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sábado, 18 de junio de 2011

Joaquín Romero, 21 años en silla de ruedas: “Ofrecemos a la gente una única posibilidad, la muerte digna, pero nadie habla de la vida digna"

Fe y coraje, dos palabras que definen a este emprendedor aquejado de esclerosis múltiple que decidió apostar por la vida y creó junto a su hermano una empresa para mejorar la autonomía y calidad de vida de las personas con discapacidad

(por Toni Bardia, Miguel Ángel Julià, Noemí Aznar)

Joaquín Romero Salord es sinónimo de fe y coraje. Lleva 21 años en silla de ruedas sin perder la sonrisa. Su motor es la fe que le han transmitido sus padres, los amigos y su trabajo. Junto a su hermano Borja fundaron BJ Adaptaciones, empresa que trabaja para mejorar la autonomía y calidad de vida de las personas con discapacidad. Sólo así se puede concebir que un hombre pueda levantarse cada día y superar todos los obstáculos que se le interponen para ir al trabajo.

La enfermedad que padece, esclerosis múltiple, no ha sido impedimento para que lleve una vida normal: se levanta, asea, desayuna, habla por teléfono, trabaja, charla con sus amigos, va a misa y atiende a las personas que le quieren conocer.

- Hace 21 años un médico te dijo que tenías esclerosis. ¿Cómo fue el impacto de la noticia?
- Fue un golpe porque yo tenía el proyecto de dirigir obras en los andamios como arquitecto técnico. Le dije al médico, “traedme las pastillas y me curo”. Pero él me respondió que la esclerosis múltiple era una enfermedad incurable, progresiva y degenerativa. “¿Degenerativa qué quiere decir doctor?” y él me dijo, muy claro, “pues que hoy estás así y mañana un poco peor”.

- ¿Cómo te repusiste?
- He tenido mucha suerte porque siempre he tenido alrededor familia y amigos. Su apoyo incondicional ha sido lo que me ha hecho tirar adelante.

“Tuve la fortuna de que mis padres me transmitieron una fe de pequeño que es lo que ahora me permite aguantar y tirar adelante”

- ¿Qué es el sufrimiento para ti?
- Lo detesto y no lo quiero para nadie. Le tengo miedo porque lo he vivido en primera persona y sé que puede ser muy grande. Cuando me diagnosticaron la esclerosis vi claramente que tenía que buscar unas muletas en las que me pudiera apoyar. Tuve la fortuna de que mis padres, sin yo haberlo preguntado ni buscado, me trasmitieron una fe de pequeño que es lo que ahora me permite aguantar y tirar adelante.

- Háblanos de tu fe
- Es un tesoro que ha hecho posible que ahora mismo pueda estar contándote todo esto y además con la boca llena. Imagino que no se me verá especialmente rabioso ni serio. Simplemente es un reflejo de lo mucho que he recibido a través de esa fe.

- ¿Has dudado de tu fe?
- Sí, se puede resumir de la siguiente forma. Puedo decirte cual ha sido el día más duro y a la vez más feliz de mi vida. Fue una época en la que recibía unos tratamientos de cortisona en vena que producen efectos secundarios a partir del segundo día. En la segunda noche, después del tratamiento, no pude dormir. Empecé a notar dolores a ver que todo se revolvía y pensé, “que locura es esta”, a la vez me iba consumiendo físicamente. Aquella noche empecé a notar muy de cerca cosas que había ido oyendo de pequeño y que no había asimilado hasta ese momento. Por ejemplo la frase, "Dios es tu padre, tu eres su hijo", eso no tendría especial gracia si no fuera porque mi padre es Dios, y él es poderoso. Si mi padre fuera pobre yo heredaría poca cosa. Si mi padre es Dios heredaré una fortuna, el cielo.

- ¿Qué te da esta certeza en la fe?
- He descubierto que a través del sufrimiento es lo único que da sentido a todo esto. Es lo que me da la garantía mayor de que he acertado apostando en esto todo mi dinero. Esto es lo que me hace estar seguro de todo lo que os estoy diciendo.

- ¿Eres mejor persona después de la enfermedad? ¿Te ha hecho más fuerte?
- Mejor o peor persona no lo sé pero que lucho más que antes ni lo dudes. El origen de mi fortaleza es prestado, mucha gente me dice: “tú sí que eres fuerte” y en el fondo no saben que la fortaleza me viene de Dios. Es allí donde radica realmente esa fuerza inhumana porque humanamente no tiene mucho sentido que tenga una actividad profesional estando enfermo y que esté contento. Gracias a Dios tengo este cimiento muy sólido.

“Intento que las personas que están a mí alrededor se den cuenta del valor único inigualable de una vida”

- Dicen que Messi es el mejor jugador del mundo, entre otras cosas porque hace mejor a los que le rodean. ¿Te ves como un Messi?
- Lo intento, fíjate que es muy distinto ser aspirante al título que ser campeón del mundo. Es un sueño, es lo que pretendo. Intento que las personas que están a mí alrededor se den cuenta del valor único inigualable de una vida. La vida, aunque nos quieran hacer creer lo contrario, es algo muy grande. Tú y yo podemos comprar o no un coche, elegir un vestido o no, pero dar la vida y disponer de ella, sólo pertenece a Dios. Por eso creo que tiene un valor único.

- ¿Después de la enfermedad has perdido o ganado amigos?
- Hay gente con discapacidad que me ha dicho “yo los perdí a raíz de mi enfermedad ¿y tú?”. Yo siempre digo que no sólo los he ganado sino que la amistad la he aumentado en calidad y cantidad. Me acuerdo más de ellos, los valoro más. Cuando tengo un dolor o una molestia lo que hago es, por una parte acordarme de mi amigo, ponerme delante de Jesús y de la Virgen y decirme: “este dolor por el que estoy pasando ahora, que no lo deseo, lo ofrezco a esa persona”. Luego digo: “oye, que sepas que la otra noche me encontré muy mal y me acordé de ti”.

- ¿Qué te aporta tu actividad profesional?
- Es el único narcótico junto con el que he dicho que me ha permitido sobrellevar la enfermedad: la actividad, el trabajo, el estar por los demás. Hay mañanas, cuando me levanto, que digo hoy ni de broma saldría de aquí, sin embargo, el saber que puedo ayudar a otras personas me incentiva.

- ¿Qué hacéis en tu empresa?
- Te lo puedo decir en una en dos o en tres palabras. Damos autonomía, en dos palabras: tecnología y discapacidad. Enlazando lo primero y lo segundo damos autonomía a través de la tecnología para que la persona con discapacidad sea más autónoma.

“Después de esta vida hay otra, ni lo dudes”

- ¿Y cuando todo esto se acabe?
- Mi deseo último se podría resumir en una palabra: cielo, en dos: “el cielo” y en tres y un poco más: “deseo el cielo para muchas personas”. Este es mi futuro esperanzador. Después de esta vida hay otra, ni lo dudes.

- ¿Qué sientes cuando se habla de eutanasia y muerte digna?
- Que a veces somos muy cucos, ofrecemos a la gente una única posibilidad, la muerte digna. Sin embargo, nadie habla de la vida digna. ¿Qué ocurre?, que es mucho más sencillo eliminar con un veneno contundente a una persona, darle la eutanasia, que procurarle que mejore su calidad de vida, por ejemplo a través de la tecnología, como hacemos en BJ Adaptaciones. Lo veo un engaño, una manera sencilla de sacarse de encima un problema. Es matar moscas a cañonazos.

- ¿Y si la persona afectada lo pidiera?
- Sería una pena. Un cliente nuestro se ha suicidado la semana pasada, fue una sorpresa, qué pena. Ahora descubrirá que existe el cielo. Nosotros ahora podemos dudar pero cuando muramos estaremos viéndonos allí arriba también.

- ¿La muerte es el gran tabú?
- Para mí la muerte es vida, vida en mayúsculas. A veces me han preguntado, ¿tienes miedo a la muerte? Ninguno. Aspiro a la vida en mayúsculas: el cielo.


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