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sábado, 30 de enero de 2016

Don Bosco, educador de la Misericordia

- LA INFANCIA 

Suerte inmensa de Juanito Bosco quien, desde su infancia contó con un contexto que lo configuró como “artesano de misericordia”, aprendiendo de su mejor educador: Mamá Margarita.

El plato de comida que mamá ofrece al indigente que llama a las puertas de la casa, el sueño a sus nueve años que le invita a excluir la violencia –“no con golpes”-, los sermones de su infancia sobre la confianza en Dios, todo un conjunto de motivaciones que forjarán, en el joven Juan Bosco, un corazón pleno de misericordia.

- SUS AÑOS DE ESTUDIO

En sus años juveniles, otras experiencias de solidaridad y de compasión desarrollarán en él una especial sensibilidad por los que menos tienen: el “pan blanco” que ofrece en trueque por el “pan negro” del compañero que viene de una familia más desfavorecida que él, la comida ofrecida a todos sus compañeros después del dinero ganado en la apuesta contra el saltimbanqui, y otros mil gestos que vehiculan la generosidad de un corazón clemente, atento al servicio hacia quienes viven situaciones de mayor precariedad.

- JOVEN SACERDOTE

En los inicios de su ministerio sacerdotal, Don Bosco expresa el bagaje que ha capitalizado, con sus estudios y –sobre todo- con la experiencia pastoral que ha ido llevando a cabo en las circunstancias en que ha vivido, y sus escritos ponen de relieve el ‘corazón misericordioso’ que lleva a este educador a proponer el valor de la misericordia como orientación fundamental para la vida cristiana de los destinatarios de su misión.

- DOS BOTONES DE MUESTRA:

Meditación sobre la misericordia de Dios


• Se trata de un sermón que Don Bosco redacta, fechado el 20 de julio de 1842, cuando se encontraba realizando estudios en el “Convitto ecclesiastico” dirigido por don Cafasso

. El sermón forma parte de un conjunto de textos que los estudiantes preparaban, a modo de ejercicio, para la animación de las clásicas “misiones populares” de la época.

• El sermón consiste fundamentalmente en un comentario a la parábola del hijo pródigo, para animar a sus oyentes a dejarse abrazar por la misericordia de un Dios que se alegra con la conversión de sus hijos: “¿Se puede imaginar un amor con mayor ternura y bondad?”, escribe Don Bosco en este sermón, para concluir con la expresión del salmo 88: “ Tu misericordia, Señor, por siempre cantaré ”.

Ejercicio de devoción a la misericordia de Dios

Es un opúsculo de 110 páginas, cuyo facsímil lo encontramos en el volumen “Giovanni Bosco. Opere edite. Vol. II ” en sus páginas 71 a 181. Es esta publicación, del año 1946, que Don Bosco redacta para responder a la petición de la marquesa Barolo , para uso de las jóvenes que son acogidas en el albergue de “Santa Filomena”. En él, el autor propone seis días de medi- tación, animando a considerar la abundancia de la misericordia divina y a practicar las obras de misericordia para ser destinatarios y artesanos del difícil arte del perdón.

- A SUS SALESIANOS

Numerosas son las indicaciones que Don Bosco deja a sus Salesianos para que sean, a su vez, portadores de este amor misericordioso de Dios Padre a quienes viven situaciones de privación y necesidad. Baste citar el quinto de sus veinte consejos, dejados como herencia preciosa a aquellos primeros misioneros que llevarían el tesoro de la educación salesiana a las lejanas tierras de la Patagonia: “Ocupaos especialmente de los enfermos, de los jóvenes, de los ancianos y de los pobres, y ganaréis la bendición de Dios y la benevolencia de los hombres”.

Se trata de una propuesta que está en perfecta sintonía con la orientación evangélica de la preferencia por los más necesitados, esa “porción más delicada y valiosa de la sociedad” tan apreciada por Don Bosco, y que se ve corroborada por otros textos del santo turinés en los que subraya la opción preferencial por la juventud más necesitada: “Recuerda siempre que Dios quiere que dirijamos nuestros esfuerzos hacia los Pampas y Patagones y hacia los niños pobres y abandonados” escribe a Juan Cagliero , a quién había puesto a la cabeza de la primera expedición misionera. “A su tiempo tendremos misiones en la China -insiste en su ‘Testamento’- pero no olvidemos que vamos para los niños pobres y abandonados”. La reiteración pone de relieve el amor, lleno de misericordia, del pastor que va en busca de la oveja alejada.

- HOGARES DE MISERICORDIA

Sus casas, nacidas en el norte de Italia y difundidas en los cinco continentes del planeta, se convertirán en espacios donde aquellos a quienes la vida ha dado menos, encuentran el rostro y las manos que revelan el corazón misericordioso de Dios.

Inspiradas en el modelo de la “casa-madre” del barrio de Valdocco, en Turín, donde Don Bosco comenzó su servicio educativo a la juventud, todas están llamadas a ser, para los jóvenes, casa, escuela, parroquia y patio.

Lugares donde la acogida incondicional del joven, especialmente del que ha contado con menos oportunidades en la vida, se convierte en un criterio determinante del proyecto educativo.

- UNA MISERICORDIA QUE SE HACE “PEDAGOGÍA”

El principio inspirador de la acción salesiana, tal y como lo hemos heredado de Don Bosco, es el interés concreto por cada joven, que se manifiesta en una relación personal impregnada de afecto y de apoyo al crecimiento y la maduración. Es lo que, acertadamente, expresó el papa Francisco en su carta a los Salesianos con ocasión el bicentenario del nacimiento del Fundador:

“ Un rasgo característico de la pedagogía de Don Bosco es la «amorevolezza », la amabilidad, a entenderse como amor manifestado y percibido, en el cual se revelan la simpatía, el afecto, la comprensión y la participación en la vida del otro. Él afirma que en el ámbito de la experiencia educativa no basta amar, sino que es necesario que el amor del educador se exprese mediante gestos concretos y eficaces. Gracias a tal amabilidad tantos niños y adolescentes en los ambientes salesianos han experimentado una intensa y sana afectividad, muy preciosa para la formación de la personalidad y para el camino de la vida. En este cuadro de referencia se colocan otros rasgos distintivos de la praxis educativa de Don Bosco: ambiente de familia; presencia del educador como padre, maestro y amigo del joven, expresado por un término clásico de la pedagogía salesiana: la asistencia; clima de alegría y de fiesta; amplio espacio dado al canto, a la música y al teatro; importancia del juego, del patio de recreación, de los paseos y del deporte”

- EJERCICIO DE LAS OBRAS DE MISERICORDIA

Don Bosco hizo una lectura de las obras de misericordia, llevando a cabo materialmente muchas de ellas, ocupándose de dar pan a los hambrientos, de alojar a los ‘sin-techo’, de vestir a los harapientos, de curar a los enfermos, de visitar a los prisioneros, de instruir a los ignorantes, de consolar a los afligidos, de perdonar tantas injurias recibidas, etc. En su creatividad, abrió nuevos caminos para el ejercicio de la misericordia, especialmente mediante su tarea educativa con los jóvenes más necesitados: “¿Quieres hacer algo bueno? Educa a los jóvenes. ¿Quieres hacer una cosa sagrada? Educa a los jóvenes. ¿Quieres hacer algo santo? Educa a los jóvenes. ¿Quieres hacer algo divino? Educa a los jóvenes. De hecho esta es una de las cosas más divinas”.

- PORTADORES DE UNA HERENCIA FORMIDABLE

La obra comenzada con Don Bosco se ha desarrollado, en el espacio y en el tiempo, por medio de la obra educativa y evangelizadora de la Familia Salesiana. En el cumplimiento de su misión, los educadores salesianos llevan a cabo un modo particular de vivir las obras de misericordia, en su compromiso por el desarrollo humano y religioso de la juventud más desfavorecida de los cinco continentes de nuestro mundo.

Nos podemos preguntar: ¿cómo hacer para que nuestro corazón lata con la misma pasión misericordiosa que el de Don Bosco? ¿Cuáles son las ‘obras’ que en la actualidad pueden vehicular mejor el mensaje de la misericordia entre los jóvenes?

escrito por Manolo Jiménez
(fuente: donbosco.es)

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