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viernes, 12 de noviembre de 2010

¿Buena suerte?... ¿Mala suerte?

Una historia china habla de un anciano labrador que tenia un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano se acercaban para condolerse con el y lamentar su desgracia, el anciano les repitió: ¿Mala suerte?, ¿Buena suerte?, ¿Quién sabe?.

Una semana después, el caballo volvió con una manada de caballos salvajes. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: ¿Mala suerte?, ¿Buena suerte?, ¿Quién sabe?

Cuando el hijo del labrador intento domar uno de aquellos caballos salvajes, cayo y se rompió una pierna. Todo el mundo considero esto como una desgracia. No así el labrador se limito a decir: ¿Mala suerte?, Buena Suerte?, ¿Quién sabe?

Unas semanas más tarde, el ejercito entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota, lo dejaron tranquilo. Había sido ¿Buena suerte?, ¿Mala suerte?, ¿Quién sabe?...


→ Para reflexionar: Todo lo que a primera vista parece un contratiempo puede ser un disfraz del bien. Y lo que parece bueno a primera vista puede ser dañino. Así pues sería una postura sabia que dejemos a DIOS decir lo que es buena suerte y mala, y le agradezcamos que las cosas se convierten en bien para los que le aman...

(fuente: http://pjcweb.org/)

jueves, 11 de noviembre de 2010

11 de noviembre: San Martín de Tours

Nació en Panonia, Hungría, el año 316. Sus padres eran paganos. Estudió en Pavía, donde conoció el Cristianismo. Su padre -que era tribuno militar-, para desviarle del Cristianismo, le obligó a ingresar en el ejército. Martín concilió sus deberes militares con sus aspiraciones cristianas. Vida ejemplar de monje y soldado: valentía y vida santa y caritativa.

Siendo militar sucedió el hecho tan tratado en la iconografía. Era invierno, y al entrar en Amiens, encuentra un mendigo casi helado, sin ropa. Divide su capa en dos partes y entrega una al pobre. Cristo se le aparece vestido con la media capa, diciéndole: "Martín, catecúmeno, me has cubierto con este vestido".

Pronto recibe el bautismo. Deja la milicia para seguir a Cristo. San Hilario de Poitiers quiere ordenarlo diácono; él se queda de exorcista. Vuelve a su patria, convierte a su madre. De nuevo en Poitiers funda Ligugé, auténtico monasterio misional. Allí pasa once años, feliz en su ambiente, pues Martín fue "soldado por fuera, Obispo a la fuerza, monje por gusto".

Martín vivía feliz en el monasterio, pero Tours se había quedado sin Obispo y en el año 371 los cristianos se apoderan de él y le imponen el Obispado a la fuerza. Acusa a emperadores, reprime a los herejes, defiende a los débiles y a los condenados a muerte, realiza innumerables milagros, y entre ellos se le atribuye la resurrección de varios muertos. Su fama es indescriptible. Es llamado el "Apóstol de las Galias" -nadie hizo tanto como él por Francia católica- y San Gregorio de Tours le invoca como "patrón especial del mundo entero".

Tan intensos viajes apostólicos, tanta obra de caridad, hasta vaciarse totalmente, agotaron sus fuerzas físicas. Se veía morir. Sus discípulos le piden que no los deje huérfanos y él, dirigiéndose a Dios le dice: "Señor, si tu pueblo todavía me necesita, no rehúso el trabajo; pero hágase tu voluntad".

San Martín entregó su alma a Dios el 8 de noviembre del año 397. Martín fue ante todo un asceta, un apóstol, un hombre de oración, muy influyente en toda la espiritualidad medieval. Su faceta principal: la caridad. Su gesto en Amiens, de dar la mitad de su capa a un pobre, fue superado, cuando siendo Obispo entregó su túnica entera a un mendigo -gesto menos conocido- sus mismos milagros, como los de Cristo, fueron milagros de caridad, pasó haciendo el bien. Está considerado como el patrono de los comerciantes y es conocido también por el nombre de San Martín Caballero.

(fuente: www.mercaba.org)

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Los desafíos de un padre adolescente

Hacerse responsable de golpe. Esa es la situación en la que se encuentran los varones adolescentes cuando se enteran de que van a ser padres. Para algunos es una alegría, se sienten afirmados en su masculinidad; para otros, es la sensación de temor que produce este enorme desafío. Pero, en todos los casos, esa nueva vida que se anuncia significará un conflicto por resolver con ellos mismos, con sus respectivas parejas, con las familias de ambos y con una sociedad bastante prescindente.

Este fenómeno de jóvenes muy jóvenes que son padres está creciendo cada vez más en la sociedad argentina y, aunque con marcadas diferencias, se da en todos los estratos sociales.

En la nota sobre el tema de este suplemento se brinda un dato clave: la prevención primaria está fallando en la Argentina, por lo cual el 25 por ciento de las adolescentes; es decir, una de cada cuatro, que fue madre antes de los 20 años puede llegar a repetir un embarazo en su etapa adolescente. Ahora, ¿cómo evitarlo si ninguno de los dos integrantes de la pareja está debidamente al tanto del tema?

Uno de los aspectos más importantes que deja en claro este fenómeno es que la sociedad argentina no sólo no ha sabido educar en la prevención a sus adolescentes, sino que lo poco que se ha hecho ha estado siempre dirigido a la mujer. Los varones, siguiendo de alguna manera un modelo tradicional machista incorporado desde generaciones, han sido dejados de lado. Por lo tanto, no tienen con quién hablar sobre el tema de un probable embarazo, saben poco también sobre salud sexual y reproductiva, y carecen de espacios donde llevar sus problemáticas exclusivas de padres adolescentes. En la práctica, son sólo tres o cuatro los Servicios de Adolescencia en hospitales con equipos especializados para atenderlos.

Esta realidad, paradójicamente, contrasta con la práctica de la paternidad de estos jóvenes. La mayoría sigue viviendo en casa de sus padres y muchos terminan viendo a sus hijos con una frecuencia parecida a la de los padres adultos separados. Sin embargo, quizá porque su propia juventud los acerca mucho a esos bebes que son sus hijos, lo cierto es que todos manifiestan un amor especial y son capaces de hacer o querer hacer muchos sacrificios (dejar de estudiar para trabajar, trabajar y estudiar de noche) para mantenerlos.

La realidad es, pues, compleja. Como en tantos otros temas, hay un Estado ausente, que no sólo no implementa políticas educativas y de prevención, sino que, cuando lo hace, no las controla. Y, por supuesto, la falta de trabajo y de educación siguen siendo los dos grandes impedimentos para que estas jóvenes parejas puedan armar sus respectivos proyectos de vida, sin caer en la engañosa ilusión de que con un hijo serán más libres o más responsables.

(fuente: www.lanacion.com.ar)

martes, 9 de noviembre de 2010

Jesús vino para salvar y no para condenar, recuerda Benedicto XVI

VATICANO, 04 Nov. 10 / 10:21 am (ACI) En la Eucaristía de la Misa que celebró esta mañana en la Basílica de San Pedro en sufragio de los cardenales y obispos fallecidos en este año, el Papa Benedicto XVI recordó que "Jesús vino para salvar y no para condenar; con el sacrificio de la Cruz nos desvela el rostro de amor de Dios".

Benedicto XVI recordó al inicio de la homilía los nombres de los cardenales que han muerto en los doce últimos meses: Peter Seiichi Shirayanagi, Cahal Brendan Daly, Armand Gaétan Razafindratandra, Thomáš Špidlik, Paul Augustin Mayer, Luigi Poggi, manifestando su afecto por ellos y por los numerosos arzobispos y obispos fallecidos en este año.

"Recordamos a estos venerados hermanos nuestros como pastores entregados, cuyo ministerio se ha caracterizado siempre por el horizonte escatológico que anima la esperanza en la felicidad sin sombras, que se nos ha prometido después de esta vida; como testigos del Evangelio, como cristianos, animados por una fe profunda, por el deseo vivo de conformarse a Jesús".

El Santo Padre observó después que la "vida eterna" prometida, "designa el don divino concedido a la humanidad: la comunión con Dios en este mundo y su plenitud en el futuro. El misterio pascual de Cristo nos abrió la vida eterna y la fe es el camino para alcanzarla".

Y citando el coloquio de Jesús con Nicodemo del Evangelio de hoy, el Papa explicó que en esa conversación Cristo "revela el sentido profundo de ese evento de salvación: El Hijo del hombre tendrá que ser alzado en la cruz para que los que creen en Él tengan la vida. La Cruz, paradójicamente, de signo de condena, de muerte y fracaso, se transforma en signo de redención, de vida, de victoria, en el que con la mirada de la fe, se vislumbran los frutos de la salvación".

El sentido salvífico de la Cruz consiste "en el amor inmenso de Dios y en el don de su Hijo unigénito. Los verbos ‘amar’ y ‘dar’ indican un acto decisivo y definitivo que expresa la radicalidad con la que Dios se ha acercado al ser humano en el amor, hasta la entrega total, calándose en el abismo de nuestro abandono extremo hasta superar el umbral de la muerte".

"El objeto y el beneficiario del amor divino es el mundo, es decir la humanidad. Es una palabra que elimina completamente la idea de un Dios lejano y extraño al camino del ser humano y revela, en cambio, su rostro verdadero. Dios ama sin medida. No manifiesta su omnipotencia en el castigo, sino en la misericordia y el perdón", explicó el Santo Padre.

"Jesús vino para salvar y no para condenar; con el sacrificio de la Cruz nos desvela el rostro de amor de Dios. Y precisamente por la fe en el amor que nos ha dado a través de Jesucristo, sabemos que incluso la más pequeña fuerza de amor es más grande que la máxima fuerza destructora y puede transformar el mundo, y por esa misma fe podemos tener una ‘esperanza fiable’ en la vida eterna y en la resurrección de la carne".

lunes, 8 de noviembre de 2010

Juntos ante la pantalla

La importancia de ver la televisión en familia.


Los padres son el primer criterio

Cuando llega la mitad del mes de septiembre, el calendario marca un retorno a la vida normal, pasado ya el periodo estival. El inicio del curso escolar condiciona para muchas familias este retorno a la normalidad de la vida de cada día. Un nuevo curso escolar nos invita a pensar también en el que podemos llamar un nuevo curso de educación en familia.

Quisiera ofrecer unas reflexiones sobre este nuevo curso en lo que atañe al consumo televisivo en nuestros hijos, apoyada por una ponencia que la profesora Carmen Marta Lazo hizo en un Congreso sobre Comunicación y Educación.

De todos es conocido que los padres suponen un modelo importante en la relación que los niños, como telespectadores, establecen con la televisión. Por una parte, los hábitos de consumo de los progenitores sirven como patrón de actuación a los más pequeños. De tal forma, que si la cantidad de consumo televisivo es muy elevado esto comportará un comportamiento imitativo, por parte de los más pequeños. Por otro lado, los padres sirven como guía en los contenidos que los niños ven. En este sentido, el control paterno/materno es esencial a la hora de establecer criterios relativos no sólo a la cantidad de exposición diaria al medio, sino también a la relación a los programas que resultan más o menos acordes atendiendo a la edad de los niños.

Por ello, las pautas que los padres ofrecen a sus hijos en relación al consumo televisivo, tanto en el aspecto cuantitativo como en el cualitativo, serán esenciales para la interacción que el niño tenga con el medio. Y una de las variables más importantes a la hora de plantearse la re-interpretación de los mensajes es el diálogo familiar respecto a los contenidos emitidos por televisión.

Aunque pequeños, con criterio
Fruto del intercambio de opiniones y del análisis compartido de los mensajes, el niño pasa por un proceso de reflexión de lo que los medios le muestran. Estas mediaciones en la familia y el en colegio suponen una vía para que el niño vaya adquiriendo “competencia televisiva” y pase de ser un mero receptor a convertirse en perceptor crítico.

Por otra parte, la compañía de los padres durante el consumo televisivo es de gran importancia para ofrecer orientaciones sobre valores positivos o en su caso, negativos y contravalores, que se desprenden de determinados contenidos televisivos. A raíz de los filtros que los adultos les proporcionen y de la contextualización de aquello que no lleguen a entender, los pequeños activarán mecanismos de defensa para encender una luz en futuras aproximaciones al medio en las que puedan realizar un consumo en solitario e irán adquiriendo experiencia para realizar una lectura crítica de los mensajes.

Otro de los parámetros que los padres pueden enseñarles son la diferenciación entre realidad y ficción, los géneros que representan la realidad y los que se fundamentan en lo imaginario, los aspectos críticos que se esconden detrás de algunos mensajes y la finalidad de los mismos, y por supuesto, el modo de discernir entre contenidos destinados a ellos como público objetivo y aquellos que son para adultos, y que no deberían ver si no son apropiados a su edad.

La importancia de ver con ellos
Por ello, que el niño realice un consumo más o menos responsable cuando se encuentre solo delante de la pantalla dependerá de la guía previa que sus padres le hayan ofrecido y de cómo hayan intervenido en el modelo perceptivo de sus hijos, modelo que en las etapas de la temprana infancia es imprescindible tutelar.

Asimismo, compartir junto con los hijos el tiempo dedicado al medio supone una forma de saber cuáles son sus gustos, preferencias y actitudes, lo que ayuda a los padres a conocer los usos que los más pequeños harán del medio cuando no se encuentren junto a ellos viendo la televisión.

En contraposición, el consumo habitual sin compañía alguna y la falta de diálogo respecto a lo visto en televisión puede afectar a una falta de cuestionamiento de lo emitido y a una ausencia de criterio respecto a todo aquello que pueda perjudicar el aprendizaje y el desarrollo del menor desde edades tempranas y a lo largo de todo su proceso evolutivo. En este sentido, Aguaded (1999) apunta que “la actitud familiar ante la televisión tiene mayor trascendencia si consideramos que ésta comienza a influir de forma sistemática desde la primera infancia, ya que los modelos paternos de esta época se mantienen en los periodos de mayor plasticidad en la evolución de los niños”.

Autora: Carmen de Andrés
Coordinadora de Comunicación del Grupo Educativo COAS. 
Miembro de ATELEUS (Asociación de Telespectadores y Radioyentes de Euskadi)
(fuente: Escuela de familia)

domingo, 7 de noviembre de 2010

"Dios no es Dios de muertos, sino de vivos"

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (Lc 20, 27-38)

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos. Como los saduceos niegan la resurrección de los muertos, le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguno tiene un hermano casado que muere sin haber tenido hijos, se case con la viuda para dar descendencia a su hermano. Hubo una vez siete hermanos, el mayor de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?" Jesús les dijo: "En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los Angeles e hijos de Dios, pues El los habrá resucitado. Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para El todos viven.

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor Jesús.

Un día le preguntaron a Jesús si había matrimonios en el Cielo. La pregunta parece una broma, pero el Evangelio de hoy (cf. Lc. 20, 27-38) nos trae ese incidente.

Sucedió que unos saduceos (grupo religioso de los tiempos de Cristo que no creía en la resurrección de los muertos), tratando de dejar en ridículo al Señor, le pusieron una de esas “trampas”, de las cuales el Maestro se salía con divina sagacidad.

Le presentaron el caso de una mujer (debe haber sido un caso hipotético, pues esta dama supuestamente sobrevivió a ¡siete! hermanos con los cuales se había casado consecutivamente a medida que iba enviudando de cada uno). La pregunta era que después de morir la viuda, cuando llegara la resurrección “¿de cuál de ellos sería esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?”.

Jesús les responde con toda paciencia y con mucha claridad: “En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura -los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos- no se casarán ni podrán ya morir, porque serán semejantes a los Ángeles. Y serán hijos de Dios, pues El los habrá resucitado”.

De esta amplia respuesta podemos sacar enseñanzas muy importantes sobre nuestra futura resurrección.

1. Hay una vida futura. Sí la hay. La verdadera Vida comienza después de la muerte. Esta vida es sólo una preparación para esa otra Vida. Por eso rezamos en el Credo: “Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro”.

2. Todos estamos llamados a esa Vida del mundo futuro, en el que viviremos “resucitados”, en una vida distinta a la del mundo presente. Pero no todos llegaremos a esa Vida: sólo “los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos”. La voluntad de Dios es que todos los hombres y mujeres nos salvemos y lleguemos a esa Vida del mundo futuro. Pero como nos advierte el mismo Jesús sobre el momento de la resurrección de los muertos: “Llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán la voz del Hijo de Dios y saldrán los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida, pero los que obraron mal resucitarán para la condenación” (Jn. 5, 28-29). Todos resucitaremos, pero unos resucitarán para la Vida y otros para la condenación.

3. En el Cielo no habrá matrimonios: “en la vida futura no se casarán”. Es cierto que estaremos junto con los demás salvados, incluyendo nuestro seres queridos, pero lo importante en el Cielo será vivir en la plenitud de Dios.

4. Llegaremos a ser inmortales: “no podrán ya morir y serán semejantes a los Ángeles”. La vida en el mundo futuro no significa que volveremos, a esta vida terrenal. Resucitar no significa que volveremos a esta vida como Lázaro, el hijo de la viuda de Naím o la hija de Jairo, a quienes Cristo volvió a esta vida, los cuales en algún momento tuvieron que volver a morir. Tampoco significa que vamos a re-encarnar; es decir, volver a nacer en otro cuerpo que no es el nuestro. La re-encarnación, además de ser imposible, es un mito negado en la Biblia y herético para los cristianos. Más bien seremos como los Ángeles, que son bellos, inmortales, refulgentes, etc. Lo que sucederá cuando resucitemos será ¡una maravilla!, pues tendrá lugar la reunificación de nuestra alma inmortal con nuestro cuerpo mortal, pero éste glorificado en ese mismo momento ... como el de Cristo después de resucitar, como el de la Santísima Virgen, asunta al Cielo en cuerpo y alma.

5. Seremos verdaderamente “hijos de Dios, pues El nos habrá resucitado”. Y ¿es que no somos ya hijos de Dios? Sí lo somos, pero seremos entonces plenamente hijos de Dios, pues seremos como El, a partir del momento de nuestra resurrección, ya que estaremos purificados totalmente del pecado y de todas sus consecuencias. A esto se refiere San Juan cuando nos habla de nuestra nueva condición: “Amados: desde ya somos hijos de Dios, aunque no se ha manifestado lo que seremos al fin ... seremos semejantes a El, porque lo veremos tal como es” (1 Jn. 3, 2).

Adicionalmente, para demostrar a los Saduceos que la resurrección es verdad, Jesús utiliza palabras de Moisés, a quien los Saduceos sí aceptaban. Le dice así: “Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para El todos viven”.

En la Segunda Lectura (2 Tes. 2, 16-3, 5) queda implícita nuestra futura resurrección: “Dios nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza ... esperen pacientemente la venida de Cristo”.

Importante notar que la firme esperanza de nuestra resurrección es gratuita, no la merecemos, es un regalo de Dios. Para eso nos creó, para gozar de esa felicidad eterna para siempre con El y en El.

La creencia en la resurrección es muy antigua. En efecto, en la Primera Lectura del Libro 2 de los Macabeos (2Mac. 7, 1-2 y 9-14) vemos como aquellos hermanos que estaban siendo torturados, descuartizados y muertos delante de su madre, se sentían consolados y fortalecidos en la seguridad de su futura resurrección, diciendo: “Vale la pena morir a manos de los hombres cuando se tiene la firme esperanza de que Dios nos resucitará”.

Este pasaje impresionante, nos muestra una cosa importante para efectos de comprender la resurrección. ¿Qué sucede con los cuerpos que han sido mutilados o que han desaparecido volatilizados en gases o que han sido consumidos por un animal? Lo responde uno de los hermanos: “De Dios recibí estos miembros y de El espero recobrarlos”.

Así será la resurrección: recuperaremos todos los miembros perdidos de nuestro cuerpo... pero con la ventaja que ya no será un cuerpo decadente, mortal, que se enferma y se envejece, como el que ahora tenemos, sino que será un “cuerpo espiritual”. Como dice el Evangelio: ya los seres humanos no nos casaremos, ni moriremos, sino que seremos como los Ángeles, pues Dios nos habrá resucitado.

También queda expuesto desde este libro del Antiguo Testamento lo que San Juan nos dice posteriormente: unos resucitarán para la Vida y otros no: “El Rey del universo nos resucitará a una Vida Eterna ... Tú, en cambio, no resucitarás para la vida”.

Otro asunto importante es cómo van a ser nuestros cuerpos resucitados. ¿Por qué importa esto? Parece trivial esta consideración, pero como tanta gente anda tan encantada con el mito de la re-encarnación, es bueno afianzar nuestra fe y nuestra esperanza al considerar la ¡maravilla! que será nuestra resurrección y la mentira que es la re-encarnación. Ver “Pregunta de la Semana”: ¿Cómo seremos al resucitar?

Otro asunto a considerar es ¿cuándo será nuestra resurrección? Hay gente que cree que es enseguida de la muerte. Y no es así. Al morir nuestra alma se separa de nuestro cuerpo. El alma va al Cielo, al Infierno o al Purgatorio, según sea su estado. En el momento de la resurrección se reunifica con el cuerpo. Y ese momento será, entonces, en el “último día”; “al fin del mundo”, cuando vuelva Cristo en su Segunda Venida: “Cuando se dé la señal por la voz del Arcángel, el propio Señor bajará del Cielo, al son de la trompeta divina. Los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar” (1 Tes. 4, 16).

Es el momento que aguardamos, el de nuestra resurrección, el cual cantamos en el Salmo 16: “Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro”. Que así sea.

(fuente: www.homilia.org)

sábado, 6 de noviembre de 2010

Acerca de la CIENCIOLOGÍA

Hace 75 millones de años un soberano galáctico llamado Xenu confinó en la Tierra a los "thétanos", malvados espíritus que hasta nuestros días infectan las psiqués de los hombres, causando males que sólo pueden curarse con mucho dinero y sesiones de "clarificación". Esto, que podría parecer un cuento de ciencia ficción, no es otra cosa que el postulado de la Iglesia de la Cienciología, una secta que por medio de amenazas y extorsiones, ha construido un imperio económico conquistando a estrellas de Hollywood, empresarios y políticos de todo el mundo.

Tom Cruise, Dustin Hoffman, Nicole Kidman, Oliver Stone, Constantin Costa Gravas, Larry King, Mario Puzo, Aaron Spelling, Gore Vidal... todos comparten fama y fortuna, pero además un lugar en la Iglesia de la Cienciología.


La noticia

Los seguidores de la secta volvieron a ser noticia la semana pasada al lanzar manotazos de ahogado ante la negativa del gobierno alemán de permitir a sus miembros participar en cargos públicos dentro del poder Ejecutivo o en partidos políticos.

Una resolución impulsada por el presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara Baja, Ben Gilman, y el senador Mike Enzi, quiere obligar al gobierno del canciller Gerhard Schroeder a ceder en su postura, solicitando la intervención del mismo Bill Clinton.

La noticia, que ha agitado —sin alterar— el escenario de la política internacional, ha vuelto a poner en tela de juicio las actividades del grupo que sufrió anteriores percances en España y Francia, donde atravesó varios juicios acusado de ser una secta cuyo verdadero objetivo es el de ganar dinero, mediante la captación de adeptos entre personas con enfermedades o problemas laborales o psicológicos.


Los orígenes

Según un reporte de La Vanguardia de Barcelona, la "doctrina" de la secta surgió en la imaginación de su fundador, Ron Laffayette Hubbard, un escritor de ciencia ficción que nació en Nebraska en 1911. Con el fin de captar adeptos, Hubbard mezcló la fantasía de sus novelas con la realidad.


Cura costosa

En su obra más conocida "Dianética: La ciencia moderna de la salud mental", Hubbard dice que "nos podemos liberar de nuestras psicosis si nos enfrentamos a los incidentes traumáticos o enagramas que bloquean nuestra mente". Según el fundador, liberarse de estos es muy fácil, pero muy costoso ya que implica una "audición" con la ayuda de un "audímetro" de hasta 5 mil dólares. Sin embargo, el curso completo que concluye el "camino de purificación", implica expulsar todos los enagramas que, similares a los traumas freudianos, "son producto de los errores cometidos en vidas anteriores". Hoy, eliminar todos los traumas del presente y pasado puede costar más de 80 mil dólares.


Ovejas famosas

Por ello, la campaña proselitista de la Cienciología apunta generalmente a "las ovejas con cascabel" y con dinero. "Si consigues que las ovejas con cascabel te sigan —decía Hubbard—, te seguirán todas". Así, en 1955 pretendió convencer a Ernest Hemingway, Orson Welles, John Ford, Pablo Picasso y Walt Disney, y aunque ninguno de ellos aceptó, 40 años después la lista de sectarios impresionaría a cualquiera.

La cantidad de "estrellas" vinculadas a la secta en los últimos tiempos, evidencia su poder y capacidad de presión sobre el "star-system". Medio Hollywood está convencido de que la "conversión" de John Travolta a la secta le ha procurado nuevos papeles cuando estaba al borde de la extinción profesional.


Único objetivo

"Dinero, dinero, dinero. Haz que te lo den, consíguelo. Sea como sea, haz dinero". Con estas palabras —siempre según La Vanguardia— Hubbard habría señalado su principal objetivo. Para ello, la cúpula de la Cienciología habría creado Sterling Inc., una ramificación de la secta que chantajeaba odontólogos adictos a las drogas hasta que, tiempo después, fue descubierta. Más adelante, crearon Narconón y Health Med, empresas internacionales de fachada que servían también para captar y extorsionar toxicómanos, con la excusa de proporcionar un "tratamiento redentor".


Frente europeo

Los tratamientos de la Cienciología, sin embargo, no han sido muy acogidos en Europa donde destacadas personalidades los han rechazado. En los últimos años, los ministros de Asuntos Exteriores de Alemania y Francia, Klaus Kinkel y Hervé de Charette, compartieron sus posiciones al respecto. El ministro francés se unió a la "aprensión" de los alemanes hacia la secta, mientras que Kinkel se refirió a una carta publicada en el International Herald Tribune y firmada por una larga lista de estrellas, en la que la secta se presentaba como víctima de una persecución similar a la del holocausto judío.

"La carta es un insulto a las víctimas del nacionalsocialismo", afirmó Kinskel. Los casos de Alemania y Francia son solamente un capítulo en la guerra psicológica que la Cienciología libra ante la opinión pública mundial. Por ahora su credibilidad parece poder mantenerse... pero no por mucho tiempo.


Parte del Contenido de esta sección es cortesía de la Fundación S.P.E.S
Bolívar 216, 1° "A" (1066) Buenos Aires - Argentina. Tel: (54 11) 4343-7702
E-mail : spes@sinectis.com.ar

El material forma parte de su curso por e-mail : "El Fenómeno de las Sectas y los NMR" Auspiciado por el Arzobispado de Buenos Aires. Especial agradecimiento al Lic. José María Baamonde, Presidente

(fuente: www.aciprensa.com)
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