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lunes, 31 de mayo de 2010

Dios ¿Energía o Amor?

Dios seguirá siendo Tres Personas y nosotros seguiremos siendo también personas.
Un dios que no ama es la antítesis de Dios, pues esencialmente “Dios es Amor” (1ª Jn. 4, 16). Sin embargo, algunos en nuestros días se están construyendo un “dios” a su manera, a su medida, a su antojo ... y, sin darse cuenta, se están construyendo un “dios” que no puede amar. Y no puede amar ese “dios” inventado, post-modernista y “new age”, porque se pretende creer que Dios es simplemente “energía”. Y una simple “energía”, por más grande que pueda ser, no es capaz de amar.

Para los católicos -y también para los demás cristianos- Dios es todopoderoso, infinitamente poderoso, pero no es una simple energía. Para nosotros Dios no es mera fuerza: es un Ser, que conoce y que nos conoce a cada uno de nosotros en forma particular. Es un Ser que se relaciona con nosotros, y nosotros con El. Es un Ser que ama, y nos ama a cada uno de manera especial, tan especial que nos ama a cada uno como si cada uno fuera único, porque cada una de sus creaturas es única para El.

Más aún, sabemos que Dios es un Ser tri-personal. De eso se trata el misterio de la Santísima Trinidad: Dios es uno, pero hay tres Personas en Dios. Imposible de entender. Difícil de explicar. Aunque hay similitudes en nuestro mundo que nos ayudan a entender el concepto de Dios Uno y Trino: tres velas unidas en una sola llama, por ejemplo, nos dan una idea de la Trinidad. O el agua en estado sólido, líquido y gaseoso, son tres formas de una misma sustancia.

Y esas Tres Personas que son cada una el mismo y único Dios, se aman entre sí y nos aman a nosotros con un Amor que es Infinito, como Infinito es Dios.

Pero con ese monigote de dios que se está creando esta civilización post-modernista no hay posibilidad de relacionarse, pues más bien se cree que todos formamos parte de esa “divinidad energética” a la que llaman dios. Parece muy lindo el concepto de “formar parte” de dios. Pero al nosotros aparecer metidos dentro de esa “energía”, en esa pretendida unidad no hay distinción entre nosotros y esa “energía”. Y si no hay distinción entre nosotros y dios ¿cómo puede existir el amor?

Parece, incluso, que esa pretendida unidad de todos formando parte del dios energía, fuera lo mismo que la unión o comunión con el Dios único y verdadero que pregona el cristianismo y que, efectivamente, Dios nos ofrece.

Pero es muy distinto. En la verdad y realidad cristianas, Dios se da a los seres humanos y espera que nosotros nos demos a Él. Él nos comunica su Amor y desea que le amemos a Él (por cierto, sobre todas las demás cosas y personas). El nos ama para que nosotros le amemos y para que nos amemos entre nosotros con ese Amor con que El nos ama.

Y en ese Amor de Dios a nosotros, de nosotros a Dios y de nosotros entre sí, se da la unión. “Que todos sean uno como Tú, Padre, estás en Mí y Yo en Ti. Sean también ellos uno en Nosotros” (Jn. 17, 21).

Si amamos a Dios como Él desea ser amado por nosotros y si nos amamos entre nosotros con ese amor con que Dios nos ama, estaremos unidos a Dios para toda la eternidad.

Pero aún en el más allá, cuando esa unión se dará a plenitud, y los que hayamos obrado bien estaremos resucitados en cuerpo y alma gloriosos en unión plena en Dios, Dios seguirá siendo Dios y nosotros seguiremos siendo nosotros. Dios seguirá siendo Tres Personas y nosotros seguiremos siendo también personas. ¡Gracias a Dios que no seremos todos “energía”!

(Autor: R. de San José | Fuente: Buena Nueva / Círculo Bíblico)

domingo, 30 de mayo de 2010

Homosexualidad, aspectos sanitarios

Una cuestión que no se puede omitir (especialmente quienes integran las Comisiones de Salud del Congreso), es el aspecto sanitario, puesto que este es nuestro rol específico.

En tal sentido, hay que destacar el hecho de que en el plano médico la Asociación Norteamericana de Psiquiatría (APA), de modo muy controvertido, excluyó en 1974 la homosexualidad como trastorno de la sección Desviaciones sexuales de la segunda edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (el DSM-II), haciéndolo con una mayoría simple de los miembros generales de la misma (58%). La decisión fue fruto de una convulsiva votación: 5.816 votos a favor y 3.817 votos en contra, y cabe señalar que para la votación no hubo posibilidad de argumentar con estudios científicos, por lo que fue la primera y única vez que una decisión científica se resolvía por simple votación, lo que provocó fuertes reacciones en la Asociación y la promesa de no tratar nunca más cuestiones psiquiátricas de manera tan poco rigurosa en el futuro.

Y existe mucha polémica respecto a las razones de este cambio, puesto que no hay ninguna constancia de que la decisión se haya basado en la investigación científica sino en una simple votación. Y esta decisión es la que inspiró que el 17 de mayo de 1990, de manera bastante similar, la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyera la homosexualidad de su Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud. En lo personal considero importante saber cuáles son las razones por las cuales 3.817 psiquiatras votaron explícitamente en pro de la afirmación de que la conducta gay tiene base patológica, y esto demandaría un estudio más serio de la cuestión.

En cuanto a las consecuencias médicas, enfermedades y daños físicos a los que los gays (homosexuales activos) son vulnerables, estos podrían clasificarse del siguiente modo:

1. En un porcentaje significativo, la conducta homosexual no es racional sino compulsiva, y exige tratamiento para restablecer el dominio de la crisis neurótica que le da origen a la compulsión (al menos en un 30 %).

2. El 78% de quienes adoptan el estilo de vida gay contraen enfermedades transmitidas sexualmente: VIH-SIDA, gonorrea, infecciones de clamidia de tracoma, sífilis, herpes simplex, verrugas genitales, piojos púbicos, sarna, etc.

3. El SIDA en sus inicios llegó a convertirse en una pandemia a través de las actividades homosexuales activos (gays); y un ejemplo incontrastable del drama de la homosexualidad como vehículo implacable para la transmisión del SIDA, es el dramático incremento del contagio en las cárceles.

4. El estilo de vida gay determinó que, en 1992, el 83% del total de casos de SIDA en los Estados Unidos se diera entre varones con prácticas homosexuales y bisexuales, siendo los varones bisexuales el principal medio de transmisión de esta enfermedad a la comunidad heterosexual.

5. De acuerdo con los Centros para el Control de la Enfermedad del HIV-SIDA (CDC), los hombres homosexuales tienen muchas más probabilidades de contraer el SIDA que la población heterosexual en general.

6. Según el Departamento de Sanidad Pública de San Francisco, 75.323 casos de hepatitis registrados en hospitales públicos del Estado, 54.342 eran de personas con prácticas homosexuales (más del 70 %); y téngase en cuenta que San Francisco es el estado que tiene más gays. Y también hay estadísticas oficiales de otros lugares que confirman este hecho acaecido, en el último año, en realción al contagio de la hepatitis: Denver 29%, Nueva York 66%, Toronto 56%, Montreal 42% y Melbourne 26%.

7. La proporción de los suicidios en los gays (homosexuales activos), se llega a incrementar hasta un 1.300 % en relación a los heterosexuales u homosexuales no activos (es decir, los no gays).

8. El sexo anal, reivindicado insistentemente por el estilo de vida gay, es una conducta netamente anti-sanitaria, puesto que genera incontinencia fecal, hemorroides, fisura anal, cuerpos extraños alojados en el recto, desgarros rectosigmoideos, proctitis alérgica, edema penil, sinusitis química, quemaduras de nitrito inhalado, etc.; pues el ano y el recto son órganos que tienen la función única y exclusiva de excretar los desechos digestivos del cuerpo, y no poseen producción propia de lubricantes, la cual es necesaria para facilitar la penetración; además la mucosa es delicada y sus vasos sanguíneos pueden desgarrarse fácilmente y facilitar los contagios de modo exponencial. Y solamente la ceguera axiológica y médica podría aprobar la difusión de este tipo de conductas.

9. Soy consciente de que la pornografía sexual, que hoy día se promueve incluso en la televisión pública como oferta explícita, insiste en el sexo oral y el sexo anal como variantes normales de la cópula heterosexual; pero, en realidad, es poco serio dejar a un lado los estudios incontrastables que señalan los riesgos anti-sanitarios de estas uniones, por lo que considero que si este estilo de vida pretende el amparo de la ley, e incluso la adopción de niños, primero haría falta no tener miedo a enfrentar la verdad de los hechos y estudiar la cuestión, pero no al estilo norteamericano, es decir, por votación, sino por argumentación e investigación.

10. Teniendo en cuenta que en el debate habido el 15 de abril de 2010, en los que se autorizó a someter a la Cámara de Diputados el proyecto inicial de equiparación del matrimonio y las uniones gays, los defensores del proyecto, entre otros , María Elena Chieno, diputada de Corrientes por el “Frente para la Victoria”, tras alegar ser experta en “temas de género” y especialista en “violencia familiar”, afirmó que los que se oponen al proyecto “lo hacen por temor” al derecho de adopción, ella considera que, en este sentido, “el mayor peligro está en las parejas heterosexuales”, porque “la familia tradicional no me da ninguna garantía”. Esta cuestión, que no la introduzco yo, sino los defensores del proyecto, merece respuesta. Concretamente, los registros estatales confeccionados en los Estados Unidos enseñan que la población pederasta es homosexual en un 87 % de los casos; y téngase en cuenta que las personas con tendencias homosexuales (homosexuales no activos y activos –es decir, gays), sólo suman entre el 1 y 4 % de la población (según como se contabilicen las estadísticas). Y en estos tiempos en que tanto se ha fustigado a clérigos católicos por la pedofilia, hay que destacar que, en más del 90 % de los casos registrados en este sentido en los Estados Unidos, el clérigo pedofílico era también homosexual. Y considero importante tenerlo en cuenta especialmente a la hora de considerar que la equiparación plena de las uniones gays y el matrimonio conlleva, en relación a los gays, la potencial entrega en adopción de niños. Además, sabido es que los movimientos gay pugnan por reducir la edad legal o de consentimiento para las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, y por más que se pretenda atribuir otras intenciones a este hecho, esto no deja de ser una triste realidad tendiente a evitar la avalancha de sanciones legales por pederastia y pedofilia; al respecto invito a que se observe en las propuestas de modificación al Código Penal de la Nación, la llamativa coincidencia de los nombres de los diputados que avalan la reducción de la edad del estupro y la de quienes propugnan legitimar las uniones gay.

11. La práctica homosexual reduce en 20 años la esperanza de vida, aumenta 5 a 10 veces el riesgo de SIDA, y entre el 70% y el 78% de los gays han asegurado haber tenido una enfermedad de transmisión sexual.

12. Las personas (adultos y jóvenes) con prácticas homosexuales activas (gays), son más propensas a padecer enfermedades mentales (depresión, ansiedad, trastornos de conducta), abusar de las drogas y del alcohol y experimentar tendencias suicidas; y, en relación a esto último, la tasa de suicidios, comparada con la población heterosexual, en los Estados Unidos es de 1 a 13; lo cual demuestra que, cuando el cuadro patológico homosexual es severo, es necesario priorizar un tratamiento… en vez de negar la realidad.

En el 2007 se dijo: "El Sida es una enfermedad homosexual: acepten esto y pongan punto final al debate" (Jean Lorri, Directora ejecutiva del "Centro Homosexual y Lésbico" de Los Ángeles, California); y, en el 2008: "Señores, siendo homosexual o bisexual el 70 por ciento de las personas en este país que viven con Sida, no podemos negar que el HIV es una enfermedad homosexual, y tenemos que aceptar este hecho y enfrentarlo" (Matt Foreman, en su discurso de despedida como Director de la National Gay and Lesbian Task Force -una de las más agresivas instituciones pro-gay de los Estados Unidos).

Los gay insisten en inculcar que el Sida no sólo es homosexual, pero ahora tienen un nuevo problema, el mortal estafilococo dorado del Sida, está sufriendo una nueva y peligrosa mutación que sólo se contagia, casi exclusivamente, por la vía de la práctica de actos homosexuales.

 escrito por P. Chiessa
(fuente: www.salvemosalafamilia.com.ar)

viernes, 28 de mayo de 2010

Educar en valores

Nos hemos equivocado en la estrategia: no podemos prescindir de los valores como contenidos de cualquier proceso formativo

Existe un acuerdo generalizado en que debemos educar a toda persona y a ésta en su totalidad. Lo llaman educación integral o global u holística. Si decimos que debemos educar, no podemos, de ningún modo, prescindir de los valores como contenidos ineludibles de cualquier proceso formativo, pues no hay posibilidad alguna de llevar a cabo un verdadero proceso educativo, si los valores no están presentes en él. Cuando se educa, se hace desde lo que es el ser humano. Y éste no es un ser meramente biológico, desnudo de cultura. Exige ser interpretado como un ser moral.

La educación moral de la persona ha ocupado, hasta ahora, un segundo lugar en las prioridades del conjunto de la sociedad. Ésta ha demandado con mayor urgencia la formación intelectual y la preparación científica y técnica de las jóvenes generaciones para su inserción laboral en la sociedad. Y para este fin, se consideraba que la aportación de la educación moral era irrelevante.

Sólo cuando los problemas de la violencia, el consumo de drogas, la corrupción, los embarazos no deseados y otras lacras han sacudido fuertemente la paz y la tranquilidad social nos hemos vuelto hacia los valores como diques de contención de males que se nos vienen encima. Y entonces pedimos ayuda a la institución escolar para que, una vez más, venga en nuestro auxilio. Pero nos hemos equivocado en la estrategia. Hemos llamado a una puerta en cuyas manos no está la respuesta adecuada, ni tampoco la más eficaz a los problemas morales que nos afectan.

Si se demanda el equipamiento moral de nuestros jóvenes para hacer frente a esos problemas, se debe reconocer, aunque no guste, que la familia es el ámbito de intervención insustituible y privilegiada, la puerta a la que necesariamente hay que llamar por la naturaleza misma del valor moral. En ella no sólo se tiene una idea y un concepto sobre la justicia, la tolerancia, la solidaridad, la paz y la libertad. En ella no hay sólo discurso y reflexión, sino sobre todo acción.

Los valores son, en su raíz, convicciones profundas, creencias básicas que orientan y dirigen la conducta; creencias que se traducen necesariamente en modos y estilos éticos de vida que configuran un modo determinado de afrontar la existencia. Son como los ojos o ventanas a través de los cuales vemos y nos asomamos al mundo, lo juzgamos y lo valoramos. Los valores son aquellas cualidades que nos atraen y nos atrapan, que nos sacan de nuestra indiferencia, nos trastocan y transforman nuestra vida, nos ayudan a hacer un mundo más humano, más digno y habitable.

Los valores son siempre finalistas en tanto que componentes esenciales de la vida humana, y nunca pueden ser considerados como un añadido, ni siquiera ser empleados como medios o instrumentos para obtener otros fines. Si los valores sólo fuesen discurso y reflexión, el papel de la familia en el aprendizaje de los valores sería del todo secundario. Pero no es así.
El valor, en su estructura, no es sólo discurso, es también experiencia. Y es esta experiencia, en sus múltiples manifestaciones, la que nos mueve a incorporar a nuestra conducta la idea o concepto de un valor, lo que nos lo hace atractivo. Más aún, es la condición necesaria, la puerta de acceso para que el valor pueda ser aprendido. No hay lenguaje educativo si no hay lenguaje de la experiencia. Sin ella, sin referencia a ella, el discurso educativo se torna en un discurso vacío, inútil, sin sentido.

La experiencia en el aprendizaje de valores no es un mero recurso didáctico, ni tampoco un pretexto para otros fines. Es, por el contrario, el contenido educativo. La experiencia en educación no es un viaje de ida y vuelta, sino que es ir para quedarse. Y aquí es donde la intervención de la familia se hace imprescindible como lugar privilegiado para la experiencia del valor.

escrito por Francesc Torralba Roselló
(fuente: www.forumlibertas.com)

jueves, 27 de mayo de 2010

Lutero y la Biblia

escrito por Lluís Pifarré

Es una opinión bastante generalizada que la obra más significativa de Lutero, fue la traducción que hizo de las Sagradas Escrituras al idioma alemán, circunstancia que permitió que numerosas personas de cualquier condición pudieran acceder al conocimiento directo de la Palabra de Dios. También es una opinión, o más bien acusación bastante extendida -y el mismo Lutero fue uno de los que de forma más reiterativa la propagó- que la Iglesia Católica, movida por un exceso de celo, no facilitaba la lectura de la Biblia a sus fieles, para evitar que se deformara su mensaje si se dejaba a la libre interpretación de cada persona.

Consideramos no obstante, que esta acusación, es algo injusta y no fundamentada si se afirma de forma indiscriminada. En primer lugar, será el mismo Lutero quien nos informará que al ingresar en el convento de los agustinos de la ciudad alemana de Erfurt, movido por su deseo de hacerse fraile, el maestro de novicios de este convento Fr. Joan Greffenstein, le puso en sus manos “una Biblia forrada de cuero rojo”, y el nuevo novicio se entusiasmó de tal manera en su lectura que casi se la aprendió de memoria. Hay que recordar, que el estudio y el conocimiento de las Sagradas Escrituras era una norma obligatoria en las comunidades religiosas y constituya la fundamental fuente de inspiración para los frailes de vida ascética y contemplativa. Al mismo tiempo, en las diversas bibliotecas de las escuelas, universidades y monasterios de la Edad Media, existían Biblias de varias ediciones, ya que era la base de la enseñanza teológica y elemento esencial de la predicación y de la liturgia. Son testimonios de esta actividad bíblica los más de 8.000 antiguos manuscritos que se han conservado de la “Vulgata” latina, y entre el período de 1450 a 1522 se imprimió más de 160 veces la denominada “Biblia pauperum”, que era como el catecismo de las personas menos ilustradas.

Respecto a las publicaciones de Biblias a la lengua alemana, hay que poner de relieve, que mucho antes de que saliera publicada la Biblia de Lutero, ya habían sido catalogadas no menos de 18 traducciones; 14 traducidas al alto alemán y 4 al bajo alemán. De ellas se puede destacar la traducción completa que se hizo de la Biblia en el S. XIV en Baviera, cuya publicación tuvo tan buena acogida, que el impresor Joan Mentelin la hizo estampar en más de 13 ocasiones, convirtiéndola en una especie de “Vulgata” alemana. Se podría añadir en este balance, las numerosas ediciones parciales de salterios, epistolarios y evangeliarios, muchos de ellos traducidos a diferentes lenguas vernáculas. Uno de los múltiples poemas populares existentes en la Alemania del S XV, titulado “La nave de los locos”, se refería en uno de sus versos, a este dinamismo bíblico: “Todos los países están en la actualidad llenos de las Sagradas Escrituras, y de aquellas cosas que afectan a la salud de las almas”.

Si este conjunto de datos desmienten la acusación generalizada hecha a la Iglesia Católica sobre sus supuesto desinterés para dar a conocer la Biblia, será el historiador Francesc Falk quien aclarará, todavía mejor, la falta de base de estas acusaciones, por medio de su libro “Die Babel am Ausgange del Mittelalters” (Las Biblias realizadas en la Edad Media), publicado en Maguncia en el año 1905. En esta obra describe que en el tramo cronológico que hay entre la invención de la imprenta alrededor del año 1450 hasta el de 1520, se tradujeron más de 156 ediciones de Biblias católicas, cosa que en aquella época no estaba nada mal. Recordemos también, la traducción de la Biblia dirigida por el cardenal Jiménez de Cisneros que se publicó con 6 volúmenes en julio de 1517, con la denominación de “Biblia Políglota Complutense”, en cuya confección intervino un prestigioso equipo de humanistas, filólogos y orientalistas, que entre otras cosas, tuvieron el acierto de transcribir de forma paralela los textos originales del griego, hebreo y caldeo con la correspondiente traducción latina.

Retomando la cuestión de Lutero y su traducción de la Biblia, es conveniente encuadrarla en el ámbito de la situación social y tecnológica del S XV en Europa, puesto que gracias a la invención de la imprenta se multiplicaron las traducciones de la Biblia a las lengua vernáculas. Esta evento facilitó la posibilidad de poner al pueblo llano y de escasas letras en contacto con la Biblia, lo que incrementó la tendencia biblicista y antiescolástica que se manifestaba en muchos monasterios y universidades alemanas del S. XVI. Uno de los más importantes impulsores de este ambiente fue el afamado filólogo holandés Erasmo, que en 1515 escribía en su “Epiclesis”: “No estoy de acuerdo con aquellos que se oponen a que los ignorantes lean las divinas letras traducidas a la lengua vulgar. Desearía que todas las mujercitas leyeran el Evangelio y las epístolas paulinas. Y ¡ojalá que el agricultor con la mano en la arado fuese cantando algún pasaje de la Biblia e hiciese lo mismo el tejedor en su telar, y el caminante aliviase con esas historias el fastidioso viaje!. De eso deberían tratar las conversaciones de todos los cristianos”[1].

En el monasterio de Wittemberg, Lutero había leído y hecho suya esta exhortación de Erasmo, y a manera de brazo ejecutor del humanista holandés se propondrá llevar a cabo la traducción de la Biblia para darla a conocer a todos los alemanes. Esta tarea la inició en primer lugar con la traducción del Nuevo Testamento a la lengua alemana, aprovechando los últimos meses que le quedaban de su estancia en el bien pertrechado castillo de Wartburg, situado en la comarca de la Turingia, lugar en el que se escondió, huyendo de la sentencia condenatoria del edicto de Worms. En esta exigente tarea puso de manifiesto su capacidad de trabajo, pues en el período de tres meses (de diciembre de 1521 hasta principios de marzo de 1522, fecha en la que salió de su escondrijo, para recalar de nuevo en Witemberg) ya tenia prácticamente acabada la traducción del Nuevo Testamento.

Seis meses después, concretamente en septiembre de 1522, salió impresa esta traducción del Nuevo Testamento, con el titulo de “Das Newe Testament Eutzsch, Wittemberg”, en el que no aparecía ni el año ni el nombre del impresor, ni tampoco el de su autor, quizá para conseguir una mayor difusión del libro. En esta primera edición se imprimieron 3.000 ejemplares que se agotaron con rapidez, pues a finales del año siguiente ya salió publicada la segunda edición. Según cálculos de uno de los biógrafos de Lutero; Hartman Grisar, hasta el año 1537, se hicieron 16 ediciones en Wittemberg, sin contar las más de 50 ediciones en otras ciudades alemanas. Lutero realizó la versión germánica del Nuevo Testamento utilizando los procedimientos corrientes de aquel tiempo, que consistían en partir de la “Vulgata” latina, del original griego de los Setenta -a pesar de que Lutero no era un especialista en la lengua helénica- y también de las anteriores traducciones alemanas de la Biblia[2].

Arrastrado por su ardor evangelista, que se alimentaba de sus subjetivas vivencias interiores, Lutero consideraba que las anteriores traducciones de la Biblia no reflejaban el sentido teológico que deseaba darles, y atendiendo más al sentido que a la letra de los textos, utilizó un lenguaje tan vivo, natural y popular, que cualquier lector le podía entender sin excesivas dificultades. Con la traducción del Nuevo Testamento, Lutero pretendió corroborar sus propias doctrinas, y aprovechó la circunstancia para acusar a la Iglesia de que no había entendido el auténtico Evangelio, y de paso, para desacreditar e injuriar al papado y a la sede romana, especialmente a través de las polémicas ilustraciones que acompañaban algunas páginas de la edición, realizadas por el afamado dibujante Lucas Cranach “el Viejo”,

En cuanto a la traducción del Antiguo Testamento, su edición se retardó algún tiempo, debido en parte, al insuficiente conocimiento que tenía Lutero de la lengua hebrea. Esto le obligó a pedir la colaboración de un equipo formado por ilustrados colaboradores reformistas y por algunos reconocidos lingüistas[3]. Tal como ya hizo con el Nuevo Testamento, volverá a servirse de la traducción griega de los Setenta, de la “Vulgata” latina, y de las viejas versiones alemanas. La traducción completa de la Biblia, no la tuvo acabada y impresa hasta el año 1534, y estaba dividida en seis partes. Esta primera edición iba acompañada de prefacios y notas al margen, junto con varios grabados, muchos de ellos realizados por artistas desconocidos, que eran altamente ofensivos para los católicos. Esta edición tuvo una buena acogida en todas las comarcas de la germania, lo que obligó a realizar una nueva edición al año siguiente. Se calcula que entre el período de 1534 a 1584 se vendieron unos 100.000 ejemplares, una cifra considerable en aquella época.

Con el intento de mejorar estas traducciones, Lutero continuó revisando su Biblia en años sucesivos, ayudado por sus clásicos colaboradores. Merced a ello consiguió, que la corrección lingüística de su Biblia, superase a muchas de las ediciones de las antiguas Biblias germánicas, pues estas utilizaban un alemán bastante tosco y rudimentario, que dependía de los dialécticos existentes. Por otra parte, estas viejas traducciones copiaban casi literalmente de la “Vulgata”, reproduciendo una serie de latinismos y hebraismos de difícil comprensión que ya no se adaptaban suficientemente a la lengua popular de la germania del S XVI.

Es indudable que Lutero puso en tensión todas las fuerzas de su espíritu, i también de su cuerpo en la traducción de la Biblia a la lengua alemana, con el objeto de que no perdiera nada de sus típicos matices y de su estructura sintáctica. Esto le exigió traducir de forma literal y dar a muchas de las frases originales de las Sagradas Escrituras, unos giros diferentes de los tradicionales, obligándole a introducir términos que no se correspondían con los textos originarios, y modificaban su significado conceptual, con lo que la Palabra de Dios adquiría un sentido sospechosamente subjetivista. Lutero nos describe el método llano y directo en el que se inspiraba su peculiar traducción: “No se debe preguntar a las sílabas de la lengua latina como se tiene que hablar en alemán, a quien se debe preguntar es a la madre de familia en su casa, a los niños en la calle, al hombre común en la plaza, y mirarles la boca para comprobar como hablan, y según todo esto, traducir”[4] .

Impresionados los católicos por la gran difusión de la Biblia de Lutero, intentaron contrarrestar esta influencia publicando diferentes ediciones de la Biblia. Quizá las más conocidas fueron las del dominico Joan Dietenberger, publicada en Maguncia en 1534, y que tuvo una buena acogida. Si bien se ajusta a la “Vulgata” latina, hay que señalar, que se beneficia considerablemente de la traducción luterana. Otra edición de la Biblia fue la del prestigioso teólogo Joan Eck[5]; “Bibel auf hochteusch verdolmetsch, Ingolstadt”, 1537. Esta traducción es más exacta e independiente que la de Dietenberger, aunque no gozó de tanto éxito, quizá por su lenguaje más ilustrado, áspero y difícil. Algunos años antes, Jeronimo Emser, que falleció en 1527, había publicado un Nuevo Testamento utilizando un lenguaje claro y asequible, que en algunos aspectos se inspiró en el estilo popular del Nuevo Testamento luterano.

Los adversarios de Lutero le acusaron de falta de ortodoxia doctrinal y de forzar los textos sagrados para acoplarlos a su propias y subjetivas opiniones teológicas. El citado Jeronimo Emser, afirma que, en la traducción luterana del Nuevo Testamento había encontrado más de 1.400 errores y falsedades de todo tipo. Ante estos ataques, Lutero respondía con retadora arrogancia: “Mi doctrina es la de Cristo, y la de Cristo no es otra que la contenida en la Biblia, si me argumentan con un texto de la Escritura, yo les responderé con Cristo, contra la letra de la Escritura”[6] Desde el punto de vista teológico y doctrinal, son de mayor gravedad las acusaciones referidas a la arbitraria selección que hizo del Canon de los libros bíblicos, de tal forma que aquellos en los que encontraba apoyo suficiente para confirmar sus doctrinas los exalta como verdaderos, divinos y proféticos, en cambio, los que no expresan esta concordancia merecían su rechazo. El profeta de Wittemberg, no tendrá reparo en sostener que su propia interpretación de la Biblia, está incluso por encima de la autoridad de los Apóstoles: “Aquello que no favorece el conocimiento de Cristo, no es apostólico, aunque lo diga Pedro o Pablo; en cambio aquello que predica a Cristo, es apostólico, aunque lo diga Judas, Anás, Pilato y Herodes”[7].

Para Lutero, el Nuevo Testamento estaba constituido principalmente por el Evangelio de San Juan y por las cartas de San Pablo y San Pedro, en cambio, los tres evangelios sinópticos no le merecían mucho aprecio. En el prólogo de una de sus ediciones del Nuevo Testamento escribe: “Hay que distinguir entre libros y libros. Los mejores son el evangelio de S. Juan y las epístolas de S. Pablo, especialmente la de los Romanos, los Gálatas y los Efesios, y la 1ª epístola de S. Pedro, estos son los libros que te manifiestan a Cristo y te enseñan todo lo que necesitas para la salvación; aunque no conozcas ningún otro libro. La epístola de Santiago, delante de éstas, no es más que paja, pues no presenta ningún carácter evangélico”[8]. Por otra parte, niega que la epístola de los Hebreos pertenezca a S. Pablo; y de la epístola de S. Judas, dice que es un extracto de la de S. Pedro, y que, por lo tanto, es innecesaria. Respecto al Apocalipsis, expresará su rechazo, pues le disgusta que Cristo actúe como un severo Juez: “Yo no encuentro en este libro nada que sea apostólico ni profético” [9]. En cuanto a los libros del Antiguo Testamento, utilizará el mismo procedimiento arbitrariamente selectivo de aceptarlos o rechazarlos, según coincidan o no, con sus propias interpretaciones teológicas[10]. A pesar de ello, la Biblia de Wittenberg seguirá su imparable curso, y continuará siendo aceptada por un amplio sector del pueblo germano y también de los países del Norte de Europa

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Notas:

[1] Opera Omnia, VI 3

[2] El texto griego que le sirvió de base fue el Novum Testamentum graece de Nicolás Gerbel, que dependía del Novum Testamentum de Erasmo. También se sirvió de las Anotaciones de Lorenzo Valla, y de las Apostillas de Nicolás de Lyra.

[3] Este equipo que era una especie de Academia luterana, estaba formado por el helenista Felipe Melanthon, el profesor de exégesi bíblica Gaspar Cruciger, el profesor de hebreo J. Jonas, el del humanista y hebraista de Leipzig, Bernat Ziegler, el del predicador J. Bugenhagen, y el destacado discípulo de Reuchlin, Joan Foster, autor de un diccionario hebreo. El diácono J. Rörer, hacia de corrector i redactor del protocolo.

[4] Senbrief, 637. Las citas de Lutero, corresponden a les O. C. de la Edición de Weimar

[5] Joan Eck, conocido como “el teólogo de Ingolstadt”, se enfrentó de forma exitosa con Lutero, en la famosa disputa teológica que tuvo lugar en Lepizig, en el mes de julio de 1919, en la gran sala del castillo de Pleissemburg, regentado entonces por el duque de Sajonia, Jorge el Barbudo.

[6] WA 39, 1

[7] Prólogo a las epístolas de Santiago y Judas (Bibel VII, 384)

[8] Prólogo del Nuevo Testamento de 1546 (Bibel VI, 10)

[9] (Bibel VII, 404)

[10] Del Antiguo Testamento rechazará como libros apócrifos el de Judit, la Sabiduría de Salomón, el de Tobit, el Eclesiástico, Baruc, el primero y segundo libro de los Macabeos, algunas partes del libro de Ester, y otros fragmentos.

(fuente: www.apologeticacatolica.org)

miércoles, 26 de mayo de 2010

La Confirmación es para nosotros lo que Pentecostés fue para los Apóstoles

Este sacramento otorga al bautizado una intensificación de los dones del Espíritu Santo para que, de palabra y de obra, sea testigo de Cristo y propague y defienda la fe.

La Confirmación es para nosotros lo que Pentecostés fue para los Apóstoles. A pesar de que Jesucristo ya les había dado el Espíritu Santo (cf. Juan. 20, 22), los Apóstoles permanecían tímidos, ignorantes e imperfectos. Dios (que todo lo hace bien) procedió por grados sucesivos en la comunicación de sus dones. Los Apóstoles tenían ya el Espíritu Santo, pero aún no habían recibido la dotación que los hacía capaces de manifestar la fuerza del amor de Cristo: ésta la recibieron el día de Pentecostés. También nosotros recibimos por primera vez al Espíritu Santo en el Bautismo, pero es hasta la Confirmación donde recibimos la plenitud de sus dones. El sacramento de la Confirmación nos confiere una gracia y un poder especiales. Igual que la marca del Bautismo nos hace participar en el Sacerdocio de Cristo dándonos la capacidad de unirnos a Él en el culto a su Padre, la Confirmación hace que participemos con Cristo en su misión de implantar su Reino. Este sacramento nos impulsa a trabajar con Él en su tarea de añadir nuevos miembros a su Cuerpo Místico, y de hacer más fervorosos a los que ya lo son. Nuestras palabras y nuestras acciones ya no se orientan tan sólo a nuestra personal santificación, van además a hacer que la verdad de Cristo se haga real y viva en quienes nos rodean. El cristiano confirmado -llámesele soldado espiritual o adulto espiritual- se lanza gozoso al cumplimiento de su vocación. Fuerte en la fe y lleno de ardiente amor por todo hombre que nace de su amor a Cristo, siente un cuidado constante por los demás. Experimenta una inquieta insatisfacción si no hace algo que valga la pena, algo que contribuya a aliviar a otros las cargas de la vida, algo que contribuya a asegurarles la promesa de la vida eterna. Sus hechos y sus palabras proclaman a los demás: Cristo vive, y vive para ti.

Es fácil saber si hemos entendido este sacramento y obramos en consecuencia. Basta con preguntarnos: ¿Pienso cada día en mi deber de llevar a las mentes y a los corazones el conocimiento y el amor de Dios? En mi vida ordinaria, ¿doy testimonio de Cristo? En mi actitud con el prójimo, en mi trato con los que me rodean, en mis acciones todas proclamo: esto es lo que significa ser cristiano, esto quiere decir vivir según el Evangelio. Si la respuesta es no, entonces he de confesar que he venido desperdiciando un torrente de gracia: la gracia sacramental de la Confirmación. Es una gracia que tengo abundantemente a mi disposición si quiero utilizarla: la gracia de superar mi absurda mezquindad, mi pereza para trabajar por Dios, mi cobardía ante los respetos humanos, mi egoísta dedicación tan sólo a lo que me apetece...


(fuente: www.minostercermilenio.com)

Para orar cuando estás cansado o deprimido

"Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo, y aprendan de mi, que soy sencillo y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus vidas. Porqu mi yugo es suave y mi carga ligera." (Mateo 11, 28-30)


PALARA DE DIOS

Paciencia en la prueba


→ “¡Feliz el hombre que soporta la prueba! Porque superada la prueba recibirá la corona de la vida que ha prometido el Señor a los que le aman”. (Santiago 1, 12)



La fuerza nos viene de Dios


→ “¿Es que no lo sabías? ¿O es que no lo has oído? Dios eterno, Dios, creador de la tierra hasta sus bordes, no se cansa ni se fatiga; imposible escrutar su inteligencia. Que al cansado da vigor, y al que no tiene fuerzas la energía le acrecienta. Los jóvenes se cansan, se fatigan, los valientes tropiezan y vacilan, mientras que a los que esperan en Dios él les renovará el vigor, subirán con alas como de águilas, correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse.” (Isaías 40, 28-31)



No dejarse abatir por la tristeza


→ “No te abandones a la tristeza, ni te atormentes con tus pensamientos. La alegría de corazón es vida para el hombre, y la felicidad le alarga los días. Distrae tu alma y consuela tu corazón, aparta de ti la tristeza; pues la tristeza ha perdido a muchos, de ella no se saca ningún provecho. Envidia y malhumor acortan los días,” (Eclesiástico 30, 21-24)


Distinguir la tristeza buena de la mala


→ “En efecto, la tristeza según Dios produce un irreversible arrepentimiento para la salvación; mas la tristeza del mundo produce la muerte. Mirad qué ha producido entre vosotros esa tristeza según Dios: ¡qué interés, qué disculpas, qué enojo, qué temor, qué añoranza, qué afán, qué escarmiento”. (2ª. Corintios 7, 10-11)


Las fuentes de la alegría para el cristiano

→ “«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.”
(Mateo 5, 3-10)



Palabras de esperanza


→ “En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo.” (Juan 16, 20-21)



Confianza en el consuelo que viene de Dios

“Yo cambiaré su duelo en risas, los consolaré y transformaré en alegría su dolor.” (Jeremías 31, 13)


→ “Yo haré que cicatrice tu llaga, y sanaré tus heridas.” (Jeremías 30, 17)


→ “El que anda a oscuras y carece de claridad confíe en el nombre del Señor y apóyese en su Dios.” (Isaías 50, 10)


→ “En lo excelso y sagrado yo moro, y estoy también con el humillado y abatido de espíritu, para avivar el espíritu de los abatidos, para avivar el ánimo de los humillados”. (Isaías 57, 15)


→ “Clamarás, y Yahvé te responderá; pedirás socorro y dirá «aquí estoy».” (Isaías 58, 9)


→ “Seréis alimentados, en brazos seréis llevados, sobre las rodillas seréis acariciados. Como aquél a quien su madre consuela, así yo os consolaré”. (Isaías 66, 12-13)

→ “¿Sufre alguno entre vosotros? Que ore.” (Santiago 5, 13)


ORACIONES

Lo que Jesús nos ofrece:
Si lloras, estoy deseando consolarte.
Si eres débil, te daré mi fuerza y mi energía.
Si nadie te necesita, yo te busco.
Si eres inútil, yo no puedo prescindir de ti.
Si estás vacío, mi plenitud te colmará.
Si tienes miedo, te llevo sobre mis espaldas.
Si quieres caminar, iré contigo.
Si me llamas, vengo siempre.
Si te pierdes, no duermo hasta encontrarte.

(R. Prieto)


No tengo ganas de rezar

Esta tarde, Señor, no tengo ganas de rezar. No me sale hablar contigo hoy. Y no sé porqué. La apatía me domina. O tal vez, tengo miedo a escucharte. No quiero hacer ningún esfuerzo. Sólo desearía dormir, dormir profundamente, para que el tiempo pase, este tiempo de rutina y de flojera. Me acuerdo de que Jesús siempre nos dice: Sean perfectos...
Otras veces este consejo me animaba y me ponía en plan. Hoy, la verdad, no me dice nada...
Lo único que puedo decirte es, Señor,
Aquí me tienes, como soy.
Mi pobreza es posible que te complazca.
Mi sinceridad me dice que tú aceptas siempre lo que cada uno es, lo que cada quien tiene.
Esta tarde sólo tengo que presentarte esta mi situación lamentable.
Seguro que no puedo ofrecerte un día perfecto, nada extraordinario, nada importante.
Sí te presento lo que ahora siento: apatía, desgana. Recuerdo tantos días de silencio, Jesús, que tú pasaste en Nazaret. ¡Tantos días, tantos años! ¿Para qué?
Me hace pensar que tú también habrías tenido días aburridos, haciendo siempre lo mismo: del taller a la fuente, de la plaza a la sinagoga, con los mismos vecinos, con las mismas palabras, día tras día, año tras año, sin otro horizonte que las cuatro casas de tu desconocido e ignorado Nazaret.
Pero, allí, en tales situaciones, en tal aburrimiento, tú te entregabas al Padre con generosidad y esto era lo que te reconfortaba y lo que te reanimaba. Aquí me tienes, Señor Jesús, queriendo romper mi pereza, para comunicarme contigo. Acepta lo que tengo, tan mío. No tengo otra cosa que presentarte hoy. Si nadie te ama, mi alegría es amarte.


REFLEXION

Como cristianos no buscamos “una felicidad fácil (la paz de Cristo no es como la que da el mundo, nos dice el Evangelio); es la felicidad de una realización profunda según el plan de Dios, que es siempre salvación y hasta de alegría. El riesgo de privarse de esa felicidad o paz como conjunto de bienes que la constituyen, se encuentra en la resistencia a esa llamada, en perder la oportunidad de llegar a ser lo que Dios quiere que seamos. Por eso se requiere un sincero discernimiento de la Voluntad de Dios sobre nuestras vidas.” (Monseñor José Delicado Baeza, Arzobispo emérito de Valladolid)



TESTIMONIO DE LOS SANTOS

→ “Nos hiciste Señor para ti y nuestro corazón inquieto estará hasta que no descanse en ti” (San Agustín)

→ “Entro la caridad en mi corazón junto con la necesidad de olvidarme perpetuamente de mi misma, y desde entonces fui dichosa”. (Santa Teresita del Niño Jesús)

(fuente: catholic.net)

“La Patria es un don, la Nación una tarea”, dice el Cardenal Bergoglio

"1. La celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual distinto al que estamos viviendo. Urge recrear las condiciones políticas e institucionales que nos permitan superar el estado de confrontación permanente que profundiza nuestros males. La situación actual requiere una actitud de grandeza de parte de todos los argentinos, en particular de sus dirigentes. También nosotros, como pastores, nos sentimos interpelados por esta situación y no nos excluimos del examen de conciencia que se debe hacer.

2. La que sufre es la Nación toda; no es momento para victimizarnos ni para procurar ventajas sectoriales. “Aunque a veces lo perdamos de vista, la calidad de vida de las personas está fuertemente vinculada a la salud de las instituciones de la Constitución cuyo deficiente funcionamiento produce un alto costo social” . La calidad institucional es el camino más seguro para lograr la inclusión de todos en la comunidad nacional. Por eso, es necesario que los poderes del Estado, de acuerdo a su naturaleza, actúen respetando su legítima autonomía y complementándose en el servicio al bien común.

3. Si toda la Nación sufre, más duramente sufren los pobres. Este es un reclamo del cual nos volvemos a hacer eco, porque se trata de una deuda que sigue vigente, y que se lee “en los rostros de miles de hermanos que no llegan a vivir conforme a su dignidad de hijos de Dios” . Por ello, es el momento de privilegiar la sanción de leyes que respondan a las necesidades reales de nuestro pueblo, y no de detenerse en opciones fijadas por intereses que no tienen en cuenta la naturaleza de la persona humana, de la familia y de la sociedad.

4. La Patria es un don que hemos recibido, la Nación una tarea que nos convoca y compromete nuestro esfuerzo. Asumir esta misión con espíritu fraterno y solidario es el mejor modo de celebrar el Bicentenario de nuestra Patria.

5. Los cristianos invitamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a unirse a nosotros en la oración para invocar al Señor, que es la fuerza de su pueblo, y a pedirle por nuestra querida Patria argentina: “Salva a tu pueblo y bendice a tu herencia; apaciéntalos y sé su guía para siempre” . Una vez más ponemos estos deseos y esperanzas en las manos de Nuestra Madre de Luján."

martes, 25 de mayo de 2010

Convocatoria y Marcha por la Familia en la Ciudad de San Juan

Objetivos:

→ manifestar pública y pacíficamente nuestro apoyo a la institución Familiar formada sobre la unión del hombre y la mujer

→ brindar nuestro apoyo a los legisladores que votarán en contra del Proyecto de Ley que equipara las uniones homosexuales a la Familia instituida sobre la figura del Padre y la Madre.

→ manifestar que los temas que impactan en nuestra sociedad actual y futura, sean tratados mediante plebiscitos, en donde el pueblo argentino pueda expresar su parecer libremente.


Actos programados para el día Sábado 29 de Mayo:

16:00 hs - Concentración en Libertador y Las Heras. Firma y entrega simbólica del Manifiesto por la Familia.

17:00 hs - Marcha hacia Plaza 25 de Mayo (Las Heras, Ignacio de la Roza).

17:45 hs - Canto del Himno Nacional Argentino.

18:00 hs - Desconcentración.

La Manifestación se basará en los valores de respeto y civilidad, donde nuestras Familias (abuelos, padres, hijos y nietos) pacíficamente defenderán la institución Familiar, dentro del sano pluralismo que la democracia y la Constitución Nacional nos proponen.


Manifiesto por la Familia

1. El matrimonio se funda en el vínculo libre, permanente y exclusivo entre un varón y una mujer, en orden a la ayuda mutua para crecer y vivir en libertad, y a la procreación y educación de los hijos, naturales o adoptivos.

2. El vínculo matrimonial responde a un dato fundamental de la realidad humana: su condición sexuada. Es así origen de la familia, y en consecuencia célula básica de la sociedad humana. Su afirmación es un bien auténtico para toda la sociedad.

3. El matrimonio no es fruto del arbitrio humano ni una construcción social, y por tanto no se puede reconfigurar según las épocas, culturas o intereses de grupos particulares.

4. Los hijos tienen el derecho a ser procreados naturalmente, y a ser educados bajo la tutela de un padre y una madre, varón y mujer, que los amen y los respeten.

5. Es misión de los poderes públicos, de la sociedad en general y de todos sus miembros de forma individual, velar por la defensa de la familia constituida sobre la unión de un hombre y una mujer.

6. Cualquier medida legal que intente o permita equiparar la convivencia de personas del mismo sexo con el matrimonio, es un acto de gran vileza orientado a la destrucción de la sociedad humana, que deslegitima a quién lo comete, promueve, apoya o permite.


Por todo lo anterior manifestamos:

1. Nuestro compromiso firme y sincero con la defensa del matrimonio fundado en la unión del hombre y la mujer, y el apoyo o desarrollo de todas las iniciativas moralmente aceptables que con tal fin sean llevadas a cabo.

2. Nuestra intención irrenunciable a impedir la aprobación de cualquier ley que atente contra la familia basada en el matrimonio verdadero y a promover acciones que la doten de toda la protección legal que se merece.

3. Nuestro propósito de denunciar cualquier acción destinada a promover las uniones entre personas del mismo sexo como sujeto de los mismos derechos que el matrimonio, ya que estas uniones no prestan la misma función social, ni pueden ser equiparadas al matrimonio como lugar natural de educación de los hijos.

4. Nuestra exigencia permanente a los poderes públicos para que se desarrollen políticas tendientes a fortalecer y ayudar a la perdurabilidad de los lazos matrimoniales. El matrimonio debe ser protegido y ayudado con políticas de fomento, seguridad social, económicas y tributarias.

Invitamos a toda la ciudadanía, organizaciones, asociaciones y demás entidades públicas o privadas a suscribir este manifiesto. Para ello:

- Escriba su nombre, DNI, y profesión (sólo el nombre en caso de asociaciones) a

porlafamilia@salvemosalafamilia.com.ar

- Firme este Manifiesto y deposítelo en la urna simbólica frente al Centro Cívico de San Juan, el día 29 de Mayo de 2010 a las 16hs.


Manifiesto por la Vida

1. Toda la vida humana, desde el momento de la concepción hasta el último instante la misma, es un bien precioso en sí mismo y debe ser defendido.

2. Todo ser humano concebido tiene derecho a la vida, y a través de ella, a buscar el bien y la felicidad. Este es el primer derecho y más fundamental de las personas.

3. Es misión de los poderes públicos, de la sociedad en general y de todos sus miembros de forma individual, velar por la defensa de tan valioso derecho.

4. Cualquier medida legal o médica que anteponga los intereses económicos, o el bienestar físico o psíquico de una persona al derecho a la vida de otra es un acto de gran vileza, que deslegitima a quién lo comete, promueve, apoya o permite.

5. Todos los hijos, sin distinción de origen o nacimiento, tienen igual derecho a la vida (Art. 3°, Convención sobre los Derechos del Niño). No es lícito discriminarlos según sean “deseados” o “no deseados”. La despenalización o legalización del aborto introduce en la dinámica social mecanismos de exclusión y discriminación entre los niños por nacer.

Por todo lo anterior manifestamos:

1. Nuestro compromiso firme y sincero con la defensa de la vida y el apoyo o desarrollo de todas las iniciativas moralmente aceptables que con tal fin sean llevadas a cabo.

2. Nuestra intención irrenunciable a impedir la aprobación de cualquier ley que atente contra la vida humana y a promover acciones que la doten de toda la protección legal que se merece.

3. Nuestro propósito de denunciar cualquier acto delictivo, acción destinada a promover la muerte de seres humanos bajo el aborto, la eutanasia, el suicidio asistido o cualquier otra forma en que, actuando en contra de su esencia, se empleen actos médicos para destruir la vida en lugar de preservarla.

4. Nuestra exigencia permanente a los poderes públicos para que no se despenalice el aborto y la eutanasia, y a los partidos políticos para que dichas leyes sean confirmadas, reforzando el derecho a la vida de la persona desde su concepción hasta la muerte natural.

5. Nuestro aplauso y disposición a colaborar con todas las iniciativas de apoyo a mujeres embarazadas para permitirles terminar sus embarazos, así como de cuidados paliativos y asistenciales a pacientes terminales o incapacitados, que permitan aliviar la experiencia dura y dolorosa de enfrentarse al fin de la existencia.

(fuente: http://www.salvemosalafamilia.com.ar/)

lunes, 24 de mayo de 2010

Oración a la Virgen María Auxiliadora

Que tu Bendición santísima permanezca en mí noche y día,
en la alegría y en la tristeza,
en el trabajo y en el descanso,
en la salud y en la enfermedad,
en la vida y en la muerte y durante la eternidad.
OH Bendición de María Auxiliadora,
Dichoso quien te la pide, recibe y guarda,
y después de obtenerla aquí en la tierra
la lleve a su último suspiro como prenda de vida eterna.
Nuestro Auxilio esta en el nombre del Señor que hizo el cielo y la tierra.
Virgencita María Auxiliadora,
Acompáñame en mis viajes, en mis trabajos,
y protégeme de males y enfermedades.
María Auxiliadora,
Dame tu santísima Bendición Tú y Tu Santo Hijo,
para mi y para cada uno de mis familiares,
en este día y todos los días de mi vida.

Amén.

(fuente: http://www.virgenmariaauxiliadora.com/)

Quiero llegar hasta tus pies benditos

San Juan honró a María Auxiliadora

Este domingo 23 de mayo, la Ciudad de San Juan amaneció gris y con una tenue garúa que hacía presagiar un día invernal... pero no. A pocas horas de la hora señalada para dar comienzo la Procesión en honor a nuestra Madre, el sol se abrió paso entre las nubes y cambió totalmente el día para ponerse en sintonía.

Alrededor de diez mil personas se congregamos en la puerta de la Capilla María Auxiliadora del Colegio Don Bosco bajo el lema "Junto a María compartimos la Buena Noticia con los jóvenes". El recorrido de la Procesión fue por las calles aledañas al Colegio, en donde los fieles rezaron el Rosario y cantaron a Nuestra Madre. En esta ocasión, fueron múltiples los motivos para esta Fiesta: Pentecostés, el Bicentenario de la Patria, los 50 años del Colegio María Auxiliadora y los 80 años del Colegio Bosco en San Juan. La Santa Misa fue presidida por Monseñor Alfonso Delgado, Arzobispo de San Juan de Cuyo.


Además de la comunidad salesiana que dirige el Padre Andrés Peirone sdb, estuvieron también presentes el Padre Inspector Manuel Cayo y sacerdotes que llegaron encabezados por el Padre Juan Carlos Cavallera sdb desde la Escuela Agrotécnica de San Ambrosio, la cual está ubicada en Río Cuarto en la Provincia de Córdoba.

Fue un clima festivo y muy cálido el que se vivió en San Juan, en donde se dio otra muestra del fervor popular que en esta Provincia despierta Nuestra Madre Celestial.

Oración de Consagración a María Auxiliadora

¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.

Tú, pues, ¡oh Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra.

Te suplicamos ¡oh dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo.

Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas.

Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso.

Así sea.

Festejos por el centenario de la basílica María Auxiliadora en Buenos Aires

La parroquia San Carlos, de Hipólito Yrigoyen y Quintino Bocayuva, en el barrio porteño de Almagro, celebrará el próximo lunes 24 de mayo el centenario de la creación de la basílica María Auxiliadora con diversos actos, entre ellos una misa presidida por el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio.

La celebración eucarística será a las 19.30, previa procesión por las calles del barrio.

Ese día también habrá misas a cada hora entre las 7 y las 13, y por la tarde entre las 15 y las 17.

Los festejos culminarán el viernes 28 de mayo con el acto oficial por el centenario, que se realizará a las 20 en la Basílica con un concierto homenaje y la bendición de una placa recordatoria.


La historia

Según los historiadores religiosos, a fines del siglo XIX la zona porteña de Almagro experimentaba un marcado crecimiento poblacional y edilicio. Frente a esa situación, la congregación salesiana, que tenía bajo su responsabilidad la parroquia de "San Carlos", planteó la necesidad de construir un nuevo templo que sirviera para mejorar la atención espiritual de los vecinos.

El padre José Vespignani, inspector salesiano y párroco de San Carlos, anunció el 1° de abril de 1899 la construcción del nuevo templo en honor al Sagrado Corazón de Jesús y de María Auxiliadora.

La piedra fundamental del nuevo templo se bendijo y colocó el 24 de junio de 1900, siendo presidida la celebración por monseñor Juan Cagliero y el internuncio, monseñor Antonio Sabatucci.

Los padrinos fueron el entonces presidente de la Nación, Julio Argentino Roca, y la señora Teodolinda Fernández de Alvear.

El diseño de la Basílica y dirección de la obra le fue encargada al padre salesiano Ernesto Vespignani, arquitecto y hermano del padre inspector, que llegó especialmente desde Turín.

El padre Vespignani ideó un templo que cumpliera con la finalidad de recibir a los numerosos fieles que asistían, pero también a los cientos de alumnos del colegio Pío IX, anexo al mismo.

La Basílica fue solemnemente inaugurada el 24 de mayo de 1910, fiesta de María Auxiliadora, a quien se dedicó el altar-camarín, oportunidad en la que formó parte del "Homenaje popular al Centenario Patrio".


El templo

La basílica consta de tres niveles (planta central, galerías superiores y cripta) y una superficie de 1.800 metros cuadrados. Responde al estilo ecléctico, posee materiales originales de un valor artístico incalculable y está en un lugar emblemático de Almagro, al punto tal que es el símbolo central del escudo barrial.

La importancia que tuvo el templo desde su origen -tanto para la vida de la Iglesia como para la historia nacional- hizo que Pío XII lo elevara a la categoría de Basílica en 1942.

En 2006 la Basílica fue declarada "de Interés Histórico y Cultural de la Ciudad de Buenos Aires" por la Legislatura porteña.

Su notoriedad e importancia radican en su gran valor histórico cultural, y en que representa un lugar de encuentro para la "Familia Salesiana" de Almagro y de todo el país.

Miles de peregrinos provenientes de las distintas obras que los salesianos han sembrado en la Argentina desde su llegada en 1875 se acercan a la Basílica para rezar y honrar a María Auxiliadora, guía de la Obra de San Juan Bosco y cuya imagen fue bendecida por él mismo.+

(fuente: www.aica.org)

Bajo la lluvia los curuzucuateños caminaron hacia María Auxiliadora

Los fieles desafiaron al mal tiempo y marcharon hacia el monumento ubicado en el predio sobre ruta 126.

El Diario de Curuzú estuvo acompañando esta ya tradicional celebración católica en nuestra ciudad, que como cada año es organizada por la comunidad de la Parroquia San Juan Bosco.

La intensa lluvia caída en la tarde del domingo no fue impedimento para que cientos de curuzucuateños caminaran hacia el monumento a María Auxiliadora, ubicado sobre ruta 126.

El Diario de Curuzú estuvo acompañando esta ya tradicional celebración católica en nuestra ciudad, que como cada año es organizada por la comunidad de la Parroquia San Juan Bosco. La partida fue alrededor de las 14 horas del pórtico, el lugar típico de concentración. La gente desafió el mal tiempo y camino al encuentro de la Virgen. Cabe destacar que desde la policía se desplegó un operativo especial para resguardar la integridad de los fieles, también participó personal y vehículos de Bomberos, además personal de la Dirección de Tránsito.

En el predio se llevó a cabo una Misa, la que fue celebrada por el Padre Pablo Kolomi, quien en su Homilía señaló, “así como tenemos inspiraciones malas, que se llaman tentaciones, están también las buenas que nos viene de Dios a través del espíritu santo. Lo importante es saber tener bien abierto el oído y saber también discernir y rechazar el mal”.

“El espíritu santo también se llama espíritu de amor, porque es el amor entre el padre y el hijo. El padre y el hijo se aman infinitamente y ese amor nos es solamente algo, sino que es una persona, es el espíritu santo”, siguió diciendo el Sacerdote.

“Así como es el amor en Dios, también nosotros que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, vivimos en el amor, en la iglesia. Esa es la manera de poder darle lugar al espíritu santo en nuestra vida, viviendo el amor con nuestros hermanos y el amor a Dios”, añadió.

“Hoy que queremos honrar a la santísima virgen con esta peregrinación, tenemos en ella un modelo autentico de cómo dejar lugar a la acción del espíritu santo en nuestra vida. A veces somos devotos de la virgen, pero como lo manifiesto, haciendo lo que hizo ella”, afirmó.

“Ella siempre estuvo abierta a la acción del espíritu santo, a tal punto que fue la esposa del espíritu santo. Siempre y en todo momento tenemos que estar atentos para ver que es lo que Dios nos inspira a través de la acción del espíritu santo. Si estamos dispuestos así es la mejor manera de honrar a la virgen, escuchando al espíritu santo y siguiendo las huellas de su hijo Jesús”, expresó Kolomi.

“Que la virgen nos acompañe y nos bendiga y que todo el esfuerzo que hemos hecho para vivir como hijos de Dios la manifestemos en todo lo que el Señor nos pida”, concluyó diciendo en su mensaje.

(fuente: www.eldiariodecuruzu.com)

domingo, 23 de mayo de 2010

"Reciban al Espíritu Santo"

Lectura del Santo Evangelio según San Juan (Jn 20, 19-23)

Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa dónde se hallaban los Discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los Discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío Yo". Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban al Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar".

Palabra del Señor.  
Gloria a ti Señor Jesús.

Queridos hermanos y hermanas, que el Cristo resucitado de entre los muertos que nos envía su Espíritu, nos colme con su paz y su amor.

Hoy celebramos con toda la Iglesia la venida del Espíritu prometido por Jesús. El Espíritu es la misma vida de Dios. En la Biblia es sinónimo de vida, de dinamicidad. El Espíritu derramado en Pentecostés nos remonta al corazón mismo de la experiencia cristiana y eclesial.

Los Hechos de los Apóstoles nos relatan el evento de Pentecostés, el cumplimiento de la promesa hecha por Jesús (Lc 24,49: “Por mi parte, les voy a enviar el don prometido por mi Padre quédense en la ciudad hasta que sean revestidos de la fuerza que viene de lo alto”; Hch 1,5.8: “Ustedes serán bautizados con Espíritu Santo dentro de pocos días... ustedes recibirán la fuerza del Espíritu Santo”).

Jesús resucitado, al enviar al Espíritu Santo, capacita a la naciente comunidad para una misión universal. Pentecostés es una fiesta judía conocida como “fiesta de las semanas” (Ex 34,22; Num 28,26; Dt 16,10.16; etc.) o “fiesta de la cosecha” (Ex 23,16; Num 28,26; etc.), que se celebraba siete semanas después de la pascua.

Lucas utiliza en primer lugar el símbolo del viento para hablar del don del Espíritu: “De repente vino del cielo un ruido, semejante a una ráfaga de viento impetuoso y llenó la casa donde se encontraban” (Hch 2,2). El evento ocurre “de repente”, es una forma de decir que se trata de una manifestación divina. El ruido llega “del cielo”, es decir, del lugar de la trascendencia, desde Dios. Y es como el rumor de una ráfaga de viento impetuoso.

Tanto en hebreo como en griego, espíritu y viento se expresan con una misma palabra (hebreo: ruah; griego: pneuma). No es extraño, que el viento sea uno de los símbolos bíblicos del Espíritu. Recordemos el gesto de Jesús en el evangelio, cuando “sopla” sobre los discípulos y les dice: “Reciban el Espíritu Santo” (Jn 20,22).

“Entonces aparecieron lenguas como de fuego, que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos” (Hch 2,3).El fuego, que es símbolo de Dios como fuerza irresistible y trascendente. Todo lo que entra en contacto con él, como sucede con el fuego, queda transformado. El fuego es también expresión del misterio de la trascendencia divina. En efecto, el ser humano no puede retener el fuego entre sus manos, siempre se le escapa; y, sin embargo, el fuego lo envuelve con su luz y lo conforta con su calor. Así es el Espíritu: poderoso, irresistible, trascendente. “Todos quedaron llenos del Espíritu Santo”.

El Espíritu de Pentecostés inaugura una nueva experiencia religiosa en la historia de la humanidad: la misión universal de la Iglesia. El día de Pentecostés, la gente venida de todas las partes de la tierra “les oía hablar en su propia lengua” (Hch 2,6.8).

Jesús “se presentó en medio de ellos” (v.19). El texto habla de “resurrección” como venida del Señor. Cristo Resucitado no se va, sino que viene de forma nueva y plena a los suyos (cf. Jn 14,28: “me voy y volveré a vosotros”; Jn 16,16-17) y les comunica cuatro dones fundamentales: la paz, el gozo, la misión, y el Espíritu Santo.


Los dones pascuales por excelencia son la paz y el gozo. La misión que el Hijo ha recibido del Padre ahora se vuelve misión de la Iglesia: el perdón de los pecados y la destrucción de las fuerzas del mal que oprimen al ser humano. Para esto Jesús dona el Espíritu a los discípulos. En el texto, en efecto, sobresale el tema de la nueva creación: Jesús “sopló sobre ellos”, como Yahvé cuando creó al ser humano en Gen 2,7 o como Ezequiel que invoca el viento de vida sobre los huesos secos (Ez 37).


Con el don del Espíritu el Señor Resucitado inicia un mundo nuevo, y con el envío de los discípulos se inaugura un nuevo Israel que cree en Cristo y testimonia la verdad de la resurrección. La misión de la Iglesia que continúa la obra de Cristo realiza la renovación de la humanidad como en una nueva obra creadora en virtud del poder vivificante del Resucitado.


Todo esto nos habla de la misión a la cual nos envía el Señor a través de la acción del Espíritu. Nos llama a ser una nueva creación con su Iglesia, y este estar llenos de su Espíritu nos impulsa a dar testimonio de la obra redentora de Cristo.

(fuente: http://mensajes-de-dios.blogspot.com/)

sábado, 22 de mayo de 2010

El Espíritu Santo en la Biblia

1. Jesús, antes de subir al cielo, anunció como promesa, que enviaría al Espíritu Santo: Juan, 16,7.

2. Jesús insistió en esa promesa: Hechos 1,8; Juan 16 y 26.

3. Cumplió la promesa apareciendo el día de Pentecostés en forma de lenguas de fuego: Hechos 2, 1-4 y 16.

4. El Espíritu Santo viene a nosotros por el bautismo: Hechos, 2, 38 y 41.

5. Él derrama en nuestros corazones la gracia y la caridad: Romanos 5,5; 8,26.

6. Viviendo en gracia, somos templos del Espíritu Santo: 1 Corintios 3,16; 6,19.

7. La Trinidad Beatísima está también en nosotros: Juan 14,23.

8. No apaguen el Espíritu Santo (arrojándolo por el pecado mortal) 1 Tesalonicenses 5, 19.

9. En la Confirmación se recibe con mayor plenitud de gracia y de dones: Hechos
14,17; 19, 5-6.

10. Los Dones del Espíritu Santo: Isaías 11,2.

11. Los Frutos del Espíritu Santo: Gálatas 5, 22.

12. El Espíritu Santo instituye la autoridad en la Iglesia y obra la remisión de los pecados: Hechos 20, 28; Juan 20, 22-23.

13. En la persecución, Él será quien hable por nosotros: Lucas 12, 11; Mateo 10,20.

14. Es el alma de la Iglesia que nos une y santifica: Efesios 2, 18; 1 Corintios 6, 11; Romanos 15, 16.

15. El Espíritu Santo es el distribuidor de los dones: 1 Corintios 12,4-11.

16. Sin su auxilio no podemos hacer ninguna obra meritoria: 2 Corintios 3,5.

17. Toda obra buena se hace juntamente por el Espíritu Santo y nuestra voluntad libre: 1 Corintios 15, 10.

18. El Espíritu Santo nos enseñará todo: Juan 14, 26.

19. El Espíritu Santo es nuestro abogado y defensor: Juan 14, 26.

20. El mundo no lo puede recibir porque no lo conoce: Juan 14, 17.

21. Para vivir según el espíritu, hemos de obrar según lo aconseja el Espíritu Santo: Gálatas 5, 17.

22. Promesa de no dejarnos huérfanos: Juan 14, 18.

23. Pecado «contra el Espíritu Santo»: Lucas12, 10.

24. La Encarnación de Jesucristo es por obra y gracia del Espíritu Santo: Lc. 1, 34-35.

25. Hay diferentes dones y ministerios, pero uno es el Espíritu Santo:I Corintios 12, 4-6.

escrito por el Pbro. Pablo Arce Gargollo
(fuente: www.encuentra.com)

Acerca del ESPÍRITU SANTO

1. ¿Quién es el Espíritu Santo?
En el Credo profesamos nuestra fe en el Espíritu Santo al decir lo siguiente: «Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una
misma adoración y gloria, y que habló por los profetas».

2. ¿Cuál es el nombre propio de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad?
El nombre propio de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad es Espíritu Santo, y así nos lo revela Jesucristo: (Juan 14, 16-17). Espíritu («ruah» en hebreo), significa: viento, soplo, aire. Santo, pues es Dios y porque realiza la santificación de los hombres. (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 691).

3. ¿Qué otros nombres recibe el Espíritu Santo?
La Biblia le da al Espíritu Santo, los nombres de:
→ Paráclito: palabra en griego que quiere decir, «abogado» «defensor», a quien se le llama en situación de angustia.
→ Abogado: el que nos defiende.
→ Consolador: el que nos consuela. «Yo rogaré al Padre y Él os dará otro Consolador, para que esté con ustedes siempre». (Juan 14, 15).
→ Espíritu de Verdad: ‘El Espíritu de la Verdad los introducirá en la verdad total (Juan 16,13).

4. ¿Cómo se ha manifestado el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo se ha mostrado:
a) en forma de paloma en el bautismo de Jesús (Mateo 3, 16)
b) también en lenguas de fuego el día de Pentecostés (Hechos 2, 3)

5. ¿Cómo narra la Sagrada Escritura la venida del Espíritu Santo?
«Cuando llegó el día de Pentecostés (cincuenta días después de la Resurrección de Jesucristo), estaban todos reunidos en un mismo lugar. De pronto vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego, las que separándose, se fueron posando sobre cada uno de ellos; y quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar idiomas distintos, en los cuales el Espíritu les concedía expresarse» (Hechos, 2, 1-4).

6. ¿La venida del Espíritu Santo fue un hecho aislado y del pasado?
«La venida solemne del Espíritu en el día de Pentecostés no fue un suceso aislado. Apenas hay una página de los Hechos de los Apóstoles en la que no se nos hable de El y de la acción por la que guía, dirige y anima la vida y las obras de la primitiva comunidad cristiana: El es quien inspira la predicación de San Pedro, quien confirma en su fe a los discípulos, quien sella con su presencia la
llamada dirigida a los gentiles, quien envía a Saulo y a Bernabé hacia tierras lejanas para abrir nuevos caminos a la enseñanza de Jesús. En una palabra, su presencia y su actuación lo dominan todo.» (San Josemaría Escrivá, Homilía El Gran Desconocido).

7. ¿Cómo viene el Espíritu Santo a nosotros?
El Espíritu Santo viene a nosotros por la fe en la palabra de Dios, por el arrepentimiento de nuestros pecados y el bautismo. Un ejemplo gráfico lo tenemos en los judíos que oyendo el sermón que San
Pedro les dirigió se compungieron y decían: «¿Qué hemos de hacer, hermanos? ». Pedro les contestó: «Arrepiéntanse y bautícense en el nombre de Jesucristo, para el perdón de sus pecados y recibirán el Espíritu Santo». (Hechos 2, 37-38).

8. ¿Por qué es importante recibir el Sacramento de la Confirmación?
La Confirmación es importante porque este sacramento nos da la plenitud de la gracia bautismal: nos enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo y nos une más íntimamente a la Iglesia para que, como testigos de Cristo, extendamos y defendamos la fe, con palabras y obras (cf. Catecismo de
la Iglesia Católica, nn. 1285 y 1316).

9. ¿Cuál es el rito esencial de la Confirmación?
El rito esencial de la Confirmación, es la unción del crisma en la frente, que se hace con la imposición de las manos, y mediante las palabras: «Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo».

10. ¿Quién puede recibir este sacramento?
Todo bautizado, aún no confirmado, puede y debe recibir el sacramento de la Confirmación. (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1306). Es una obligación de los fieles el recibirlo y se ha de administrar a los fieles en torno a la edad de la discreción o en peligro de muerte (cf. Código de Derecho Canónico, cc. 890-891).

11. ¿Qué efectos tiene en nuestra alma el recibir el Sacramento de la Confirmación?
En la Confirmación nos hacemos cristianos mayores y fuertes, pues recibimos la fuerza y la luz del Espíritu Santo para ser testigos de Jesús resucitado.

12. ¿Qué actitud hemos de adoptar ante el Espíritu Santo?
«La tradición cristiana ha resumido la actitud que debemos adoptar ante el Espíritu Santo en un solo concepto: docilidad. (…) Docilidad, en primer lugar, porque el Espíritu Santo es quien, con sus inspiraciones, va dando tono sobrenatural a nuestros pensamientos, deseos y obras. El es quien nos empuja a adherirnos a la doctrina de Cristo y a asimilarla con profundidad, quien nos da luz para tomar conciencia de nuestra vocación personal y fuerza para realizar todo lo que Dios espera. Si somos dóciles al Espíritu Santo, la imagen de Cristo se irá formando cada vez más en nosotros e iremos así acercándonos cada día más a Dios Padre. Los que son llevados por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios.» (San Josemaría Escrivá, Homilía El Gran Desconocido).

13. Y, ¿qué más necesitamos para ser dóciles a la acción del Espíritu Santo?
«Ser sensibles a lo que el Espíritu divino promueve a nuestro alrededor y en nosotros mismos: a los carismas que distribuye, a los movimientos e instituciones que suscita, a los afectos y decisiones que hace nacer en nuestro corazón». (San Josemaría Escrivá, Homilía El Gran Desconocido)

14. ¿Qué son los carismas?
El «carisma» es todo don de Dios, especialmente las gracias, dones gratuitos, sobrenaturales y transitorios, que Dios concede a ciertas personas con vistas a la utilidad general, para edificación de toda la Iglesia.

15. ¿Qué dones o regalos da el Espíritu Santo?
«Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Uno recibe el don de sabiduría; otro, el don de la ciencia. A uno se le concede el don de la fe; a otro la gracia de hacer curaciones, y a otro más, poderes milagrosos. Uno recibe el don de profecía,
y otro, el de discernir los espíritus. A uno se le concede el don de lenguas, y a otro, el de interpretarlas. Pero es uno solo y el mismo Espíritu el que hace todo eso, distribuyendo a cada uno sus dones, según su voluntad.» (1 Cor. 12, 4-11)

16. ¿Cuáles son los siete dones que, según el profeta Isaías (11,2), trae el Espíritu de Dios a quien es fiel?
Los siete dones del Espíritu Santo son:

1.- SABIDURÍA
2.- ENTENDIMIENTO
3.- CONSEJO
4.- FORTALEZA
5.- PIEDAD
6.- CIENCIA
7.- TEMOR DE DIOS

17. ¿Qué es el don de SABIDURÍA?
«Es luz que se recibe de lo alto; y es una participación especial en ese conocimiento que es propio de Dios. Además da una capacidad especial para juzgar las cosas humanas según la medida de Dios. Es la raíz de un conocimiento nuevo, impregnado por la caridad, gracias al cual el alma adquiere
familiaridad, por así decirlo, con las cosas divinas, y prueba gusto en ellas.» (Juan Pablo II, Meditación dominical, 9-IV-1989)

18. ¿Qué es el don de ENTENDIMIENTO?
«Es la búsqueda con el deseo de conocer más y mejor la verdad revelada. Es un don que al mismo tiempo que agudiza la inteligencia de las cosas divinas, hace también más límpida y penetrante la mirada sobre las cosas humanas. Se descubre así la dimensión no puramente terrena de los acontecimientos de los que está tejida la historia humana.» (Juan Pablo II, Meditación
dominical, 23-IV-1989).

19. ¿Para qué da el Espíritu Santo el don de CONSEJO?
«Se da al cristiano para iluminar la conciencia en las opciones morales que la vida impone. Una necesidad que se siente mucho en un tiempo turbado por no pocos motivos de crisis y por una incertidumbre difundida acerca de los verdaderos valores… Guía al alma desde dentro, iluminándola sobre lo que tiene que hacer, especialmente cuando se trata de opciones importantes (por ejemplo, dar respuesta a la vocación), o de un camino que recorrer entre dificultades y obstáculos.» (Juan Pablo II, Meditación dominical, 14-V-1989).

20. ¿Cómo actúa en nosotros el don de FORTALEZA?
«Es un impulso sobrenatural que da vigor al alma no solo en momentos dramáticos como el martirio, sino también en las actuales condiciones de dificultad: en la lucha por permanecer coherentes con los propios principios; en soportar ofensas y ataques injustos; en la perseverancia valiente, incluso ante incomprensiones y hostilidades; en el camino de la verdad y de la honradez.» (Juan Pablo II, Meditación dominical, 21-V-1989).

21. Mediante el don de PIEDAD, ¿qué hace el Espíritu Santo en nosotros?
«El Espíritu Santo sana en el corazón todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios y para con los hermanos. Pone en nosotros sentimientos de profunda confianza para con Dios, experimentado como Padre providente y bueno. Con este don se sabe ver en los demás hijos del mismo Padre, llamados a formar parte de la familia de Dios que es la Iglesia.» (Juan Pablo II, Meditación dominical, 4-VI-1989).

22. ¿Cómo nos ayuda el don de CIENCIA?
Ayuda a valorar rectamente las cosas en su dependencia esencial con el Creador. Logra descubrir el sentido teológico de lo creado, viendo las cosas como manifestaciones verdaderas y reales, aunque limitadas, de la verdadera belleza, del amor infinito que es Dios, y como consecuencia, se siente impulsado a traducir este descubrimiento en alabanza, canto, oración, acción de gracias.» (Juan Pablo II, Meditación dominical, 23-IV-1989).

23. ¿Qué nos infunde el Espíritu Santo con el don de TEMOR?
«Infunde en el alma sobre todo el temor filial: el alma se preocupa de no disgustar a Dios, amado como Padre, de no ofenderlo en nada, de permanecer y crecer en caridad.» (Juan Pablo II, Meditación dominical, 18-VI-1989)

24. En resumen, ¿qué realiza el Espíritu Santo en el mundo?
«El Espíritu Santo realiza en el mundo las obras de Dios: es -como dice el himno litúrgico- dador de las gracias, luz de los corazones, huésped del alma, descanso en el trabajo, consuelo en el llanto. Sin su ayuda nada hay en el hombre que sea inocente y valioso, pues es El quien lava lo manchado, quien cura lo enfermo, quien enciende lo que está frío, quien endereza lo extraviado, quien conduce a los hombres hacia el puerto de la salvación y del gozo eterno.» (San Josemaría Escrivá, Homilía El Gran Desconocido).

25. ¿Qué condiciones se necesitan para recibir los dones del Espíritu Santo?

a) Evitar el pecado y permanecer en gracia de Dios.
b) Hacer oración y ser dóciles a lo que Él nos pida.
c) Amar la cruz.
d) Tratar a María Santísima.

26. ¿Cómo se conoce que el Espíritu Santo mora en una persona?
Por ciertos FRUTOS que se manifiestan en su personalidad. Dice la Sagrada Escritura: «Los frutos el Espíritu Santo son: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia, castidad. (cf. Gálatas 5). Y donde está el Espíritu del Señor, allí hay
libertad.

27. ¿Por qué se dice que los bautizados en estado de gracia somos Templo de Dios?
Porque con el bautismo viene a vivir al alma la Santísima Trinidad; pero esta habitación de Dios en nuestra alma se atribuye de modo especial al Espíritu Santo, y por eso San Pablo habla indistintamente de «Templo de Dios» y «Templo del Espíritu Santo» (cf. 1 Corintios 3, 16; 6, 19-20).

28. ¿Debemos pues, cuidar nuestro cuerpo?
San Pablo nos dice: «¿No saben acaso ustedes que son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Quien destruye el templo de Dios, será destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo». (1 Corintios 3, 16-17). Y también estas otras: «El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. (...) ¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? (...) ¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes y han recibido de Dios y que, por tanto, no se pertenecen? Han sido comprados a gran precio. Glorifiquen, pues, a Dios en su propio cuerpo» (ibid.)

29. ¿Cómo destruimos el Templo de Dios en nuestra alma?
El Apóstol nos dice «No apaguen el Espíritu Santo» arrojándolo por el pecado mortal (cf. 1 Tesalonicenses 5, 19).

30. ¿Podemos entristecer al Espíritu Santo?
Nos dice San Pablo: «Hermanos: no le causen tristeza al Espíritu Santo, con el que Dios los ha marcado para el día de la liberación. Destierren de ustedes la aspereza, la ira, la indignación, los insultos, la maledicencia y toda clase de maldad. Sean buenos y comprensivos, y perdónense los unos a los otros, como Dios los perdonó. (Efesios 4, 30).

31. ¿Qué es el pecado contra el Espíritu Santo?
Jesucristo nos dijo: «A todo aquél que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero a aquél que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.» (Lucas 12, 10). El pecado «contra el Espíritu Santo», consiste en rechazar la salvación que Dios ofrece al hombre por medio del
Espíritu Santo. Este pecado no es perdonado, no porque Dios no lo pueda perdonar, sino porque el hombre rechaza la misericordia de Dios que quiere perdonarlo.

para descargar estas preguntas y respuestas en formato .pdf, hacer click aquí
(fuente: www.encuentra.com)

Creo en la santidad de la Iglesia

La santidad de la Iglesia consiste en el poder por el que Dios obra la santidad en ella dentro de la pecaminosidad humana


La Santa Iglesia Católica

No voy a hacer una exposición completa sobre la Iglesia. Teniendo ante los ojos los problemas teológicos actuales, voy a intentar poner de manifiesto el escándalo que para nosotros supone la fórmula "la santa Iglesia católica", y dar la respuesta a la que apunta el texto del Símbolo. Sigue siendo válido lo que hemos afirmado antes sobre el lugar espiritual y el conjunto íntimo de esas palabras; por una parte, aluden a la fe en la obra poderosa del Espíritu Santo en la historia y, por la otra, quedan explicadas en la doctrina de la remisión de los pecados y de la comunión de los santos; en ella el bautismo, la penitencia y la eucaristía son como los pilares de la Iglesia, como su contenido propio y su verdadera forma existencial.

Quizá desaparezca gran parte de las molestias que nos produce nuestra profesión de fe en la Iglesia, cuando reflexionemos en este doble contexto. Hablemos también de lo que hoy día nos acosa. No intentemos disimularlo; hoy sentimos la tentación de decir que la Iglesia ni es santa ni es católica. El mismo concilio Vaticano II ha querido hablar no sólo de la Iglesia santa, sino de la pecadora. Estamos tan convencidos del pecado de la Iglesia que si hiciésemos alguna objeción al concilio diríamos que ha tocado el tema muy tímidamente. Es cierto que ahí puede estar influyendo la teología del pecado de Lutero y también un requisito nacido de previas decisiones dogmáticas; pero lo que hace esta "dogmática" está de acuerdo con lo que nos dice nuestra propia experiencia: La historia de la Iglesia está llena de compromisos humanos. Podemos comprender la horrible visión de Dante que veía subir al coche de la Iglesia las prostitutas de Babilonia, y nos parecen comprensibles las terribles palabras de Guillermo de Auvernia (siglo III), quien afirmaba que deberíamos temblar al ver la perversión de la Iglesia: La Iglesia ya no es una novia, sino un monstruo tremendamente salvaje y deforme...

La catolicidad de la Iglesia nos parece tan problemática como la santidad. Los partidos y contiendas han dividido la túnica del Señor, han dividido la Iglesia en muchas Iglesias que pretenden ser, más o menos intensamente, la única Iglesia verdadera. Por eso hoy la Iglesia se ha convertido para muchos en el principal obstáculo para la fe. En ella sólo puede verse la lucha por el poder humano, el mezquino teatro de quienes con sus afirmaciones quieren absolutizar el cristianismo oficial y paralizar el verdadero espíritu del cristianismo.

No hay teoría alguna que pueda refutar concluyentemente estos argumentos. Pero también es cierto, por otra parte, que estas ideas no carecen solamente de la razón sino de un amargor del corazón que quedó defraudado en su alta expectación y que ahora en amor enfermo y herido sufre la destrucción de su esperanza. ¿Qué diremos a todo esto? En último término sólo podemos profesar nuestra fe y dar el porqué que nos permite, a pesar de todo, amar en la fe a la Iglesia; sólo podemos decir por qué vemos el rostro de la Iglesia santa a través de su faz deformada.

Pero expliquemos ante todo el contenido. Como ya dijimos, la palabra "santo" no alude primariamente a la santidad en medio de la perversidad humana. El Símbolo no llama a la Iglesia "santa" porque todos y cada uno de sus miembros sean santos, es decir, personas inmaculadas. Este es un sueño que ha renacido en todos los siglos, pero que no tiene lugar alguno en el Símbolo; expresa el anhelo perpetuo del hombre por que se le dé un cielo nuevo y una tierra nueva, inaccesibles en este mundo. En realidad, las más duras críticas a la Iglesia de nuestro tiempo nacen veladamente de este sueño; muchos se ven defraudados, golpean fuertemente la puerta de la casa y tildan a la Iglesia de mentirosa.

Pero volvamos a nuestro tema. La santidad de la Iglesia consiste en el poder por el que Dios obra la santidad en ella, dentro de la pecaminosidad humana. Este es el signo característico de la "nueva alianza": En Cristo Dios se ha unido a los hombres, se ha dejado atar por ellos. La nueva alianza ya no se funda en el mutuo cumplimiento del pacto, sino que es un don de Dios, una gracia, que permanece a pesar de la infidelidad humana. Es expresión del amor de Dios que no se deja vencer por la incapacidad del hombre, sino que siempre es bueno para él, lo asume continuamente como pecador, lo transforma, lo santifica y lo ama.

Por razón del don que nunca puede retirarse, la Iglesia siempre es la santificada por él; santificación en la que está presente entre los hombres la santidad del Señor. Lo que en ella está presente y lo que elige en amor cada vez más paradójico las manos sucias de los hombres como vasija de su presencia, es verdaderamente la santidad del Señor. Es santidad que en cuanto santidad de Cristo brilla en medio de los pecados de la Iglesia. Por eso la figura paradójica de la Iglesia en la que las manos indignas nos presentan a menudo lo divino, en la que lo divino siempre está presente sólo en forma de sin-embargo, es para los creyentes un signo del sin-embargo del más grande amor de Dios. La emocionante yuxta-posición de la fidelidad de Dios y la infidelidad del hombre expresada en la estructura de la Iglesia, es también la dramática figura de la gracia por la que se hace actualmente visible en el curso de la historia la realidad de la gracia como perdón de lo que en sí es indigno. Podría decirse que la Iglesia, en su paradójica estructura de santidad y pecado, es la figura de la gracia en este mundo.

Sigamos adelante. El sueño humano del mundo sanado e incontaminado por el mal, presenta la Iglesia como algo que no se mezcla con el pecado. Existe ahí en cierto sentido, un pensar blanco-negro, que despiadadamente separa y tira lo negativo (que puede concebirse de muy diversas maneras).

En la crítica actual de la sociedad y en sus acciones se revela claramente esta característica inexorable e inherente al ideal humano. Por eso los contemporáneos de Cristo se escandalizaban sobremanera al ver que a la santidad de Cristo siempre le faltase esta nota judicial: no era fuego que destruía los indignos, ni celo que arrancase la hierba que ellos veían crecer. Por el contrario, su santidad se mostraba en el contacto con lo pecadores que se acercaban a él, hasta el punto de que él mismo se convirtió en "pecado", en maldición de la ley en la cruz, en plena comunidad con el destino común de los perdidos (cf. 2 Cor 5,21; Gal 3,13). Él atrajo los pecadores a sí, los hizo partícipes de sus bienes, y reveló así lo que era la "santidad". Nada de separación, sino purificación, nada de condenación, sino amor redentor. ¿No es acaso la Iglesia la continuación de este ingreso de Dios en la miseria humana? ¿no es la continuación de la participación en la misma mesa de Jesús con los pecadores? ¿no es la continuación de su contacto con la necesidad de los pecadores, de modo que hasta parece sucumbir? ¿no se revela en la pecadora santidad de la Iglesia frente a las expectaciones humanas de lo puro, la verdadera santidad aristocrática de lo puro e inaccesible, sino que se mezcla con la porquería del mundo para eliminarla? ¿Puede ser la Iglesia algo distinto de un sobrellevarse mutuamente que nace de que todos son sostenidos por Cristo?

Confieso que para mí la santidad pecadora de la Iglesia tiene en sí algo consolador. ¿No nos desalentaríamos ante una santidad inmaculada, judicial y abrasadora? ¿Y quién se atrevería a afirmar que él no tiene necesidad de otros que lo sobrelleven, es más, que lo sostengan? Quien vive porque otros lo sobrellevan, ¿cómo podrá negarse a sobrellevar a otros? El único don que puede ofrecer, el único consuelo que le queda ¿no es sobrellevar a otros como él mismo es sobrellevado? La santidad de la Iglesia comienza con el sobrellevar y termina con el sostenerse. Pero donde ya no se da el sobrellevar, cae el sostenerse, y una existencia inconsistente cae necesariamente en el vacío. El cristiano reconoce la imposibilidad de la autarquía y la debilidad de lo propio. Cuando la crítica en contra de la Iglesia es biliosamente amarga y comienza a convertirse en jerigonza, late ahí un orgullo operante. Por desgracia a eso se junta a menudo un gran vacío espiritual en el que ya no se considera lo propio de la Iglesia, sino una institución con miras políticas; se considera su organización como lamentable y brutal, como si lo propio de la Iglesia estribase en su organización y no en el consuelo de la palabra y de los sacramentos que conserva en días buenos y aciagos. Los verdaderos creyentes no dan mucha importancia a la lucha por la reorganización de las formas cristianas. Viven de lo que la Iglesia siempre fue. Y si uno quiere conocer lo que es la Iglesia, que entre en ella. La Iglesia no existe principalmente donde está organizada, donde se reforma o se gobierna, sino en los que creen sencillamente y reciben en ella el don de la fe que para ellos es vida. Sólo sabe quién es la Iglesia de antes y de ahora quien ha experimentado cómo la Iglesia eleva al hombre por encima del cambio de servicio y de formas, y cómo es para él patria, y esperanza, patria que es esperanza, camino que conduce a la vida eterna.

Esto no quiere decir que hemos de quedarnos en el pasado y que hemos de soportarlo tal y como es. El sobrellevar puede ser también un acontecimiento altamente activo, una lucha para que la Iglesia siempre sea quien lleve y soporte. La Iglesia sólo vive en nosotros, vive de la lucha entre el pecado y la santidad, de la misma manera que esa lucha vive del don de Dios sin el que no podría existir; pero esa lucha será útil y constructora cuando esté vivificada por el espíritu que sobrelleva, por el amor real. Así llegamos al criterio que siempre debe medir esa lucha crítica por una santidad mayor, y que no contradice la resignación, sino que la exige. La medida es la construcción. La amargura que destruye se juzga a sí misma. Una puerta cerrada puede convertirse en signo que azota a quienes están dentro; pero es una ilusión creer que aislados podemos construir más y mejor que en equipo, como también es una ilusión colocar la Iglesia de "los santos" en lugar de la "Iglesia santa", que es santa porque el Señor le da graciosamente el don de la santidad.


Nota: Pasaje tomado del último capítulo del libro "Introducción al cristianismo", del Cardenal Ratzinger, hoy S.S. Benedicto XVI (1968)

(fuente: catholic.net)
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