la tercera gran revelación.

Una vez entre otras, escribe Santa Margarita, que se hallaba expuesto el Santísimo Sacramento, después de sentirme retirada en mi interior por un recogimiento extraordinario de todos mis sentidos y potencias, Jesucristo mi Amado se presentó delante de mi todo resplandeciente de Gloria, con sus cinco llagas brillantes, como cinco soles y despidiendo de su sagrada humanidad rayos de luz de todas partes pero sobre todo de su adorable pecho, que parecía un horno encendido; y, habiéndose abierto, me descubrió su amante y amable Corazón.

Entonces Jesús le explicó las maravillas de su puro amor y hasta que exceso había llegado su amor para con los hombres de quienes no recibía sino ingratitudes. Esta aparición es mas brillante que las demás. Amante apasionado, se queja del desamor de los suyos y así divino mendigo, nos tiende la mano el Señor para solicitar nuestro amor.

Le dirige las siguientes peticiones:

-- Comulgarás tantas veces cuanto la obediencia quiera permitírmelo.

-- De Jueves a viernes haré que participes de aquella mortal tristeza que Yo quise sentir en el huerto de los olivos; tristeza que te reducirá a una especie de agonía mas difícil de sufrir que la muerte.

-- Por acompañarme en la humilde oración que hice entonces a mi Padre en medio de todas mis congojas, te levantaré de once a doce de la noche para postrarte durante una hora conmigo; el rostro en el suelo, tanto para calmar la cólera divina, pidiendo misericordia para los pecadores, como para suavizar, en cierto modo, la amargura que sentí al ser abandonado por mis apóstoles, obligándome a echarles en cara el no haber podido velar una hora conmigo.

Una vez, estando expuesto el Santísimo Sacramento, se presentó Jesucristo resplandeciente de gloria, con sus cinco llagas que se presentaban como otro tanto soles, saliendo llamaradas de todas partes de Su Sagrada Humanidad, pero sobre todo de su adorable pecho que, parecía un horno encendido. Habiéndose abierto, me descubrió su amabilísimo y amante Corazón, que era el vivo manantial de las llamas. Entonces fue cuando me descubrió las inexplicables maravillas de su puro amor con que había amado hasta el exceso a los hombres, recibiendo solamente de ellos ingratitudes y desconocimiento.

"Eso, le dice Jesús a Margarita, fue lo que más me dolió de todo cuanto sufrí en mi Pasión, mientras que si me correspondiesen con algo de amor, tendría por poco todo lo que hice por ellos y, de poder ser, aún habría querido hacer más. Mas sólo frialdades y desaires tienen para todo mi afán en procurarles el bien. Al menos dame tú el gusto de suplir su ingratitud de todo cuanto te sea dado conforme a tus posibilidades."

Ante estas palabras, Margarita solo podía expresarle al Señor su impotencia, Él le replicó:

-- "Toma, ahí tienes con qué suplir cuanto te falte."

Y del Corazón abierto de Jesús, salió una llamarada tan ardiente que pensó que la iba a consumir y no podía ella aguantarlo, por lo que le pidió que tuviese compasión de su debilidad. El le respondió:

-- "Yo seré tu fortaleza, nada temas, solo has de estar atenta a mi voz y a lo que exija de ti con el fin de prepararte para la realización de mis designios."

Entonces el Señor le describió a Margarita exactamente de que forma se iba a realizar la práctica de la devoción a Su Corazón, junto con su propósito, que era la reparación. Finalmente, Jesús mismo le avisa sobre las tentaciones que el demonio levantará para hacerla caer.

"Primeramente me recibirás en el Santísimo Sacramento tanto como la obediencia tenga a bien permitírtelo; algunas mortificaciones y humillaciones por ello habrán de producirse y que recibirás como venidas de mi amor.

Comulgarás, además, todos los primeros viernes de mes, y en la noche del jueves al viernes, te haré participe de la mortal tristeza que quise sentir en el huerto de los Olivos, cuya tristeza te reducirá, sin que logres comprenderlo, a una especie de agonía más difícil de soportar que la muerte.

Para acompañarme en la humilde plegaria que elevé entonces a mi Padre, en medio de todas tus angustias, te levantarás entre las once y las doce de la noche para postrarte conmigo durante una hora, con la cara en el suelo, tanto para apaciguar la cólera divina, pidiendo por los pecadores, como para endulzar de algún modo la amargura que sentía por el abandono de mis apóstoles, lo cual me llevó a reprocharles que no habían podido velar una hora conmigo.

Durante esa hora harás lo que te diga. Pero, oye hija mía, no creas a la ligera todo espíritu, ni te fíes, porque Satanás está rabiando por engañarte. Por eso, no hagas nada sin permiso de los que te guían, a fin de que, contando con la autoridad de la obediencia, él no pueda engañarte, ya que no tiene poder alguno sobre los obedientes."

Pruebas dolorosas.

Después de la aparición, Margarita, sintiéndose que estaba ella fuera de si, y no sabiendo donde estaba, le faltaron las fuerzas y cayó desmayada. Sus hermanas, viéndola en tal aspecto, la levantaron y la cargaron donde la Madre Superiora.

Ella viendo que Margarita no podía hablar, ni aun sostenerse, arrodillada ante sus pies, la mortificó y la humilló con todas sus fuerzas. Y cuando Margarita le respondió a su pregunta de lo sucedido, contándole todo cuanto había pasado, recargó sobre ella nuevas humillaciones y no le concedió nada de cuanto decía que el Señor le mandaba hacer, mas bien lo acogió con desprecio.

El fuego que devoraba a Margarita por dentro a causa de las revelaciones, le ocasionó una fiebre continua. Ante esta misteriosa enfermedad, la Madre Superiora no podía sino sentir miedo y por tanto le dijo a Margarita:

-- "Pida a Dios su curación, de esta forma sabré si todo viene del Espíritu del Señor."

Margarita, obedeciendo a esta orden, le expuso todo cuanto le pedía su Superiora al Señor, el cual no tardó en recobrarle por completo su salud por las manos de la Virgen Santísima. Y así consiguió Margarita el poder cumplir lo que Dios le pedía.

Pero viendo la Madre Superiora que continuaban las visiones, y no sabiendo que más hacer para asegurarse de su veracidad, decide consultar a los teólogos. Ella creyó que debía obligarla a romper el profundo silencio que hasta entonces había observado, con el fin de hablar del asunto con personas de doctrina.

Compareció pues Margarita ante estos personajes, y haciéndose gran violencia para sobrepasar su extremada timidez, les contó todo lo sucedido. Más Dios permitió que algunos de los consultados no conocieran la verdad de las revelaciones. Condenaron el gran atractivo que tenía Margarita por la oración y la tildaron de visionaria, prohibiéndole detenerse en sus inspiraciones. Hasta uno de ellos llegó a aconsejar:

-- "procuren que esta hija se alimente bastante y todo irá mejor."

Se me empezó a decir, cuenta Margarita, que el diablo era el autor de cuanto sucedía en mi, y que me perdería si no me ponía muy en guardia en contra de sus engaños e ilusiones.

Para Margarita esto fue motivo de gran sufrimiento. No por razón del rechazo o porque pensaban mal de ella, sino por el conflicto interno que le causaba. Llegó a pensar que ella estaba en el error pero por mas que trataba de resistir las atracciones de Dios no lo lograba. Se sentía profundamente abandonada, puesto que se le aseguraba que no la guiaba el Espíritu de Dios, y sin embargo, no lo podía resistir.

Cada vez era mayor la oposición aun dentro del convento contra Margarita. Había significativos movimientos de cabeza, miradas reprobatorias y muecas. Algunas pensaban que una visionaria venía a ser como la personificación de todo un escuadrón de demonios, un peligro evidente y una gran amenaza para todas. Llegó hasta tal punto que las hermanas empezaban a rociarla con agua bendita cuando pasaba.

Triunfo del Corazón de Jesús.

El Señor le había prometido a Margarita que su obra triunfaría a pesar de todos los obstáculos. Esta promesa empezó a cumplirse cuando, a primeros de febrero de 1675, le envío al jesuita Padre Claudio Colombiere.

En cuanto este santo sacerdote habló con Margarita, pudo ver su santidad y creyó en sus revelaciones, lo cual comunicó inmediatamente a la Madre Superiora. Ante el juicio del Padre Claudio, quién era reconocido por su sabiduría y santidad, la Madre Superiora pudo por fin descansar y le ordenó a Margarita que le contase todo al Padre Colombiere.


Cuarta revelación.

Fue bajo esta nueva aceptación que se dio la cuarta y última revelación que se puede considerar como la más importante. El Señor quería establecer en la Iglesia una fiesta litúrgica en honor del Sagrado Corazón de Jesús.

Sucedió esta revelación en el curso de la octava del Corpus Christi del año 1675, o sea entre el 13 y el 20 de junio. Cuenta Margarita:

Estando ante el Santísimo Sacramento un día de su octava, y queriendo tributarle amor por Su tan gran amor, me dijo el Señor:

"No puedes tributarme ninguno mayor que haciendo lo que tantas veces te he pedido ya."

Entonces el Señor le descubrió su Corazón y le dijo:

"He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombre y que no ha ahorrado nada hasta el extremo de agotarse y consumirse para testimoniarles su amor. Y, en compensación, sólo recibe, de la mayoría de ellos, ingratitudes por medio de sus irreverencias y sacrilegios, así como por las frialdades y menosprecios que tienen para conmigo en este Sacramento de amor.

Pero lo que más me duele es que se porten así los corazones que se me han consagrado. Por eso te pido que el primer viernes después de la octava del Corpus se celebre una fiesta especial para honrar a mi Corazón, y que se comulgue dicho día para pedirle perdón y reparar los ultrajes por él recibidos durante el tiempo que ha permanecido expuesto en los altares.

También te prometo que mi Corazón se dilatará para esparcir en abundancia las influencias de su divino amor sobre quienes le hagan ese honor y procuren que se le tribute."

El Padre Colombiere le ordenó a Margarita que cumpliese plenamente la voluntad del Señor. Y que también escribiese todo cuanto le había revelado. Margarita obedeció a todo lo que se le pidió pues su mas grande deseo era que se llegase a cumplir el designio del Señor.

Pasarían mas de diez años antes que se llegase a instituir la devoción al Sagrado Corazón de Jesús en el monasterio de la Visitación. Serian diez años muy duros para Margarita. La Madre Superiora, que por fin llego a creer en ella, fue trasladada a otro monasterio. Pero antes de irse ordena a Margarita a que relatara ante toda la comunidad todo cuanto el Señor le había revelado.

Ella accedió solo en nombre de la santa obediencia y les comunicó a todas lo que el Señor le había revelado incluyendo los castigos que El haría caer sobre la comunidad y sobre ellas. Y cuando todas enfurecidas empezaron a hablarle duramente, Margarita se mantuvo callada, aguantando en humildad todo cuanto le decían.

Al siguiente día, la mayoría de las monjas, sintiéndose culpables de lo que habían hecho, acudían a la confesión. Margarita entonces oyó que el Señor le decía que ese día por fin llegaba la paz de nuevo al monasterio y que por su gran sufrimiento, Su Divina Justicia había sido aplacada.

En contra de su voluntad, Margarita fue asignada como maestra de novicias y asistente a la superiora. Esto llegó a ser parte del plan del Señor para que por fin se empezara a abrazar la devoción del Sagrado Corazón de Jesús. Sin embargo Margarita nunca llegó a ver durante su vida en la tierra el pleno reconocimiento de esta devoción.

En la tarde del 17 de octubre, habiendo Margarita previamente indicado esta fecha como el día de su muerte, encomendó su alma a su Señor, quien ella había amado con todo su corazón.

Pasaron solamente tres años después de su muerte cuando el Papa Inocencio XIII empezó un movimiento que abriría las puertas a esta devoción. Proclamó una bula papal dando indulgencias a todos los monasterios de la Visitación, que resultó en la institución de la fiesta del Sagrado Corazón en la mayoría de los conventos.

En 1765, el Papa Clemente XIII introdujo la fiesta en Roma, y en 1856 el Papa Pío IX extendió la fiesta del Sagrado Corazón a toda la Iglesia. Finalmente, en 1920, Margarita fue elevada a los altares por el Papa Benedicto XV.

Intervenciones sobrenaturales.

La vida de Santa Margarita estuvo marcada por sus vivencias sobrenaturales. Pero nunca fueron estas causa para escapar de las realidades cotidianas sino al contrario. Le trajeron duras pruebas y la necesidad de ejercitar heroicamente las virtudes que forjan la santidad en la vida diaria.

En 1680, la hermana Margarita estuvo enferma de gravedad. Llegaba la fiesta del Corpus, donde se le concedió tomar el Pan de Vida, y se le dio el mandato de no tomar medicina alguna durante cinco meses, ni poner los pies en la enfermería. Añadió la Superiora por escrito que por orden de santa obediencia pidiera la salud a nuestro Señor a fin de poder practicar los ejercicios de la santa regla hasta la Presentación de la Santísima Virgen de ese año 1680.

Durante los cinco meses fijados por la Madre Superiora, Santa Margarita gozó de perfecta salud, quedando satisfecha la Madre Superiora de la prueba.

Otra intervención divina ocurrió cuando Santa Margarita tenía que entrar en los ejercicios anuales. En ese momento, Santa Margarita estaba en la enfermería abrasada de calentura. La Madre Superiora le dijo:

"Vaya, hija mía, le encomiendo al cuidado de Nuestro Señor Jesucristo; que El la dirija, gobierne y cure según su voluntad".

El Señor se le presenta y le hace levantar con mil señales de amor, y le dice:

"Quiero volverte con salud a la que te ha enviado enferma y puesto en mis manos".

Así quedó sana y vigorosa como si nunca hubiera estado enferma.

Se le presentó una vez delante de ella Jesús cargando con la Cruz, cubierto de llagas y de sangre y le dijo con voz dolorosamente triste:

"¿No habrá quien tenga piedad de mi y quiera compartir y tener parte en mi dolor en el lastimoso estado en que me ponen las pecadores sobre todo en este tiempo?"

La santa se le ofreció y el Salvador colocó sobre sus hombros su pesada cruz. Una enfermedad le hizo sentir muy pronto lo desgarrador de aquellos clavos.

Otra vez al acercarse a la sagrada mesa se le apareció la Sagrada Hostia resplandeciente como sol, y distinguió al Señor, llevando en la mano una corona de espinas. El se la puso en la cabeza, diciéndole:

"Recibe, hija mía, esta corona en señal de la que se te dará pronto por tu conformidad conmigo".


Sus tres ardientes deseos.

Sus grandes deseos fueron siempre:

-- Deseo de amar a Dios y recibir la santa Comunión.

-- Deseo de padecer. A consecuencia del deseo de amar, quería dar su vida puesto que no tenia nada mas que dar.

-- Deseo de morir, así podría unirse con su gran Amor. Pero se conformaba con vivir hasta el día del Juicio, si esto era la voluntad de Dios, esta separación le dolía mas que mil muertes.

Siempre iba junto al amor de Dios la mas tierna caridad con el prójimo y mas con sus hermanas de religión.

Santa Margarita era muy sensible, era tímida, era juiciosa y discreta, de buen espíritu, temperamento constante, corazón caritativo hasta lo imposible. Tenía poca educación formal y sin embargo una profunda sabiduría sobre las verdades sobrenaturales. Tenía un gran juicio y valentía para ser fiel a la verdad. Sabía perdonar de corazón. Las mas humillantes persecuciones que soportó quedaron para siempre sepultadas hasta llegar a ser extremadamente atenta para cuantos la hicieron sufrir.

Tenía repugnancia, entre otras cosas, al escribir, al acudir al locutorio. Sin embargo hizo voto al Señor de desempeñar estas acciones sin manifestar repugnancia alguna, a cambio de que una joven pudiera recibir los sacramentos. El Señor permitió esto y además que la joven hiciera los tres votos de religión antes de morir.

Debía inmolar su ser continuamente por amor, en adoración y anonadamiento, en conformidad al sacrificio de Jesús a quien recibe en la Eucaristía. Estas gracias levantan nuevas llamadas de celo ardiente en el corazón de Margarita, pero antes de ser apóstol por la acción, es mártir por la lluvia de dolores físicos y morales que caen sobre ella por haberse ofrecido, como resignada víctima.

Trataba a las almas del Purgatorio como sus queridas amigas. Su divino Dueño les había hecho donación de su sierva durante el año 1683. Debía hacerlo y sufrirlo todo por su rescate. Santa Margarita participaba de los sufrimientos de aquellas almas, se compadecía amargamente, oraba y practicaba duras penitencias para conseguir su liberación.

Un día, sentada ante Jesús Sacramentado, de repente se le presenta una persona rodeada de llamas por todas partes. Es el alma de un religioso benedictino que la había confesado una vez. Le suplica que aplique por espacio de tres meses los méritos de todas sus obras y oraciones por su entrada al cielo. Le explicó:

"Sufro tan terriblemente por el demasiado apego que tuve a mi reputación, mi poca caridad, algunas veces con mis hermanos y alguna torcida intención en mis prácticas de devoción y en mis relaciones con las criaturas."

Margarita promete su cooperación. Durante estos tres meses permanece aquella alma cerca de su víctima voluntaria y la hace participar de los efectos del fuego purificador.

El dolor intensísimo lo hace llorar casi continuamente. Al cabo de los tres meses convenidos, se le aparece de nuevo a Margarita resplandeciente de gloria y ella le ve subir al cielo. El le da las gracias y promete ser su protector delante de Dios.
(fuente: http://www.virgendegarabandal.org/)

jueves, 29 de mayo de 2008

29 de mayo: Beato José Kowalski y otros cinco mártires salesianos

Desde la Congregación Salesiana han salidos varios santos, beatos y venerables que nos sirven de ejemplo para seguir a Cristo, a la manera que nos enseñó nuestro Padre Don Bosco.

Nuestra Madre Iglesia celebra hoy a José Kowalski, un salesiano que dio su vida en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial; él murió junto a otros cinco muchachos quienes valientemente dieron testimonio de Cristo hasta las últimas consecuencias. Fueron beatificados el día 12 de junio de 1999 por Su Santidad Juan Pablo II.

José Kowalski nació en Siedliska, cerca de Rzeszów, en Polonia, el 13 de marzo de 1911, del hogar de Wojciech y Sofía Borowiecz, el séptimo de nueve hijos. Sus padres, católicos prácticos, eran granjeros y propietarios de una modesta granja. Después de la enseñanza primaria, entró al Colegio Salesiano de Oswiecim (Auschwitz). Inmediatamente se distinguió por su compromiso al estudio y al servicio y por su optimismo. Se integró al Sodalicio de la Inmaculada Concepción y a la Asociación Misionera, convirtiéndose en su Presidente. Se enamoró literalmente del carisma Salesiano y de su Fundador, de quien buscó tomar ejemplo en todo: involucrándose en el alegre liderazgo de fiestas religiosas y civiles, en la presencia apostólica entre sus compañeros y, en particular, en la prioridad de su vida espiritual.

Deseo de ser santo

Siendo un joven estudiante empezó a llevar un diario, del que aprendimos su devoción por María Auxiliadora y la Eucaristía: “O, Madre María”, escribió, “tengo que llegar a ser santo porque para ello estoy destinado. O Jesús, te ofrezco mi pobre corazón… que nunca me separe de Ti y que siempre sea fiel hasta la muerte: prefiero morir antes que ofenderos, ni siquiera con el menor pecado”.

La guerra

“Tengo que ser un santo Salesiano, como lo fue mi Padre Don Bosco”. Hizo su profesión en 1928 en Czerwinsk y fue ordenado sacerdote el 29 de mayo de 1938 en Krakow. Fue designado secretario provincial. En la parroquia supervisaba el coro de jóvenes y se interesaba en los problemas de la gente joven. Polonia había sido ocupada, pero los Salesianos continuaron su actividad educativa. Ese fue el motivo del dramático arresto del 23 de mayo de 1941: la Gestapo arrestó al Padre Kowlaski junto con otros once Salesianos que estaban trabajando en Krakow.

El 1º de setiembre de 1939 Hitler invadió Polonia, iniciando la Segunda Guerra Mundial. La Casa Salesiana en Poznan, en la calle Wroniecka fue ocupada y convertida en cuartel para los soldados alemanes. La gente joven siguió reuniéndose en el bosque afuera de la ciudad, así como también en los parques de la ciudad.

Surgieron muchas sociedades secretas. En setiembre de 1940 Francisco Kesy y cuatro de sus compañeros del oratorio fueron arrestados y acusados de pertenecer a una organización ilícita.

Fueron llevados al temido Fuerte VII cerca de Poznan, donde fueron torturados e interrogados. Después fueron llevados a varias prisiones donde no tuvieron siempre la suerte de estar juntos. Llevados nuevamente a Poznan fueron procesados, acusados de Alta Traición y condenados a muerte.

Auschwitz

Al principio fueron enviados a prisión en Motelupich en la misma ciudad; el 26 de junio los llevaron de allí al campo de concentración en Auschwitz. Se le dio el número 17.350. En el campo de concentración él comenzó un apostolado secreto: escuchaba las confesiones, celebraba la Misa, rezaba el Rosario, daba conferencias clandestinas, también sobre Don Bosco, animando a los amigos prisioneros con la voluntad de luchar por su supervivencia. Fue sometido a sufrimientos y humillaciones.

Fueron martirizados en Dresda el 24 de agosto de 1942. A la prisión fueron con espíritu de fe y llevando adelante su espiritualidad Salesiana. Rezaban constantemente: Rosario, novenas a Don Bosco y María Auxiliadora, oraciones de la mañana y la tarde. Trataron de estar en contacto con sus familias a través de mensajes que muchas veces pudieron mandar secretamente.Les daban coraje y le pedían sus oraciones asegurándoles que rezarían por ellos. Cuando era posible celebraban alegremente fiestas litúrgicas en su celda. Nunca renunciaron a su fe. Dieron testimonio hasta el final.

Condenado a muerte

Cuando fue descubierto con un Rosario, se rehusó a pisotearlo, acelerando así su martirio, el que ocurrió en Auschwitz el 4 de julio de 1942. Su cuerpo fue al principio tirado en el vertedero de basura, después fue cremado en el crematorio del campo. Sus compatriotas empezaron a venerar su memoria, sosteniendo que su sacrificio había hecho fructificar vocaciones en Polonia. El Papa Juan Pablo II opinaba lo mismo y se interesó personalmente en la causa de varios mártires polacos. Fue beatificado en Varsovia el 13 de junio de 1999.


LOS OTROS CINCO MÁRTIRES


Kesy Franciszek

Francisco Kesy nació en Berlín el 13 de noviembre de 1920. La familia se mudó a Poznan debido al trabajo de su padre. Francisco era aspirante en el Seminario Salesiano menor en Lad.

Durante la ocupación, imposibilitado de seguir sus estudios, consiguió trabajo en una industria local. Pasaba su tiempo libre en el Oratorio donde lideraba el grupo y las actividades, en una estrecha amistad por los ideales con los otros cuatro.

La gente recuerda que era sensible, pero al mismo tiempo alegre, sereno y buena persona, y siempre estaba dispuesto a ayudar a los demás. Casi todos los días comulgaba; rezaba el Rosario por las tardes. En un mensaje a su familia escribió: “En Wronki, como estaba solo en mi celda, tenía tiempo de pensar en mí mismo.

Prometí vivir de una forma diferente, como Don Bosco nos había dicho, viviendo para agradar al Señor y a su Madre, Santísima María… Rezo al buen Dios para que todas estas tribulaciones me afecten a mi y no a ustedes”.

Eduardo Klinik

Eduardo Klinik nació en Bochum el 21 de junio de 1919, tímido y sereno, se volvió más vivaz cuando fue al Oratorio. Era el tipo de estudiante sistemático y responsable.

Se distinguió por estar muy involucrado en todo tipo de actividad y daba la impresión de ser el más serio y profundo pensador del grupo.



Jarogniew Wojciechowski

Jarogniew Wojciechowski nació en Poznan el 5 de noviembre de 1922, era pensativo y trataba de tener una visión general de las cosas para comprender los eventos. Era un líder en el mejor sentido del término. Se destacaba por su buen humor, empeño y testimonio.





Czeslaw Jozwiak

Czelaw Jozwiak nació en Lazynie, el 7 de setiembre de 1919. Podía ser temperamental, pero espontáneo, lleno de energía, controlado, dispuesto al sacrificio, consistente y positivo. Aspiraba a la perfección cristiana y progresaba en ello.

Uno de sus compañeros de prisión escribió: “Tenía buen carácter y corazón y un alma como un cristal… Me confiaba una de sus preocupaciones: nunca cometer ningún tipo de impureza”.


Edward Kazmierski

Eduardo Kaxmierski nació en Poznan el 1º de octubre de 1919. Era conocido por su seriedad, prudencia y bondad. Pudo desarrollar su talento musical en el oratorio. La vida religiosa que se respiraba en la familia y en los Salesianos lo llevó rápidamente a la madurez cristina. En la prisión demostró gran amor por sus compañeros más ancianos. Estaba libre de cualquier odio hacia aquellos que los perseguían.


miércoles, 28 de mayo de 2008

«La Iglesia debe hablar del demonio»

La Iglesia debe hablar del demonio. Pecando, el ángel caído no ha perdido todo el poder que tenía, según el plan de Dios, en el gobierno del mundo.

No hay que temerle, pero sí respetarlo. Y su estudio no debe ocupar una parte importante de nuestro tiempo, porque mejor es seguir ahondando más en el misterio de Dios.

Ahora utiliza este poder para el mal. El Evangelio de Juan le llama: «el príncipe de este mundo» (Jn 12,31) y en la primera carta también de Juan se lee: «El mundo entero yace en poder del Maligno» (1 Jn 5,19). Pablo habla de nuestra batalla contra las potencias espirituales (Cf. Ef. 6,10-17). Podemos también remitirnos al Apocalipsis.

Tenemos que combatir contra fuerzas del mal no sólo humanas, sino sobrehumanas en su origen e inspiración: basta con pensar en Auschwitz, en las masacres de pueblos enteros, en todos los horrendos crímenes que se cometen, en los escándalos de los que son víctimas los pequeños y los inocentes, en el éxito de las ideologías de muerte, etc.

Es oportuno recordar algunos principios. El mal del pecado es realizado por una voluntad libre. Sólo Dios puede penetrar en el corazón profundo de la persona; el demonio no tiene el poder de entrar en este sagrario. Actúa sólo en el exterior, sobre la imaginación y sobre los afectos de raíz sensible.

Además su acción está limitada por el permiso de Dios omnipotente.

El diablo actúa generalmente a través de la tentación y el engaño, es mentiroso (Cf. Jn 8,44). Puede engañar, inducir al error, ilusionar y, probablemente más que suscitar, puede secundar los vicios y los gérmenes de vicios que están en nosotros.

En los Evangelios sinópticos, la primera aparición del demonio es la tentación en el desierto, cuando somete a varias incursiones a Jesús (Cf. Mt 4,11 y Lc 4,1-13). Este hecho es de gran importancia.

Jesús curaba enfermedades y patologías. Se refieren en conjunto al demonio, porque todos los desórdenes que afligen a la humanidad son reducibles al pecado, del que el demonio es instigador. Entre los milagros de Jesús hay liberaciones de posesiones diabólicas, en el sentido preciso.

Vemos en particular en San Lucas que Jesús manda a los demonios que le reconocen como el Mesías.

El demonio es mucho más peligroso como tentador que a través de signos extraordinarios o manifestaciones exteriores asombrosas, porque el mal más grave es el pecado. No por casualidad en la oración del Señor pedimos: No nos dejes caer en la tentación. Contra el pecado el cristiano puede luchar victoriosamente con la oración, la prudencia, en la humildad conociendo la fragilidad de la libertad humana, con el recurso a los sacramentos, ante todo la Reconciliación y la Eucaristía. Debe también pedir al Espíritu Santo el don de discernimiento, sabiendo que los dones del Espíritu Santo se reciben con la gracia del Bautismo.

Santo Tomás y San Juan de la Cruz afirman que tenemos tres tentadores: el demonio, el mundo (lo reconocemos ciertamente en nuestra sociedad) y nosotros mismos, o sea, el amor propio. San Juan de la Cruz sostiene que el tentador más peligroso somos nosotros mismos porque nos engañamos solos.

Frente al engaño, es deseable en los fieles católicos un conocimiento cada vez más profundo de la doctrina cristiana. Se debe promover el apostolado por el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, de extraordinaria utilidad para combatir la ignorancia. El demonio tal vez es instigador de esta ignorancia: distrae al hombre de Dios, y es una gran pérdida que se puede contener promoviendo un adecuado apostolado en los medios de comunicación social, en particular televisivos, considerando la cantidad de tiempo que muchas personas gastan siguiendo los programas de televisión, a menudo de contenidos culturalmente inconsistentes o inmorales.

También contra los hombres de Iglesia se desencadena la acción del diablo:

En 1972 el Sumo Pontífice Pablo VI habló del «humo de Satanás introducido en el templo de Dios», aludiendo a los pecados de los cristianos, a la desvalorización de la moralidad de las costumbres y a las decadencias (consideremos la historia de las Órdenes y de las Congregaciones religiosas, en las cuales se ha notado siempre la exigencia de reformas para reaccionar a la decadencia), a la cesión en las tentaciones en la búsqueda de la carrera, del dinero y de la riqueza en las cuales pueden incurrir los propios miembros del clero, cometiendo pecados que provocan escándalo.

El exorcista puede ser un Buen Samaritano –pero no es el Buen Samaritano— pues el pecado es una realidad más grave. Un pecador que permanece asentado en su pecado es más desdichado que un poseído. La conversión del corazón es la más bella victoria sobre la influencia de Satanás, contra la cual el Sacramento de la Reconciliación tiene una importancia absolutamente central, porque en el misterio de la Redención Dios nos ha liberado del pecado, y nos regala, cuando hemos caído, el reencuentro de Su amistad.

Los Sacramentos tienen en verdad una prioridad sobre los sacramentales, categoría en la que se incluyen los exorcismos, que son pedidos por la Iglesia pero en orden no prioritario. Si no se considera este planteamiento, subsiste el riesgo de turbar a los fieles. No se puede considerar el exorcismo como la única defensa contra la acción del demonio, sino como un medio espiritual necesario donde se ha constatado la existencia de casos específicos de posesión diabólica.

Parece que los poseídos sean más numerosos en los países paganos, donde el Evangelio no ha sido difundido y donde están más extendidas las prácticas mágicas. En otros lugares un elemento cultural perdura allí donde los cristianos conservan una tendencia indulgente respecto a antiguas formas de superstición.

Además hay que considerar que presuntos casos de posesión pueden ser explicados por la medicina actual y la psiquiatría, y que la solución a determinados fenómenos puede consistir en un buen tratamiento psiquiátrico.

Cuando se manifiesta en la práctica un caso difícil es necesario ponerse en contacto con un psicólogo y un exorcista; es aconsejable valerse de psiquiatras de formación católica.

En el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum se ha instituido recientemente un curso sobre estas temáticas. Sobre ellas parece oportuna una formación adecuada en los seminarios, en una dimensión de equilibrio y sabiduría, evitando excesos y constricciones.


Cardenal Georges Cottier, O.P. Pro-teólogo de la Casa Pontificia

Texto extraído de la Introducción del cardenal Georges Marie Martin Cottier OP --escrita siendo aún Teólogo de la Casa Pontifica-- al libro «Presidente degli esorcistiEsperienze e delucidazioni di Don Grabriele Amorth» («Presidente de los exorcistas – Experiencias y aclaraciones de Gabriel Amorth»), recién publicado por «Edizioni Carismatici Francescani» (www.dioesiste.org). El padre Gabriel Amorth es exorcista de la diócesis de Roma, fundador y presidente honorario de la Asociación Internacional de Exorcistas.

La adolescencia como paradigma (a la luz de la teoría de Crisis Vital)

Introducción: El paradigma adolescente
Se trata de ver la adolescencia como un valor no sólo como un período evolutivo marcado en tiempo y espacio.

Al debilitarse las estructuras psico-sociales (Erikson) sucede que:
◘ El espacio se vuelve espacialidad
◘ El tiempo se vuelve temporalidad
◘ El cuerpo se vuelve corporeidad
◘ El Yo se vuelve nosotros
◘ La socialización se vuelve acontecimiento histórico o “secularización simbólica”
◘ Una cosa es la adolescencia como duelo otra como “re-nacimiento” de una crisis vital.
◘ Como las instituciones ya no contienen el aprendizaje en la adolescencia ha “girado” de la seguridad a la confianza.

1.
La adolescencia como etapa evolutiva se está limitando a ser una descripción teórica poco comprometida a la situación social actual.

2.
Teóricamente es una moratoria psicosocial que tiene 3 etapas separadas por los procesos de duelo que tienen que enfrentar:
a) la pubertad y el cuerpo
b) la mediana adolescencia y el pensamiento
c) el fin de la adolescencia y la orientación vocacional en sentido amplio

3.
hoy consideramos que este “espacio” elaborativo se limita a pequeños sectores sociales. La gran mayoría están expuestos a la “invasión” de los medios, la falta de autoridad moral enlas instituciones y la difícil inserción social y laboral. “Falta de autoridad moral” quiere decir que los sistemas e instituciones están “caducos” no están al servicio sino determinan y oprimen. Caen en el autoritarismo o el caos.

4.
Por lo tanto al concepto de crisis de identidad del yo adolescente como duelo, se propone el concepto de crisis vital donde el yo “suspendido” deja de ser el eje elaborativo. Un nuevo concepto de identidad solidario (o nosotros) ocupa el centro del campo transformador. Lo provisional se abre a la cultura participativa.

5.
Esta identidad grupal o nosotros surge de convertir una crisis estructural en vital. La “suspensión del Yo” nos convierte en sujetos abiertos a un nosotros análogo a lo vivido los 3 primeros meses de vida donde no existe nada ajeno al Yo. El sujeto singular participa de un grupo sin identificarse. Vivencia un sentimiento de identidad solidario antes de identificarse frente a otro.

Esta participación se realiza en un “campo de valores” (los valores “son”, se viven) no es una estructura de objetos identificables. Son actividades (identificar y participar) simultáneas en toda crisis, cuando es vital, en cualquier etapa de la vida. Volvemos a lo originario y de allí salimos a través de la imaginación creativa que da forma al anhelo de ser más con los demás. Tendencia del ser a autosuperarse, distinta al deseos del Yo a identificarse con ideales preestablecidos. Es importante diferenciar la imaginación representativa que simboliza lo que no está y la imaginación creativa que simboliza en la parte todo lo que se está viviendo.

6.
Si la adolescencia como etapa evolutiva ha sido “invadida” y sus ideales se han convertido en los ideales sociales de “eterna juventud”, los adolescentes y jóvenes han sido desarraigados como generación y no tienen futuro pues son el futuro para los adultos. Crisis de autoridad.

7.
Una respuesta posible a este desafío será convertir la adolescencia en paradigma de toda crisis vital capaz de marginarse de todo determinismo social para participar de la adolescencia como “valor” capaz de generar ideales que respondan como emergentes de anhelos culturales. La adolescencia como valor cultural siempre se desarrolló “al margen” de los determinismos sociales. ¿Qué quiero decir con esto?

8. Los valores no son de nadie, todos participamos de su capacidad creativa al margen del determinismo social e inmersos en la identidad solidaria que se nos ofrece desde la cultura. De ahí el nombre de cultura solidaria.

9.
Así como la adolescencia, como valor cultural trae un mensaje generacional, toda crisis vital de nuestras vidas traerá un mensaje creativo para superarla.
Profundicemos esto. El participar de los valores libera energía atada a los objetos que van potenciando el encuentro que tenderá hacia la autosuperación de la situación vivida. Esto se denomina anhelo de ser más con los demás. Diferente al deseo de tener del Yo. La interpretación que surgen es un símbolo vivo que interpreta la inmediatez de la experiencia. Supera el concepto de socialización por el de “secularización simbólica” (Vattimo) que es “la objetivación de valores” como acontecimiento histórico.

10.
De la vida al conocimiento y no del conocimiento a la vida. De la cultura viva a la inserción social del Yo. Del Yo al Nosotros para volver a un Yo no tan determinado.
C.V.: “Valorización de objetos, objetivación de valores”.
por Fernández Mouján
Encuentro Animadores Mallinistas Abril 08

martes, 27 de mayo de 2008

Y bueno... ¡nada!

Los adolescentes, los jóvenes incorporan a su lenguaje determinadas palabras o muletillas para repetirlas hasta el hartazgo. Ese lenguaje les otorga una identidad, una pertenencia a una generación, un código común a un grupo.

Influye notoriamente la forma de comunicarse por Internet, sea a través del chat o vía mensajes en páginas personales, como así también los mensajes de texto que se envían por teléfonos celulares. En esos casos, por motivos de urgencia, se les hace preciso acortar palabras utilizando curiosas abreviaturas o prescindiendo de las vocales y acentos ortográficos. En menor medida, influyen también lenguajes impuestos por personajes populares del ámbito del espectáculo.

De esta manera, a nuestros adolescentes y jóvenes les cuesta encontrar sinónimos, su lenguaje se va haciendo cada vez más reducido y, por momentos, cada vez más superficial. La prueba está en cuanto les cuesta redactar cualquier relato, algo de lo que pueden dar fe muchos docentes de nivel medio; los adolescentes lo pueden comprobar en Internet recorriendo los miles de metroflogs y flogs cuando, al leer los mensajes que se dejan entre ellos donde escasean los mensajes con contenido y sobreabundan frases como "aka al p2! y pase", "bue paso rapido xq toy apurada", "bldoohh!", "t pasas??, t espero!", "tkm", etc.

Y, por otro lado, suele pasar que los adultos miran de reojo a los jóvenes cuando hablan con estos códigos y los acusan de deformar inútilmente al lenguaje. Porque muchas veces olvidan que en otras generaciones habían también muletillas, frases hechas tomadas de programas de televisión o publicidades. Muchos de los adultos que critican al lenguaje juvenil olvidan que ellos adoptaron términos, muletillas o latiguillos de, por ejemplo, personajes de la televisión; vale la pena preguntarse: ¿a cuántos se les pegó en su momento el "sin querer queriendo" del Chavo del 8, aquel simpático personaje de de la TV mexicana?

Lo importante es que tanto los adolescentes, como los jóvenes (y los adultos) nos eduquemos para que nuestras formas de expresión no sean tan vacías y volvamos a enriquecer nuestros diálogos. Lo que exteriorizamos de nosotros es, en cierta forma, lo que somos realmente.


Las "malas" palabras

Cualquiera de nosotros podría hacer todo un listado de las malas palabras que se conocen en nuestra sociedad, y no es novedad que la gran mayoría de ellas tienen connotación sexual. Su gravedad varía en el significado que se le da a cada término.

No hace falta transcribir ese listado acá, pero sí es bueno detenerse en el significado de las palabras que utilizamos a diario. Porque no se considera "mala palabra" decirle a una persona "mogólico", "tarado" (basta buscar el significado de esta palabra, para darse cuenta de lo que significa) o insultar haciendo referencia al color de la piel o condición social. Habría que decir que "mala palabra" es toda aquella que degrade a cualquier ser humano, toda aquella que implique un trato con una dosis de violencia, de desprecio...

En estos últimos diez años se ha hecho muy popular el decir "boludo/a" al final de cada frase. Si uno analiza fríamente a este término, caemos en la cuenta de que su significado no implica algo degradante para una persona, ya que no hace alusión a defectos físicos, ni tiene carácter xenófobo... el tema es que se lo usa reiterativamente, y banaliza toda conversación. Es tal vez una maldita moda que se ha hecho extensiva a casi la totalidad de los argentinos.

Lamentablemente, los medios de comunicación no colaboran en absoluto para que la gente eleve su nivel de comunicación. En cualquier programa de radio o de televisión y en los medios escritos, sobreabundan las palabras cargadas de violencia y las conversaciones de tono chabacano. Y mucha gente imita a esos personajes que no se preocupan en cuidar sus modos, muchos terminan copiando a esos que dicen no responsabilizarse por los efectos de la fama.

Es también importante recuperar el respeto por el otro a la hora de entablar una conversación, sea en persona, por internet, mensajes de texto o el medio que fuere. Últimamente los tratos interpersonales se cargan cada vez más de calificativos despectivos, lo cual encierra una cuota de desprecio entre nosotros... algo lejano a lo que es de Dios, ¿no te parece?

Eduardo Meana - Ven a mi casa (Canción de Zaqueo)

lunes, 26 de mayo de 2008

El Diablo existe y nos acecha contínuamente

El Diablo es un ser espiritual y, contrariamente a los que muchos creen, su existencia es real. Nuestra Madre Iglesia, como veremos más abajo en esta nota, nos ha estado advirtiendo sobre el peligro de dejarse llevar por las propuestas de Satanás. Asimismo, muchos santos han hablado directamente de él y de los camobates que le libraron.

Muchos lo relacionan a una supuesta fantasía de creencias antiguas y creen que no hay Diablo ni que, mucho menos, existe el Infierno. El demonio no es una fábula como algunos, para su desgracia, piensan. Su existencia real ha sido siempre enseñada por la Iglesia en su magisterio ordinario. Desmentir la existencia del demonio es negar la revelación divina que nos advierte sobre nuestro enemigo y sus tácticas. Hacer creer ésto es algo que regocija enormemente al Maligno, porque facilita su accionar entre nosotros.

Muchos se quedan con las imágenes de un ser rojizo con cuernos, cola y un tridente amenzante, o bien, de un hombre o mujer de una gran belleza pero con una mirada melancólica; lo cierto es que el Diablo no tiene una forma determinada porque es un espíritu, aunque tiene el poder de adquirir alguna forma visible. Los demonios residen en el infierno y no gozan de los beneficios de la redención de Cristo. Los demonios, sin embargo, no perdieron su capacidad racional, sino que la utilizan para el mal. Dios les permite ejercitar influencia limitada en las criaturas y las cosas.

Jesucristo vino para vencer al demonio y liberarnos de su dominio que se extendía por todo el mundo sin que pudiésemos por nuestra cuenta salvarnos.

Jesucristo vence al demonio definitivamente en la Cruz. La actividad del demonio en la tierra sin embargo continuará hasta el fin de los tiempos. Mientras tanto Dios permite que vivamos en batalla espiritual en la cual se revela la disposición de los corazones y nos da oportunidad de glorificar a Dios siendo fieles en las pruebas. Ahora debemos decidir a que reino vamos a pertenecer, al de Cristo o al de Satanás. Si perseveramos fieles a Jesús a través de las pruebas y sufrimientos, el demonio no podrá atraparnos.

Tenemos en la Iglesia todos los medios para alcanzar la gracia ganada por Jesucristo en la Cruz. Dios es todopoderoso y, si estamos en comunión con El, no debemos temer al enemigo. Mas bien debemos temer el separarnos de Dios pues sin su gracia estaríamos perdidos.

Todos los santos lucharon con valentía contra el demonio pues los sostenía la fe. Sus vidas son modelos que nos demuestran como vivir en el poder de Jesucristo la vida nueva.

Dios es infinitamente superior al Diablo. Por ende, si uno está en el Señor, el Diablo nada podrá hacerle.

DOCTRINA DE LA IGLESIA ACERCA DEL PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS

"Si alguno dice que el diablo no fue primero un ángel bueno hecho por Dios, y que su naturaleza no fue obra de Dios, sino que dice que emergió de las tinieblas y que no tiene autor alguno de sí, sino que él miso es el principio y la sustancia del mal, como dijeron Maniqueo y Prisciliano, sea anatema. (Concilio de Braga, 561; Denzinger 237).

"Creemos que el diablo se hizo malo no por naturaleza, sino por albedrío." (IV Concilio de Letrán, 1215, Denzinger 427).

"La muerte de Cristo y Su resurrección han encadenado al demonio. Todo aquél que es mordido por un perro encadenado, no puede culpar a nadie más sino a sí mismo por haberse acercado a él." -San Agustín.

“Toda la vida humana, la individual y colectiva, se presenta como una lucha, y por cierto dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas”. (Concilio Vat II, Gaudium et Spes #13)

“A través de toda la Historia humana existe una dura batalla contra el poder de las tinieblas que, iniciada en los orígenes del mundo, dudará, como dice el Señor, hasta el día final”. (Ibid, #37)


El catecismo de la Iglesia Católica sobre el demonio:

2850 La última petición a nuestro Padre está también contenida en la oración de Jesús: "No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno" (Jn 17, 15). Esta petición concierne a cada uno individualmente, pero siempre quien ora es el "nosotros", en comunión con toda la Iglesia y para la salvación de toda la familia humana. La Oración del Señor no cesa de abrirnos a las dimensiones de la Economía de la salvación. Nuestra interdependencia en el drama del pecado y de la muerte se vuelve solidaridad en el Cuerpo de Cristo, en "comunión con los santos".

2851 En esta petición, el mal no es una abstracción, sino que designa una persona, Satanás, el Maligno, el ángel que se opone a Dios. El "diablo" ["dia-bolos"] es aquél que "se atraviesa" en el designio de Dios y su obra de salvación cumplida en Cristo.

2852 "Homicida desde el principio, mentiroso y padre de la mentira" (Jn 8, 44), "Satanás, el seductor del mundo entero" (Ap 12, 9), es aquél por medio del cual el pecado y la muerte entraron en el mundo y, por cuya definitiva derrota, toda la creación entera será "liberada del pecado y de la muerte".[136] "Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios le guarda y el Maligno no llega a tocarle. Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero yace en poder del Maligno" (1 Jn 5, 18-19):

El Señor que ha borrado vuestro pecado y perdonado vuestras faltas también os protege y os guarda contra las astucias del diablo que os combate para que el enemigo, que tiene la costumbre de engendrar la falta, no os sorprenda. Quien confía en Dios, no tema al demonio. "Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?" (Rm 8, 31).

2853 La victoria sobre el "príncipe de este mundo" (Jn 14, 30) se adquirió de una vez por todas en la Hora en que Jesús se entregó libremente a la muerte para darnos su Vida. Es el juicio de este mundo, y el príncipe de este mundo ha sido "echado abajo" (Jn 12, 31).[138] "El se lanza en persecución de la Mujer", pero no consigue alcanzarla: la nueva Eva, "llena de gracia" del Espíritu Santo es librada del pecado y de la corrupción de la muerte (Concepción inmaculada y Asunción de la santísima Madre de Dios, María, siempre virgen). "Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos" (Ap 12, 17). Por eso, el Espíritu y la Iglesia oran: "Ven, Señor Jesús" (Ap 22, 17.20), ya que su Venida nos librará del Maligno.

2854 Al pedir ser liberados del Maligno, oramos igualmente para ser liberados de todos los males, presentes, pasados y futuros de los que él es autor o instigador. En esta última petición, la Iglesia presenta al Padre todas las desdichas del mundo. Con la liberación de todos los males que abruman a la humanidad, implora el don precioso de la paz y la gracia de la espera perseverante en el retorno de Cristo. Orando así, anticipa en la humildad de la fe la recapitulación de todos y de todo en Aquel que "tiene las llaves de la Muerte y del Hades" (Ap 1, 18), "el Dueño de todo, Aquel que es, que era y que ha de venir" (Ap 1, 8): Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.


PREGUNTAS Y RESPUESTAS


¿Creó Dios a los demonios?

Dios no creó demonios sino ángeles, espíritus puros, dotados con gracia santificante, muy hermosos y capaces de bondad. Dios dotó a todos los ángeles con libertad para escoger el bien y el mal. Lucifer y sus seguidores, por orgullo, pecaron, quisieron separarse de Dios y se llenaron de maldad. Es así que se les negó la visión beatífica.

¿De dónde vino esta maldad?


La maldad es causada por una opción libre de separarse de Dios. Es una carencia, una ruina.

Por ejemplo, cuando un carro choca se queda dañado. El daño no es una creación sino la ruina del carro. Los demonios fueron creados como los demás ángeles. Se transformaron en demonios por su pecado. Se pervirtieron sus poderes angelicales los cuales usan para el mal.

Dios sabía que algunos ángeles se rebelarían pero los creó porque Dios toma la libertad en serio, hasta sus últimas consecuencias. Pero igualmente el bien tiene y tendrá consecuencias. Si solamente pudiésemos hacer el bien no seríamos libres y no tendría mérito.

¿Si rezamos por nuestros enemigos, debemos también rezar por el demonio?


No. por el demonio no rezamos. La razón de rezar por nuestros enemigos es para que se conviertan. Los seres humanos en esta tierra hacen el mal pero sus actos están limitados por sus pasiones y sus límites de entendimiento. Están todavía en tiempo de prueba y podrían convertirse. Le tocará a Dios juzgarlos. Pero el demonio si sabe plenamente lo que hace porque tiene un entendimiento pleno de sus actos sin las pasiones que ciegan a los hombres. Los demonios han decido por el mal irreversiblemente, ya han sido juzgados y condenados por Dios para siempre.


¿Perdonará Dios a los demonios?

Los ángeles tienen un intelecto muchísimo superior al nuestro. Sus decisiones son irrevocables porque son hechas sabiendo muy bien lo que hacen y sus consecuencias. Los demonios no desean perdón. Ellos odian a Dios y a los hombres y no tienen ningún arrepentimiento. El odio los consume. Es un estado permanente de su voluntad malévola. Por eso no pueden ser perdonados. No es que a Dios le falte misericordia sino que los demonios no quieren a Dios y por ende, tampoco quieren Su perdón.
También para aquellos que mueran en pecado mortal el infierno será condenación eterna. Esta verdad es doctrina de la Iglesia. Ver: Catecismo #1033-1037 y El Infierno, Ludwig Ott.


Nombres de Satanás en la Biblia
Abaddón (Apoc 9)
→ Angel del abismo (Apoc 9)
→ Angel de luz (II Cor 11)
→ Apolyon (Apoc 9)
→ Asmodeo (Tob 3)
→ Beelzebul, príncipe de los demonios / dios de Acarón (Mat 10 y 12, Mar 3, Luc 11, II Rey 1)
→ Belial (II Cor 6)
→ Cae como rayo
→ Demonio (Jud 9, Hech 10)
→ Diablo (Apoc 2, 12 y 20, Mat 4, 13 y 25, Hech 13, Juan 6, 8 y 13, Luc 4 y 8, I Juan 3, I Tim 3, Sabi 2, I Ped 5, Sant 4, Hebr 2, Efe 4 y 6, II Tim 2)
→ Dios de este siglo (Efe 2, II Cor 4)
→ Gran Dragón (Apoc 12)
→ Hijo de la aurora (Isa 14)
→ Legión (Luc 8)
→ Maligno (Mat 13, I Juan 2, 3 y 5, II Juan 5, II Tes 3, Efe 6)
→ Príncipe (Dan 10)
→ Príncipe de la potestad del aire (Efe 2)
→ Príncipe de este mundo (Juan 12, 14 y 16)
→ Satán (Job, I Crón 21, Zac 3)
→ Satanás (Mat 4 y 16, Marc 1, 4 y 8, Juan 13, Luc 10, 11, 13 y 22, Rom 16, I Cor 5, II Cor 11 y 12, I Tim 1, I Tes 2, II Tes 2, Apoc 3, 12 y 20, Job 1 y 2, Hech 5 y 26)
→ Serpiente antigua (Apoc 12)
→ El que está en el mundo (I Juan 4)

Según la acción que ejercen sobre nosotros:

→ Acusador (Zac 3, Apoc 12)
→ Adivinador (Hech 16)
→ Ciego y mudo (Mat 12)
→ de cobardía (II Tim 1)
→ de disputa (Sant 3)
→ Enemigo (Mat 13)
→ de envidia (Fil 1)
→ de error (I Juan 4)
→ el espíritu que obra en todos los hijos de la incredulidad (Efe 2)
→ el espíritu secular de este mundo (Efe 2)
→ de fornicación (Ose 4 y 5)
→ Homicida (Juan 8)
→ Inicuo (II Tes 2)
→ de mentira (II Rey 22)
→ Mudo (Luc 11, Mat 9, Marc 9)
→ Padre de la mentira (Juan 8)
→ de rivalidad (Fil 2)
→ Seductor (I Tim 4)
→ el tentador (Mat 4)
→ de venganza (Eze 25)


El demonio busca la oportunidad para seducir al hombre para apartarlo de la verdadera felicidad que se encuentra solo en Dios.

Discernir para hacer un Examen de Conciencia

Les confieso que no imagino posible un verdadero discernimiento, tanto personal como comunitario, sin la práctica cotidiana del examen de conciencia. Y me explico. La vida es vocación; existimos porque hemos sido creados personalmente por Dios, “hechos y formados con sus manos” (Sal 118,73; cf. Gn 2,7); no vivimos porque lo hemos querido, sino porque hemos sido deseados, llamados de la nada (Gn 1,26); y, precisamente porque la vida es efecto del querer de Dios, no se puede vivir más allá o fuera de la voluntad divina; si no existimos porque lo hemos escogido, no deberíamos existir como nos parece: la vida, gratuitamente concedida, tiene límites que respetar (Gn 2,6-17) y deberes que cumplir (Gn 1,28-31).

De nada serviría reconocer a Dios y reconocernos obligados con Él, si luego no nos preocupamos de buscarlo en nuestra vida y de organizar ésta –ordenarla, diría San Ignacio de Loyola- de modo consecuente. Se hace, pues, necesario discernir, es decir, tener “la capacidad de distinguir lo que en mis acciones es según el Espíritu de Cristo y lo que le es contrario”, “de no obrar por impulso”, y cuando se obra “de comprender de dónde viene aquel impulso”, qué produce y hasta dónde me lleva.

¿Cómo hacer el discernimiento? Mediante el examen de conciencia. Éste, más que elemento formal de la oración de la noche, es un verdadero camino de crecimiento espiritual; quien lo recorre aprende a mirar la realidad, propia y de los otros, con la mirada de Dios y en su corazón. El examen es una oración, cuyo objeto es la propia existencia y cuyo objetivo está en reconocer con lucidez el proyecto de Dios sobre ella y en asumirlo con responsabilidad. Encontrar las huellas de Dios en lo cotidiano, darse cuenta de su presencia y de su acción en lo que sucede durante el día, es la meta del examen y su mejor fruto.

De nosotros se espera la capacidad de hacer proyectos de vida que nos ayuden a avanzar verdaderamente en el camino espiritual; de nosotros, como educadores por vocación, se espera el valor de proponer el examen de conciencia como modalidad de oración que compartir también con los jóvenes y con los laicos que colaboran con nosotros. ¡Y pensar que bastarían sólo diez minutos –¡pero todos los días!- para hacer este ejercicio que, cuando se hace fielmente, nos lleva a encontrar a Dios en lo ordinario de la vida diaria, reconociendo lo que ha hecho en nosotros y para nosotros (Rm 8,28)!


¿QUÉ ES ?
1. “Hallar a Dios en todas las cosas y todas las cosas en Dios”. Esto es una gracia, pero requiere una paciente ejercitación.

2. Es un modo de oración, cuya materia es la propia existencia y cuyo objetivo es conocer con lucidez y asumir con responsabilidad la propia historia; su meta es inventariar las huellas de Dios, su presencia en todo lo sucedido durante el día.

3. Lo más importante no es darme cuenta cómo puedo perfeccionarme viviendo el Evangelio, sino cómo Dios puede estar presente en todas las cosas, también en mi vida.

4. Se trata de aprender a reconocer por dónde nos quiere llevar Dios para dejarse llevar por El. Es un ejercicio diario de discernimiento en la vida personal, consiste básicamente en recordar los acontecimientos del día y adentrarse en uno mismo para reconocer la presencia de Dios y su acción en la vida diaria y “llegar a contemplarse como Dios me contempla”.

5. No es:
• Una mirada narcisista, que se centra en uno mismo con agrado y satisfacción; tampoco una mirada autocrítica, severa y perfeccionista
• Un juicio moral, para centrarse sólo en el mal realizado o en el bien que no hice
• Un ejercicio de psicología, que busca entrar en uno mismo para conocerse mejor
• Una lista de vivencias interiores

6. Es una práctica de discernimiento espiritual, que me hace conciente de qué y quién está dirigiendo mi vida, qué busco con lo que hago, hacia dónde me llevan mis pensamientos, cómo y porqué me afecta lo que vivo y siento … y en todo eso, si Dios va ganando espacio en mí.


¿CÓMO SE HACE?

1. “Dar gracias a Dios nuestro Señor por los beneficios recibidos”: es el punto de partida obligado; uno se reconoce agraciado antes que juzgado, querido antes que exigido. Yo mismo soy puro don de Dios y porque me siento puro don, lleno de sorpresa y agradecimiento, puedo amar y servir en todo. Nada hay que hacer para ganarse a Dios, a lo sumo todo habría que hacer para no perdérselo.

2. Pedir gracia para conocer los pecados y sacárselos: esta parte no es lo que comúnmente llamamos “examen de conciencia”. Este momento no es para hacer una lista de los pecados, sino más bien, “pedir la gracia” de reconocerlos y de tener la suficiente fortaleza para “lanzarlos fuera de la propia vida”.

3. Repasar lo vivido en el día: es lograr ver toda la jornada vivida viéndome como Dios me ve; descubrir la acción de su amor en mi vida, cosa que agradezco, y su ausencia y los porqué de sus ausencias, cosa que lamento. Escuchar a Dios y dejar que me diga dónde me salió al encuentro o dónde me estaba esperando y yo pasé de largo.

4. Pedir perdón por las faltas: al mirar mi propia vida como Dios la mira, es mucho más fácil descubrir las situaciones en las que falté a su amor y sentir la necesidad de reconciliarme con El. Sólo mirando como El mira, puedo descubrir la verdad y no lo que, muchas veces, yo mismo creo que es la realidad. Este momento es para ejercitar la “humildad”; no se trata de tirarse abajo o sentir culpas; se trata de reconocerme pecador, siempre necesitado del perdón y la gracia del Señor. “Donde Dios no está, está por venir; donde reina el pecado, sobreabundará la gracia”.

5. Proponer enmienda: es el momento de decirle a Dios que nuestro deseo es dejarnos conducir por El. No es por tanto un esfuerzo desde mis posibilidades, sino lo que Dios quiere hacer en mi por su gracia.

El discernimiento como herramienta necesaria para la vida (*)

A continuación, para meditar sobre la importancia de discernir antes de tomar determinadas decisiones para la vida misma, sugerimos detenernos en los siguientes puntos:


Leemos en la Carta que San Pablo le escribe a los Romanos:

"Sabemos que la Ley es espiritual, pero yo soy hombre de carne y hueso y vendido al pecado. No entiendo mis propios actos: no hago lo que quiero y hago las cosas que detesto. Ahora bien, si hago lo que no quiero, reconozco que la Ley es buena. No soy yo quien obra el mal, sino el pecado que habita en mí. Bien sé que el bien no habita en mí, quiero decir, en mi carne. Puedo querer hacer el bien, pero hacerlo no. De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Por lo tanto, si hago lo que no quiero, eso ya no es obra mía sino del pecado que habita en mí.
ahí me encuentro con una ley: cuando quiero hacer el bien, el mal se me adelanta. En mí el hombre interior se siente muy de acuerdo con la Ley de Dios, pero advierto en mis miembros otra ley que lucha contra la Ley de mi espíritu, y paso a ser esclavo de esa ley del pecado que está en mis miembros.
¡Infeliz de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo, o de esta muerte? ¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo, Nuestro Señor!.
En resumen: por mi conciencia, me someto a la Ley de Dios, mientras que por la carne sirvo a la ley del pecado."

(Rom 7,14-25)

♠ Discernir es “distinguir los espíritus”

♠ Dentro mío se juegan dos espíritus: el mal espíritu y el buen espíritu

♠ Por tanto: no se puede vivir sin discernimiento


Algunas pautas para el discernimiento espiritual

1. ¿Qué pasa con los que suelen estar en pecado?
El enemigo anima, felicita, hace sentir placer, produce bienestar en este estado de vida. El Espíritu Santo punza y remuerde la conciencia (nunca entristece).

2. ¿Qué pasa con los que van haciendo un camino de crecimiento espiritual?
Pasa todo lo contrario a lo anterior; el enemigo entristece, pone trabas e impedimentos, provoca malos pensamientos, haciendo creer que no se podrá superar o crecer. El Espíritu Santo anima, da fuerza, consuela, llena de paz y serenidad y estimula al crecimiento.

3. Dos estados interiores: la consolación y la desolación.
La consolación tendría que ser el estado habitual del que sigue a Jesucristo. Dios no quiere que el hombre sufra, sino que quiere su felicidad. Incluso en el dolor y el sufrimiento se puede experimentar la consolación, porque ésta no es fruto o mérito del esfuerzo humano, sino don de Dios. La consolación es el movimiento interno que nos enciende en el amor, que nos ordena y ubica en relación a las demás cosas, que provoca el dolor de haber ofendido a Dios y que nos hace crecer en fe, esperanza y caridad.
La desolación es todo lo contrario: oscuridad, turbación, inclinación por cosas bajas y terrenas, inquietud por varias preocupaciones o agitaciones; la desolación mueve a la desesperanza, hace a la persona tibia, perezosa, triste, como si separada del Señor se encontrase.

4. ¿Qué hacer cuando estamos en desolación?
• “No cambiar”: no tomar ninguna decisión, seguir con los propósitos y objetivos planteados hasta ese momento; no decidir nada cuando las aguas están revueltas.
• Crecer en aquellas cosas que son buenas y que van desapareciendo en la desolación (“Muchas veces hay que comer sin ganas para tener ganas de comer”); más esfuerzo por hacer crecer las virtudes contrarias a los vicios a que estamos inclinados por la desolación.
• Procurar crecer en paciencia, sabiendo que pronto llegará la consolación.

5. ¿Qué hacer cuando estamos en consolación?
• Aprovechar ese momento para crecer en virtud y juntar fuerzas para la posible desolación.
• No creer que la consolación es fruto del esfuerzo propio; por tanto, no confiarse, no compararse con los demás; no cruzarse de brazos.


Para adelantar en el proceso de discernimiento se pueden seguir tres pasos

1. La Palabra de Dios (contemplar los Misterios de la vida de Jesucristo):
Si Dios tiene la iniciativa en todo, es bueno partir de su Palabra, dejarnos iluminar, cuestionar, animar. No es la actitud del que busca “recetas” para cada uno de sus problemas, sino la actitud del mendigo que estira la mano, que sabe que puede recibir alimento y que no cuestiona, abierto a recibir lo que quizá no esperaba recibir.

2. Lo que la Palabra de Dios produce en mí (¿cómo pasó Dios en mí?): Dios habla al corazón de cada uno; la misma Palabra tiene distintos mensajes para cada uno. Es descubrir lo que Dios provoca en mi (lo que “mueve” y hacia donde me mueve), qué de consolación encuentro en esa Palabra.

3. La confrontación (acompañamiento espiritual): siempre es necesario “autenticar” lo que se produjo en mi corazón; confrontar con alguna persona que me pueda ayudar a darme cuenta si lo que sentí y descubrí a través de la Palabra no es un invento propio, sino realmente algo producido por el mismo Dios. Después de dar los dos primeros pasos comúnmente tomamos decisiones (= acciones concretas); pero corremos el riesgo de equivocarnos si no nos dejamos confrontar con una persona de Dios (el discernimiento espiritual en la vida de Don Bosco).
Autor de este artículo: Padre Juan Esteban Gaud sdb

domingo, 25 de mayo de 2008

"El que come de este pan vivirá para siempre"

Evangelio (Jn 6, 51-58)

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”. Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? ” Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre”.

Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.

La lectura de este domingo es la continuación del relato de la multiplicación de los panes y los peces que Jesús hizo para una gran multitud que se había congregado para escuchar su mensaje. Muchos siguieron sin entender el milagro que el Señor había hecho al alimentar a toda esa gente y, muy probablemente, fueron a buscarlo de nuevo para que repitiera el milagro.

Para que todos entendamos lo que Él quiso decirnos con aquel prodigio, dio este hermoso discurso en donde se nos muestra como el verdadero alimento espiritual para la humanidad toda. Su palabra, Su Vida... pero sobre todo, su mismo Ser es lo único que nos dar la felicidad plena.

Los que lo escuchaban no entendieron el lenguaje metafórico del Mesías y creían que todos debían comer de su cuerpo y beber su sangre, como si fuera un acto de canibalismo. La figura del cordero es tomada de varios hechos relatados en los libros que componen el Antiguo Testamento cuando los israelitas ofrecían animales a Dios en sacrificio; para expiar sus pecados, sacrificaban corderos, los cuales debían ser machos, sin mancha y de un año de edad. Ahora es Jesús quien se muestra como el Cordero: Dios no pide que le ofrezcan holocaustos de animales, sino que es Él mismo que se ofrece a todos los seres humanos, sin distinción de razas ni culturas, como "el" alimento. De ahí que en la Misa, el sacerdote antes de comulgar nos dice: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

Nuestra Madre Iglesia nos invita una vez más a creer en Jesús como el que nos redime de nuestros pecados, como el Mesías prometido desde la salida del Paraíso de los primeros seres humanos... Jesús es Dios mismo entre nosotros y que vive entre nosotros y en cada uno de nosotros, es cuestión de saber descubrirlo.

A 198 años de la Revolución de Mayo

Hoy, 25 de mayo de 2008, se cumple un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, aquella gesta que iniciaron algunos argentinos que se asociaron con españoles residentes en Buenos Aires para rebelarse contra el Imperio de Napoleón Bonaparte que estaba poniendo en jaque a todas las naciones europeas de entonces y a las colonias que España tenía acá en América.


Se hace preciso despojarnos de esa visión tan infantil de nuestra historia que nos dieron en la escuela para poder tomar en su justa dimensión aquel valioso paso que aquellos hombres dieron para constituir la Nación Argentina. En aquella gesta, más allá de que hubieron distintas motivaciones (no todas muy sanas que digamos) hubieron compatriotas que decidieron unirse y luchar por una causa.

Volviendo nuestra mirada a estos días, este nuevo 25 de mayo nos encuentra divididos como sociedad: de un lado, los que están con el Gobierno Nacional y, del otro lado, los que no se alinean ciegamente al poder central por no compartir ideología y proceder del kirchnerismo.

El disenso no es lo grave, lo más doloroso es que no haya la humildad y la grandeza de espíritu para poner a la Patria por sobre todas las cosas. Esto es, es una pena que no sepamos poner a la Argentina por encima de todo egoísmo, de toda avaricia de poder y dinero.

Roguemos al Señor que podamos superar esta coyuntura, que podamos aprender de lo vivido y que, en unión y libertad, este hermoso país pueda seguir su camino.

sábado, 24 de mayo de 2008

Hoy es la solemnidad de Corpus Christi

A fines del siglo XIII surgió en Lieja, Bélgica, un Movimiento Eucarístico cuyo centro fue la Abadía de Cornillón fundada en 1124 por el Obispo Albero de Lieja. Este movimiento dio origen a varias costumbres eucarísticas, como por ejemplo la Exposición y Bendición con el Santísimo Sacramento, el uso de las campanillas durante la elevación en la Misa y la fiesta del Corpus Christi.

Santa Juliana de Mont Cornillón, por aquellos años priora de la Abadía, fue la enviada de Dios para propiciar esta Fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.

Desde joven, Santa Juliana tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre anhelaba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haber intensificado por una visión que tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad.

Juliana comunicó estas apariciones a Mons. Roberto de Thorete, el entonces obispo de Lieja, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos y a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Lieja, más tarde Papa Urbano IV.

El obispo Roberto se impresionó favorablemente y, como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; al mismo tiempo el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan escribiera el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.

Mons. Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez al año siguiente el jueves posterior a la fiesta de la Santísima Trinidad. Más tarde un obispo alemán conoció la costumbre y la extendió por toda la actual Alemania.

El Papa Urbano IV, por aquél entonces, tenía la corte en Orvieto, un poco al norte de Roma. Muy cerca de esta localidad se encuentra Bolsena, donde en 1263 o 1264 se produjo el Milagro de Bolsena: un sacerdote que celebraba la Santa Misa tuvo dudas de que la Consagración fuera algo real. Al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre de la que se fue empapando en seguida el corporal. La venerada reliquia fue llevada en procesión a Orvieto el 19 junio de 1264. Hoy se conservan los corporales -donde se apoya el cáliz y la patena durante la Misa- en Orvieto, y también se puede ver la piedra del altar en Bolsena, manchada de sangre.

El Santo Padre movido por el prodigio, y a petición de varios obispos, hace que se extienda la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia por medio de la bula "Transiturus" del 8 septiembre del mismo año, fijándola para el jueves después de la octava de Pentecostés y otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa y al oficio.

Luego, según algunos biógrafos, el Papa Urbano IV encargó un oficio -la liturgia de las horas- a San Buenaventura y a Santo Tomás de Aquino; cuando el Pontífice comenzó a leer en voz alta el oficio hecho por Santo Tomás, San Buenaventura fue rompiendo el suyo en pedazos.

La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y, en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. En 1317 se promulga una recopilación de leyes -por Juan XXII- y así se extiende la fiesta a toda la Iglesia.

Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV, y se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV.

La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.

En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.

Finalmente, el Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad; y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
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