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sábado, 15 de agosto de 2009

La Asunción de María: glorificación de la naturaleza humana

El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.

Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus:

"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".

Ahora bien, ¿por qué es importante que los católicos recordemos y profundicemos en el Dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo? El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica responde a este interrogante:

"La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos" (#966).

La importancia de la Asunción para nosotros, hombres y mujeres de comienzos del Tercer Milenio de la Era Cristiana, radica en la relación que hay entre la Resurrección de Cristo y la nuestra. La presencia de María, mujer de nuestra raza, ser humano como nosotros, quien se halla en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es eso: una anticipación de nuestra propia resurrección.

Más aún, la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo es un Dogma de nuestra fe católica, expresamente definido por el Papa Pío XII hablando "ex-cathedra". Y ... ¿qué es un Dogma? Puesto en los términos más sencillos, Dogma es una verdad de Fe, revelada por Dios (en la Sagrada Escritura o contenida en la Tradición), y que además es propuesta por la Iglesia como realmente revelada por Dios.

En este caso se dice que el Papa habla "ex-cathedra", es decir, que habla y determina algo en virtud de la autoridad suprema que tiene como Vicario de Cristo y Cabeza Visible de la Iglesia, Maestro Supremo de la Fe, con intención de proponer un asunto como creencia obligatoria de los fieles Católicos.

El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica (#966) nos lo explica así, citando a Lumen Gentium 59, que a la vez cita la Bula de la Proclamación del Dogma: "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del Cielo y elevada al Trono del Señor como Reina del Universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte".

Y el Papa Juan Pablo II, en una de sus Catequesis sobre la Asunción, explica esto mismo en los siguientes términos:
"El dogma de la Asunción afirma que el cuerpo de María fue glorificado después de su muerte. En efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio" (JP II, 2-julio-97).

"Contemplando el misterio de la Asunción de la Virgen, es posible comprender el plan de la Providencia Divina con respecto a la humanidad: después de Cristo, Verbo encarnado, María es la primera criatura humana que realiza el ideal escatológico, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la resurrección de los cuerpos" (JP II , Audiencia General del 9-julio-97).

Continúa el Papa: "María Santísima nos muestra el destino final de quienes `oyen la Palabra de Dios y la cumplen' (Lc. 11, 28). Nos estimula a elevar nuestra mirada a las alturas, donde se encuentra Cristo, sentado a la derecha del Padre, y donde está también la humilde esclava de Nazaret, ya en la gloria celestial" (JP II, 15-agosto-97)

Los hombres y mujeres de hoy vivimos pendientes del enigma de la muerte. Aunque lo enfoquemos de diversas formas, según la cultura y las creencias que tengamos, aunque lo evadamos en nuestro pensamiento, aunque tratemos de prolongar por todos los medios a nuestro alcance nuestros días en la tierra, todos tenemos una necesidad grande de esa esperanza cierta de inmortalidad contenida en la promesa de Cristo sobre nuestra futura resurrección.

Mucho bien haría a muchos cristianos oír y leer más sobre este misterio de la Asunción de María, el cual nos atañe tan directamente. ¿Por qué se ha logrado colar la creencia en el mito pagano de la re-encarnación entre nosotros? Si pensamos bien, estas ideas extrañas a nuestra fe cristiana se han ido metiendo en la medida que hemos dejado de pensar, de predicar y de recordar los misterios, que como el de la Asunción, tienen que ver con la otra vida, con la escatología, con las realidades últimas del ser humano.

El misterio de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo nos invita a hacer una pausa en la agitada vida que llevamos para reflexionar sobre el sentido de nuestra vida aquí en la tierra, sobre nuestro fin último: la Vida Eterna, junto con la Santísima Trinidad, la Santísima Virgen María y los Angeles y Santos del Cielo. El saber que María ya está en el Cielo gloriosa en cuerpo y alma, como se nos ha prometido a aquéllos que hagamos la Voluntad de Dios, nos renueva la esperanza en nuestra futura inmortalidad y felicidad perfecta para siempre.

(fuente: www.aciprensa.com)

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¿QUE NO FUE PÍO XII EL QUE SE CONFABULÓ CON LOZ NAZIS PARA DIEZMAR AL PUEBLO JUDÍO DE EUROPA? QUE TRISTE ES VER A UN CATÓLICO SOMETIDO A LA AUTORIDAD DE UN HOMBRE QUE HABLANDO COMO HABLE SE EQUIVOCA. TIENE PASIONES. ES PECADOR. QUE TRISTE ES VER CÓMO MILLONES CREEN LOS DOGMAS DE FE IMPUESTOS POR SU PAPA. Y AY DE AQUEL QUE OSE OPONERSE. SI NO, PREGUNTENLES A LOS MILES QUE MURIERON EN LA INQUISICIÓN

mallinista dijo...

Hola Anónimo

Te sugiero humildemente que leás un poco más de libros de historia y que no te quedés con una sola versión. No solo en este caso que mencionás del Papa Pío XII.

El odio nazi por la Iglesia católica ha quedado documentado en el libro «Die Schuld» («La Culpa») que con el subtítulo: «Judíos y cristianos en la opinión de los nazis y en los tiempos presentes» acaba de publicar en Alemania Konrad Löw.

En la portada del libro, editado por «Resch Verlag» se puede leer: «Una respuesta a "Amén" y a "El Vicario"», en referencia las obras cinematográfica y teatral en las que se acusa al Papa Pío XII de haber sido demasiado condescendiente con el nazismo.

A diferencia de lo que han escrito algunos historiadores, la Santa Sede condenó públicamente y con tremenda dureza el nazismo y en particular su ideología, según lo demuestran documentos históricos.

Una de las pruebas más evidentes es la inclusión en el famoso «Índice» de libros prohibidos del Vaticano de la obra más importante de Alfred Rosenberg, el ideólogo del Partido nazi, «El mito del siglo XX».

Pero lo más significativo es que el Papa Pío XI aprobó la resolución el 9 de febrero de 1934, es decir, exactamente dos semanas después de que Hitler nombrara a Rosenberg jefe ideológico del Partido nazi. El cardenal Eugenio Pacelli, futuro Pío XII, era entonces secretario de Estado del Vaticano, es decir, brazo derecho del pontífice.

Si te interesa, te invito a leer http://www.corazones.org/apologetica/nazi_iglesia/holocausto_pio12.htm

Es muy cierto que la Iglesia Católica ha tenido sus pecados a lo largo de la historia, tanto por sus sacerdotes como de nosotros los laicos.

Pero también es cierto que a lo largo de muchos siglos, sacerdotes, religiosos y laicos han trabajado en orfanatos, comedores, hospitales, escuelas y universidades atendiendo a todo aquel que lo reclamaba y no se acostumbra a pedir a cambio credenciales de catolicismo.

Respecto hacia las acusaciones sobre mi persona, tenés razón: soy un pobre pecador. Y por eso es que necesito de Dios para que me sostenga y fortalezca.

Me alegro que vos no seas pecador... si es así como decís, estas muy cerca de ser como un ángel.

Dios te bendiga.

mallinista dijo...

Rabino de Nueva York propone a Pío XII como «Justo entre las Naciones»
El rabino David Dalin reconoce al Papa como el gran defensor de los judíos durante la Guerra Mundial

Noticia del 22 de feb. 2001 (ZENIT.org).
Ver también historia mas completa en inglés

El rabino de Nueva York, David Dalin, propuso que el Papa Pío XII sea proclamado «Justo entre las Naciones», el máximo reconocimiento que ofrece el Estado de Israel a las personas que se han destacado por ayudar a judíos perseguidos.

La revista de EEUU «The Weekly Standard» afirma: «En el Talmud está escrito: "quien salva una vida, salva el mundo entero". Pues bien, más que ningún otro en el siglo XX, Pío XII ha respetado esta indicación. Ningún otro Papa ha sido tan magnánimo con los judíos. La entera generación de los que han sobrevivido al Holocausto testimonia que Pío XII fue auténticamente y profundamente un "justo"».

David Dalin, rabino de Nueva York, EEUU, es el reconocido escritor y conferencista judío. Su libro «Religión y Estado en la Experiencia Judía Estadounidense» se considera como uno de los mejores trabajos académicos de 1997.

Dalin sostiene que muchos de los libros publicados recientemente no han comprendido la manera en que Pío XII se opuso al nazismo y todo lo que hizo por salvar a los judíos del Holocausto.

El Rabino Dalin cita un gran número de hechos, documentos, declaraciones y libros. «Pío XII fue uno de los personajes más críticos del nazismo --escribe Dalin--. De los 44 discursos que Pacelli pronunció en Alemania, entre 1917 y 1929, cuarenta denuncian los peligros de la ideología nazi emergente. En marzo de 1935, escribió una carta abierta al obispo de Colonia denominando a los nazis "falsos profetas con la soberbia de Lucifer"». El mismo año, denunció, en un discurso, en Lourdes, las ideologías «poseídas por la superstición de la raza y de la sangre».

Su primera encíclica «Summi Pontificatus», de 1939, fue tan claramente antirracista que los aviones aliados lanzaron millares de ejemplares sobre Alemania con el fin de instigar un sentimiento antinazi».

En respuesta a quienes se quejan porque Pío XII no habló más alto contra el nazismo, Dalin trae las palabras de Marcus Melchior, el rabino jefe de Dinamarca, que sobrevivió al Holocausto, quien dijo: «Si el Papa hubiera hablado, Hitler habría masacrado a muchos más de los seis millones de judíos y quizá a 10 millones de católicos».

Robert M. W. Kempner, fiscal por Estados Unidos en el Juicio de Nuremberg, añadió: «Cualquier acción de propaganda, inspirada en la Iglesia católica, contra Hitler, habría sido un suicidio y habría llevado a la ejecución de muchos más judíos y cristianos».

Sobre la obra de asistencia a los judíos, el rabino Dalin recuerda que «en los meses en los que Roma fue ocupada por los nazis, Pío XII instruyó al clero para que salvara a los judíos con todos los medios». El cardenal Pietro Boetto de Génova, por sí solo, salvó al menos a ochocientos. El obispo de Asís a trescientos. Cuando al cardenal Pietro Palazzini, le fue entregada la medalla de los Justos entre las Naciones por haber salvado a los judíos en el Seminario Romano, este afirmó: «el mérito es enteramente de Pío XII que ordenó hacer todo lo que estuviera a nuestro alcance para salvar a los judíos de la persecución».

La obra de asistencia del Papa Eugenio Pacelli fue tan notable que, en 1955, cuando Italia celebró el décimo aniversario de la Liberación, la Unión de las Comunidades Israelitas de ese país proclamó el 17 de abril «Día de la gratitud» por la asistencia proporcionada por el Papa durante el periodo de la guerra.

Dalin concluye su artículo afirmando que «contrariamente a todo lo que ha escrito John Cornwell, según el cual Pío XII fue el Papa de Hitler, yo creo que el Papa Pacelli fue la persona que más apoyó a los judíos»

(fuente: http://www.catholicleague.org/pius/dalin.htm)

Anónimo dijo...

Soy tan pecador como tu amigo. Te recomiendo que te documentos mejor en cuanto a la historia oculta de tu iglesia y su relación con los nazis. ¿o no te sabes esa parte de la historia?
Tienes razón, la iglesia católico-romana tiene la más oscura historia detrás de ella. En cualquier era encontrarás muerte, engaño, putrefacción total y una abierta oposición a la Palabra de Dios. ¿Cual es el único modo de justificarse? La mal llamada tradición. No hay más.

mallinista dijo...

Amigo:

En ningún momento negué errores y atrocidades cometidas por católicos.

No sé si leíste lo que te mostré acerca de Pío XII. Me da la impresión de que no.

Sabés? No hay manera de "justificar" los pecados de las personas; para eso está Dios quien se entregó por nosotros y solo Él es Juez. Ni vos ni yo somos quienes para condenar.

Conozco de muchos crímenes de gente de Iglesia... pero sabés una cosa? son infinitamente son muchos más los casos de santidad de miles y miles de católicos.

Sin ir más lejos, día a día, en todo el mundo, miles de católicos trabajan socialmente atendiendo a sufrientes sin pedir nada a cambio, ni siquiera certificado de bautismo católico. Los ejemplos heroicos son muchos y, me parece, cuentan mucho más que las miserias que tenemos algunos católicos.

Dios te bendiga!

Anónimo dijo...

LO QUE MAL COMENZÓ, HA DE ESTAR MAL AUN, A MENOS QUE HAYA OCURRIDO UN CAMBIO EN LA HISTORIA.

GRACIAS A DIOS POR LA REFORMA "PROTESTANTE", QUE TRAJO LA LUZ DE LA BIBLIA A CUALQUIER PERSONA. PARA ESO DIOS NOS LA DEJÓ. PARA QUE LA CONOZCAMOS A TRAVÉS DE ELLA.

mallinista dijo...

Anónimo

No sé bien a qué te referís con lo que "mal comenzó ha de estar mal aún".

Si tal vez te referís a la Iglesia Católica Apostólica Romana, te comento que su inicio no pudo haber sido mejor cuando Jesús la fundó sobre Pedro y los demás apóstoles.

El milagro y prueba de que es el mismo Espíritu Santo el que asiste y dirige a la Iglesia Católica es que HA SOBREVIVIDO, a pesar de los muchísimos ataques, persecuciones y censuras que padeció a lo largo de 20 siglos y pecados cometidos por los que la integramos.

Por supuesto que es muy respetable la opinión de aquellos que decidieron apartarse de Nuestra Madre Iglesia.

Pero, si leemos un poco de historia del origen del anglicanismo, podremos ver que Enrique VIII se separó de Nuestra Madre Iglesia únicamente para poder casarse nuevamente, es decir, como monarca que era, quiso hacer una iglesia a su medida... En fin, Dios habrá juzgado sus actos.

De todas maneras, me complace que los protestantes en diversas ramas sean hoy caminos de salvación y redención para mucha gente.

Dios te bendiga!

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