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viernes, 21 de marzo de 2014

Los santos y la Cruz

De pequeña me encantaba leer y esto gracias a tío Manuel, quien a temprana edad fomentó en mí el amor y la curiosidad por la lectura. Siendo profesor contaba con innumerables libros, pero los que más llamaban mi atención era su colección dedicada a la vida de los santos. Con apenas ocho años aprendí que Santa Teresita, San Martín y San Francisco eran personas que amaban mucho a Papa Dios.

Según el diccionario digital Wordreference.com, “Se consideran como Santos a aquellas personas que han sobresalido a consecuencia, no sólo de su relación con Dios; también por haber sido “en vida” un ejemplo de entrega con su prójimo.”

Un ejemplo de nuestros tiempos lo son: La madre Teresa de Calcuta y Juan Pablo II, representantes de nuestra Iglesia Católica, quienes han logrado trascender las barreras de otras creencias y se han convertido en personas dignas de imitar y seguir por todo el mundo.

Como cristianos estamos llamados a ser santos, a seguir a aquellos que representan el ejemplo de fe, fidelidad y seguimiento de Dios. Los santos forman lo que nuestro credo designa como Iglesia triunfante (aunque su humildad exprese lo contrario) y tienen la misión de interceder ante Dios por nosotros los pecadores, inclusive por las almas del Purgatorio.

A continuación podrás leer un extracto de la vida de algunos santos que han tenido como norte su amor por la Cruz de Cristo.


San Juan de la Cruz (1524-1591)

El más famoso místico español. Mientras hacía sus estudios en el colegio de los jesuitas, practicaba fuertes mortificaciones corporales. A los 21 años fue recibido como religioso en la comunidad de Padres Carmelitas. Ordenado sacerdote en 1567, pide a Dios como regalo que lo conservara siempre en gracia, sin pecado y que pudiera sufrir con valor y paciencia toda clase de dolores, penas y enfermedades. Juanto a Santa Teresa de Ávila fundó la orden de los Carmelitos descalzos.

A San Juan de la Cruz también se le conoce por sus hermosas poesías. Entre las más famosas se encuentran Noche oscura, Cántico espiritual y Llama viva amor viva.

Murió en 1591. Tenía 49 años. Fue beatificado en 1675 por Clemente X y canonizado por Benedicto XIII en 1726. Posteriormente, en 1926 Pío XI lo proclama Doctor de la Iglesia Universal y en 1952 es declarado patrono de los poetas españoles. Su fiesta se celebra el 14 de diciembre.


San Pablo de la Cruz (1694-1775)

Sacerdote italiano. A los 19 años su vida cambió por medio de un sermón que el párroco de su pueblo natal predicó y eso lo llevó a vivir una vida libre de vicios, inspirada en la penitencia y la oración diaria.

Se dice que la Virgen María se le apareció y le dio a conocer el hábito negro, el estilo de vida y el escudo de su futura congregación de los Pasionistas, que fundó, inspirado en la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Pablo se destacó por su amor a la Eucaristía, su penitencia y su infatigable oración y predicación.

San Pablo de la Cruz se lanzó a la empresa de fundar esta congregación luego de un largo camino de búsqueda espiritual, muy similar al vivido por San Francisco de Asís. Su bispo los lleva a padecer en carne propia los bispo de los pobres, sirviéndolos, especialmente a los enfermos y a viajar de pueblo en pueblo predicando las misiones. Esta vida, una opción radical por el Evangelio, en un comienzo no es bien comprendida por la Santa Sede (pese a que Pablo contaba con el apoyo de su bispo), pero después de vencer las resistencias iniciales, logra que el Papa Benedicto XIV lo ordene sacerdote junto a su hermano Juan Bautista en 1727 y les dé a esta primera comunidad permiso para predicar. Más tarde el propio San Pablo de la Cruz llegó a ser consejero del Papa Clemente XIII, lo que lo llevó a trasladarse a Roma.

Murió en Roma en octubre de 1775 a los 80 años de edad, y fue canonizado en 1867 por S.S. Pío IX


Santa Rosa de Lima (1585- 1617)

Nació en Lima, Perú, en 1586. Fue la primera santa canonizada del Nuevo Mundo. Rosa tomó a Santa Catalina de Siena como modelo. Se dedicó a atacar el amor propio mediante la humildad, la obediencia y la abnegación de la voluntad propia. Ingresó a la tercera orden de Santo Domingo y, a partir de entonces, se recluyó en una cabaña que había construido en el huerto de su casa.

Llevaba sobre la cabeza una estrecha cinta de plata, cuyo interior estaba erizado de picos, era una especie de corona de espinas. Su amor por el Señor era tanto que cuando hablaba de Él, cambiaba el tono de su voz y su rostro se encendía como un reflejo del sentimiento que embargaba su alma.

Tiempo después, una comisión de médicos y sacerdotes examinó a la santa y dictaminó que sus experiencias eran realmente sobrenaturales. El modo de vida y las prácticas ascéticas de Santa Rosa de Lima sólo convienen a almas llamadas a una vocación muy particular. Lo más admirable en Santa Rosa fue su gran espíritu de santidad heroica, porque todos los santos ya sea en el mundo, el desierto o en el claustro, poseen el rasgo común de haber tratado de vivir para Dios en cada instante. Quien tiene la intención pura de cumplir en todo la voluntad de Dios, podrá servirle con plenitud en todo lo que haga.

Santa Rosa murió el 24 de agosto de 1617, a los 31 años de edad. El Papa Clemente X la canonizó en 1671.


Santa Teresa de Jesús (1515-1582)

Nace Teresa en Ávila, España el 28 de marzo de 1515. A los dieciocho años, entra en el Carmelo. A los cuarenta y cinco años, para responder a las gracias extraordinarias del Señor, emprende una nueva vida cuya divisa será: «O sufrir o morir». Es entonces cuando funda el convento de San José de Ávila, primero de los quince Carmelos que establecerá en España. Con san Juan de la Cruz, introdujo la gran reforma carmelitana. Sus escritos son un modelo seguro en los caminos de la plegaria y de la perfección. Murió en Alba de Tormes, al anochecer del 4 de octubre de 1582. Pablo VI la declaró doctora de la Iglesia el 27 de septiembre de 1970.

También es autora de la famosa oración “"Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa. Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta."

escrito por Mary Torres
(fuente: www.evangelizacioncatolica.org)

jueves, 20 de marzo de 2014

Vive la Cuaresma a plenitud

La llegada de la Cuaresma es tiempo propicio para la reflexión. Momento en el que Dios nos brinda un nuevo comienzo. Es la oportunidad de renovar el amor que le profesamos a nuestro Creador. Disponiendo de nuestra parte para caminar fielmente, día a día, en su presencia.

¡Qué acto más heroico y extraordinario Dios nos ofrece! La enseñanza inigualable donde entrega a su único hijo para salvarnos. Pues, nuestro Padre hace nuevas todas las cosas y nunca se olvida de nosotros. Él conoce nuestras inquietudes, penas, problemas y desilusiones. A pesar de ellas tenemos que aferrarnos a caminar junto con él porque es precisamente en las tormentas y tribulaciones que se encuentra a nuestro lado. Dios es fiel y nunca lo abandona al que lo aclama.

Amigo mío, en esta época tan especial, quiero que te des una nueva oportunidad. Déjate guiar por el espíritu y vive un reencuentro verdadero. Abre tu mente, tus sentidos, tu alma y tú corazón para que luego te deposites en sus manos. Él toca a la puerta de tú corazón y sólo espera que le permitas entrar. Busca en tu interior y llena ese vacío que sientes y que sólo Dios lo puede llenar. Aclámalo dentro de ti para que puedas liberar todo lo que te esclaviza, dejar todo el mal atrás y perdonar todo lo que te hace daño. Está en tus manos encontrar el camino auténtico, Dios quiere que lo sigas y no te alejes.

Vive este tiempo a plenitud, haciendo el bien a tu prójimo. Honrando siempre a tu padre, madre, hermanos, estudios, trabajo, proyectos especiales. Contempla lo bello que es la naturaleza y todo lo que te rodea. Cuenta tus bendiciones. Mantente en oración por todas las intenciones familiares, de salud y en especial por aquello que te aqueja. Ora por las personas que te hagan daño, ámalas aunque te cueste, deseando lo mejor para ellos. Deposítalo en las manos de Jesús y jamás profeses con tus actos y palabras las actitudes negativas que te pueden apartar del camino verdadero.

Te invito a la reconciliación y al perdón. Hallarás el fruto de la conversión. El Señor con su infinita misericordia te sanará, será tu fuerza, la roca, tu refugio. Sólo Dios tu alma salvará y la vida eterna tendrás.

¡Créelo! Con tu fe moverás montañas y tu corazón será liberado, para que seas feliz conforme a lo que Dios quiere. Este tiempo de Cuaresma será el proceso de la construcción, el encuentro, la conversión y la sanación. Nuestro Creador te ofrece caminar junto a su hijo todos los días de tu vida.

escrito por Noelys Colón Pérez 
(fuente: www.evangelizacioncatolica.org)

miércoles, 19 de marzo de 2014

En Siria matan a cristianos como si fueran animales, denuncia arzobispo ortodoxo

LIMA, 18 Mar. 14 / 02:05 am (ACI).- El Arzobispo metropolitano de la iglesia apostólica ortodoxa de Antioquía, Antonio Chedraui Tannous, denunció que los cristianos en Siria son asesinados como si se tratara de animales, al tiempo que la comunidad internacional “se ha tapado los oídos y no quiere escuchar”.

En declaraciones a José Gálvez Krüger, director de la Enciclopedia Católica que forma parte del grupo ACI, Antonio Chedraui denunció que “sin duda la iglesia ortodoxa antioqueña vive un martirio interminable: secuestro de dos arzobispos y algunos sacerdotes, matanza de sacerdotes y de creyentes inocentes que no tienen nada que ver con lo que está pasando. Persecuciones, destrucción de iglesias, asesinatos, etc.…Y lo bárbaro es que se matan a los cristianos como se mata al animal, y todo esto, en el nombre de Dios”.

“Me pregunto: ¿qué tiene que ver esto con la lucha por la democracia o la libertad en Siria? Los criminales, en su mayoría, son extranjeros que vienen de Saudí Arabia, Chechenia, Turquía y otros países”.

El Arzobispo advirtió además que “el motivo del levantamiento de algunos grupos en Siria no es en contra del gobierno o a favor de la democracia”.

De acuerdo al prelado ortodoxo, existe un “plan norteamericano y lo de la Unión Europea de evacuar todo el Medio Oriente de los cristianos. En 1973, querían empezar con Líbano y se armó una guerra civil dos años después, y cuando no tuvieron la suerte de cumplir este objetivo, el ex presidente de Estados Unidos George Bush invadió a Iraq”.

“Y así, de cuatro millones de cristianos iraquíes, se quedaron en el país de 400 a 500 mil a lo sumo. Y estos no salieron, por causa económica: si hubiese tenido dinero hubieran salido años atrás”.

El Arzobispo Chedraui señaló que si los rebeldes lucharan por la democracia “hubieran sido Sirios y no mercenarios extranjeros”.

Occidente, con Estados Unidos a la cabeza junto a Francia, criticó, “se ha tapado los oídos y no quiere escuchar. Hablan del derecho de ‘autodeterminación de los pueblos’, pero no aceptan que se hagan elecciones o que se haga Referéndum como es el caso de Ucrania. En Siria no dejan a los pueblos elegir el régimen constitucional conveniente”.

“Yo creo que si el Occidente y otros países como Arabia Saudita y Turquía no hubieran intervenido mandando dinero y armas, no hubiéramos tenido lo que tenemos hoy en Medio Oriente; y eso que las Naciones Unidas, recibiendo órdenes de Estados Unidos, poco les interesa los derechos humanos y mucho menos los de los cristianos de Medio Oriente”.

Antonio Chedraui señaló que “desde hace sesenta años la política de Estados Unidos ha sido injusta con los países de Medio Oriente y, particularmente, con los cristianos de esta región. Por eso el Señor Obama- lo mismo que su antecesor el Sr. Bush- tiene una gran responsabilidad ante la sociedad humana”.

“Todo el mundo creía que el Sr. Obama iba a cambiar la política agresiva y torcida del Sr. Bush, pero, lamentablemente, el presidente Obama salió peor que el anterior, está yendo para exterminar a los cristianos del Medio Oriente por el maldito petróleo: si no fuera por el oro negro, no hubiéramos tenido nada lo que tenemos ahora de desgracia”.

El prelado precisó que “no puedo decir que el Islam, en sí, sea una religión de odio. De lo contrario, el profeta Mohamed no hubiera pedido a su gente que respetaran a los seguidores de la Biblia”.

“Pero del Islam salieron unos fanáticos”, criticó, que “no tienen nada que ver con el amor, la religión, o la fe. La religión es fuente de amor en cambio el fanatismo es fuente de odio”.

“La convivencia con los fanáticos me parece imposible; en cambio, con los musulmanes moderados y creyentes, es posible y agradable”, aseguró.

Al ser consultado si el Patriarca de la Iglesia ortodoxa de Antioquía, Su Beatitud Juan X, se reunirá con el Papa Francisco en el viaje que este realizará a Tierra Santa, el Arzobispo Chedraui indicó que si bien su asistencia “la impiden muchas razones políticas y eclesiásticas”, se tratará de “una decisión de Él, vamos a ver que decidirá en el Santo Sínodo Antioqueño”.

El prelado ortodoxo recordó además que “el Santo Sínodo de Antioquía se ha expresado a favor del acercamiento y la unión de todos, y gracias a Dios en Líbano y en las Américas tenemos las mejores relaciones con nuestra Iglesia hermana, la Iglesia Católica Romana y siempre rezamos por nuestra unión verídica”.

“Yo personalmente, tengo una admiración especial por Su Santidad y siempre recordado el Papa Juan XXIII que, a pesar de todo, rompió el muro de odio que ha separado la Iglesia Católica Romana de la Iglesia Ortodoxa; y obviamente, no puedo olvidar a Su toda Santidad y siempre recordado, el Patriarca Atenágoras, Patriarca de Constantinopla, quien luchó mucho (junto) con el Papa Juan XXIII y su sucesor el Papa Pablo VI, y jamás olvidaré el encuentro histórico en Jerusalén”.

En su opinión, dijo el Arzobispo, “ya debe terminar el periodo de los gestos y protocolos. Las dos iglesias tienen que quitar todo lo que impide el verídico acercamiento entre ellas empezando a buscar la unión, ya que hay unos tremendos peligros que nos amenazan a todos y a cada uno de nosotros”.

“Está el ejemplo en Siria: el fanatismo no distingue entre sacerdotes ortodoxos y romanos ya que mataron a ambos”.

“Todos juntos tenemos que movernos con amor para enterrar el odio porque el cristianismo, es un mensaje de amor y paz”, remarcó.

19 de marzo: San José

«El santo por antonomasia. Esposo virginal de la Virgen María, custodio de la Sagrada Familia, padre y guardián de la Iglesia, abogado de la buena muerte. Proclamado por Pío IX patrono de la Iglesia universal»

Madrid, 19 de marzo de 2014 (Zenit.org) Como afirmó san Pedro Crisólogo: «José fue un hombre perfecto, con todo género de virtudes». Por tanto, no cabe buscar en la fecha de hoy otro modelo más sublime para la vida espiritual que la del santo patriarca. Puesto que sólo contamos con los someros datos que ofrece el evangelio, habiendo quedado envuelta su gloriosa vida en el silencio, cada uno ha glosado de él matices que le llamaban especialmente la atención. En cualquier santoral se hallan referencias proporcionadas por santos y santas que meditaron en ella y que se han ido transmitiendo a lo largo de los siglos. Es el caso de Tomás de Aquino, Gertrudis, Vicente Ferrer, Bernardo, Brígida de Suecia, Francisco de Sales y Bernardino de Siena. Estos, entre otros, en numerosas ocasiones reflejaron en sus escritos los frutos de su reflexión y predicaron en sus sermones las excelsas virtudes que le adornaron.

De este hombre «justo» por antonomasia, «esposo virginal de la Virgen María», «custodio de la Sagrada Familia» se han enaltecido hasta la saciedad, como se ha dicho, sus incontables virtudes. Junto a las teologales, se hallan arracimadas en su santa vida: fidelidad, inocencia evangélica, fortaleza, docilidad, prontitud, pureza, generosidad, prudencia, disponibilidad, sencillez, templanza, obediencia, pobreza, humildad, discreción, justicia, honestidad, diligencia, paciencia, etc. Estuvo adornado por todas; por tanto, son imposibles de condensar. Y hoy como antaño, continúan mostrando la grandeza de este «padre y guardián de la Iglesia», «abogado de la buena muerte», que vivió cada segundo de su existencia con inquebrantable adecuación de su voluntad a la divina, señalándonos el camino que hemos de seguir.

San Alfonso María de Ligorio ensalzó el trato familiar que tuvo con Jesús, subrayando lo que pudo significar este eminentísimo vínculo entre ambos para la santidad del padre que durante un tiempo le acompañó en la tierra: «José durante esos treinta años fue el mejor amigo, el compañero de trabajo con quién Jesús conversaba y oraba. José escuchaba las palabras de vida eterna de Jesús, observaba su ejemplo de perfecta humildad, de paciencia, y de obediencia, aceptaba siempre la ayuda servicial de Jesús en los quehaceres y responsabilidades diarios. Por todo esto, no podemos dudar que mientras José vivió en la compañía de Jesús, creció tanto en méritos y santificación que aventajó a todos los santos».

También los pontífices han quedado conmovidos por el ejemplo del santo patriarca. Juan XXIII iniciaba y culminaba su jornada poniéndose bajo su amparo. Lo proclamó patrono del concilio Vaticano II. Pablo VI el 19 de marzo de 1969 manifestó: «San José es la prueba de que para ser buenos y auténticos seguidores de Cristo no se necesitan ‘grandes cosas’, sino que se requieren solamente las virtudes comunes, humanas, sencillas, pero verdaderas y auténticas». Juan Pablo II le dedicó la exhortación apostólica Redemptoris custos el 15 de agosto de 1989. Y entre otras cosas, en ella calificaba la «fe, sostenida por la oración» como «el tesoro más valioso que san José nos transmite». Por su parte, a Benedicto XVI le llamó la atención su silencio. Y así, se dirigió a los fieles en uno de sus Ángelus en 2005, diciendo: «¡Dejémonos invadir por el silencio de san José!». Sixto IV incluyó la fiesta de san José en el Calendario Romano en torno al año 1479. Pío IX lo proclamó Patrono de la Iglesia universal en 1870; León XIII precisó los fundamentos de este patrocinio el 15 de agosto de 1889, y Pío XII en 1955 designó el 1º de mayo como la fiesta de san José obrero.

Los carmelitas han dado siempre gran impulso a la devoción a san José. Quizá por ello, impregnada de este carisma al que se abrazó, la gran santa castellana Teresa de Jesús ha sido una de sus mayores propagadoras. Fue agraciada por él en grave situación de enfermedad, y desde entonces lo tomó como protector. Además, puso bajo su tutela las numerosas fundaciones que instituyó. Decía: «Otros santos parece que tienen especial poder para solucionar ciertos problemas. Pero a san José le ha concedido Dios un gran poder para ayudar en todo». «Parece que Jesucristo quiere demostrar que así como san José lo trató tan sumamente bien a Él en esta tierra, Él le concede ahora en el cielo todo lo que le pida para nosotros. Pido a todos que hagan la prueba y se darán cuenta de cuán ventajoso es ser devotos de este santo Patriarca». Durante cuatro décadas, todos los años el 19 de marzo acudía a él puntualmente solicitándole «alguna gracia o favor especial», y siempre le respondió. Por eso insistía: «Yo les digo a los que me escuchan que hagan el ensayo de rezar con fe a este gran santo, y verán qué grandes frutos van a conseguir».

En esta misma línea, Fernando Rielo, fundador de los misioneros identes, también infundió en sus hijos el amor a san José: «Tened mucha devoción a san José, cualquier problema, cualquier cosa, os la concederá: bienes materiales y bienes espirituales, especialmente la santidad […]. Pedidle la conversión de la humanidad, suplicadle la santidad de la Iglesia, rogadle la comunión de todos los cristianos».

(19 de marzo de 2014) © Innovative Media Inc.

martes, 18 de marzo de 2014

El Papa en Santa Marta: 'El hipócrita se disfraza de santo'

Francisco en la homilía de este martes explica que la Cuaresma sirve para acercarse al Señor y cambiar de vida.

Ciudad del Vaticano, 18 de marzo de 2014 (Zenit.org) La Cuaresma es un tiempo para "arreglar la propia vida", "para acercarse al Señor". Esto es lo que ha subrayado el papa Francisco en su homilía de la misa de esta mañana en la Casa Santa Marta. El Santo Padre ha advertido del riesgo de sentirse "mejores que los demás". Los hipócritas, ha señalado, "se maquillan de buenos" y no entienden que "nadie es justo por sí mismo", todos "tenemos la necesidad de ser justificados".

Conversión. El Pontífice ha comenzado su sermón destacando que esta es la palabra clave de la Cuaresma, un tiempo favorable "para acercarse" a Jesús. Y comentando la Primera Lectura, tomada del Libro de Isaías, ha indicado que el Señor llama a la conversión a dos "ciudades pecadoras" como Sodoma y Gomorra. Esto, ha afirmado, demuestra que todos "tenemos que cambiar de vida", que buscar "bien en nuestra alma", donde siempre encontraremos algo. La Cuaresma, ha añadido, es precisamente este "arreglar la vida" acercándose al Señor. Él, ha dicho, "nos quiere cerca" y nos asegura que "nos espera para perdonarnos". No obstante, ha enfatizado, el Señor quiere "un acercamiento sincero" y nos pone en guardia de ser hipócritas:

"¿Qué hacen los hipócritas? Se maquillan, se maquillan de buenos: ponen cara de estampita, rezan mirando al cielo, se muestran, se consideran más justos que los demás, desprecian a los otros. 'Pero - dicen - yo soy muy católico, porque mi tío ha sido un gran benefactor, mi familia es esta y yo soy... he aprendido... he conocido tal obispo, tal cardenal, tal padre... Yo soy...'. Se consideran mejores que los demás. Esta es la hipocresía. El Señor dice: 'No, eso no'. Nadie es justo por sí mismo. Todos tenemos la necesidad de ser justificados. Y el único que nos justifica es Jesucristo".

Por eso, ha proseguido, debemos acercarnos al Señor: "Para no ser cristianos disfrazados, que cuando pasa esta apariencia, se ve la realidad, que no son cristianos". Cuál es, entonces, "la piedra de parangón por la que nosotros no somos hipócritas y nos acercamos al Señor". La respuesta, ha subrayado el Papa, nos la da el mismo Señor en la Primera Lectura cuando dice: "Lavaros, purificaros, alejad de mis ojos el mal de vuestras acciones, dejad de hacer el mal, aprended a hacer el bien". Esta es la invitación. Pero, se pregunta Francisco, "¿cuál es el signo de que vamos por el buen camino?":

"'Socorred al oprimido, haced justicia al huérfano, defended la causa de la viuda’. Ocuparse del prójimo: del enfermo, del pobre, del que tiene necesidad, del ignorante. Esta es la piedra de parangón. Los hipócritas no saben hacer esto, no pueden, porque están tan llenos de sí mismos que están ciegos para mirar a los demás. Cuando uno camina un poco y se acerca al Señor, la luz del Señor le hace ver estas cosas y va a ayudar a los hermanos. Este es el signo, este es el signo de la conversión”.

Ciertamente, ha señalado, "no es toda la conversión", esta, en efecto, "es el encuentro con Jesucristo", pero "el signo de que nosotros estamos con Jesucristo es este: atender a los hermanos, a aquellos más pobres, a los enfermos, como el Señor nos enseña" y como leemos en el capítulo 25 del Evangelio de Mateo:

"La Cuaresma es para arreglar la propia vida, ordenarla, cambiar de vida, para acercarnos al Señor. El signo de que estamos lejos del Señor es la hipocresía. El hipócrita no tiene necesidad del Señor, se salva por sí mismo, así piensa, y se disfraza de santo. El signo de que nosotros nos hemos acercado al Señor con la penitencia, pidiendo perdón, es que nosotros cuidamos de nuestros hermanos necesitados. El Señor nos dé a todos luz y valentía: luz para conocer lo que sucede dentro de nosotros y valentía para convertirnos, para acercarnos al Señor. Es hermoso estar cerca del Señor".

(18 de marzo de 2014) © Innovative Media Inc.

lunes, 17 de marzo de 2014

Te propongo una visita al Santísimo... Y encontrarás el amor de Jesús, que cura del mal y llena de fuerza la vida.

Le propongo un ejercicio sencillo:

1- Abra la Biblia en el Nuevo Testamento, y lea algo de lo que dice y hace Jesús entre los discípulos y la gente.

2- Después de leer algo de Jesús entre los discípulos y la gente, piense en el sagrario. El sagrario es el lugar más importante de las capillas y los templos católicos, porque ahí se reservaron las hostias consagradas en la santa misa, y por lo tanto, allí en el sagrario está Jesucristo, presente en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, en la Eucaristía. Es el misterio de nuestra fe...

3- Física o espiritualmente delante del sagrario piense: ‘Ese Jesús que aparece en el Evangelio, que nació de María Virgen, que murió por el perdón de los pecados, resucitó al tercer día y subió al cielo a prepararnos un lugar; ese Jesús del evangelio es el mismo Jesús del sagrario que hoy me ofrece su Amor generoso, desmedido. Acepto el amor de Jesús, me cura del mal y me llena de la fuerza de la vida.

El Amor del Hijo de Dios me cambia el corazón, me dice lo que soy, me da la identidad más importante, me marca hondo por el Bautismo, con el signo imborrable de hijo adoptivo de Dios. El amor de Jesús, Hijo de Dios, me da la pertenencia a la familia la Iglesia y me misiona a vivir en el amor a Dios y al prójimo.

4- En la presencia de Jesús sacramentado, decido y me propongo amar. El amor es el camino y la exigencia de todo el que se hace discípulo de Jesús, y peregrina con Jesús y sus hermanos a la casa del Padre Dios.

Señor Jesús, quiero hacerme prójimo, quiero amar y servir al que hoy está a mi lado. Me propongo amar dando la vida por el otro, como hiciste tu y como tu nos pides que hagamos nosotros. Te ruego Jesús que vengas a mi corazón y habites en él como en un sagrario vivo.

escrito por Guillermo Ortiz, S.J. 
(fuentes: Reflexiones Siglo XXI; catholic.net)

domingo, 16 de marzo de 2014

En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre, que decía: “Este es mi Hijo amado, escúchenlo”

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo
(Mt 17, 1-9)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan el hermano de éste, y los hizo subir a solas con El a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús. Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Señor ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”. Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: “Levántense y no teman”. Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús. Mientras bajaban del monte Jesús les ordenó: “No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor Jesús.

Jesús, Dios y hombre (Mt 17,1-9)
2° Semana del Tiempo de Cuaresma - 16 de marzo de 2014

Así como el I Domingo de Cuaresma se caracteriza por el Evangelio de las tentaciones de Jesús, así este II Domingo de Cuaresma se caracteriza por el Evangelio de la Transfiguración del Señor, que este año, por tratarse del ciclo A de lecturas, se toma de San Mateo.

Lo que ocurrió sobre ese monte alto, que la tradición ha identificado con el monte Tabor, es algo que no puede decirse con las palabras de nuestro lenguaje humano. Allí Jesús concedió a los discípulos que había elegido, Pedro, Santiago y Juan, una manifestación de su divinidad. Usemos las mismas palabras del Evangelio: "Se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz". Esto es lo que vieron objetivamente. Pero esto evidentemente no es todo. San Pablo con razón dice, refiriendose a estas realidades: "lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que lo aman" (1Cor 2,9). Lo que esos tres apóstoles vieron es distinto de todo lo que conocemos por experiencia sensible. Jesús mismo habla de "una visión", cuando les ordena: "No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos".

Examinemos ahora el aspecto subjetivo, es decir, lo que ocurrió en los testigos. Pedro exclama: "Señor, bueno es estarnos aquí". Es un grito de entusiasmo que indica la belleza de lo que están viendo. No desean que acabe: "Si quieres haré aquí tres tiendas, una para tí, otra para Moisés y otra para Elías". Y cuando se oyó la voz que salía de la nube luminosa que los envolvió, ellos "cayeron rostro en tierra llenos de temor". Este es el modo típico de la Biblia de expresar la reacción del hombre ante una teofanía, es decir, ante una manifestación de Dios.

¿Por qué quiso Jesús conceder a sus apóstoles esta visión? Para responder a esta pregunta es necesario fijarnos en la introducción del episodio. El relato comienza con la frase: "Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y los lleva aparte a un monte alto". Rara vez encontramos en el Evangelio una precisión cronológica como esta. Es evidente la intención de vincular la Transfiguración con lo acontecido "seis días antes". Seis días antes había tenido lugar la confesión de fe de Pedro y el primer anuncio de la pasión de Jesús. A la pregunta de Jesús: "¿Quién decís vosotros que soy yo?", Pedro se había adelantado a responder: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mt 16,16). Y el Evangelio precisa: "Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas" (Mt 16,21).

Con esto se vincula la Transfiguración. El prefacio de la Misa de este II Domingo de Cuaresma da la siguiente explicación: "Después de anunciar su muerte a sus discípulos, Jesús les mostró en el monte santo el esplendor de su gloria, para testimoniar, de acuerdo con la ley y los profetas, que la pasión es el camino de la resurrección". Y el prefacio de la Misa del día propio de la fiesta de la Transfiguración (6 de agosto) agrega esta otra explicación: "Cristo, nuestro Señor, manifestó su gloria a unos testigos predilectos, y les dio a conocer en su cuerpo, en todo semejante al nuestro, el resplandor de su divinidad. De esta forma, ante la proximidad de la pasión, fortaleció la fe de los apóstoles, para que sobrellevasen el escándalo de la cruz". En ambos casos se subraya la vinculación de este hecho con el anuncio de la pasión y muerte de Jesús.

Pero es obvia también su vinculación con la confesión de Pedro. Pedro había dicho a Jesús: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo". Y el punto central de la Transfiguración es precisamente la voz del cielo que confirma esa declaración de Pedro: "Este es mi Hijo amado, en quien me complazco, escuchadlo". Jesús había prometido a Pedro: "Lo que ates en el tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo" (Mt 16,19). Aquí vemos qué significa esa promesa. Pedro había formulado la identidad de Jesús por una revelación del Padre concedida a él y aquí esa revelación es confirmada y compartida por los otros dos discípulos. Cuando se trata de decir quién es Jesús y de exponer su palabra, Pedro y sus Sucesores no pueden decir sino aquello que el cielo confirma.

Y ¿por qué Moisés y Elías? Ellos representan la ley y los profetas. Ante Jesús que manifiesta su divinidad ellos ceden la palabra. En efecto, la voz del cielo dice solo respecto de Jesús: "Escuchadlo". Y cuando acabó la visión "ya no vieron a nadie más que a Jesús solo"; Moisés y Elías habían cesado. Es claro que ya no debemos acudir a ningún otro maestro, porque sólo Jesús "tiene palabras de vida eterna" (Jn 6,68) y él solo es "el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,6).

+ Felipe Bacarreza Rodríguez
Obispo Auxiliar de Los Ángeles (Chile) 
(fuente: aciprensa.com)
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