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viernes, 30 de abril de 2010

El Credo Católico: "... Subió a los cielos"

"Y después de decir esto, mientras ellos miraban, se elevó, y una nube lo ocultó a sus ojos"(Act). Se elevó alzando las manos y bendiciéndoles (Lc). Es el punto final de la vida de Jesús en la tierra. Se completa el ciclo del plan divino. Primero desciende, se hace hombre, y se abaja hasta el extremo en la cruz. Así toma al hombre en su miseria, se hace uno de nosotros en nuestra condición caída, y vence esta situación, pues paga el precio del rescate por el pecado. Vence a la muerte. Al tercer día recibe una vida nueva, una vida para no morir, una vida más divinizada, aunque plenamente humana. Y comienza una nueva humanidad. Ahora se eleva al cielo. Jesús vive junto al Padre también como hombre. La humanidad ha alcanzado en él el máximo progreso, la máxima perfección. Ya no se puede aspirar a más. Y como hombre está a la derecha del Padre, es decir rey y juez de toda la creación, cabeza de la nueva humanidad. Cabeza de la Iglesia que es el Cuerpo místico de Cristo, el Nuevo Pueblo de Dios peregrinante en la historia hasta la consumación. Se va, pero no abandona a los hombres, pues está presente de muchas maneras. Está en los sacramentos, está en la gracia que vivifica a los hombres.

"Cuando estaban mirando atentamente al cielo mientras Él se iba, se presentaron junto a ellos dos hombres con vestiduras blancas que dijeron: Hombres de Galilea, ¿qué hacéis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que de entre vosotros ha sido elevado al cielo, vendrá de igual manera que le habéis visto subir al cielo"(Act). Y les recuerdan que la plenitud de los tiempos que acaban de comenzar será superada por la segunda venida en gloria de Jesús al final de los tiempos.

(fuente: catholic.net) 

jueves, 29 de abril de 2010

Para orar cuando necesites perdonar

"Sea cual sea su agravio, no guardes rencor al prójimo, y no actúes guiado por un arrebato de violencia" (Eclesiástico 10, 6)


PALABRA DE DIOS

Jesús perdona desde la cruz

“Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron ahí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.».” (Lucas 23, 33-34)



Perdón de las ofensas

→ “Pedro se acercó entonces y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?» Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.»”



Con la misma vara con que midas, serás medido


→ “«Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: `Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.´ Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó ir y le perdonó la deuda. Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: `Paga lo que debes.´ Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: `Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.´ Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: `Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?´ Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.»” (Mateo 18, 21-35)


→“Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; porque con la medida con que midáis se os medirá”. (Lucas 6, 36-38)


El verdadero culto a Dios


→ “Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.” (Mateo 5, 23-24)

→ "Perdona la ofensa a tu prójimo, y, cuando reces, tus pecados te serán perdonados." (Eclesiástico 28, 2)


→ “Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros, y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros.” (Colosenses 3, 12-13)


→ “Si alguno dice: «Yo amo a Dios», y odia a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve.” (Primera Carta San Juan 4, 20)



En el Padre nuestro rezamos:

→ “Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.” (Mateo 6, 12-13)


Después de enseñar el Padre nuestro a sus discípulos Jesús advirtió:


→ “Si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.” (Mateo 6, 4-15)


ORACIONES

La Gracia de la Humildad

Señor Jesús, manso y humilde.
Desde el polvo me sube y me domina esta sed insaciable de estima, esta apremiante necesidad de que todos me quieran. Mi corazón está amasado de delirios imposibles.
Necesito redención. Misericordia, Dios mío. No acierto a perdonar, el rencor me quema, las críticas me lastiman, los fracasos me hunden, las rivalidades me asustan.
Mi corazón es soberbio. Dame la gracia de la humildad, mi Señor, manso y humilde de corazón.
No sé de dónde me vienen estos locos deseos de imponer mi voluntad, eliminar al rival, dar curso a la venganza. Hago lo que no quiero.
Ten piedad, Señor, y dame la gracia de la humildad.
Gruesas cadenas amarran mi corazón: este corazón echa raíces, sujeta y apropia cuanto soy y hago, y cuanto me rodea. Y de esas apropiaciones me nace tanto susto y tanto miedo, ¡infeliz de mí, propietario de mí mismo! ¿Quién romperá mis cadenas? ¡Tú gracia, mi señor, pobre y humilde.
¡Dame la gracia de la humildad...!
La gracia de perdonar de corazón. La gracia de aceptar la crítica y la contradicción, ó al menos de dudar de mí mismo cuando me corrijan. Dame la gracia de hacer tranquilamente la autocrítica.
La gracia de mantenerme sereno en los desprecios, olvidos e indiferencias; de sentirme verdaderamente feliz en el silencio y el anonimato; de no fomentar autosatisfacción de los sentimientos, palabras y hechos.
Abre, Señor, espacios libres dentro de mí para que los puedas ocupar Tú y mis hermanos.
En fin, mi Señor Jesucristo; dame la gracia de ir adquiriendo paulatinamente un corazón desprendido y vacío como el tuyo; un corazón manso, paciente y benigno. Cristo Jesús, manso y humilde de corazón,
haz mi corazón semejante al tuyo.
Amén.

(escrita por el Padre Ignacio Larrañaga)


Instrumento de tu paz

Señor, haznos instrumentos de tu paz,
Donde haya odio, pongamos amor.
Donde haya ofensa, pongamos perdón.
Donde haya discordia, pongamos unión.
Donde haya error, pongamos verdad.
Donde haya desesperación, pongamos esperanza.
Donde haya tristeza, pongamos alegría.
Haz, Señor,
que busquemos consolar, no ser consolados;
compadecer, no ser compadecidos;
amar, no ser amados.
Porque,
es olvidándose como uno se encuentra;
es perdonando como uno es perdonado;
es dando como uno recibe;
es muriendo como uno resucita a la vida.
San Francisco De Asís



TESTIMONIO DE LOS SANTOS

“El comienzo de las obras buenas es la confesión de las obras malas. Haces la verdad y vienes a la luz.” (San Agustín)

(fuente: catholic.net)

miércoles, 28 de abril de 2010

Un milagro conectado con otros milagros por la sangre

Los evidentes rastros de sangre encontrados en la Sábana Santa conecta esta reliquia con otros milagros.

Las manchas de sangre y suero que se encuentran en la síndone es irreproducible por medios artificiales. Se trata de sangre coagulada sobre la piel de un hombre herido y vueltas a disolver en el contacto con tela húmeda. Científicamente se ha comprobado que se trata de sangre humana de varón de grupo sanguíneo AB –el más común entre la raza semítica- que según la investigación del DNA.

Sorprendentemente, la sangre es del mismo tipo que el que se encuentra en el llamado Sudario de Oviedo (España), una tela de 83 x 52 cm que presenta numerosas manchas de sangre simétricas pasadas de un lado al otro al doblarse en dos. La tradición le llama "el Sagrado Rostro" y llegó a Oviedo en el siglo IX , en un arca proveniente del Africa septentrional. La Sangre presente en este sudario pertenece también al grupo AB y el DNA presente perfiles genéticos similares al recogido en la síndone. Es importante tener en cuenta que no es posible encontrar mayores similitudes debido a que la antigüedad de los restos hacen imposible, por ahora, conocer más detalles.

Igualmente interesante resulta la comparación de la síndone con los estudios realizados sobre la reliquia física que se conserva tras el milagro eucarístico de Lanciano (Chieti). Aquí en el siglo VIII, en la Iglesia de San Legonziano, en las manos de un monje basiliano que dudaba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, en el momento de la consagración, la hostia se convirtió en carne y el vino en sangre. Tras las investigaciones realizadas en 1970 por el profesor Odoardo Linoli, profesor de anatomía e histología patológica de la Universidad de Siena, se concluyó que la carne corresponde al tejido verdadero de miocardio de un corazón humano y la sangre es humana... del grupo AB.

(fuente: www.aciprensa.com)

martes, 27 de abril de 2010

El Credo Católico: "... Al tercer día resucitó de entre los muertos"

→ ¿Qué lugar ocupa la Resurrección de Cristo en nuestra fe?

La Resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo, y representa, con la Cruz, una parte esencial del Misterio pascual. (Catecismo de la Iglesia Católica # 631, 638)

→ ¿Qué «signos» atestiguan la Resurrección de Cristo?

Además del signo esencial, que es el sepulcro vacío, la Resurrección de Jesús es atestiguada por las mujeres, las primeras que encontraron a Jesús resucitado y lo anunciaron a los Apóstoles. Jesús después «se apareció a Cefas (Pedro) y luego a los Doce, más tarde se apareció a más de quinientos hermanos a la vez» (1 Co 15, 5-6), y aún a otros. Los Apóstoles no pudieron inventar la Resurrección, puesto que les parecía imposible: en efecto, Jesús les echó en cara su incredulidad. (Catecismo de la Iglesia Católica # 639-644 656-657)

→ ¿Por qué la Resurrección es también un acontecimiento trascendente?

La Resurrección de Cristo es un acontecimiento trascendente porque, además de ser un evento histórico, verificado y atestiguado mediante signos y testimonios, transciende y sobrepasa la historia como misterio de la fe, en cuanto implica la entrada de la humanidad de Cristo en la gloria de Dios. Por este motivo, Cristo resucitado no se manifestó al mundo, sino a sus discípulos, haciendo de ellos sus testigos ante el pueblo. (Catecismo de la Iglesia Católica # 647 656-657)

→ ¿Cuál es el estado del cuerpo resucitado de Jesús?

La Resurrección de Cristo no es un retorno a la vida terrena. Su cuerpo resucitado es el mismo que fue crucificado, y lleva las huellas de su pasión, pero ahora participa ya de la vida divina, con las propiedades de un cuerpo glorioso. Por esta razón Jesús resucitado es soberanamente libre de aparecer a sus discípulos donde quiere y bajo diversas apariencias. (Catecismo de la Iglesia Católica # 645-646)

→ ¿De qué modo la Resurrección es obra de la Santísima Trinidad?

La Resurrección de Cristo es una obra trascendente de Dios. Las tres Personas divinas actúan conjuntamente, según lo que es propio de cada una: el Padre manifiesta su poder, el Hijo «recobra la vida, porque la ha dado libremente» (Jn 10, 17), reuniendo su alma y su cuerpo, que el Espíritu Santo vivifica y glorifica. (Catecismo de la Iglesia Católica # 648-650)

→ ¿Cuál es el sentido y el alcance salvífico de la Resurrección?

La Resurrección de Cristo es la culminación de la Encarnación. Es una prueba de la divinidad de Cristo, confirma cuanto hizo y enseñó y realiza todas las promesas divinas en nuestro favor. Además, el Resucitado, vencedor del pecado y de la muerte, es el principio de nuestra justificación y de nuestra resurrección: ya desde ahora nos procura la gracia de la adopción filial, que es real participación de su vida de Hijo unigénito; más tarde, al final de los tiempos, Él resucitará nuestro cuerpo. (Catecismo de la Iglesia Católica # 651-655, 658 )

(tomado del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica)

(fuente: www.homilia.org)

lunes, 26 de abril de 2010

Valores, ¿cuáles valores?

Los valores religiosos y morales son y deben ser los más importantes, porque se refieren a la dimensión decisiva de la existencia humana.

La educación en los valores está de moda. La familia y la escuela, los gobiernos y diversos grupos sociales buscan enseñar y promover valores entre la gente, sobre todo entre los niños, adolescentes y jóvenes, aunque también entre los adultos.

La pregunta resulta necesaria: ¿cuáles valores? La lista de valores es inmensa. Existen, además, valores que son más apreciados por algunos pueblos y culturas, mientras que otros valores son menos apreciados. Los valores enseñados en el pasado no son los mismos que los enseñados en el presente.

Para responder, resulta necesario aclarar qué es “valor”. Se trata de una propiedad o una dimensión que descubrimos en “algo” y que perfecciona a quien escoge ese “algo”.

La definición es intencionalmente abstracta. Bajémosla a algunos ejemplos. Juan y Matilde tienen hambre. En la nevera encuentran quesos y jamones, tomates y pescado congelado. Cada uno de esos alimentos puede satisfacer, de modos distintos, el hambre de Juan y de Matilde: es “valioso” para empezar a comer. Si, además, alguno de esos alimentos es más saludable y permite cumplir con una dieta impuesta por los médicos, su “valor” aumenta, sin que el alimento haya cambiado, porque “perfecciona” más a quien lo come desde su situación particular.

En palabras más sencillas, el valor de “algo” (un objeto, una idea, un acto, una persona) consiste en su poder perfeccionar a alguien, a quien escoge ese “algo”, y mucho (no todo) depende de quién es ese alguien que escoge ese “algo”.

Nos damos cuenta de que existen un número inmenso de valores. El balón de fútbol tiene un valor muy grande para miles de niños, mientras que interesa muy poco a muchos ancianos. El color de la ventana es un valor para dos recién casados. El trabajo realizado con gusto es un valor para el campesino, el oficinista o el conductor de camiones. La participación en misa todos los domingos es un valor para los católicos que quieren vivir en serio su fe.

Entre la multitud de valores, descubrimos que unos son más importantes, más hermosos y más nobles, porque llegan a aspectos centrales del corazón humano. Otros valores, en cambio, tienen una importancia menor, porque quedan en lo periférico, o porque producen un resultado muy pobre (el placer o la autocomplacencia son resultados efímeros y vanos de quien escoge valores empobrecedores), o porque satisfacen un deseo pero dañan al mismo tiempo dimensiones profundas de las personas. ¿No es un valor conseguir más dinero, pero no es un daño enorme conseguir ese dinero a través de un fraude?

Las diferencias que existen entre los valores permiten establecer una jerarquía entre los mismos. Hay valores más importantes y otros más accesorios. Hay valores que llegan al espíritu y otros que miran sobre todo al cuerpo. Hay valores que promueven la unión y la armonía entre los hombres y otros que llevan al egoísmo y a la violencia. Hay valores que sirven sólo para la vida terrena y otros que llegan a la vida que existe tras la muerte.

Cuando entendemos lo que es un valor, descubrimos que casi siempre está acompañado por un “antivalor” o un “desvalor”. El valor de la solidaridad encuentra su antivalor en la insolidaridad. El valor del respeto tiene su correspondiente antivalor en el desprecio, etc.

A lo largo del siglo XX algunos filósofos elaboraron listas de valores y establecieron una escala de los mismos. Como un ejemplo, tomado del P. Joseph de Finance (1904-2000), podemos clasificar los valores en estos grupos:

a. Valores infrahumanos: existen realidades que valen para el ser humano en su dimensión más periférica. Por ejemplo, el placer, la fuerza física, la salud. Como dijimos, cada uno de esos valores tiene sus antivalores (el dolor, la debilidad, la enfermedad, etc.).

b. Valores económicos y “eudemónicos”: realidades con las que el hombre cree alcanzar cierta ganancia o beneficio desde el cual puede luego conquistar otras metas. Por ejemplo, el valor de la prosperidad, del triunfo, del dinero, etc.

c. Valores espirituales: realidades que valen porque permiten al hombre satisfacer sus deseos más profundos como persona, el conocer y el amar. Aquí encontramos los siguientes grupos de valores: del conocimiento (la verdad, la perspicacia, la memoria), de la experiencia estética (la belleza), de la vida social (la cohesión, la armonía, la solidaridad). También entran aquí los valores de la voluntad (fuerza de carácter, constancia). Algunos de estos valores se poseen de modo casi espontáneo; otros sólo pueden ser alcanzados después de un largo trabajo de formación y de esfuerzo.

d. Valores morales: son valores que tocan al ser humano en lo más profundo de sí mismo, en el uso de su libertad, en su responsabilidad. La enumeración podría ser larga, pero podemos mencionar los siguientes: la bondad de corazón, la rectitud de conciencia, la sinceridad, la autenticidad, la lealtad, la laboriosidad, la fidelidad, la generosidad, la servicialidad, la magnanimidad, la justicia, la honradez, la gratitud, etc.

e. Valores religiosos: son valores que se refieren a nuestras relaciones con Dios. Aquí podemos mencionar, por ejemplo, el valor de la oración, de la piedad, de la veneración, etc.

Si analizamos algunos programas para educar en los valores, notamos en seguida la ausencia de muchos de los valores que acabamos de mencionar, y la presencia de otros valores que tienen su importancia, pero que no son esenciales para la vida humana.

Por ejemplo, se habla mucho de la tolerancia, del respeto, de la apertura, del diálogo. Pero se olvida que cada uno de esos valores (a veces son virtudes) están relacionados o dependen de otros valores (y virtudes) sin los cuales no se consigue nada.

En otros programas hay cierta confusión, pues aparecen como superiores valores que son inferiores, si es que no se llega a mezclar valores y antivalores. Hablar, por ejemplo, del valor del sexo como si cualquier acto sexual fuese “valioso” por el hecho de producir un placer es no sólo contraproducente sino dañino, y lleva a consecuencias dramáticas al fomentar el desenfreno y la adicción (dos antivalores) en no pocos adolescentes.

Una sociedad que haga de la belleza física, de la “línea” (aparecer ante los demás con una figura juvenil), de la fuerza o del dinero los valores más importantes ha perdido la cabeza y avanza hacia su desintegración profunda, con consecuencias funestas en las vidas de miles de personas.

Para evitar esos errores, cualquier auténtica educación en los valores necesita reflexionar seriamente sobre lo que es el hombre y sobre aquellos bienes valiosos que le permiten acometer su existencia humana de modo correcto y bueno. Sólo con una buena antropología podemos reconocer la jerarquía de valores que pone a cada cosa en su sitio.

Los valores religiosos y morales son y deben ser los más importantes, porque se refieren a la dimensión decisiva de la existencia humana: su relación temporal y eterna con Dios y con los otros seres humanos. Luego siguen los valores del espíritu, que incluyen la disciplina mental para acceder a la verdad, para “retenerla” con una buena memoria y expresarla de modo claro y honesto; la fuerza de voluntad, que permite comprometerse en el trabajo, en el estudio o en las mil actividades de la vida familiar; la solidaridad, que lleva a los hombres a unir sus esfuerzos en la construcción de un mundo más acogedor; la justicia, que permite no sólo respetar los acuerdos o los derechos ajenos, sino promoverlos allí donde todavía son pisoteados... La lista podría ser muy larga, pero da una idea de lo urgente que es elaborar buenos programas de formación en los valores.

Una sociedad que sepa proponer un programa exigente y completo de valores, apoyados y vividos desde una educación para la virtud, permitirá que los niños, adolescentes, jóvenes y adultos maduren cada día en su humanidad, vivan abiertos a los demás, y se preparen en serio a la meta en la que se decide, para siempre, el bien verdadero de cada uno de nosotros: el encuentro eterno con Dios. ¿No debería ser esa la señal inequívoca de que hemos sabido ofrecer un buen programa de formación en los valores?

(Autor: P. Fernando Pascual - Fuente: Forum libertas)

domingo, 25 de abril de 2010

"El Padre y Yo somos uno"

Lectura del Santo Evangelio según San Juan (Jn 10, 27-30)

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y El es superior a todos. El Padre y Yo somos uno" . 

Palabra del Señor. 
Gloria a ti Señor Jesús. 

Quienes conocen de pastoreo de ovejas, saben de la relación tan particular que el pastor tiene con ellas. Las ovejas son animales frágiles y muy vulnerables. Ellas confían en su pastor, a quien reconocen por su voz.

De esta manera, Jesús grafica la relación que tiene con quienes lo amamos y lo seguimos. A diferencia de los falsos pastores que son los que no se comprometen con sus ovejas, Jesús, Dios Hijo, es el Buen Pastor que cumple con la voluntad de Dios Padre y nos da la Vida  Eterna.

Quien oye la voz de Nuestro Señor sabe reconocerlo como Dios, sabe distinguir su voz entre tantas otras voces de este mundo que, casi sin darnos cuenta, nos van alejando del recto camino.

Cuando Jesucristo nos dice que Él y su Padre son uno, nos está hablando de la íntima unión entre estas dos Personas. Junto con el Espíritu Santo, el Padre y el Hijo son Tres Personas distintas entre si, que se aman infinitamente al punto de hacerse Uno.

viernes, 23 de abril de 2010

La Nueva Era quiere invadir la oración cristiana

El New Age va invadiendo todas las áreas del quehacer humano, y como su meta principal es la destrucción de la fe cristiana, no es de extrañar la influencia de técnicas paganas en la oración cristiana. Por ello, haremos a continuación una breve comparación entre el Misticismo Oriental y la Mística Cristiana, de manera de poder estar alerta ante esta peligrosa amenaza, que está siendo promovida también desde dentro de la misma Iglesia -inclusive por Sacerdotes- y desde editoriales y librerías católicas. Hay suficientes libros religiosos y de oración enmarcados dentro de esta corriente del "New Age", así como cursos, talleres, conferencias, etc., que tratan de incorporar a la oración cristiana estas técnicas de oración venidas del Paganismo Oriental..

PROBLEMAS (errores) que se presentan en la actualidad
con relación a LA VIDA ESPIRITUAL y a LA ORACION


1. - La tendencia a "psicologizar", es decir, a igualar la vida espiritual con la Psicología. Esto da como resultado el reducir lo espiritual a ciertos estados de conciencia producidos por medios psicológicos o a tratar de explicar la experiencia espiritual por medio de la Psicología. Pero, si la vida espiritual es la relación personal con Dios, no puede ser reducida al análisis y a los métodos psicológicos.

2. - El uso de la llamada "meditación" del Misticismo Pagano Oriental, que tal vez por la asociación de la palabra “meditar” con la forma de oración cristiana que tiene ese mismo nombre, es aceptada por muchos como algo beneficioso, tanto espiritual, como emocionalmente. Se hace uso de estas técnicas para buscar en ellas un alivio a situaciones de conflicto, problemas de diversa índole, cansancio, stress, fatiga, o para tratar de llenar el vacío interior que deja en el alma el materialismo reinante en nuestro mundo.

Así describía el Papa Juan Pablo II en 1993 este doble problema:

"Las ideas del New Age a veces se abren caminos en la predicación, la catequesis, los congresos y los retiros, y así llegan a influir incluso en los católicos practicantes que tal vez no son conscientes de que estas ideas son incompatibles con la fe de la Iglesia.
"

"
Estos movimientos pseudo-religiosos intentan llegar a Dios a través del conocimiento y la experiencia basados en elementos que toman prestados de la espiritualidad oriental y de técnicas psicológicas."

"
Además, prestan poca atención a la Revelación y tienden a restarle importancia a la doctrina religiosa. Plantean, también, una vaga visión del mundo, la cual expresan mediante mitos y símbolos que son disfrazados de lenguaje religioso. Además, la concepción de Dios que presentan es incompatible con la Sagrada Escritura y con la Tradición Cristiana" (A los Obispos el 28-mayo-93). Sucede, entonces, que a través del New Age se está tratando de invadir todas las áreas del quehacer humano, y como la meta principal de éste es la destrucción de la fe cristiana, no es de extrañar la influencia de técnicas paganas en la oración cristiana."

(fuente: www.homilia.org)

jueves, 22 de abril de 2010

Día de la tierra y reingeniería social anticristiana

El 22 de abril se celebra el Día de la Tierra que en muchos aspectos está indisolublemente unido a los llamados derechos sexuales y reproductivos y a la Carta de la Tierra


El 22 de abril se celebra el Día de la Tierra que en muchos aspectos está indisolublemente unido a los llamados derechos sexuales y reproductivos y a la Carta de la Tierra para implantar una única y sincretista religión universal .

El manifiesto oficial del Earth Day Network 2006 (Red Día de la Tierra) comienza con un pasaje de la Carta de la Tierra, expresamente creada para sustituir a los 10 Mandamientos y llegar a ser el nuevo paradigma ético del nuevo milenio, como declaró en 1992 uno de sus promotores el ruso Mikhail Gorbachov.

“´La Tierra es nuestro hogar y el hogar de todos los seres vivos. La Tierra misma está viva. Somos partes de un universo en evolución. Somos miembros de una comunidad de vida interdependiente con una magnificente diversidad de formas de vida y culturas. Nos sentimos humildes ante la belleza de la Tierra y compartimos una reverencia por la vida y las fuentes de nuestro ser...´ (extracto de la Carta de la Tierra)”.


El Día de la Tierra

En 1970, uno de los mayores promotores económicos del control de natalidad, apoyó económicamente a un senador norteamericano , para instituir el Día de la Tierra. La paternidad sobre ese día se le atribuye al autor de la Carta Magna de la Tierra y la Declaración de Derechos Planetarios (1969), esta última presentada en una conferencia de la UNESCO, en San Francisco.

La iniciativa tuvo como base antiguas asociaciones ambientalistas norteamericanas como el Sierra Club (1862) y la Audubon Society (1905), y otras más modernas como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza fundada en 1948 y revitalizada en 1961 tras la creación del Fondo Mundial para la Vida Silvestre (World Wildlife Fund, WWF).

Estas organizaciones formaron una alianza con instituciones que se proponen descaradamente el control de la población mundial y en 1981, las asociaciones nombradas y la National Parks and Conservation Association, el Natural Resources Defense Council, Enviromental Action se unieron al Population Crisis Comitee, Population Reference Bureau, Zero Population Growth, el Population Action Council y la International Planned Parenthood Federation (IPPF), la multinacional del aborto y la perversión de menores, y formaron un bloque único para obtener del Congreso de los Estados Unidos planes concretos de control de población a nivel mundial.


La Red Día de la Tierra

Actualmente existe una red, la Earth Day Network, integrada por numerosas organizaciones abortistas, ecologistas, feministas, lesbofeministas, etc., como por ejemplo Population Action International, World Wildlife Fund (WWF), Women´s Environment and Development Organization (WEDO), Humane Society International, National Wildlife Federation, Earth Justice Legal Defense Fund, el Earth Council (Consejo de la Tierra-Carta de la Tierra), etc.

Encontramos en el Consejo Internacional de la Red a varios activistas del proyecto Carta de la Tierra y también de la Alianza de las Civilizaciones, la ex-directora del Fondo para la Población de la ONU, promotora del “derecho universal al aborto” y en concreto del Procolo Opcional del CEDAW. Ella sigue siendo asesora del Secretario General de la ONU, y actualmente es directiva del Centro para los Derechos Reproductivos (CRLP) de New York, que impulsa, promueve y sostiene económicamente causas judiciales a nivel mundial para legalizar el aborto, especialmente en latinoamérica (Colombia, por ejemplo).

Forman parte también en el Consejo para el Día de la Tierra, la activista del ecologismo catastrofista, cabeza del Worldwach Institute; y otros personajes promotores de la cultura de la muerte como Brundtland, que presidiendo una Comisión de la ONU que llevó su nombre, fue la primera sostuvo públicamente el binomio: control de natalidad-salvaguarda del medioambiente, y a la que le debemos el concepto de “desarrollo sustentable o sostenible”; ex-Directora de la Organización Mundial de la Salud; abanderada de los derechos sexuales y reproductivos (homosexualidad-aborto), etc.

El Consejo además, cuenta entre sus afiliados, sólo en los Estados Unidos, con más de 400 instituciones universitarias e institutos de estudios superiores.



Una religión única o el sincretismo universal

El Secretario General de la ONU, Kofi Annan en el año 2000, en el discurso inaugural de la sesión especial de la Asamblea General llamada Beijing+5, hizo suya una afirmación de las organizaciones eco-feministas enroladas en la Red Día de la Tierra: “Nosotros no somos huéspedes de este planeta. Nosotros le pertenecemos”. De este modo, Annan señaló una constante en los intentos de “reingeniería de las religiones”, un panteísmo cada vez menos disimulado, que informa lo que en documentos oficiales la ONU se llama globalización de las creencias religiosas.

En este contexto hay que encuadrar este “culto” al Día de la Tierra, informado por la Carta de la Tierra y con las organizaciones que la promueven como el Consejo de la Tierra, el Centro Interconfesional del Diálogo, (también llamado Templo del Entendimiento Universal); el Global Forum of Spiritual and Parlamentary Leaders for Human Survival; organizaciones eco-abortistas, indigenistas (cultos a la Pacha Mama, la Madre Tierra); lesbofeministas (cultos a la diosa Gaia); sectas orientalistas como la Bahá´í International Community, una institución new age pro-homosexual que, por ejemplo, organizó en Miami (1992), la Conferencia Mundial para el Desarrollo de la Mujer y el Medioambiente, en la que propuso una serie de tesis a favor del aborto seguro y legal como derecho de las mujeres y como medida para la protección del medio ambiente.

Un miembro del Consejo de la Carta de la Tierra y Premio Nóbel de la Paz, declaró: “hay que volver a reescribir la Biblia. Una biblia, en el que el hombre, el medio ambiente y Dios formen parte de un todo en el que no haya diferencias, para romper con las tradición abrahámica del judaísmo, el cristanismo y el islam, dominada por el antropocentrismo en el que se le da a la naturaleza una importancia secundaria” (NG 671). Luego, el ser humano no se distingue esencialmente de las demás creaturas animadas o inanimadas y, además es el “mayor depredador de la naturaleza”.

No se trata de ignorar el problema ecológico tan ampliamente expuesto por Juan Pablo II en su magisterio, sino de evitar que a través del ecologismo caigamos en un indiferentismo o un igualitarismo religioso inmanentista y neo panteísta. Sin ir más lejos, ni una palabra de los numerosos textos del Magisterio sobre este tema se encuentran en los programa ni en los guiones previstos para las “celebraciones”.


Propuestas que confunden

Dentro de los programas propuestos destacan en la Red Día de la Tierra las celebraciones para las “comunidades religiosas”. El programa aclara que es adaptable a todas las creencias, para aquellos que creen en "un dios creador" o "diversas divinidades", para "los evolucionistas moderados", para "quienes creen que la materia es un ser viviente", etc..., en definitiva una mezcla de la que nada bueno puede salir.



Participan en la Earth Day Network (EDN)

Interfaith Power and Light (IPL); Coalition on the Environment and Jewish Life (COEJL); Action Alerts; Jewish Vegetarians of North America (JVNA); National Council of Churches of Christ; National Religious Partnership for the Environment (NRPE); National Religious Partnership for the Environment (NRPE) is an alliance of independent (este grupo incluye a una oficina de la Conferencia Episcopal Norteamericana, al Consejo Nacional de Iglesias de USA, a la Coalition on the Environment and Jewish Life, y a la Evangelical Environmental Network).

Además participan los integrantes de la Interfaith Climate Change Network: Earth Day and Global Climate Change Links for Communities of Faith; CCC Interfaith Call to Action; Interfaith Works (IW); Evangelical Environment Network; Unitarian Universalist Ministry for the Earth; the United States Conference of Catholic Bishops (USCCB); Buddhist Peace Fellowship (BPF); Quaker Earthcare Witness; Indigenous Environmental Network.

Autor: Juan C. Sanahuja | Fuente: Noticias Globales

Fuentes: ONU, Earth Day 2006 Events; NG 116 (Con la Carta de la Tierra la ONU promueve el panteísmo universal y denigra al judaísmo, al cristianismo y al islam); 161, 428, 429, 623, 671, 738, 741, 748 (ONU-Carta de la Tierra: culto pagano). La información sintetizada en este informe está en los boletines de Noticias Globales que se encuentran en www.noticiaslobales.org, y en nuestros libros El Gran Desafío, Ed. Serviam, Buenos Aires 1995 y El Desarrollo Sustentable. La Nueva Ética Internacional, Ed. Vórtice, Buenos Aires 2003).

miércoles, 21 de abril de 2010

Para orar cuando te asusta el futuro

"Mirad las aves del cielo: no siembran ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?" (Mateo 6, 26)


PALABRA DE DIOS

Abandono en la Providencia

“«Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal.” (Mateo 6, 25-34)

“¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos.” (Lucas 12, 6-7)


Preocuparse por lo que vale la pena

“Tú que hiciste las cosas pasadas, las de ahora y las venideras, que has pensado el presente y el futuro y sólo sucede lo que tú dispones, y tus designios se presentan y te dicen: «¡Aquí estamos!»
Pues todos tus caminos están ya preparados y tus juicios previstos de antemano.” (Judit 9, 5-6)

“A los ricos de este mundo recomiéndales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en lo inseguro de las riquezas sino en Dios, que nos provee espléndidamente de todo para que lo disfrutemos; que practiquen el bien, que se enriquezcan con bellas obras, que den con generosidad y con liberalidad; de esta forma irán atesorando para el futuro un excelente fondo con el que podrán adquirir la vida verdadera.” (1 Timoteo 6, 17-19)


■“Jesús dijo: «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aunque alguien posea abundantes riquezas, éstas no le garantizan la vida. Les dijo una parábola: «Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: `¿Qué haré, pues no tengo dónde almacenar mi cosecha?´ Y dijo: `Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, edificaré otros más grandes, reuniré allí todo mi trigo y mis bienes y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe.´ Pero Dios le dijo: ´¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?´ Así es el que atesora riquezas para sí y no se enriquece en orden a Dios.»” (Lucas 12, 15-21)

■ “Confiadle todas vuestras preocupaciones, pues El cuida de vosotros.” (1 Pedro 5, 7)


El poder de la oración


■ “Jesús les respondió: «Tened fe en Dios. Yo os aseguro que quien diga a este monte: `Quítate y arrójate al mar´ y no vacile en su corazón sino que crea que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis.” (Marcos 11, 22-24)



No tener miedo en las dificultades


■ “Si Dios está por nosotros ¿quién contra nosotros? El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas?¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?, como dice la Escritura: Por tu causa somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero. Pero en todo esto salimos más que vencedores gracias a aquel que nos amó. Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 8, 31-32. 35-39)


■ “«No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. «Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla corroe; porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” (Lucas 12, 32-34)


ORACION


Oración para pedir serenidad:

Señor, concédeme la SERENIDAD, para aceptar las cosas que no puedo cambiar; VALOR, para cambiar las cosas que si puedo; y SABIDURÍA, para conocer la diferencia. Amén.



REFLEXION: Un Mensaje de Jesús

¿Por que te confundes y te agitas ante los problemas de la vida?

Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor. Cuando te abandones en mí todo se resolverá con tranquilidad según mis designios.

No te desesperes, no me dirijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierra los ojos del alma y dime con calma. JESÚS, YO CONFÍO EN TI.

Evita las preocupaciones, angustias y los pensamientos sobre lo que pueda suceder después. No estropees mis planes, queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser Dios y actuar con libertad.

Abandónate confiadamente en mí. Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente: JESÚS, YO CONFÍO EN TI.

Lo que más daño te hace es tu razonamiento y tus propias ideas y querer resolver las cosas a tu manera. Cuando me dices: JESÚS, YO CONFÍO EN TI, no seas como el paciente que le pide al médico que lo cure, pero le sugiere el modo de hacerlo. Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo, YO TE AMO.

Si crees que las cosas empeoraron o se complican a pesar de tu oración sigue confiando. Cierra los ojos del alma y confía. Continúa diciéndome a toda hora JESÚS, YO CONFÍO EN TI. Necesito las manos libres para poder obrar. No me ates con tus preocupaciones inútiles, Satanás quiere eso: agitarte, angustiarte, quitarte la paz. Confía sólo en mí abandonándote en mí. Así que no te preocupes, echa en mí todas tus angustias y duerme tranquilamente. Dime siempre: JESÚS, YO CONFÍO EN TI y verás grandes milagros. Te lo prometo por mi amor.

Jesús.

(fuente: catholic.net)

martes, 20 de abril de 2010

Resurrección, ¿Fe o historia?

La Resurrección de Cristo es un hecho de fe y también un acontecimiento histórico comprobable, nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC #647). La Resurrección de Cristo “fue un acontecimiento histórico desmostrable por la señal del sepulcro vacío y por la realidad de los encuentros de los Apóstoles con Cristo resucitado”. Sin embargo, la Resurrección también es “centro que trasciende y sobrepasa a la historia”.

La Resurrección de Cristo es un hecho demasiado importante como para quedar referido sólo como un acontecimiento histórico. En la Resurrección de Cristo está el centro de nuestra fe, porque “si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe” (1 Co. 15, 14), nos advierte San Pablo.

La Resurrección constituye ante todo la confirmación de todo lo que Cristo hizo y enseñó. Todas las verdades, incluso las más difíciles de comprender por el ser humano, encuentran su comprobación porque Cristo, al resucitar, ha dado la prueba definitiva de su autoridad como Dios. (cf. CIC #651)

Pero además, la Resurrección de Cristo, es comprobable históricamente. Los discípulos han atestiguado que verdaderamente se encontraron y estuvieron con Cristo resucitado. El sepulcro vacío y los lienzos en el suelo (cf. Jn. 20, 6) significan por sí mismas que el cuerpo de Cristo ha escapado de la muerte y de la corrupción del cuerpo, consecuencia de la muerte. (cf. CIC #657)

El primer elemento que se encuentra sobre la Resurrección de Cristo es el sepulcro vacío, lo cual no es realmente una prueba directa.


De hecho la ausencia del cuerpo podría explicarse de otro modo. María Magdalena creyó que “se habían llevado a su Señor” (Jn. 20, 13). Las autoridades, al ser informados por los soldados de lo sucedido los sobornaron para que dijeran que “mientras dormían, vinieron de noche los discípulos y robaron el cuerpo de Jesús” (Mt. 28, 11-15).

Sin embargo, el hecho es que las mujeres, luego Pedro y Juan, encontraron el sepulcro vacío y los lienzos en el suelo.

Y estos lienzos son ¡nada menos! que la Sábana Santa que cubrió el cuerpo de Jesús y el Sudario que cubrió su cara en el traslado de la cruz al sepulcro. Y San Juan nos dice en su Evangelio que él “vio y creyó” (Jn. 20, 8). Esto supone que, al constatar el sepulcro vacío, supo que eso no podía ser obra humana y creyó lo que Jesús les había anunciado. Además, intuyó que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn. 11, 44).

Las apariciones de Jesús Resucitado a tantos, comenzaron por las mujeres que iban a embalsamar el cuerpo de Jesús (cf. Mc. 16, 1; Lc. 24, 1) y que, por instrucciones del Resucitado fueron las mensajeras de la noticia a los Apóstoles (cf. Lc. 24, 9-10). Esta noticia fue confirmada por la aparición de Cristo, primero a Pedro, después a los demás Apóstoles. Y es por el testimonio de Pedro que la comunidad de seguidores de Cristo exclama: “¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón” (Lc. 24, 34).

Ante éstos y muchos otros testimonios de apariciones del Resucitado, es imposible no reconocer la Resurrección de Cristo como un hecho histórico.

Pero, además, sabemos por los hechos narrados que la fe de los discípulos fue sometida a la durísima prueba de la pasión y de la muerte en cruz de Jesús. Fue tal la impresión de esa muerte tan vergonzosa que -por lo menos algunos de ellos- no creyeron tan pronto en la noticia de la Resurrección.

Tengamos en cuenta que los Evangelios no nos muestran a un grupo de cristianos entusiasmados porque Cristo iba a resucitar o siquiera porque había resucitado. Muy por el contrario, nos presentan a unos discípulos abatidos, confundidos y asustados. Por eso no le creyeron a las mujeres y “las palabras de ellas les parecieron puros cuentos” (Lc. 24, 11).

Tan imposible les parece el más grande milagro de Cristo, su propia Resurrección, que incluso al verlo resucitado, todavía dudan (cf. Lc. 24, 38), creen ver un espíritu (Lc. 24, 39). Tomás ni siquiera acepta el testimonio de los otros diez (cf. Jn. 20, 24-27).


El escepticismo era tal, que en su última aparición en Galilea, en su despedida, algunos seguían dudando, según nos dice el mismo Mateo, uno de los doce. (cf. Mt. 28, 27)

Por lo tanto, la hipótesis según la cual la Resurrección de Cristo habría sido producto de la fe o de la credulidad de los Apóstoles no tiene asidero.

Toda esta argumentación es basada en el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC # 639 a #647 y #656 y 657).

(fuente: www.buenanueva.net)

lunes, 19 de abril de 2010

Acerca de LOS ÁNGELES CAíDOS o DEMONIOS

Antes de admitir a los Angeles a la visión plena de Su Gloria (Visión Beatífica), Dios los sometió a una prueba, al igual que el hombre tuvo su prueba.

La naturaleza de la prueba no se conoce con certeza, pero muchos teólogos sostienen que el Padre Eterno reveló a los Angeles la futura Encarnación de Su Divino Hijo, y les hizo saber que al Dios-hecho-Hombre deberían rendir adoración.

Luzbel, uno de los más gloriosos, elevados y bellos Angeles de la Corte Celestial, deslumbrado y ofuscado por el orgullo, habiéndose atribuido a sí mismo los maravillosos dones con que el Creador lo había dotado, se rebeló contra Dios, no aceptó el supremo dominio del Señor y se constituyó así en el "adversario" de su Creador levantando su gran grito de rebelión y de batalla: "No serviré" (Jer. 2, 20). "Seré igual al Altísimo" (Is. 14, 14). Muchos Angeles le siguieron en su orgullo. Se dice que hasta un tercio de ellos (ver Ap. 12, 4) ). Pero en ese momento otro gran Arcángel, igual en belleza y gracia que el arrogante Lucifer, se postró ante el Trono de Dios y, en un acto de adoración profunda, opuso al grito de batalla de Lucifer uno de amor y lealtad: "¿Quién como Dios?" ("Miguel").

Y es así como San Miguel Arcángel obtuvo su nombre con su grito de fidelidad, y es así como Luzbel se constituyó él mismo en Lucifer, "Satanás" ("adversario"), el Enemigo, el Diablo. A éste se han aplicado las palabras del Profeta Isaías: "¿Cómo caíste desde el Cielo, estrella brillante, hijo de la Aurora? ¿Cómo tú, el vencedor de las naciones, has sido derribado por tierra? En tu corazón decías: 'Subiré hasta el Cielo, y levantaré mi trono encima de las estrellas de Dios ... subiré a la cumbre de las nubes, seré igual al Altísimo' Mas ¡ay! has caído en las honduras del abismo." (Is.14, 12-15). (Según los exégetas estas palabras son una parábola alusiva directamente al Rey de Babilonia e indirectamente a Satanás, cuyo espíritu y acciones se reflejaban en la conducta del Rey)

La conclusión de esta batalla entre los Angeles Buenos y los ángeles malos se encuentra en el Apocalipsis (12, 7-10): "En ese momento empezó una batalla en el Cielo: Miguel y sus Angeles combatieron contra el Monstruo. El Monstruo se defendía apoyado por sus ángeles, pero no pudieron resistir, y ya no hubo lugar para ellos en el Cielo. Echaron, pues, al enorme Monstruo, a la Serpiente antigua, al Diablo o Satanás, como lo llaman, al seductor del mundo entero, lo echaron a la tierra y a sus ángeles con él".

Dice San Pedro: "Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los encerró en cavernas tenebrosas, arrojándolos al Infierno" (2a. Pe. 2, 4). "No hay arrepentimiento para ellos después de la caída, como no hay arrepentimiento para los seres humanos después de la muerte" (San Juan Damasceno). Y el Catecismo nos dice que no fue por un defecto de la Misericordia Divina que el pecado de los ángeles caídos no fuera perdonado, sino debido al carácter irrevocable de su elección. (cfr. CIC 392 y 393).


Enseñanzas del Papa Juan Pablo II
sobre "LA CAIDA DE LOS ANGELES REBELDES"


A continuación la Catequesis dada en la Plaza de San Pedro el 13-agosto-86 y ratificada por el Catecismo de la Iglesia Católica, en la cual el Papa trataba de exponer el Magisterio de la Iglesia frente a muchos errores que ha habido con relación a este tema:

Por una parte hay aquéllos que niegan rotundamente la existencia de Satanás y del Infierno, y hay otros que, aún aceptando su existencia, sostienen que al Infierno no va nadie, porque Dios es infinitamente Misericordioso, olvidando que Dios también es infinitamente Justo y de que el mismo Jesucristo nos advierte sobre la posibilidad de condenarnos (cfr. Jn. 3, 17 - Lc. 3, 17 - Lc. 16, 19-31 - Mt. 25, 31-46). Otros opinan que mencionándolo se asusta a la gente y que es mejor no poner el acento en lo negativo. Otros piensan que al no mencionarlos se les tiene más lejos o se les hace perder la influencia que indudablemente tienen sobre los seres humanos y sobre el mundo entero (cfr. CIC #395). Otros consideran que el Demonio no existe como un ser personal, sino más bien como un principio o una idea, como el "mal" en oposición al "bien"; o -más en la línea del "New Age"- que el "mal" es lo que cada uno quiera creer que es.

Todas estas posturas se contradicen con lo que es la enseñanza de la Iglesia Católica (cfr. CIC #391-395 y 413-415), según lo exponía el Papa Juan Pablo II en esta Catequesis, basándose en la Sagrada Escritura (cfr. Jn. 5, 19 - Mt. 13-38-39 - Mt. 17, 21 - Mc. 9, 29 - 1aPe. 5, 8 ) y en la que dejaba claramente sentadas, entre otras cosas, las siguientes:

1. Satanás sigue tratando de tentar al hombre a insubordinarse contra Dios como lo hizo con nuestros primeros progenitores.

2. Satanás y los ángeles caídos tratan de ocultarse. Así pueden mejor actuar contra el hombre en el mundo.

3. El Padre Nuestro, oración que Jesucristo nos enseñó, nos recuerda que estamos continuamente expuestos al Maligno: "no nos dejes caer en tentación; líbranos del Mal - del Maligno".


Decía textualmente el Papa:

"Veía yo caer a Satanás como un rayo", frase de Jesús (Lc. 10, 18) con la que el Señor afirma que el anuncio del reino de Dios es siempre una victoria sobre el Diablo ... Interesarse por esto quiere decir prepararse al estado de lucha que es propio de la vida de la Iglesia en este tiempo final de la historia de la salvación, así como afirma el Apocalipsis (cf. 12, 7) ...

El espíritu maligno trata de trasplantar en el hombre la actitud de rivalidad, de insubordinación a Dios. "Seréis como Dios" o "como dioses", fueron las palabras del tentador a los progenitores ... Como efecto del pecado de los progenitores, este ángel caído que es Satanás ha conquistado en cierta medida el dominio sobre el hombre. Esta doctrina constantemente confesada y anunciada por la Iglesia, encuentra dramática expresión en la Liturgia del Bautismo cuando se pide al bautizado que renuncie al demonio y a sus seducciones

... En las Sagradas Escrituras Satanás es llamado "el príncipe de este mundo" (Jn. 12, 31; 14, 30; 16, 11) e incluso el "dios de este siglo" (2a Cor. 4 ,4). Encontramos muchos otros nombres que describen sus nefastas relaciones con el hombre: "Belcebú" o "Belial", "espíritu inmundo", "tentador" "maligno", y, finalmente, "anticristo' (1ª Jn. 4, 3). Se le compara a un "león" (1ª Pe. 5, 8), a un "dragón" (en el Apocalipsis) y a una "serpiente" (Gen. 3).

Muy frecuentemente para nombrarlo se ha usado el nombre de "diablo", del griego ... que quiere decir: causar la destrucción, dividir, calumniar, engañar ... Y a decir verdad todo esto sucede desde el comienzo por obra del espíritu maligno que es presentado en la Sagrada Escritura como una persona, aunque afirma que no está solo: "somos muchos", gritaban los diablos a Jesús en la región de los gerasenos (Mc. 5, 9); "el diablo y sus ángeles", dice Jesús en la descripción del juicio futuro. (cf. Mt. 25, 41) ... Según la Sagrada Escritura y especialmente el Nuevo Testamento, el dominio y el influjo de Satanás y de los demás espíritus malignos se extiende al mundo entero. Las impresionantes palabras del Apóstol Juan: "El mundo está todo bajo el maligno" (1a Jn. 5, 19) aluden también a la presencia de Satanás en la historia de la humanidad, una presencia que se hace más fuerte a medida que el hombre y la sociedad se alejan de Dios

... El espíritu del maligno puede "ocultarse" de forma más profunda y eficaz: pasar inadvertido corresponde a sus "intereses". La habilidad de Satanás en el mundo es la de inducir a los hombres a negar su existencia en nombre del raci
onalismo y de cualquier otro sistema de pensamiento que busca todas las escapatorias con tal de no admitir la obra del diablo

... Se trata de un conflicto entre las fuerzas oscuras del mal y las de la redención. Comprendemos así por qué Jesús en la plegaria que nos ha enseñado, el "Padre Nuestro", termina casi bruscamente, a diferencia de tantas otras oraciones de su tiempo, recordándonos nuestra condición de expuestos a las insidias del Mal - Maligno: No nos dejes caer en la tentación, líbranos del Maligno."


(De la Catequesis del Papa Juan Pablo II en la Plaza San Pedro, 13-agosto-86)


ALERTA CON "ANGELES" QUE NO SON DE DIOS

Enmarcado dentro de las prácticas del New Age, existe una corriente muy difundida de “comunicación con los ángeles”. Pretenden los que llevan a cabo esta práctica- “comunicarse” a voluntad con supuestos “ángeles”.

Como hemos visto, el nombre de “Angel” viene del griego “mensajero”, pues los Angeles - los Angeles buenos- entre otras cosas, son mensajeros de Dios. Son seres inmortales, creaturas puramente espirituales, cuya función es servir a Dios, su Creador y obedecer solamente la Voluntad Divina.

Los Angeles pueden -pero solamente si Dios así lo desea- servir de ayuda especial a los seres humanos, como vemos en algunas narraciones de la Sagrada Escritura. Tal es el caso de Tobías, que fue acompañado por el Arcángel Rafael, sin darse cuenta de quién era su compañero (Tobías 5, 12). O también pueden servir de mensajeros, como fue el Arcángel Gabriel para la Santísima Virgen María en la Anunciación (Lucas 1, 26-37) y a San José cuando le habló en sueños en dos oportunidades (Mateo 1, 18-24 y 2, 13-15).

Los demonios o ángeles caídos, igual que los Angeles de Dios, son seres puramente espirituales, que mantienen todos sus poderes, con excepción de la gracia sobrenatural, que perdieron con su caída al oponerse a Dios.

La soberbia, el orgullo, fue la causa de la caída de los ángeles que ahora son demonios. Es decir, quisieron ser como Dios, actuar independientemente de El. Liderizados por quien fuera Luzbell, ahora Lucifer, se negaron a obedecer a Dios, se rebelaron contra su Creador.

Es artículo de fe católica que la caída del hombre vino por la tentación de Satanás (Lucifer) y que éste y los demás demonios continúan tentando y persiguiendo a la humanidad. Así leemos en la primera Carta de San Pedro (5, 8) y en el Concilio Vaticano II (G.S.13). Y nos apunta el Catecismo de la Iglesia Católica (#394) que este intento es tan fuerte y tan cierto, que Satanás trató de desviar al mismo Jesucristo de Su misión (Mateo 4, 1-11).

Los demonios siguen siendo seres superiores en inteligencia y poderes a nosotros los seres humanos, con una capacidad de engaño digna de su inteligencia y astucia, superiorísimas a las nuestras. No en vano Satanás es el inventor o “padre de la mentira” (Juan 8, 44), el Engañador, que busca engañar a los seres humanos sin descansar.

Tal es el caso de esta corriente que se propagó por el mundo entero y que fomentó la “comunicación” con supuestos “angeles”. Es claro, sin embargo, que el concepto cristiano de lo que son los Angeles de Dios es muy distinto a lo que trata de estimularse con esta corriente. Estas prácticas malignas son promovidas en libros, revistas, programas de TV, y a través de cursos y conferencias, y de toda clase de representaciones “angélicas” en fotos, imágenes, estatuillas, artículos decorativos, de joyería, etc.

Aunque las formas de hacer estos contactos con supuestos “ángeles” puede variar de un sitio a otro o entre los diferentes grupos, en general, según este movimiento, los ángeles supuestamente son “esferas de luz”, “energía pura”, dispuestos a establecer contacto con los hombres a través de técnicas ocultistas claramente enmarcadas dentro del “New Age”, tales como meditaciones paganas, repetición de “mantras”, apertura de “chakras”, entre otras, para poder entrar en lo que se ha dado por denominar “rata de vibración angélica”.

Los Católicos sabemos que los Angeles de Dios no están para responder a los deseos y caprichos de los seres humanos, ni mucho menos están esperando ser contactados a través de prácticas esotéricas. También sabemos que Satanás y sus demonios sí “se disfrazan de ángeles de luz” (2a. Cor. 11, 14), y que están prestos a proponernos engaños y a complacernos en todo lo que pueda alejarnos de la Voluntad Divina.

Los Angeles de Dios no están para obedecer a los seres humanos: obedecen solamente las órdenes de su Creador y sólo a El sirven.

(fuente: www.homilia.org)

domingo, 18 de abril de 2010

"Es el Señor"

Lectura del Santo Evangelio según San Juan (Jn. 21, 1-19)

Después de esto, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: "Voy a pescar." Le contestan ellos: "También nosotros vamos contigo." Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.

Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: "Muchachos, ¿no tenéis pescado?" Le contestaron: "No" El les dijo: "Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis." La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: "Es el Señor", se puso el vestido - pues estaba desnudo - y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos. Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan.

Díceles Jesús: "Traed algunos de los peces que acabáis de pescar." Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: "Venid y comed." Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: "¿Quién eres tú?", sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: "Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?" Le dice él: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Le dice Jesús: "Apacienta mis corderos." Vuelve a decirle por segunda vez: "Simón de Juan, ¿me amas?" Le dice él: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Le dice Jesús: "Apacienta mis ovejas." Le dice por tercera vez: "Simón de Juan, ¿me quieres?" Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: "¿Me quieres?" y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero." Le dice Jesús: "Apacienta mis ovejas. "En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras." Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: "Sígueme."

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Queridos hermanos y hermanas, que el Cristo resucitado de entre los muertos nos resucite también a nosotros y que su paz y su amor permanezcan siempre con ustedes.

Trataremos de profundizar sobre este hermoso texto que nos regala la liturgia en el evangelio de Juan.

Si prestamos atención al evangelio de Juan en su totalidad, notaremos que usa una serie de frases y palabras que nos dejan desconcertados, pero el autor del evangelio lo hace con una intención, de llevarnos de lo que no entendemos a una mayor claridad y entendimiento de la Palabra que Dios nos quiere regalar.

Dice que en aquel tiempo, Jesús se les apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades, es decir, luego de su resurrección se les apareció, y dice el texto que habían 7 de los apóstoles, es decir, estaban todos los apóstoles presentes y en ellos también nosotros (“Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, Natanael, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos”).

El hecho de que Simón Pedro les diga al resto: “Voy a pescar”. Y que ellos le respondieran: “También nosotros vamos contigo”. Significa un volver a lo anterior, es decir, a la vida que habían dejado cuando estaban con Jesús, era volver a una vida pasada porque la de ahora ya no les servía, no se sentían bien, no entendían qué sucedía con todo lo acontecido en Jesús.

Ellos “salieron y se embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada”; es decir, esa “noche” es la noche de la fe, la oscuridad del no comprender y poder ver con claridad lo que Jesús había realizado y lo que Él esperaba de sus discípulos. Era de noche, era la oscuridad de la fe en la que se encontraban sumergidos por no poder comprender y tener la mente embotada de sus cosas y pensamientos aunque ya habían visto al Señor resucitado y se les había aparecido confirmando que vivía.

Pero llegado el momento oportuno, cuando comenzaba a aclarar, pues dice el texto que “estaba amaneciendo, cuando Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron”. Ese ir amaneciendo en la vida de los discípulos era un primer paso, un ir abriendo los ojos de la fe a la gracia y la acción de Dios. Por eso también en la oscuridad de la noche no pescaron nada, porque no obraban en nombre de Jesús sino en su propio nombre.

Por eso Jesús les dijo: “Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces. Así lo hicieron, y luego ya no podían tirar de la red por tantos pescados”. Es lo que sucede cuando sabemos escuchar la Palabra pronunciada por Dios, por Jesús, nos abre la mente, la inteligencia y el corazón para poder comprender y ser obedientes a su llamado y a su pedido. Así, en nuestra vida, eso se vuelve fecundidad por la acción de Dios.

Y esto es así, tanto que cuando los apóstoles reciben el Espíritu son capaces de dejarlo todo y arriesgarlo todo con tal de ganar a Cristo y de llevarlo hasta los confines del mundo.

El texto de los Hechos de los Apóstoles nos dice que “en aquellos días, el sumo sacerdote reprendió a los apóstoles y les dijo: “Les hemos prohibido enseñar en nombre de ese Jesús; sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas y quieren hacernos responsables de la sangre de ese hombre”.

Son amenazados por anunciar y predicar a Jesús, sin embargo ellos no los escuchan y ponen primero a Dios que a los hombres: “Primero hay que obedecer a Dios y luego a los hombres. El Dios de nuestros padres resucito a Jesús, a quien ustedes dieron muerte colgándolo de la cruz. La mano de Dios lo exaltó y lo ha hecho jefe y salvador, para dar a Israel la gracia de la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de todo esto y también lo es el Espíritu Santo, que Dios ha dado a los que lo obedecen”.

Creo que este texto nos ayuda para concluir nuestra reflexión. Quien obra en la luz de la fe, a la luz de la Pascua de Cristo, escucha su voz, su mandato y es obediente a su Palabra, esa acción se vuelve fecunda, se vuelve fuerza evangelizadora sin límites, aún hasta sufrir por anunciar a Cristo.

Es un ejemplo que nos sirve a nosotros, cristianos, que nos decimos seguidores de Jesucristo. Los tiempos que corren no son para nada fáciles, al contrario, de mil maneras se persigue a los seguidores de Jesús, pero la fuerza para llevar a cabo su obra proviene de Él, pues es Él quien nos llamó y nos sostiene.

Tal es el punto, que los mismos discípulos, al ser azotados por pedido de los miembros del sanedrín y prohibirles hablar en nombre de Jesús, ellos se retiraron, felices de haber padecido aquellos ultrajes por el nombre de Jesús.

Hermanas y hermanos queridos en Jesucristo, Dios nos conceda un oído de discípulo para saber escuchar su voz, su Palabra y siendo obedientes a su amor seamos fervorosos misioneros y evangelizadores convencidos del anuncio pascual al mundo entero.

Amén.

Escrito por el Padre Patricio De la Torre sdb
(fuente: mensajes-de-dios.blogspot.com)

viernes, 16 de abril de 2010

Tres etapas en la vida contemplativa

1ª ETAPA:

En esta primera etapa de oración el esfuerzo del orante se concentra más que todo -y así debe ser- en evitar el pecado, aunque no siempre logra vencer el mal.

Como principiante tiene un conocimiento rudimentario de sí mismo y de Dios. Poco a poco el Señor le va descubriendo sus defectos y, si en lugar de excusarse, responde generosamente a la gracia buscando corregirse, Dios le va develando al alma su miseria y su pobreza, haciéndoselas ver a la luz de Su Infinita Misericordia.

Aún ignora el amor propio y el egoísmo que hay en su interior y se rebela con frecuencia al tener una contrariedad o sufrir alguna corrección. No pocas veces ve estos defectos mejor en los demás que en sí mismo, confirmando la advertencia de Jesucristo: "¿Cómo es que miras la paja en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el tuyo?" (Mt.7, 3).

Se puede decir que el principiante lleva dentro de sí un diamante envuelto todavía en otros minerales inferiores, y no conoce aún, ni el valor del diamante, ni la inferioridad de lo que lo cubre.

Su conocimiento de Dios es incipiente: quizá a través de la naturaleza o de las parábolas o de oraciones comunitarias o de la Liturgia. Aún no se ha familiarizado con los misterios de la salvación ni puede penetrar en el misterio de la Bondad Infinita de Dios.

Su amor a Dios es más bien un santo temor por miedo al castigo; posteriormente éste se convierte en miedo a ofender a Dios.

La oración del principiante es vocal, pudiendo ser de oraciones ya hechas u oraciones espontáneas, como una conversación con Dios. Poco a poco la oración se va simplificando cada vez más hasta intentar la oración de recogimiento. Si el alma va respondiendo generosamente a la gracia, el Señor suele enviar gozos sensibles en la oración o en la lectura de la Palabra.

En esta etapa existe el peligro de habituarse y complacerse demasiado en la gratificación que puede venir con la oración de recogimiento, como si lo sensible fuera un fin y no un medio. Se corre, entonces, el riesgo de caer en lo que San Juan de la Cruz denomina "gula espiritual", y también en un inconsciente orgullo sobre las cosas espirituales, al considerar inferiores a los demás.

Sin embargo, en esta etapa comienzan a brotar los primeros grados de humildad, que hace que desconfiemos de nuestras fuerzas y que confiemos en Dios.


2ª ETAPA:

Así como los Apóstoles sufrieron la privación de la presencia física de Jesús durante la Pasión y en ese momento de profunda crisis lo abandonaron y Pedro llegó incluso a negarle, éste, por el fervor de su arrepentimiento "lloró amargamente" (Mt.26, 75), y no sólo recuperó la gracia perdida, sino que fue ascendido a un grado superior. El Señor lo curó de su presunción (cfr. Jn.13, 6-38) para que fuera más humilde, poniendo su confianza en Dios y no en sí mismo.

No siempre la segunda conversión viene precedida -como en el caso de Pedro- de una caída más o menos grave; podría venir en forma de una injusticia que se nos hace, una persecución que debemos sufrir, etc. En este caso, el Señor nos ayuda a perdonar al causante de nuestra situación. En el caso de la caída, nos hace crecer -como Pedro- en humildad. Podría venir también esta segunda conversión en ocasión de la muerte de un ser querido, de una desgracia o fracaso, o de tantas circunstancias que nos hacen ver la poca importancia de las cosas terrenas, frente al gran valor de las cosas de Dios. Cualquiera que sea la situación, si se aprovecha adecuadamente de acuerdo al plan de Dios, hace que el alma pueda ascender a una etapa superior de la vida espiritual.

Esta purificación, correspondiente a lo que San Juan de la Cruz denomina "Noche Oscura de los Sentidos", consiste en una aridez o sequedad y hasta dificultad para la oración, causadas precisamente por el Señor, con la privación del alma del gozo o fervor llegado a través de la mente o los sentidos, para introducirla en una nueva modalidad de la gracia, la cual no es captada al principio por el alma.

Viene luego, una especial efusión del Espíritu Santo, cuya influencia se nota en una mayor apertura y docilidad del alma a sus inspiraciones.

En esta etapa de purificación en la aridez es sumamente importante la perseverancia. Por encima de las apariencias Dios está presente y no debemos caer en la tentación de dejar la oración.

Después de la segunda conversión el alma comienza a adentrarse en los Misterios de la Salvación, que van desde la infancia del Salvador y su vida pública, pasando por la Pasión hasta Su Resurrección y Ascensión, culminando con Pentecostés. Estos Misterios se nos ofrecen en toda su riqueza a través del Rosario y del Vía Crucis. En esta etapa el Rosario ya no es una repetición mecánica de Ave Marías, sino la oportunidad para penetrar en los Misterios de la Infancia, de la Pasión y de la Gloria de Cristo. Se convierten así estas devociones en verdaderas prácticas de contemplación y de influjo del Espíritu Santo.

Los Misterios Gozosos nos muestran las verdaderas alegrías que no mueren: la Anunciación del Dios-hecho-Hombre, el Nacimiento del Salvador ... Los nuevos Misterios Luminosos nos remiten a los hechos más importantes de la vida pública de Jesús y nos invitan a seguirle, al responder a su predicación del Reino y el llamado a la conversión ... Los Misterios Dolorosos y el Vía Crucis nos muestran el valor del sufrimiento y nos enseñan también a abrazar nuestra cruz, no sólo con resignación, sino con alegría ... Los Misterios Gloriosos nos muestran, frente a la fragilidad e insuficiencia de las cosas terrenas, el camino que nos lleva a la perfecta felicidad en la eternidad.

En esta segunda etapa va recibiendo el alma nuevas luces que a veces no comprende, pero que la ayudan a penetrar más y más el espíritu del Evangelio. Comienza a hacer vida la Palabra de Dios y la Eucaristía; empieza a sentir como propia la vida de la Iglesia, formando parte de alguna comunidad eclesial.

En su oración, dentro de la aridez propia de esta etapa, pueden darse actos aislados de contemplación. Gran impedimento para progresar es la presunción por la que uno cree saberlo ya todo en la vida interior. Aunque las lecturas espirituales son muy provechosas y necesarias, no debe dejarse la oración por éstas. Dice un gran Doctor de la Iglesia, que más aprendió orando al pie de un Crucifijo o frente al Sagrario, que en los libros más sabios, pues en la oración íntima (Contemplación) está el Espíritu que vivifica y en un instante instruye con una luz que hace comprender y hace vida, ideas muchas veces leídas y escuchadas, pero no comprendidas plenamente.

Surgen en esta etapa otros frutos del Espíritu, como la magnanimidad, la paciencia, la mansedumbre, la afabilidad, la fidelidad o perseverancia, la templanza o dominio de sí. Se da, además, la entrega total del alma a la Voluntad de Dios, llamada por Sta. Teresa "desposorio espiritual".

Sin embargo, en esta fase no queda el alma aún libre de las interferencias de la sensibilidad de la carne y del mundo, por lo cual a veces puede perder la paz y hasta retroceder y caer.

CARISMAS o GRACIAS EXTRAORDINARIAS:

En esta segunda etapa y continuando en la siguiente comienzan a surgir los Carismas o Dones Carismáticos, llamados por los Místicos Gracias Extraordinarias, que son dados para utilidad de la comunidad, pues su manifestación está dirigida hacia la edificación de la fe y como auxilio a la evangelización (cfr. 1ªCor.12, 7). Los diferentes Carismas se describen también en 1ª Cor.12, 8-11 y 12, 28 - Rom.12, 7 - Ef. 4, 11.

Los Carismas son, pues, dones espirituales, gratuitamente derramados, que no dependen del mérito ni de la santidad personal, ni tampoco son necesarios para llegar a la santidad. Sin embargo, el ejercicio abnegado de ellos de hecho produce progreso en la vida espiritual por ser actos de servicio al prójimo.


3ª ETAPA:

La tercera conversión es semejante a la de los Apóstoles cuando, después de la Ascensión, se vieron privados totalmente de la presencia del Señor en la tierra.

Todavía quedan en el alma impurezas que le impiden la total unión con Dios, que es la característica de esta tercera etapa. Por ello debe pasar por la más difícil de las purificaciones.

San Pedro nos dice es "preciso que todavía seáis afligidos con diversas pruebas, a fin de que la calidad de vuestra fe, más preciosa que el oro perecedero, que es probado al fuego, se convierta en motivo de alabanza, de gloria y de honor en la Revelación de Jesucristo" (1ª Pe.1, 6-8).

San Juan de la Cruz describe la Noche Oscura por la que el alma tiene que pasar para entrar en esta tercera etapa de unión con Dios como "la fuerte lejía de la purgación de esta noche del espíritu, sin la cual no podrá venir a la pureza de la unión divina". Esta tercera conversión o Noche Oscura del Alma -como la llama San Juan de la Cruz- no se trata de una aridez o sequedad, como en la segunda conversión, sino que es una verdadera desolación de orden espiritual: mientras el alma anhela a Dios, se siente abandonada de El.

Debe entonces el alma caminar a oscuras en pura fe. Tal como aconteció a los Apóstoles el día de la Ascensión del Señor. Hasta ese momento su intimidad con El iba siempre en aumento, pero ese día Jesús subió al Cielo, de modo que ya no le verían más en la tierra; les dejó privados de su presencia y de sus palabras que les daban vida. Y debieron sentirse muy solos y aislados, pensando en las dificultades de la misión que les había encomendado: la conversión de un mundo impío, sumergido en los errores del paganismo, y en las persecuciones y sufrimientos que les esperaban.

Debieron recordar entonces las palabras de Jesús: "Conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Divino Consolador no vendrá a vosotros; mas si yo me voy, os lo enviaré" (Jn.16, 7). Es decir, convenía que les privara de Su presencia sensible, pues estaban aficionados a la humanidad de Cristo y no podían elevarse al amor espiritual de Su Divinidad: no estaban aún preparados para recibir al Espíritu Santo.

Al considerar esta privación de la presencia terrena de Cristo que precedió a la profunda transformación que los Apóstoles sufrieron en Pentecostés, podemos ver en qué consiste esta Noche Oscura y cuál es su finalidad: queda el alma envuelta en una verdadera noche espiritual al verse privada de las luces que hasta ahora la iluminaban, para luego experimentar una efusión especial de unión con Dios.

Sin embargo, explica San Juan de la Cruz, que esta oscuridad no es realmente tal, sino más bien luz excesiva que encandila al alma. "La Divina Sabiduría nos parece oscura por estar muy sobre la natural capacidad de nuestra inteligencia y, cuanto más nos embiste, más oscura nos parece".

En esta prueba, como en otras, debemos creer muy firmemente en lo que el Señor nos ha dicho acerca de la eficacia purificadora del sufrimiento y de la cruz, y esperar contra todas las apariencias, orando continuamente.

Siguiendo a San Pablo: "Atribulados en todo, mas no aplastados; perplejos, mas no desesperados; perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados. Llevamos siempre en nuestra persona el morir de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra persona" (2ª Cor. 4, 8-12).

Puede ir esta Noche Oscura acompañada de grandes tentaciones, sobre todo contra la fe, como sucedió a muchos santos, entre ellos a Santa Teresita del Niño Jesús y San Vicente Paúl.

Así describe Santa Teresa de Jesús esta Noche Oscura del Alma: "¡Oh válgame Dios, y qué son los trabajos interiores y exteriores que padece un alma hasta que entre en la séptima morada ... Ningún consuelo se admite en esta tempestad ... En fin, que ningún remedio hay en esta tempestad, sino aguardar la misericordia de Dios, que a deshora con una palabra suya o una ocasión, le quita todo tan de presto, que parece no hubo nublado en aquel alma, según queda llena de sol y de mucho más consuelo!"

Esta tercera fase lleva a la unión total del alma con Dios, el más alto grado de unión con Dios posible en la tierra. Sta. Teresa la define como el "Matrimonio Espiritual". Es, según San Juan de la Cruz, "la transformación total en el Amado, en que se entregan ambas partes por total posesión de la una a la otra". Depende, entonces, de una perfecta donación del alma a Dios y de Dios al alma.

(Es importante hacer notar que la diferencia, aunque aparentemente sutil, de esta unión entre el alma con Dios de la Mística Cristiana y la auto-divinización que es propuesta fundamental del "New Age", a través del Monismo y del Panteísmo, radica en dos cuestiones fundamentales: 1ª) El alma humana no es parte, ni pasa a formar parte de la divinidad, como proponen el Monismo y el Panteísmo. 2ª) La transformación total en Dios de que habla San Juan de la Cruz no se da por "fusión" con la divinidad, sino por "posesión": el alma se entrega totalmente a Dios que la posee, tomando la dirección de toda su vida e inspirándola en cada uno de sus actos, y la creatura posee a su Dios, no sólo como a quien mora en ella, sino como a quien la vivifica, la mueve y la gobierna).

Por eso San Pablo describe esta etapa así: "Ya no soy yo quien vivo, sino es Cristo quien vive en mí" (Gal. 2, 20).

(fuente: www.homilia.org)

jueves, 15 de abril de 2010

Benedicto XVI, cinco años bajo ataque": Evaluación de un pontificado brillante

ROMA, 30 Mar. 10 / 06:10 am (ACI)

"Escrutando los signos de los tiempos hemos visto que nuestro primer deber en este momento histórico es anunciar el Evangelio de Cristo, porque el Evangelio es verdadera fuente de libertad y humanidad" (Card. Joseph Ratzinger)

Paolo Rodari es un vaticanista italiano que estudió ciencias políticas, filosofía y teología. Ha escrito en el diario Il Foglio un artículo titulado "Benedicto, cinco años bajo ataque" en el que explica cómo el Papa Benedicto XVI tiende a las decisiones "impopulares" por las cuales es constante e infundadamente criticado por muchos medios e incluso por algunos dentro de la Iglesia, y en el que además señala una serie de temas esenciales de este brillante pontificado.

Rodari comienza su artículo recordando las palabras del Santo Padre en la audiencia general del 10 de marzo en la que habló sobre San Buenaventura y el gobierno de la Iglesia. Para el santo, decía, "gobernar no era simplemente un hacer, sino sobre todo un pensar y rezar. Para Buenaventura ‘no se gobierna la Iglesia sólo mediante órdenes o estructuras, sino guiando e iluminando las almas’".

El vaticanista señala luego que frente a las "acusaciones sobre la gestión de la Iglesia que son hechos siempre importantes –las últimas vienen de un New York Times que informa los casos de dos sacerdotes, el estadounidense Lawrence C. Murphy y el alemán Peter Hullermann, para poner en discusión al Ratzinger Cardenal, prefecto del ex Santo Oficio desde 1981– ha respondido poniendo en práctica la enseñanza del teólogo franciscano. O presentando su propio ‘pensamiento iluminado’ como quiere ser la carta pastoral a la Iglesia en Irlanda".

Tras recordar el ataque mediático contra Pablo VI y Juan Pablo II, Rodari explica que un primer punto importante en el pontificado de Benedicto XVI fue el discurso a la curia romana en diciembre de 2005 en el que explicaba que el Concilio Vaticano no constituye una ruptura con el pasado, como afirman algunos. Su postura, sobre este y otros temas, explica el vaticanista Benny Lay, "todavía hoy genera fastidio fuera y dentro de la Iglesia".

El vaticanista comenta luego que muchos de los contenidos del Santo Padre "generan fastidio y aversiones. Incluso en el caso de los sacerdotes pedófilos: ¿cuánto fastidio genera, dentro de la Iglesia, el hecho de que Ratzinger siga insistiendo en el celibato de los presbíteros? Ante esto el Papa no se descompone. Y tampoco lo hizo cuando le fue negada la posibilidad de hablar en la Universidad La Sapienza. No se presentó en el aula magna pero igual envió su discurso y dejó un signo. ‘No quiero imponer la fe’, dijo. Y todos los diarios lo hicieron titular".

"Lo mismo sucedió –prosigue– cuando partió a África. Dijo que el SIDA no se puede superar con la distribución del preservativo. Se abrieron los cielos. La ‘inteligencia’ laica de media Europa lo atacó. Pero dijo una cosa justa: para combatir el SIDA solo sirve una educación del hombre que lo lleve a considerar el propio cuerpo de un modo distinto. Lo opuesto, en resumen, a una concepción narcisista y autorreferencial de la sexualidad".

Rodari comenta luego la reacción de algunos a su discurso en Ratisbona sobre la fe y la razón: "tocó el nexo existente entre la religión y la civilidad explicando que convertir usando la violencia es contrario a la razón y Dios. La cita de una frase de Manuel II Paleólogo, según el cual el Islam introduce solo ‘cosas malas e inhumanas como su directiva de defender por medio de la espada la fe’ desencadenó la indignación del mundo musulmán".

A los críticos de su decisión de liberalizar la Misa en latín con el motu propio Sumorum Pontificum y el levantamiento de la excomunión de los obispos lefebvristas, Rodari señala que el Papa Benedicto XVI "no solo hiere cuando habla, sino cuando toma decisiones que entran en el corazón de la Iglesia" que no buscan un "regresionismo" a la época anterior del Concilio Vaticano II, sino que los católicos crezcan en la comunión eclesial.

El vaticanista italiano también comenta la decisión del Santo Padre de autorizar el decreto que reconoce las virtudes heroicas de Pío XII, solo unos días antes de su visita a la Sinagoga de Roma: "el mundo judío reaccionó, pero el Papa lo decidió y en la sinagoga repite un concepto muchas veces señalado: ‘la sede apostólica desarrolló una acción de socorro hacia muchos judíos, con frecuencia de forma escondida y discreta’".

Rodari se refiere luego a la apertura de la Iglesia Católica a los miles de anglicanos que quieren volver a la plena comunión, decisión que tampoco ha agradado a algunos. Con la constitución apostólica Anglicanorum Coetibus Benedicto XVI abre las puertas a estos hermanos y les recordó a los obispos de Inglaterra su convencimiento de que "estos grupos serán una bendición para toda la Iglesia".

Finalmente el vaticanista se refiere al comentario de Piero Gheddo del Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras (PIME): "He viajado por el mundo y he conocido distintas realidades anglicanas. ¿Por qué quieren volver a la comunión con Roma? Porque una Iglesia que abre al mundo de modo desconsiderado aceptando la ordenación femenina y el ‘matrimonio’ homosexual no tiene sentido".

"El Papa combate para salvaguardar una Iglesia acorazada por la verdad y por esto hay quienes lo hostigan", concluye.

miércoles, 14 de abril de 2010

El camino de la oración, según Santa Teresa de Jesús

1. La oración: camino de amistad con Dios

Han habido variadas definiciones de Oración a lo largo de la historia. Santa Teresa de Jesús nos dejó una: "No es otra cosa oración mental, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama".

La Oración, entonces, es tratar como un Amigo a Aquél que nos ama. Y "tratar de amistad" y "tratar a solas" implica buscar estar a solas con Aquél que "sabemos nos ama".

Y a Dios le agrada estar con el hombre -como el amigo se goza en el amigo y un padre con su hijo. Dios siempre se agrada cuando el orante decide "estar a solas con El", orando, tratando con el Amigo.

La Oración, como la amistad, es un camino que comienza un día y va en progreso. El orante comienza a tratar al Amigo que le ha amado desde toda la eternidad, y así empieza a conocerle, a amarle, a entregarse a El, en una relación que sabe no finalizará, pues en la otra vida será un trato "cara a cara" y en felicidad infinita y perpetua.


2. La oración: camino de interiorización

"Tratar a solas" es indicativo de búsqueda de soledad y de silencio, para poder estar con el Amigo. "Acostumbrarse a la soledad es gran cosa para la oración", dice la Santa. Y a los principiantes dirá: "... han de menester irse acostumbrando a ... estar en soledad". Y, apoyándose en el Evangelio nos recuerda: "Ya sabéis que enseña Su Majestad que sea a solas, que así lo hacía El siempre que oraba".

La soledad/silencio debe verse como tiempos en los que el alma, sola y a solas, se vuelve a su Dios. Así, la soledad/silencio no es ausencia, sino presencia del Amigo.

En la soledad/silencio podemos captar la voz de Dios y las inspiraciones de Su Santo Espíritu. Orar no es tanto hablar nosotros a Dios, sino guardar silencio ante El: abrirle la puerta para que El se comunique a nosotros desde nuestro interior.

La Oración nos exige momentos específicos en el día para estar a solas con El que sabemos nos ama. Y tan importante es esto, que Teresa de Jesús presenta la búsqueda de soledad como prueba de la autenticidad de la Oración, al decirnos que la Oración acrecienta el deseo de soledad: "Desea ratos de soledad para gozar más de aquel bien".

Al estar a solas y en silencio, la persona va interiorizándose, o sea, va uniéndose a Dios que está en su interior.

Santa Teresa describe ese camino de interiori-zación en su obra "Las Moradas" o "Castillo Interior", y en ella compara al alma con un castillo que tiene muchos aposentos o Moradas,
"y en el centro y mitad de todas éstas tiene la más principal, que es adonde pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma".

Las Moradas son siete, equivalentes a siete diferentes niveles de interiorización, desde donde nos relacionamos con Dios.


3. La oración: camino de purificación

Santa Teresa nos dice que "Dios no se da a Sí del todo, hasta que no nos damos del todo". Así que si queremos que el Señor se apodere de nosotros con la Oración de Quietud y de Unión, debemos darnos por entero a El.

Y en esta donación total, nuestro peor enemigo es nuestro "yo". Dice la Santa que "no hay peor ladrón" que "nosotros mismos". Se refiere a las tendencias egoístas que tenemos que combatir, pues impiden nuestra libertad espiritual. El amar la voluntad propia antes que la de Dios nos carga de "tierra y plomo".

No siempre se tratará del deseo de cosas ilícitas; puede tratarse de cosas buenas, pero que están conforme a nuestra voluntad, a nuestro criterio. Hay que mirar por encima de nuestros conceptos humanos, por buenos que puedan parecer, y atender a la Voluntad de Dios antes que a la nuestra, porque dice el Señor: "Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son Mis Caminos. Como el cielo es más alto que la tierra, Mis Caminos son más altos que los vuestros; Mis Planes que vuestros planes" (Is. 55, 8-9).

También nos recuerda Teresa de Jesús que el "Venga a nosotros Tu Reino" (donación de Dios al alma) va, en el Padre Nuestro, junto al "Hágase Tu Voluntad" (donación del alma a Dios). Y nuestra donación a Dios es siempre una donación dolorosa, pues en ella Dios va purificando a la persona de apegos y afectos desordenados. Esta purificación a veces hace llorar el alma y sangrar el corazón, pero termina por dejarnos completamente libres para Dios.

El sufrimiento no hay que rechazarlo, pues cuando esto hacemos la cruz se vuelve más pesada. Tampoco debe verse como un peso que hay que aceptar necesariamente. En el sufrimiento hemos de reconocer la cruz que Dios nos brinda para nuestra purificación y para nuestra unión con El.

Si el Señor nos envía algo de sufrir, según Santa Teresa, eso es prenda de Su predilección. Jesús pasó por ese camino, siendo "Su Hijo Amado" (Lc.4, 17). Por eso, cuando Dios trata a un alma como a Jesús, es precisamente porque mucho la ama.

¿Parece locura, quizá masoquismo? Pero San Pablo nos advierte: "A nivel humano uno no capta lo que es propio del Espíritu de Dios, le parece locura; no es capaz de percibirlo, porque sólo se puede juzgar con el criterio del Espíritu" (1ª Cor. 2, 12).

La actitud de Teresa de total entrega a la Voluntad de Dios, no importa lo que Dios pida, no importa lo que Dios mande, viene mejor expresada en este poema, del cual hemos extraído algunas estrofas:

Vuestra soy, para vos nací, ¿Qué mandáis hacer de mí? Dadme riqueza o pobreza, Dad consuelo o desconsuelo, Dadme alegría o tristeza, Dadme infierno o dadme cielo, Vida dulce, sol sin velo, Que a todo digo que sí. ¿Qué mandáis hacer de mí? Dadme, pues sabiduría, O por amor, ignorancia, Dadme años de abundancia o de hambre y carestía; Dad tiniebla o claro día; pues del todo me rendí. ¿Qué mandáis hacer de mí? Dadme Calvario o Tabor, Desierto o tierra abundosa, Sea Job en el dolor, O Juan que al pecho reposa; Sea la viña fructuosa O estéril, si cumple así. ¿Qué mandáis hacer de mí? Si queréis, dadme oración, Si no, dadme sequedad, Si abundancia y devoción, Y si no, esterilidad. Soberana Majestad, Sólo hallo paz aquí. ¿Qué mandáis hacer de mí? Vuestra soy, para vos nací, ¿Qué mandáis hacer de mí?


4. La oración: camino de transformación

La Oración es transformante: si no cambia nuestra forma de ser, nuestro modo de vivir, nuestros valores, no está siendo provechosa, pues ORAR ES CAMBIAR DE VIDA.

El camino de Oración va siendo trazado por una secuencia de acciones que Dios va realizando en la persona que Lo busca sinceramente. La total entrega a Dios, la total identificación de la persona con Dios, no puede ser fruto sólo de nuestro esfuerzo personal, pues excede nuestra capacidad. Es fruto de la acción de Dios en el alma que se deja guiar por El, por el camino estrecho de la purificación interior, que lleva a la transformación de la persona en el modelo que es Cristo.

Sin embargo, Teresa de Jesús nos dice que es esencial la práctica de la virtud, pues es imposible ser contemplativo sin tener virtudes y que "es menester no sólo orar, porque si no procuráis virtudes, os quedaréis enanas".

Aunque Dios ha infundido en nosotros las virtudes en el Bautismo, sin mérito nuestro, no las hace crecer sin nuestra colaboración, siempre con la ayuda de Su Gracia.

Al practicar las virtudes, facilitamos la acción de Dios en nosotros y el alma se hace más apta para sentir y seguir las mociones del Espíritu Santo.

Tan importante es para Santa Teresa el crecimiento de las virtudes, que ha llegado a decir: "Yo no desearía otra oración, sino la que me hiciese crecer las virtudes". Y también: "Si (la oración) es con grandes tentaciones y sequedades y tribulaciones, y esto me dejase más humilde, esto tendría por buena oración".

La mejor oración, entonces, será la que más cambie nuestra vida, la que más nos lleva a imitar a Cristo, la que más no haga crecer en los "frutos del Espíritu", que refiere San Pablo en su carta a los Gálatas (5, 22).


5. La oración: camino de paz

Una persona totalmente entregada a la Voluntad de Dios, no puede sino vivir en paz, que es uno de los frutos del Espíritu.

No importa cuál sea la situación, propia o de nuestros hijos o familiares, si estamos entregados a Dios, si estamos en Sus Manos, estaremos en paz.

La paz no se prueba estando fuera de la tormenta. La paz es, ante todo, estar en serenidad en medio de la tormenta. Y la experiencia propia y/o de otros nos muestra que vendrán ratos de tormenta. Pero si tenemos confianza en el "Amigo que nunca falla", si nuestra voluntad es una con la Suya, ¿qué podemos temer?

"Señor: Tu nos darás la paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas Tú" (Is.26, 12). San Pablo corrobora esto en su "Todo lo puedo en Aquél que me conforta" (Fil.4, 13). Y Santa Teresa sintetiza la Oración como Camino de Paz en su breve poema:

"Nada te turbe, Nada te espante, Todo se pasa, Dios no se muda, La paciencia Todo lo alcanza; Quien a Dios tiene Nada le falta: Sólo Dios basta".


6. La oración: camino de servicio al prójimo

Las gracias místicas, aún las más elevadas, no son un regalo de Dios sólo para que el alma las disfrute, sino que son para fortalecerla, hacerla generosa y animarla a servir a los demás.

Para ayudar en el servicio al prójimo, en algún momento en la vida de oración, pueden comenzar a surgir en algunos orantes -como un auxilio especialísimo del Señor- los CARISMAS O DONES CARISMATICOS, llamados por los Místicos Gracias Extraordinarias, que son dados para utilidad de la comunidad, pues su manifestación está dirigida hacia la edificación de la fe y como auxilio a la evangelización y como un servicio a los demás, tal como lo indica San Pablo:

“En cada uno el Espíritu revela su presencia con un don que es también un servicio. A uno se le da hablar con sabiduría, por obra del Espíritu. Otro comunica enseñanzas conformes con el mismo Espíritu. Otro recibe el don de la fe, en que actúa el Espíritu. Otro recibe el don de hacer curaciones, y es el mismo Espíritu. Otro hace milagros; otro es profeta; otro conoce lo que viene del bueno o del mal espíritu; otro habla en lenguas, y otro todavía interpreta lo que se dijo en lenguas. Y todo esto es obra del mismo y único Espíritu, el cual reparte a cada uno según quiere” (1ª Cor. 12, 7).

Los Carismas son, pues, dones espirituales, gratuitamente derramados, que no dependen del mérito ni de la santidad personal, ni tampoco son necesarios para llegar a la santidad. Sin embargo, el ejercicio abnegado de ellos de hecho produce progreso en la vida espiritual por ser actos de servicio al prójimo.

En cuanto a los Carismas o Gracias Extraordinarias, hay que tener muy presente otro consejo de San Pablo:

“No apaguen el Espíritu, no desprecien lo que dicen los profetas. Examínenlo todo y quédense con lo bueno” (1a. Tes. 5, 19-21).

Y es así que mientras más se adelanta en la Oración, más debe acudirse a las necesidades del prójimo. La Oración que adormece, que ensimisma, no es genuina, pues la verdadera oración genera servicio a los hermanos. Para saber qué clase de oración se tiene, debemos medir cómo es nuestro compromiso con los demás, antes que apreciar cómo pasamos los ratos de oración.

La vida de oración debe ser un balance entre María y Marta, las hermanas de Lázaro (cfr. Lc. 10, 38-41), entre la vida contemplativa y la activa. A las almas de oración sin obras reprende la Santa, sin dejar a un lado su humor característico: "Cuando yo veo almas muy diligentes en entender la oración que tienen y muy encapotadas cuando están en ella, ... porque no se les vaya un poquito el gusto y devoción que han tenido, háceme ver cuán poco entienden del camino por donde se alcanza la unión, y piensan que allí está todo el negocio. Que no, hermanas, no; obras quiere el Señor, y si ves una enferma a quien puedes dar algún alivio ... te compadezcas de ella ... no tanto por ella, como porque sabes que Tu Señor quiere aquello".

Pero nuestra acción apostólica debe estar enraizada en Cristo, pues el apostolado no es labor humana, sino divina, a la cual prestamos nuestra colaboración, sólo como humildes instrumentos. Por ello el orante/apóstol debe sentir con Dios, debe poner su corazón en contacto con el de Dios, para que una vez lleno con el Amor de Dios por los hombres, se derrame en sus hermanos. Así, será el Amor de Dios y no el propio, imperfecto, el que continúe ayudando, sirviendo, actuando en el mundo. De allí que nuestro compromiso con los demás deba ser pasado por la oración, que si es genuina, es sitio desde donde se ven verdades, para evitar estar revelándonos a nosotros mismos, en vez de revelar a Aquél que es Todo Amor.

La Oración, así entendida, es presencia en los hombres y en la historia, desde Dios.

(fuente: www.homilia.org)
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