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martes, 14 de octubre de 2008

Cinco Primeros Sábados de Reparación pedidos por la Virgen María en Fátima

Trasfondo histórico

Los Sábados son tradicionalmente dedicados a la Virgen. Desde muy antiguo la Santa Iglesia, a considerado el sábado un día dedicado a intensificar la devoción Cristiana a la Santísima Virgen, Madre de Dios y nuestra amantísima Madre. Mucha gente consagraba el primer sábado del mes a la Virgen por esta intención y para reparar por las blasfemias y ultrajes en contra de ella por parte de los pecadores y de los falsos maestros.
El Papa San Pío X el 12 de Julio de 1905 emitió un decreto en el que alababa esta práctica y ofrecía indulgencias por ella. Ese mismo año en el mes de Noviembre el Santo Padre nuevamente bendijo e indulgenció la práctica tradicional de los Hijos del Corazón de María y la Archicofradía del Inmaculado Corazón de María, para dedicar los primeros sábados de cada mes a esta devoción con el propósito de hacer reparación al I.C. de María.

La Virgen pide los Cinco Primeros Sábados de Reparación

La Virgen le dijo que "con el fin de prevenir la guerra, vendré para pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados de mes"

La promesa hecha por Nuestra Señora a Lucia en Julio 13, 1917 de que habría una manifestación futura concerniente a la práctica de los Cinco Primeros Sábados fue cumplida el 10 de diciembre de 1925.

Lucía era postulante en el Convento de las Doroteas en Pontevedra, España cuando tiene una aparición de la Virgen sobre una nube de luz, con el Niño Jesús a su lado. La Sta. Virgen puso su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía su corazón rodeado de espinas. El niño le dijo: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas."

Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía:
"Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación".

Los elementos de los 5 primeros sábados

1- Confesión: Es esencial en el camino del arrepentimiento y la conversión.
2- Eucaristía: El primer fruto de esta devoción es el culto a la Santa Eucaristía en sus tres aspectos: sacrificio, comunión y adoración.
3- Rezo del Rosario con dos aspectos: oración y meditación. Se rezan cinco misterios.
4- La Promesa de Salvación.

La Meditación del Rosario:
La oración vocal del Rosario tiene siempre en su base un acto de meditación interior en los misterios de la vida, sufrimiento y gloria de nuestro Señor y de la Stma. Virgen.

La jaculatoria que la Virgen pide que recemos después de cada misterio: "Oh mi Jesús, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Conduce todas las almas al cielo especialmente las que mas necesitan de tu misericordia".

Estas almas son las de los pecadores por quienes rezamos por su conversión y salvación eterna. Estos pecadores pueden ser los que están mas obstinados en su pecado sin arrepentirse, aquellos que están, sin saberlo, al borde de la muerte y están en pecado mortal. Finalmente, aquellos que por circunstancia de lugar, o por educación están lejos de la posibilidad de conseguir un sacerdote y recibir los sacramentos incluso en sus últimos momentos. Por estas pobres almas, las que están en mas necesidad de la misericordia de Dios, deben ser derramadas las eficaces oraciones de las almas cristianas, intercediendo por ellos, haciendo reparación, uniéndose en meditación con el corazón de María, Madre y Refugio de los pecadores.

Promesa de Salvación

Aquellos que practiquen esta devoción de los cinco primeros sábados , Nuestra Señora prometió: "Yo os asistiré a la hora de vuestra muerte con las gracias necesarias de salvación". Ella no promete la salvación eterna, sino las gracias necesarias para la salvación.

Hay muchos testimonios de almas que son especialmente devotas del Corazón de María, que reciben un conocimiento del cielo que la hora de su partida esta cerca. No es precisamente un anuncio de la muerte, pero si una nueva y gentil preocupación por recibir con mas dignidad los sacramentos, con una intención mas pura en todas sus acciones y se intensifica la caridad y la dedicación al apostolado. El Corazón de María va perfeccionando las almas de sus hijos hasta llegar a su encuentro decisivo con su Divino Salvador.

Espíritu de Reparación:

Todos estos actos de la devoción, deben hacerse con la intención de reparar las ofensas cometidas en contra del Inmaculado Corazón de María. Aquellos que la ofenden cometen una ofensa doble: ofenden a su Divino Hijo, y ponen en peligro su salvación.

Esta reparación hace énfasis en nuestra responsabilidad hacia los pecadores que no oran y no hacen reparación por sus pecados. Esta devoción nos presenta una responsabilidad social y nos recuerda de que para ir a Dios debemos amar a nuestros semejantes y tratar de salvar sus almas. También nos enseña una forma excelente de hacerlo, a través del espíritu de reparación al I.C. de María.

Hay quienes se preocupan de que se les puede olvidar en cada uno de los cinco sábados ofrecer por la intención de reparación. Pero esto se puede evitar haciendo la resolución de ofrecer esta reparación desde el primer sábado que se empieza..

"Dios mío yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, y no te aman" (el ángel a los pastorcitos de Fátima)

¿Por qué 5 Sábados?

Después de haber estado Lucía en oración, Nuestro Señor le reveló la razón de los 5 sábados de reparación: "Hija mía, la razón es sencilla: se trata de 5 clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:

1- Blasfemias contra su Inmaculada Concepción.
2- Contra su virginidad,
3- Contra su Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres.
4- Contra los que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños, la indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada.
5- Contra los que la ultrajan directamente en sus sagradas imágenes.

"He aquí hija mía, por que ante este Inmaculado Corazón ultrajado, se movió mi misericordia a pedir esta pequeña reparación, y, en atención a Ella, a conceder el perdón a las almas que tuvieran la desgracia de ofender a mi Madre. En cuanto a ti procura incesantemente con tus oraciones y sacrificios moverme a misericordia para con esas almas".

También es importante establecer un tiempo fijo para la devoción, en este caso los primeros cinco sábados de mes. Esto nos ayudará a establecer un hábito. La misma Iglesia lleva nuestra vida espiritual por ciclos litúrgicos: cuaresma, adviento...

Importancia de esta devoción

En febrero de 1926 se le apareció el Niño Jesús preguntándole si había difundido la devoción a su Santísima Madre. Lucía le contó las dificultades que tenía en llevar a cabo esta misión. Jesús le respondió que con su gracia bastaba.

En Fátima, la Virgen misma desea recomendar esta devoción, especificando "cinco primeros sábados consecutivos" enriqueciendo esta práctica con la promesa de salvación.

En la última instancia, es Dios quien es ofendido por cada pecado. Por esta razón, es Dios también quien es el objeto último de cada acto de reparación de los cristianos. Nosotros no podemos comprender propiamente el mensaje celestial dado en Fátima en este punto esencial de reparación si no lo hacemos reparando directamente al Inmaculado Corazón de María.

Es nuestro Señor mismo quien nos dice: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas".

La predestinación de María en su Maternidad Divina, su colaboración activa en toda la obra de redención, su misión de ser madre espiritual de toda la Iglesia y de cada persona redimida por la preciosa sangre de Cristo, constituye una de las leyes básicas de la divina providencia para la aplicación efectiva de la redención en cada alma.

Por lo tanto, la devoción a su Inmaculado Corazón debe ser intensificada y extendida. Consecuentemente quien ofenda a nuestra Madre, ya sea por blasfemia, por negación de su grandeza en su misión de corredención, o por tratar de despreciar la devoción a Nuestra Señora en la Iglesia o en las almas, al mismo tiempo ofende a Dios y a su providencia. Un cristiano que comprende cuan vil son este tipo de ofensas trata de hacer reparación intensificando su devoción personal y sus esfuerzos para que el Reino del Corazón de María se establezca. Así responde el amor.

Ambos aspectos de la reparación cristiana: primero directamente a Dios y subordinadamente al corazón de María, son manifestaciones complementarias de una misma realidad y un mismo espíritu.

Frutos de esta devoción:

En toda verdadera devoción a nuestra Señora (y la devoción a su Inmaculado Corazón es expresión perfecta de la verdadera devoción) hay siempre una invitación efectiva a regresar los corazones a Cristo Salvador.

Cuando se trata de aquellos que han perdido la gracia, es una llamada a la conversión, a la vida de gracia y a la salvación eterna.

Cuando se trata de almas que viven en la gracia de Dios, la verdadera devoción a María, les da un fuerte impulso por avanzar por la vía de santidad y crea en ellos un espíritu de apostolado cristiano.

Esta es una ley constante en la vitalidad de la Iglesia. Ya sean Instituciones Marianas, Santuarios Marianos, movimientos y peregrinaciones Marianas, siempre han sido una llamada irresistible desde el corazón maternal de María, a un regreso de estas almas a Cristo.

La práctica de los cinco primeros sábados en reparación, corresponde a este nuevo capitulo de la santificación y de la eterna salvación de los redimidos.

(*) Escrito por Madre Adela Galindo (fundadora de las SCTJM) - fuente: www.corazones.org

Para la Beata Alejandrina vivir valió la pena...

Nació en Balasar, provincia de Oporto y Arquidiócesis de Braga (Portugal) el 30 de marzo de 1904, y fue bautizada el 2 de abril siguiente, Sábado Santo. Fue educada cristianamente por su madre, junto con su hermana Deolinda. Alejandrina permaneció en familia hasta los siete años, después fue enviada a Póvoa do Varzim donde se alojó con la familia de un carpintero, para poder asistir a la escuela primaria que no había en Balasar. Allí hizo la primera comunión en 1911, y el año siguiente recibió el sacramento de la Confirmación que le administró el Obispo de Oporto.

Después de dieciocho meses volvió a Balasar y fue a vivir con su mamá y hermana en la localidad de “Calvario”, donde permanecerá hasta su muerte.

Comenzó a trabajar en el campo, teniendo una constitución robusta: tenía a raya a los hombres y ganaba lo mismo que ellos. Su una adolescencia fue muy vivaz: dotada de un temperamento feliz y comunicativo, era muy amada por las compañeras. Sin embargo a los doce años se enfermó: una grave infección (quizá una tifoidea) la llevó a un paso de la muerte. Superó el peligro, pero después de esto su físico quedará marcado para siempre.

Cuando tenía catorce años sucedió un hecho decisivo para su vida. Era el Sábado Santo del 1918. Ese día ella, su hermana Deolinda y una muchacha aprendiz realizaban su trabajo de costura, cuando se dieron cuenta de que tres hombres trataban de entrar en su habitación. A pesar de que las puertas estuviesen cerradas, los tres lograron forzarlas y entraron. Alejandrina, para salvar su pureza amenazada, no dudó en tirarse por la ventana desde una altura de cuatro metros. Las consecuencias fueron terribles, aunque no inmediatas. En efecto las diversas visitas médicas a las que se sometió sucesivamente diagnosticaron siempre con mayor claridad un hecho irreversible.

Hasta los diecinueve años pudo aún arrastrarse hasta la iglesia, donde, totalmente contrahecha, permanecía gustosa, con gran maravilla de la gente. Después la parálisis fue progresando cada vez más, hasta que los dolores se volvieron horribles, las articulaciones perdieron sus movimientos y ella quedó completamente paralítica. Era el 14 de abril de 1925, cuando Alejandrina se puso en el lecho para no levantarse más por los restantes treinta años de su vida.

Hasta el año 1928 ella no dejó de pedirle al Señor, por intercesión de la Virgen, la gracia de la curación, prometiendo que, si se curaba, se haría misionera. Pero, en cuanto comprendió que el sufrimiento era su vocación, la abrazó con prontitud.

Decía: “Nuestra Señora me ha concedido una gracia aún mayor. Primero la resignación, después la conformidad completa a la voluntad de Dios, y en fin el deseo de sufrir”.

Se remontan a este período los primeros fenómenos místicos, cuando Alejandrina inició una vida de grande unión con Jesús en los Sagrarios, por medio de María Santísima. Un día que estaba sola, le vino improvisamente este pensamiento: “Jesús, tú estás prisionero en el Sagrario y yo en mi lecho por tu voluntad. Nos haremos compañía”. Desde entonces comenzó su primera misión: ser como la lámpara del Sagrario. Pasaba sus noches como peregrinando de Sagrario en Sagrario. En cada Misa se ofrecía al Eterno Padre como víctima por los pecadores, junto con Jesús y según sus intenciones.

Crecía en ella siempre más el amor al sufrimiento, conforme su vocación de víctima se hacía sentir de manera más clara. Hizo el voto de hacer siempre lo que fuera más perfecto.

Del viernes 3 de octubre de 1938 al 24 de marzo de 1942, o sea por 182 veces, vivió cada viernes los sufrimientos de la Pasión. Alejandrina, superando su estado habitual de parálisis, bajaba del lecho y con movimientos y gestos acompañados de angustiosos dolores, reproducía los diversos momentos del Vía Crucis, por tres horas y media.

“Amar, sufrir, reparar” fue el programa que le indicó el Señor. Desde 1934 –por mandato del padre jesuita Mariano Pinho, que la dirigió espiritualmente, hasta 1941– Alejandrina ponía por escrito todo lo que cada vez le decía Jesús.

En 1936, por orden de Jesús, ella le pidió al Santo Padre, por medios del padre Pinho, la consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María. Esta súplica fue varias veces renovada hasta 1941, por lo que la Santa Sede interrogó por tres veces al Arzobispo de Braga sobre Alejandrina. El 31 de octubre de 1942 Pío XII consagró el mundo al Corazón Inmaculado de María con un mensaje transmitido a Fátima en lengua portuguesa. Este acto lo renovó en Roma en la Basílica de San Pedro el 8 de diciembre del mismo año.

Desde el 27 de marzo de 1942 en adelante Alejandrina dejó de alimentarse, viviendo sólo de Eucaristía. En 1943 por cuarenta días y cuarenta noches fueron estrictamente controlados por excelentes médicos su ayuno absoluto y su anuria, en el hospital de la Foz do Douro cerca de Oporto.

En 1944 su nuevo director espiritual, el salesiano padre Humberto Pasquale, animó a Alejandrina, para que siguiera dictando su diario, después que constató la altura espiritual a la que había llegado; lo que ella hizo con espíritu de obediencia hasta la muerte. En el mismo año 1944 Alejandrina se inscribió a la Unión de los Cooperadores Salesianos. Quiso colocar su diploma de Cooperadora “en donde pudiera tenerlo siempre a la vista”, para colaborar con su dolor y con sus oraciones a la salvación de las almas, sobre todo juveniles. Rezó y sufrió por la santificación de los Cooperadores de todo el mundo.

A pesar de sus sufrimientos, ella seguía además interesándose e ingeniándose en favor de los pobres, del bien espiritual de los parroquianos y de otras muchas personas que recurrían a ella. Promovió triduos, cuarenta horas y ejercicios cuaresmales en su parroquia.

Especialmente en los últimos años de vida, muchas personas acudían a ella aún de lejos, atraídas por su fama de santidad; y bastantes atribuían a sus consejos su conversión.

En 1950 Alejandrina festeja el XXV aniversario de su inmovilidad. El 7 de enero de 1955 se le anuncia que éste será el año de su muerte. El 12 de octubre quiso recibir la unción de los enfermos. El 13 de octubre, aniversario de la última aparición de la Virgen de Fátima, se la oyó exclamar: “Soy feliz, porque voy al cielo”. A las 19,30 expiró.

En 1978 sus restos fueron trasladados del cementerio a la iglesia parroquial de Balasar, donde hoy – en una capilla lateral – reposa el cuerpo de Alejandrina. Sobre su tumba se leen estas palabras que ella quiso: “Pecadores, si las cenizas de mi cuerpo pueden ser útiles para salvaros, acercaos, pasad sobre ellas, pisadlas hasta que desaparezcan. Pero ya no pequéis; no ofendáis más a nuestro Jesús!”. Es la síntesis de su vida gastada exclusivamente para salvar las almas.

En Oporto en la tarde del día 15 de octubre las florerías se vieron privadas de rosas blancas: todas fueron vendidas. Un homenaje floral a Alejandrina, que había sido la rosa blanca de Jesús.

(fuente: http://mensajes-de-dios.blogspot.com/)

Oración del Ángel de Portugal

"Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman."

"Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores."

Esta es la oración que el Ángel de Portugal les enseñó a los tres pastorcitos que después vieron a María, Nuestra Mamá Celestial, en Fátima (Portugal). El ángel se les apareció tres veces para ir preparando los corazones de aquellos niños que tuvieron después la gracia de poder ver a la Virgen.

lunes, 13 de octubre de 2008


Lectura del Santo Evangelio de San Matero (Mt 22,1-14)

"A todos los que encontréis, convidadlos a la boda.

Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo:"El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo.Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir.Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: "Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda."Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio;y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron.Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.Entonces dice a sus siervos: "La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos.Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda."Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales."Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda,le dice: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?" Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: "Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes."Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos."

Palabra de Dios
Gloria a Ti, Señor Jesús.

Dice el Señor que preparará un festín y enjugará las lágrimas de todos los rostros, que consumirá a la Muerte definitivamente. Enjugará el Señor Yahveh las lágrimas de todos los rostros, y quitará el oprobio de su pueblo de sobre toda la tierra.

La primera lectura nos muestra el banquete al final de los tiempos, cuando Jesús venga a juzgar a las naciones, habla de la escatología, del final, donde ya no habrá llanto ni dolor para los invitados a gozar de la Fiesta de las bodas eternas del Cordero, Jesucristo nuestro Señor.

Pero mientras peregrinamos en este mundo, necesitamos de Jesús, del Pastor Eterno, para que nos guíe en el camino de la vida, para que nos ayude y sostenga al atravesar oscuras quebradas, llevándonos por senderos de justicia, por amor de su nombre, confortando nuestras almas… porque si Él está conmigo ningún mal temeré, porque tu vara y tu cayado me sosiegan al pasar por valle tenebroso. Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida; mi morada será la casa de Dios a lo largo de los días.Porque como nos dice San Pablo, “todo lo puedo en Aquel que me conforta”.

Pero en medio de este peregrinar por este mundo hasta llegar al Paraíso, Dios Padre nos está ya invitando al banquete de bodas de su Hijo.En esta parábola contada por Jesús, se nos explica el sentido del Reino de los Cielos al cual aspiramos y caminamos. El Rey envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir.Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: "Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda" de mi hijo.Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Ninguno se interesó por la boda del hijo del Rey… Dios Padre viene anunciándonos y preparándonos desde antiguo para la llegada de su Hijo Jesús por medio de los profetas, pero a lo largo de la historia todos hicieron lo mismo, se encerraron en sus propios proyectos y no se abrieron a la gracia de Dios.

Hoy el Padre sigue llamando a la Boda de su Hijo, pero seguimos disculpándonos de no poder ir, prefiriendo nuestras cosas, proyectos personales y egoísmos a gozar de la dicha de su salvación y amor.

Y seguimos echando fuera a todos los que Dios nos manda como mediadores e instrumentos de su gracia… seguimos prefiriendo nuestro egoísmo y nuestros pecados que vivir en su gracia. Pero aún cuando aceptamos la invitación, debemos optar por vivir de acuerdo al proyecto de Dios, llevando el “traje de boda” (estar en gracia), pues no se admiten tibiezas o mediocridades, hay que darse por entero, el todo por el todo, como lo hizo Jesús por nosotros, una vez por todas y para siempre.Pidamos a Dios la gracia de estar atentos a su invitación al banquete de bodas de su Hijo, para llevar un vida digna de un cristiano comprometido, que vive la gracia como un don y una tarea para hacerla fructificar, a fin de que podamos encontrarnos un día, todos juntos, en el Cielo, festejando la Boda de Jesús, el Cordero inmolado por nuestra salvación.


sábado, 11 de octubre de 2008

Concilio Vaticano II, el hito de Nuestra Iglesia en el Siglo XX

Leemos en el portal wikipedia.org que un concilio ecuménico es una asamblea celebrada por la Iglesia Católica con carácter general a la que son convocados todos los obispos para reconocer la verdad en materia de doctrina o de práctica y proclamarla. Debe ser convocado por el Papa y presidido por él o por un delegado suyo y en él habrán de estar representados la mayoría de los obispos de las provincias eclesiásticas. Para la validez de sus acuerdos es precisa, como condición sine qua non, la sanción del Sumo Pontífice. El término concilio proviene del latín concilium, que significa "asamblea". Ecuménico, proviene del latín oikoumene, y éste a su vez del griego οἰκουμένη, que significa "mundo habitado".

El más antiguo concilio fue convocado por San Pedro, en Jerusalén, hacia el año 50 y relevó a los paganos convertidos al cristianismo de las observancias judaicas. Los siguientes son numerados del 1 al 21 y se dividen en dos grupos: griegos y latinos, según hayan tenido lugar en Oriente u Occidente.

Por aquellos años el mundo estaba atravesando las secuelas que dejó la Segunda Guerra Mundial (1939-1945): naciones desvastadas por los combates, reorganización de los Estados y, fundamentalmente, el mundo dividido en dos: un bloque de países regido por los Estados Unidos con el capitalismo como ideología económica y otro grupo controlado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Esta división dio origen a la Guerra Fría, la cual tuvo su final en el 1989 con la Caída del Muro de Berlín como símbolo del fin del Imperio Soviético.

Ante la gran trascendencia de los hechos históricos, en 1948 empieza a germinar la idea de la celebración de un nuevo Concilio. No pudo realizarse porque no había concenso entre las autoridades eclesiásticas que no consideraban aún el momento adecuado para ello.

Ante la imperiosa necesidad de dar respuestas a las sociedades modernas, desde Nuestra Madre Iglesia se convocó a un concilio. El Concilio Vaticano II fue convocado por el Papa Juan XXIII el día 25 de enero de 1959. Juan XXIII pudo presidir la primera de las cuatro etapas debido que falleció el 03 de junio de 1963. Dicho concilio fue continuado por su sucesor, Pablo VI, hasta su clausura que fue en el año 1965.

Fueron convocados 2450 obispos de todo el mundo, además de prestigiosos teólogos no solo provenientes de la Iglesia Católica, sino también de Iglesias Protestantes, como así también concurrieron algunos laicos especialmente invitados. Fue el Concilio que más participantes tuvo en toda la historia del cristianismo y sentó las bases sobre la nueva labor pastoral y social de la Iglesia Católica Apostólica Romana, como así también el diálogo con representantes de otras Iglesias.

Hoy, 11 de octubre, se cumplen 46 años del inicio solemne del Concilio Vaticano II con el cual Nuestra Madre Iglesia emitió dieciséis documentos:

■ Constituciones:
- Dei Verbum (Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación)
- Lumen Gentium (Constitución Dogmática sobre la Iglesia
- Sacrosanctum Concilium (Constitución sobre la Sagrada Liturgia)
- Gaudium et Spes (Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual)

■ Declaraciones Conciliares
- Gravissimum Educationis (Declaración sobre la Educación Cristiana)
- Nostra Aetate (Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las Religiones no cristianas)
- Dignitatis Humanae (Declaración sobre la libertad religiosa)
■ Decretos Conciliares
- Ad Gentes (Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia)
- Presbyterorum Ordinis (Decreto sobre el ministerio y vida de los presbíteros)
- Apostolicam Actuositatem (Decreto sobre el apostolado de los laicos)
- Optatam Totius (Decreto sobre la formación sacerdotal)
- Perfectae Caritatis (Decreto sobre la adecuada renovación de la vida religiosa)
- Christus Dominus (Decreto sobre el ministerio pastoral de los Obispos)
- Unitatis Redintegratio (Decreto sobre el ecumenismo)
- Orientalium Ecclesiarum (Decreto sobre las Iglesias orientales católicas)
- Inter Mirifica (Decreto sobre los Medios de comunicación social)

Este Concilio, vigente hasta el día de hoy, causó toda una revolución en la Iglesia Católica Apostólica Romana. Así como hubieron quienes celebraron esta iniciativa del Sumo Pontífice, hubieron otros, dentro del mismo catolicismo, que se quejaron de que, con este Concilio, la Iglesia se estaba alejando peligrosamente de la Tradición.

Lo cierto es que el Concilio Vaticano II representa una profunda reformulación de toda la Iglesia, empezando por las autoridades eclesiásticas hasta todos los bautizados.

Dedicación del Templo en honor al Beato Ceferino en Las Heras (Mendoza)

CELEBRACIONES CON MOTIVO DE LA "DEDICACIÓN A DIOS DEL TEMPLO EXISTENTE EN EL ORATORIO CEFERINO NAMUNCURÁ DE LAS HERAS, CONSAGRACIÓN DEL ALTAR, Y NOMBRAMIENTO COMO TITULAR O PATRONO DEL TEMPLO AL BEATO CEFERINO NAMUNCURÁ."

Desde el Jueves 9 de octubre hasta el viernes 17 de octubre :

Misa a las 19,30 hrs. Luego Novena a Ceferino.

Miércoles 15, Jueves 16 y Viernes 17 de octubre a las 20,30 hrs:

Charlas sobre la vida de Ceferino Namuncurá a cargo del actual Párroco de Chimpay, P. Ricardo Noceti sdb, conocedor de la vida de Ceferino y misionero de la patagonia.

Viernes 17 desde las 21,30 a las 22,30 hrs.:

Vigilia de oración en preparación a la Dedicación del Templo.

Sábado 18 a las 19,30 hrs.:

Celebración del Misa presidida por el Arzobispo de Mendoza, José María Arancibia, durante la cual se hará la Dedicación del Templo.

Luego de la Celebración habrá una Cena a la Canasta en el Oratorio. Los que participen deben retirar las entradas gratis para reservar los lugares (que son limitados).

Invitamos muy especialmente a tantas personas que colaboraron en la construcción del Templo y a todos los miembros de la comunidad y amigos del Oratorio.

Invita: La comunidad salesiana del Oratorio.

viernes, 10 de octubre de 2008

Acerca de LA ORACIÓN

No podemos hacer oración bien si primero no sabemos qué es. Descubre la oración y qué es exactamente

La oración es a la vez algo fácil y difícil. Fácil porque hablar con Dios es algo que podemos hacer en cualquier momento, prácticamente en cualquier circunstancia. Y es difícil porque a veces no sabemos exactamente qué es hacer oración, porque las ocupaciones diarias nos absorben o simplemente porque hay una gran resistencia a sentarse un rato para hablar con Dios.

Para poder hacer bien la oración, para rezar bien, es importante entender qué es la oración.

Orar es hablar con Dios, de tú a tú, como le habla un hijo a un padre. Y a Dios podemos decirle cualquier cosa: lo que vivimos, nuestras preocupaciones, lo que hemos logrado, en lo que necesitamos su ayuda, incluso platicarle nuestro día tal y como lo haríamos con la gente a la que le tenemos confianza y le queremos. La oración es un dirigirse a Dios para alabarlo, agradecerle, reconocerlo y pedirle cosas que sean para nuestro bien.

Es buena idea conocer las definición de oración de algunos autores espirituales, santos, doctores de la Iglesia y el Santo Padre:

• No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama (SANTA TERESA, Vida, 8, 2).

• La oración es la elevación del alma hacia Dios y la petición de lo que se necesita de Dios. (SAN PEDRO DAMIAN, en Catena Aurea, vol. III, p. 304)

• La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Criador.(SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración)

• La adoración es el acto por el que uno se dirige a Dios con ánimo de alabarle (ORIGENES, Trat. sobre la oración, 14).

• La oración es el acto propio de la criatura racional. (SANTO TOMÁS, Suma Teológica, 2-2, q. 83, a. 10)

• La oración es el reconocimiento de nuestros límites y de nuestra dependencia: venimos de Dios, somos de Dios y retornamos a Dios. Por tanto, no podemos menos de abandonarnos a El, nuestro Creador y Señor, con plena y total confianza [...]. La oración es, ante todo, un acto de inteligencia, un sentimiento de humildad y reconocimiento, una actitud de confianza y de abandono en Aquel que nos ha dado la vida por amor. La oración es un diálogo misterioso, pero real, con Dios, un diálogo de confianza y amor. (JUAN PABLO II, Aloc. 14-III-1979)

El Catecismo de la Iglesia Católica nos explica en síntesis que "La oración es la elevación del alma hacia Dios o la petición a Dios de bienes convenientes" (CEC 2590), es decir, pedirle lo que es bueno para nuestra alma y nuestra salvación. Cualquier cosa que sea contraria a esto, por supuesto que no nos la concederá, porque ante todo nos ama y nunca haría nada para hacernos daño.

En las definiciones anteriores encontramos varias palabras "clave" en el concepto de la oración: diálogo, elevación, adoración, tratamiento de amistad. En la oración nuestra mente se eleva a Dios para alabarlo y pedirle cosas convenientes a nuestra salvación.

Ya sabemos qué es la oración, aunque hay muchos tipos diferentes. Mencionaremos las clases de oración más importantes:

En primer lugrar, muchos pueden preguntarse qué diferencia hay entre la oración que se hace por ejemplo en la Santa Misa y la que hacemos solos frente al Sagrario o en nuestra casa, esto es la diferencia entre la oración privada y la pública. Explicaremos la primera:

Algunos recordarán que Jesucristo nos dijo "...cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. " Mt 6,6 Esta es una oración privada, personal en la que solamente estamos a solas con Dios. Esta oración es fundamental, verdaderamente el pilar de la vida interior. Con ella nos acercamos a Dios y nos dirigimos a Él que es persona. Dios, nuestro Padre en el cielo está siempre presente y lo puede todo (es omnipotente y omnipresente), y cuando Jesús nos indica que vayamos a nuestro aposento y cerremos la puerta para orar privadamente, es porque Dios quiere vernos a solas, como una Padre se sienta a hablar cariñosamente con su hijo sobre las cosas más privadas, más trascendentes y más importantes. Jesús comprende nuestra necesidad de consuelo, de ayuda y nos invita a que en la intimidad, nos dirijamos con toda la confianza del mundo a nuestro Padre para pedirle cuanto nos haga falta.

Jesucristo nos da testimonio de que está en continua comunicación con su Padre y nos invita a hacerlo. Jesús ora en el Bautismo (Lc3,21); en su primera manifestación en Cafarnaún (Mc 1 ,35; Lc 5,16); en la elección de los Apóstoles (Lc 6,12). Noches enteras pasa el Señor en diálogo de oración con su Padre (Lc 3,21; 5,16; 6,12; 9,29; 10,21 ss.). Jesús enseñará a sus discípulos que han de orar en todo tiempo (Lc 18,1). La plegaria de Jesús pone de manifiesto su confianza filial con Dios-Padre que se traducirá en la familiar expresión de Abba, Padre (Mc 14,36). Lo mismo sucede con las diversas peticiones que formula en la oración sacerdotal ( lo 17), poco antes de su Pasión (Mt 26,36-46; Mc 14,32-42; Lc 22,40-46), y en la petición por sus verdugos (Lc 23,34). Jesús -ante la pregunta de uno de sus discípulos- ha dejado a los cristianos no sólo el modelo de su propia oración, sino también el cómo y la manera de hacerla (Lc 11,1-4). El Señor instruye a sus discípulos para que hagan bien la ORACIÓN, sin charlatanería (Mt 6,5-15); con una postura de humildad, tal y como nos lo señala la parábola del fariseo y el publicano (Lc 18,9-14); en unión de la fe y la con- fianza, como requisitos de eficacia para él orante (Mt 11 , 24; Lc 17 ,5 ss.).

Como podemos ver, esta oración privada es fundamental en la vida de piedad de todo católico. Ahora bien, no debemos olvidar que todos los bautizados formamos parte de la Iglesia (y en ese sentido somos parte del cuerpo místico de Cristo); el Señor nos dijo que "donde están dos o tres reunidos en mi nombre , allí estoy yo en medio de ellos." Mt 18,20 La oración también puede hacerse en conjunto con otras personas, incluso Jesucristo le da tanto valor que promete "estar en medio de nosotros" cuando lo hagamos. Esa es la oración pública, la que se hace en nombre de la Iglesia, por un ministro destinado legítimamente a este fin (CIC, can. 1256; v. III). Este tipo de oración suele tener un carácter eminentemente litúrgico, como le ocurre al rezo del Oficio divino. Santo Tomás le llamaba a esta oración común; y considera que debe realizarse en voz alta para que el pueblo fiel tenga conocimiento de ella. La oración privada es la que ofrece la persona individual por sí misma o por los demás.

Una vez que hemos entendido la diferencia entre oración pública y oración privada, llega el momento de comentar la oración que se expresa hacia afuera de forma visible y externa (o sea con palabras) y la oración que hacemos sin palabras, sin que nada en nuestro exterior lo exprese, pero que se da dentro de nuestra mente como un acto de raciocinio. Cuando la oración se exterioriza con palabras se le llama oración vocal.

Don Antonio Royo Marín, O.P. nos dice en su Teología Moral para Seglares que "La oración vocal está al alcance de todos. No se requiere de una fórmula determinada, si bien la ofrece insuperable el Padrenuestro. Para que sea verdadera oración es preciso que se haga con iatención (toda distracción voluntaria es un pecado venial de irreverencia) y con profunda piedad."

La oración es interior, sin que existan palabras habladas, se le llama oración mental. En ella el diálogo con Dios se realiza mediante nuestra razón y nos dirigimos a Dios hablándole con nuestra mente. Esta oración puede ser un diálogo con el Señor (recordemos que para el católico la oración no es necesariamente un monólogo) y en ese sentido la oración mental se llama discursiva porque, en efecto, es un discurso.

La oración, nos enseña Santo Tomás de Aquino, es una un acto de raciocinio, sin olvidar que nuestros sentimientos y afectos forman parte de dicha acción. La oración debe dejarnos una resolución práctica y concreta. La oración en la que predominan los afectos sobre el entenidmiento es afectiva que cada vez qeu se simplifica más se convierte en oración de sencillez.

Ahora bien, además de la oración discursiva, hay otro tipo de oración mental que es la contemplativa. En ella se da un total recogimiento de los sentidos y un "silencio interior" que nos permite escuchar mejor a Dios. Es, efectivamente, como contemplar a Dios, pero no es un contemplarle con la vista, sino una contemplación del alma.

La oración contemplativa (también conocida como mística), es de gran profundidad. Las almas con un gran avance espiritual pueden recibir de Dios grandes dones y un inmenso gozo en la oración contemplativa. En esta oración, Dios puede permitir que nuestra alma tenga un recogimiento, una paz y un sosiego excepcionales. Con ello llega una quietud derivada de la presencia de Dios que cautiva la voluntad y llena el alma y el cuerpo con una suavidad y un deleite imposibles de describir con palabras.

Hay un punto en la vida de oración en la cual se puede dar una unión intensa en la que todas las potencias del almas se cautiven y estén absortas en Dios. Esta unión puede ser tan fuerte e intensa que se suspenden los sentidos internos y externos. El alma no ve nada ni oye nada de lo que ocurre en el exterior. Es lo que se llama una unión extática. Y el alma que ha logrado traspasar todas estas corrientes de la vida interior, llega a una transformación total en Dios, en donde ambas partes se entregan totalmente la una a la otra.

Todo cristiano puede llegar a estos puntos en una cumbre de la vida interior. La santidad está al alcance de toda alma que sea verdaderamente fiel a la gracia y generosa al servicio de Dios. Todo lo que hemos descrito en el párrafo anterior no está reservado para unos pocos aristócratas del espíritu, por el contrario, en el desarrollo progresivo y normal de la gracia santificante ocurre. La unión con Dios en un sentido pleno debería ser el preludio normal de la visión beatífica, alcanzado en este mundo por todos los fieles bautizados. Esto nos lo enseña Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, plenamente de acuerdo con los principios más firmes de la teología católica. El concilio Vaticano II ha proclamado con fuerza el llamamiento universal a la santidad para todos los hombres sin excepción (Constitución Lumen gentium c.5).

Hemos recorrido un buen camino hasta ahora, pero no nos perdamos de la vía principal. Hay muchos tipos de oración, y conforme se avanza en ella la Gracia de Dios comienza a actuar más y más en el alma, pero no olvidemos nuestro concepto fundamental. Y respondiendo a la primera pregunta ¿Qué es la oración? recordemos que "La oración es la elevación del alma hacia Dios o la petición a Dios de bienes convenientes" (CEC 2590)

(fuente: www.encuentra.com)
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